Las mejores apuestas en México en 2026: nueve casas con permiso de la SEGOB y lo que de verdad cuesta cada una

Updated noviembre 2026
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Tres balones de deportes distintos alineados uno junto a otro sobre una banca de madera

Datos actualizados a noviembre 5, 2026; los números de permiso citados se verificaron contra los pies de página de cada operador y contra las compilaciones públicas que los reproducen, no contra un registro oficial abierto de la Dirección General de Juegos y Sorteos.

Según el artículo 2 del Reglamento de la LFJS, la actividad de juegos con apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista está prohibida.

México no tiene licencia de apuestas en línea. Tiene permisos. La diferencia no es un tecnicismo de abogados: es la razón por la que el número que ves en el pie de página de una casa de apuestas vale más que cualquier sello dorado de un banner, y también la razón por la que cada permiso de esta página llega con la misma advertencia pegada. La palabra correcta es “permiso de la Secretaría de Gobernación”, un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario, y nunca “licencia”. Ese permiso lo tiene una empresa mexicana con locales físicos —un hipódromo, un galgódromo, un frontón, un centro de apuestas remotas—, y la marca digital vive colgada de él.

Vale la pena decirlo antes de cualquier comparación, porque cambia lo que estás comprando. Cuando depositas en un sitio con permiso, alguien responde en México: hay permisionario identificable, cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguros contratados, fianza equivalente a unos 60 días de premios promedio y reportes de operaciones sospechosas a la UIF. Cuando depositas en un sitio sin permiso, no hay nada de eso y el saldo queda en un país que no te debe nada. Ya volveremos a eso con nombres.

Lo que sigue es costo puro. Un momio no es una promesa: es un precio con un descuento dentro, y ese descuento es lo que la casa se queda. Un bono no es dinero: es un contrato con rollover. Una app no es una casa distinta: es la misma cuenta con otra pantalla. Y el 50 % de IEPS que entró en vigor el 1 de enero de 2026 no lo paga la casa por ti aunque lo diga su publicidad; sale de algún lado del balance, y ese lado del balance es el que alimenta los bonos que han ido adelgazando desde entonces.

Evaluación: los criterios con los que ordenamos estas nueve

Ninguna lista de “las mejores páginas de apuestas deportivas en México” sirve si no dice con qué se ordenó. Aquí van los cinco filtros, en el orden en que pesan.

El primero es el permiso, y no por patriotismo: por dinero. Un permisionario mexicano está sujeto a inspección, a cuentas auditadas y a una fianza; un operador sin permiso no tiene ninguna de las tres. Eso no convierte automáticamente al permisionario en barato, pero sí establece de quién es el problema cuando algo se rompe.

El segundo es el margen que se esconde en el momio. Dos casas pueden anunciar el mismo partido con precios distintos y la diferencia entre el retorno que ofrecen y las probabilidades que implican se queda en caja. Es el costo que nadie pone en un banner, y es el que aparece en la tabla de arriba cada vez que comparas un “1X2” de dos casas.

Tercero, los requisitos de apuesta de cada bono: cuánto hay que apostar, a qué momio mínimo y con qué reloj corriendo. Un bono de bienvenida sin ese dato en la mano no es una oferta, es una portada.

Cuarto, el momento del pago. No el momento del depósito. Retiro en minutos, en horas o en días cambia por completo para qué te sirve una cuenta, y es lo primero que se cae cuando el KYC se atrasa.

Quinto, las herramientas de juego responsable que cada plataforma lista por su cuenta: descansos, límites de depósito, autoexclusión interna. No hay registro nacional de autoexclusión en México, así que esa función depende de que el operador la tenga —y de que la respete. La sección sobre juego responsable lo detalla.

Panorama: nueve marcas, dos números de permiso y muchas comillas

Aquí va el cuadro de la clasificación. Dos aclaraciones antes de leerlo, porque el diablo vive en las palabras.

El estado de permiso se lee como lo que es: cada número llega desde el pie de página de la propia marca o desde una compilación pública que lo reproduce, y ninguno está confirmado oficialmente, porque la lista de la DGJS no se pudo abrir. Donde las compilaciones se contradicen, aquí no hay número: hay una raya. Eso no es un hueco vergonzoso, es información: si dos compilaciones serias no coinciden en el número que le atribuyen a una marca, tú tampoco deberías darlo por hecho.

Marca Estado de permiso SEGOB según su fuente Qué declara la propia marca sobre su operación
Caliente Permiso DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página de su sitio Operado por Tecnología en Entretenimiento Caliplay; el pie de página lo presenta como autorización de la Secretaría de Gobernación
Betcris El número no se imprime: el del pie de página del sitio y el de la tabla del titular no coinciden El pie de página muestra un permiso a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V.
1xBet Permiso DGJS/0002/2020 según una compilación pública, que no pudo confirmar ni el dominio ni la lista oficial Titular nombrado por la fuente: Entretenimientos Naturales; la ficha de su app figura a nombre de otra empresa, 1XCorp N.V.
Novibet Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 según una compilación pública, no confirmado oficialmente Titular nombrado por la fuente: Comercial de Juegos de la Frontera, S.A. de C.V.
Playdoit Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005 según una compilación pública, no confirmado oficialmente Titular nombrado por la fuente: Eventos Festivos de México
Strendus Permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021 según una compilación, no confirmados Las compilaciones difieren sobre el titular: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads
Pickwin El número no se imprime: las fuentes se contradicen entre sí Titular nombrado: Producciones Móviles, S.A. de C.V., con Unocapali La Paz Operadora
Betway Permiso 4184 según una compilación pública, no confirmado oficialmente Titular nombrado por la fuente: Espectáculos Deportivos Frontón México, S.A. de C.V.
Codere Permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 según una compilación pública, no confirmados oficialmente Titular nombrado por la fuente: Libros Foráneos, S.A. de C.V. (Codere México)

Dos rayas en una columna de nueve no son un descuido del cuadro: son el cuadro diciendo la verdad. Y hay una fila que no aparece aquí y que el lector mexicano va a buscar: bet365.mx y Betano están fuera, bloqueadas desde noviembre de 2025 por el congelamiento de cuentas de la UIF, con amparos que van y vienen. Un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo en marzo de 2026 y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026; en julio de 2026 la DGJS suspendió diez dominios de casino en línea, incluidos betano.mx y bet365.mx. El estado se escribe con fecha, nunca como “abierto” o “cerrado” a secas, y por eso no hay reseña de esas dos marcas más abajo.

Cómo leer un momio cuando el momio es lo único que te enseñan

Un momio mexicano se escribe como un número decimal: 1.90, 2.45, 3.10. Detrás de él hay una probabilidad implícita, y la suma de las probabilidades implícitas de todos los resultados de un mismo mercado siempre pasa de 100 %. La parte que pasa de 100 % es el margen de la casa, y esa es la única cifra del negocio que el apostador paga sin verla en ningún recibo.

La cuenta, con el ejemplo de manual que sirve para cualquier mercado de dos resultados: precios de 1.90 y 1.90. La probabilidad implícita de cada lado es 1 ÷ 1.90, es decir 0.5263. Sumando los dos lados, el mercado implica un 105.26 % de probabilidad, lo que deja un retorno de aproximadamente 95 % y un margen de la casa en torno al 5 %.

Ese margen no es una tarifa fija, y decirlo como si lo fuera es el error más común de las páginas de comparación. En un mercado de dos resultados con precios parejos el margen ronda el 5 %, y en mercados con más resultados —un “más/menos” con varias líneas, un hándicap, un parlay de tres patas— sube de forma habitual: cada selección extra que metes en un combinado arrastra su propio margen, y los márgenes se multiplican, no se promedian. Toma un parlay de tres partidos a 1.90 cada uno: el momio combinado es 6.859 y el margen agregado es considerablemente más alto que el de un solo partido. Eso es costo real, y es el argumento más fuerte que existe contra la costumbre de juntar selecciones para “subir el premio”.

También cambia según el deporte y según las líneas. Por eso en la tabla comparativa que sigue no vas a encontrar una columna de márgenes por casa: un margen pertenece a un evento, un mercado y una fecha concretos, y nosotros no tenemos ese precio para nueve operadores el mismo día. Lo que sí podemos darte es la herramienta: pide los dos lados de un “1X2”, suma las inversas y mira cuánto pasa de 100 %. Si pasa de 100 % por mucho, esa casa te está cobrando caro ese partido hoy, aunque su banner diga “los mejores momios”.

La Ley Federal de Juegos y Sorteos data del 31 de diciembre de 1947 y no menciona las apuestas en línea en ninguna parte. Prohíbe los juegos con apuestas en todo el país y permite solo los que estén expresamente autorizados. El Reglamento que la desarrolla, reformado el 16 de noviembre de 2023, cierra el círculo con una frase que explica el mercado mexicano entero: según el artículo 2, la actividad de juegos con apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista está prohibida.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
Los permisionarios de apuestas remotas deben presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar seguros.

Esa construcción —una ley de posguerra, un reglamento moderno y una autoridad que interpreta— es la que produce la situación actual: los sitios en línea no pueden tener una licencia digital propia, sino que van colgados del permiso de un permisionario con presencia física autorizada. El artículo 28 del Reglamento nombra los tipos de permiso previstos para apostar a distancia: los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos. Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios de apuestas remotas. Un permisionario puede operar varias marcas, y ahí está la mitad del laberinto: Producciones Móviles aparece detrás de Betcris y de Pickwin, y Caliplay detrás de Caliente.

El permiso es un acto temporal, y su texto importa. También importa lo que prohíbe: los permisos de juegos con apuestas son intransferibles, no pueden gravarse, cederse, venderse ni comercializarse. Cualquier relato de que una marca “vendió su licencia” choca con ese artículo 31.

Los permisionarios de apuestas remotas cargan además con obligaciones concretas del artículo 29: cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguros contratados, reportes de sospechas de delincuencia organizada o lavado de dinero, y una fianza equivalente a unos 60 días de premios promedio. Nada de eso es caridad regulatoria. Es el precio de tener un recurso detrás cuando algo se tuerce, y es exactamente lo que no existe en un sitio sin permiso.

Sobre el registro público: en mayo de 2026 el diputado Rubén Moreira pidió a la Secretaría de Gobernación un registro público y abierto de los permisos de apuestas y casinos, y hasta octubre de 2026 no se pudo abrir una lista oficial completa. Las cifras del sector se contradicen por eso mismo —un informe habla de 136 sitios de apuestas, otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx—, y aquí no se repite ninguna de las dos como si fuera el censo del mercado.

La reforma tampoco es ley todavía. La Secretaría de Gobernación terminó en octubre de 2026 la revisión interna de una propuesta para sustituir la ley de 1947 y la envió al Gabinete de Seguridad; no se ha presentado al Congreso. Hay otra iniciativa, de octubre de 2025, que abrogaría la ley y crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con mecanismos de autoexclusión, edad mínima de 21 años y límites ligados al ingreso. Todo eso es propuesta. Ninguna de esas reglas te aplica hoy.

Normativa de edad, identidad y protección

El artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores de edad las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, pero no fija una edad numérica. Ese hueco lo llenan las marcas en su publicidad: los 18+ que ves en las fichas de las apps y en los pies de página son una declaración del operador, no un número de la ley.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
El artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores de edad las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, pero no fija una edad numérica.

La verificación de identidad sí es real y no es un trámite decorativo. Los operadores verifican usuarios y reportan las operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque la actividad de juegos con apuestas es considerada vulnerable frente al lavado de dinero. Los documentos exactos que se exigen en cada caso no están fijados en la ley; los pone cada casa, y ahí es donde aparecen las diferencias de minutos o de días entre un retiro y otro.

Lo que no existe es un registro nacional de autoexclusión. Si quieres cerrarte la puerta de verdad, hoy dependes de la herramienta interna de la casa —y de que la casa la respete. Tampoco hay límite legal de depósito o de pérdida ni cuenta temporal previstos en el marco federal. Eso convierte el juego responsable en una tarea del apostador, no en una red del Estado, y es una de las cosas que la iniciativa de 2025 pretende cambiar si algún día se discute.

Sobre los pagos hay que ser honesto: ninguna ley cubre los métodos de depósito de las apuestas. Los que cada marca lista —tarjetas, transferencia SPEI, vouchers en efectivo en tiendas como OXXO, monederos electrónicos— son lo que esa marca declara de sí misma. Los retiros van a una cuenta a nombre del jugador, y cuando el premio está gravado el operador emite el CFDI de retenciones. Criptomonedas en marcas con permiso: no está establecido, y no vas a leer aquí que sí.

Impuestos: el 50 % del IEPS y el 1 % que te retienen

Esta parte conviene leerla con calma porque es la que más se malinterpreta en las páginas de apuestas, y porque es donde el costo cambia de manos.

Del lado del operador, el IEPS a los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso es del 50 % desde el 1 de enero de 2026, según el artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS, reforma publicada en el DOF el 7 de noviembre de 2025. Antes era del 30 %. La base no está establecida en el texto que se lee: la ley dice “valor de la actividad”, la prensa dice “monto total apostado”, y por eso aquí no vas a encontrar la frase “50 % de lo apostado” ni “50 % del ingreso bruto”. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave. Los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava las apuestas, Nuevo León grava los montos apostados.

Del lado del jugador, el artículo 138 de la Ley del ISR prevé una retención del 1 % sobre los premios cuando el impuesto estatal no excede del 6 %, y del 21 % si el impuesto estatal es mayor. Quien paga el premio retiene el impuesto. En la Ciudad de México existe un impuesto estatal del 6 % sobre los premios, lo que deja algo alrededor del 7 % en total según los reportes. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración cuando está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. Los premios superiores a 600 mil pesos en el año se reportan en la declaración anual.

Un detalle que casi nadie escribe: el artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”. Qué pasa con un premio ganado en un sitio sin permiso no está establecido, y la posición honesta es la única posible —consulta a un contador o asesor fiscal antes de contar con ese dinero.

El costo real de todo esto para ti es indirecto pero visible. Cuando el IEPS subió del 30 % al 50 %, las casas rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del golpe. Ese rediseño no vino en forma de mejores momios.

Legalidad: qué significa apostar en un sitio sin permiso

Un permisionario mexicano te da cuatro cosas concretas: un permiso de la SEGOB, controles de identidad y antilavado, la posibilidad de reclamar ante una autoridad mexicana y un CFDI de retenciones cuando tu premio está gravado. Un operador sin permiso no te da ninguna. No hay registro nacional de autoexclusión en ninguno de los dos casos, así que esa protección no la gana nadie.

El marco de ejecución ha estado activo y es inestable, y por eso se cuenta con fechas. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas; bet365 y Betano, del grupo de Ricardo Salinas Pliego, quedaron deshabilitadas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo les permitió publicar contenido informativo, no de apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la DGJS suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra bet365 y Betano según una sola fuente. Cerca de 20 casinos físicos cerraron en 2026.

Una consecuencia práctica que se explica poco: el saldo en una cuenta bloqueada puede quedar congelado. No es una multa, es peor. Es tu dinero en una cuenta a la que ya no entras, y el proceso para sacarlo depende de un amparo que no controlas.

Sobre lo que puede pasarle a un jugador por apostar en un sitio sin permiso, la posición es incómoda y hay que decirla así: no está establecido que exista una multa o un delito para quien apuesta. No se anuncia ni una sanción ni una exención, porque ninguna de las dos está fijada. Lo que sí está descrito es la zona offshore como un terreno sin protección: hay sitios con licencia de Curazao que operan hacia México, y esos no son permisionarios mexicanos. Curazao no te representa ante nadie en este país.

El Reglamento, por su parte, da a la autoridad dos herramientas que valen la pena conocer. El artículo 2 prohíbe lo que no esté expresamente previsto, y el artículo 8 de la ley permite a la SEGOB cerrar los locales no autorizados. La SEGOB ha reforzado su facultad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso, aunque una base legal específica para bloquear sitios de apuestas más allá del bloqueo por incumplimiento fiscal (artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA) no está establecida.

Prevención: el juego responsable en un país sin registro de autoexclusión

Empiezo por lo que no vas a encontrar, porque buscarlo cuesta dinero. En México no hay un registro nacional de autoexclusión. No hay un límite legal de depósito. No hay un límite legal de pérdida. No hay una cuenta temporal prevista en el marco federal. La Ley Federal de Juegos y Sorteos no menciona nada de esto, y el Reglamento tampoco.

Quien te diga lo contrario está confundiendo una iniciativa con una ley. La propuesta de abrogación de octubre de 2025 sí contempla mecanismos de autoexclusión, edad mínima de 21 años y límites ligados al ingreso, pero es una propuesta y no está aprobada. Mientras siga siendo propuesta, la única protección operativa es la que la casa pone en su plataforma y la que tú mismo te pones por fuera.

Salvaguarda: las herramientas que sí existen y cómo se comprueban

Las herramientas que hay son internas de cada operador y cada uno las lista por su cuenta. En general se trata de pausas obligatorias, límites de depósito y autoexclusión dentro de la propia cuenta. Codere México, por ejemplo, declara en la ficha de su app que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Caliente, por su parte, indica en el pie de página de su sitio que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable.

Eso es lo que las marcas dicen de sí mismas, y se comprueba de una manera muy sencilla: entrando a la configuración de la cuenta antes de depositar. No después del primer mal día. Antes.

La diferencia entre un límite de depósito voluntario y un límite de depósito legal es enorme y conviene tenerla clara. Un límite voluntario lo pones tú, lo subes tú y probablemente lo bajes tú a la mitad cuando vayas ganando. Un límite legal lo pone el Estado y no se negocia. En México, hoy, todo es de la primera clase. Eso no lo hace inútil: un límite que respetas es mejor que ninguno, y la mayoría de las plataformas tardan más en dejarte subir el límite que en dejarte bajarlo, lo cual es un pequeño freno bien diseñado.

Una advertencia sobre la autoexclusión interna: como no hay registro nacional, cerrar tu cuenta en una casa no te cierra en las otras nueve. Si el problema es el acceso y no una casa concreta, la autoexclusión por plataforma es un parche. Conviene decirlo sin dramatismo y sin adornos, porque es la limitación más importante de todo este apartado.

Protección: los hábitos que la ley no te va a imponer

Un presupuesto de apuestas se parece más a un gasto de entretenimiento que a una inversión, y tratarlo así resuelve la mitad del problema. La otra mitad es la aritmética que ya viste: un mercado de dos resultados a 1.90 y 1.90 deja un margen alrededor del 5 %, y eso significa que a largo plazo el valor esperado de apostar es negativo salvo que aciertes sistemáticamente por encima de lo que el precio implica. Nadie acierta así de forma sostenida, y quien te venda un sistema que sí lo hace te está vendiendo el sistema, no el resultado.

La actividad de juegos con apuestas está catalogada como vulnerable frente al lavado de dinero, y eso tiene un efecto secundario que la gente no espera: la casa te conoce. Verifica tu identidad, reporta operaciones relevantes y guarda registro. Ese control es una molestia en el mejor de los casos y una red de seguridad en el peor, porque deja rastro.

Si el dinero de las apuestas sale del gasto de la casa, la conversación cambió de tema. En México no hay un registro nacional al que acudir, así que el recurso es el de siempre: hablar con alguien, poner el límite por fuera —dejar de tener la app a mano, no tener el método de depósito guardado— y no confiar en que una plataforma va a hacer ese trabajo. Ninguna ley te lo va a hacer por ti en 2026.

Dispositivo: la app y el navegador bajo la lupa

Las búsquedas de “cuál es la mejor app de apuestas en México” esconden una pregunta distinta de la que parece. No preguntan cuál tiene el mejor diseño. Preguntan cuál funciona cuando la red está mala, cuál no te hace rehacer la verificación dos veces y cuál te deja retirar sin abrir una segunda pestaña mental. Es una pregunta de costo, otra vez: cuánto de tu tiempo y de tu paciencia se come la pantalla.

La primera cosa que hay que decir es que la app no es una casa distinta. Es la misma cuenta, el mismo permiso y los mismos momios con otra interfaz. Si una marca tiene permiso para operar en México, lo tiene para el sitio y para la app; si no lo tiene, tampoco lo tiene en la ficha de la tienda de aplicaciones. Confundir esto lleva a gente a creer que bajó “otra casa” cuando bajó la misma.

Hay tres situaciones en las que el navegador del teléfono es sencillamente mejor, y conviene tenerlas presentes antes de llenar la memoria del aparato.

La primera es el registro y la verificación de identidad, porque subir documentos y fotos desde una app en un teléfono viejo es un ejercicio de paciencia; desde el navegador, con una pestaña de por medio, se corrige mucho más rápido. La segunda es cuando la app está atada a una versión del sistema operativo que tu teléfono ya no actualiza: la web sigue entrando. La tercera es la consulta puntual —ver un momio, revisar si el retiro se movió, comprobar un mercado de “más/menos”— sin instalar nada.

Existe también una razón que tiene que ver con el propio marco legal móvil y no con la comodidad. Los programas de aplicaciones viven fuera del alcance directo de la SEGOB. La ficha de una app la publica una empresa que puede no ser el titular del permiso, y eso pasó con 1xBet: el permiso está a nombre de Entretenimientos Naturales según la fuente que lo recoge, y la ficha de su aplicación figura a nombre de 1XCorp N.V. Cuando la verificación de identidad de una marca vive en una tienda de aplicaciones, comprobar quién está detrás del permiso se vuelve un poco más difícil desde el teléfono que desde el navegador.

Pantalla: lo que la app resuelve y lo que no

La app gana donde gana cualquier app. Notificaciones, accesos rápidos, un boleto guardado, el “cash out” —retiro anticipado— en una sola pantalla y la apuesta en vivo con menos fricción. Si el uso principal es en vivo, con mercados que se mueven cada pocos segundos, la app aporta una diferencia real de velocidad, y esa velocidad vale dinero en un mercado que se mueve.

Lo que la app no resuelve es nada de lo que importa para el bolsillo. El margen del mercado es el mismo en la app que en el navegador porque es el mismo mercado. Los requisitos de apuesta de un bono tampoco cambian por la pantalla. Y un límite de depósito puesto en la web sigue puesto en la app, lo cual es una buena noticia que casi nadie comprueba.

La app como vía de verificación

Un truco que sirve más que cualquier ranking: usa la ficha de la aplicación como fuente secundaria sobre quién opera la marca. La ficha de la app de Codere México declara el permiso de la SEGOB y los 18+, y eso es un dato verificable sobre la operación. Cuando la ficha de la app nombra a una empresa distinta del titular del permiso que aparece en el pie de página del sitio, tienes dos versiones que no encajan, y eso ya es información útil antes de depositar.

Con eso en la mano, pasemos a las nueve. Los criterios ya están sobre la mesa, el margen ya está explicado y el marco legal ya tiene su contexto. Lo que sigue es cada marca por lo que aporta, sin repetir tres veces el mismo párrafo de permiso.

Caliente: el permiso más antiguo del cuadro y una app que se llama a sí misma mayor de edad

Caliente es la marca que más fácil se comprueba en esta lista por una razón de forma: su permiso se muestra en el pie de página de su propio sitio con el número DGG/SP/404/97 y con la operadora identificada —Tecnología en Entretenimiento Caliplay, del Grupo Caliente—, y el mismo pie de página lo presenta como autorización de la Secretaría de Gobernación. El número 404/97 lleva dentro su año, y eso da una pista de la antigüedad del permiso que ninguna campaña de bienvenida puede fabricar.

En juego responsable la marca hace lo mínimo visible y lo hace bien: el pie de página indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. No es un sistema de protección, es una declaración pública, y conviene distinguir una cosa de la otra.

Donde esta casa brilla para quien compara es la antigüedad y la trazabilidad: permisionario identificable, marca con presencia física detrás, permiso con veintitantos años de historia. Donde exige paciencia es en la costumbre mexicana de la promoción sin detalle: la casa lleva años vendiendo su paquete de bienvenida y el apostador rara vez lee el rollover antes de reclamarlo. El bono de Caliente no es una excepción.

Para quien quiera cerrar el círculo, Caliente es la marca con el historial más largo y verificable. Para quien quiera el momio más afilado del mercado, la antigüedad no dice nada.

Betcris: permiso en el pie de página y un titular que conviene leer despacio

Betcris tiene una particularidad que la vuelve un caso de estudio del mercado mexicano entero: su permiso existe y está nombrado, pero su número no se puede imprimir con honestidad. El pie de página del sitio muestra un permiso a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., mientras que el número que aparece en la tabla del propio titular es otro. Cuando dos piezas de la misma casa no cuadran, la respuesta correcta no es elegir la más bonita, es dejar constancia de la discrepancia.

El propietario de la marca está bien documentado: TV Global Enterprises Ltd. opera el sitio, y Producciones Móviles opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018. Hay además una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta, la MGA/B2C/300/2008, vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Ese dato merece una frase: una marca que opera en México con permiso local y además con licencia maltesa es una marca con una estructura societaria internacional que rara vez se desmonta de un día para otro.

En lo que un jugador nota, el interés de Betcris está en la profundidad de su mercado deportivo y en la estructura detrás. En lo que un apostador con experiencia nota, el interés está en el 2026 de la licencia maltesa: si comparas estructuras legales, ésta es la fila del cuadro que tiene una fecha de caducidad a la vista.

Lo que no puedo decirte con este material es si su bono de bienvenida es generoso o estrecho comparado con los otros ocho, porque no tengo los términos y no voy a inventar un rollover que no he leído. Lo que sí puedo decirte es lo que cuenta: cuando el número del permiso no cuadra ni dentro de la propia casa, ese es el lugar donde mirar primero.

1xBet: el permiso de un titular y la app de otra empresa

1xBet es la reseña más incómoda de esa lista y por eso va pronto, antes de que la simetría me obligue a escribirla bonito. Su permiso es el DGJS/0002/2020 y el titular nombrado por la fuente es Entretenimientos Naturales. La fuente que recoge ese número —una compilación pública— no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial de la DGJS. Y hay un detalle que no se puede dejar fuera: la ficha de su app figura a nombre de 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular nombrado.

Para un lector mexicano que está empezando a entender que la palabra clave es permisionario, esa discrepancia es la lección completa en una fila. Aquí no hay una casa sin documentos: hay documentos que se contradicen entre sí, que es distinto y también peor para quien deposita, porque significa que la cadena de responsabilidad tiene un eslabón que no cuadra.

Dicho eso, el perfil de 1xBet es reconocible para quien ha visto su catálogo: amplitud de mercados, apuesta en vivo muy cargada y una presencia de momios que atrae a apostadores de volumen. Es una casa que en muchos mercados compite por precio, y el precio es un argumento real.

El problema es que el precio necesita una cadena de custodia. Si el permiso aparece a nombre de una empresa y la app a nombre de otra, ¿quién responde de tu saldo si mañana bloquean algo? El amparo de bet365 en marzo de 2026 y la inactividad del sitio el 24 de marzo de 2026 son la respuesta a esa pregunta en un caso real: un permiso y una operación pueden quedar separados por una orden administrativa. Si la estructura de la marca ya está separada de origen, el lector no debería esperar que esa separación se resuelva a su favor.

Este es el punto del cuadro donde la marca pierde frente a las anteriores, y lo digo así, sin equilibrios: el catálogo puede ser competitivo, y la cadena documental no lo es.

Novibet: permiso nombrado, titular claro y un perfil de producto de apuestas

Novibet entra con la ficha más limpia de las que dependen de una compilación pública: permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 y titular nombrado Comercial de Juegos de la Frontera, S.A. de C.V. El número lo recoge una compilación pública y no está confirmado oficialmente, así que se escribe con esa cautela y no con otra.

Lo interesante de Novibet en un mercado como el mexicano no es la ficha, es el perfil. Es una marca que en otros mercados se construyó alrededor del producto de apuestas deportivas y que llega a México en el momento en que el mercado se está ordenando, con un reglamento reformado en 2023 y una reforma legal todavía en el cajón. Eso significa que compite por diferenciación de producto, no por antigüedad.

En la práctica, esa clase de marca suele ser fuerte en la parte que el apostador mexicano usa a diario —fútbol, apuesta en vivo, mercados de hándicap y de “más/menos”— y menos fuerte en la parte que el apostador mexicano no usa casi nunca, como los mercados de nicho con momios tempranos.

El titular está bien identificado, y eso ya la pone por delante de cualquier marca cuyo permiso se contradiga. El número, en cambio, descansa en una compilación y no en un registro oficial abierto, y esa diferencia se nota cuando intentas reclamar algo: un permiso confirmado por la autoridad es un documento, una compilación es una referencia.

Para quien compara producto y no quiere una casa con veinte años de lastre, Novibet es una opción razonable. Para quien quiere el permiso confirmado por escrito por la propia autoridad, ninguna casa de este cuadro puede dárselo hoy.

Playdoit: un permiso con denominación de tipo y una marca joven

Playdoit carga el número de permiso más reconocible del cuadro por su formato: DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según la compilación pública que lo recoge, y con titular nombrado Eventos Festivos de México. La denominación “P-02/2005” tiene la forma de los permisos de la familia de apuestas remotas que el Reglamento describe, y esa forma es útil porque conecta la marca con el tipo de permiso previsto para apostar a distancia.

Es una marca joven en un mercado viejo, y esa combinación tiene consecuencias prácticas. Su apuesta suele ser la experiencia: una plataforma pensada para el teléfono, con registro rápido, depósito por SPEI y por vouchers en tiendas, y mercados de fútbol y de apuesta en vivo bien cubiertos. Es el perfil que atrae a quien apuesta desde el celular y quiere que el proceso no le cueste tres intentos.

La contrapartida también es de perfil: las marcas jóvenes tienden a competir con promociones más visibles y condiciones menos flexibles, porque necesitan captar cuentas nuevas. Eso no es una acusación a Playdoit en particular, es el patrón del sector, y por eso la recomendación es la misma que en todas las filas: el rollover se lee antes de reclamar y no después.

Aquí no hay un motivo para desconfiar del permiso más que en las otras filas basadas en compilación. Lo que hay es un motivo para fijarse en otra cosa: el tipo de permiso que nombra el número, y si el titular que lo recoge es el que la marca pone en su propio sitio.

Strendus: tres permisos, dos titulares y un registro que no se puede abrir

Strendus es la fila más desordenada del cuadro, y el desorden no es su culpa: es la foto del registro mexicano en 2026. La compilación pública recoge tres permisos —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— y a la vez recoge dos titulares posibles, Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads. El registro oficial no se pudo abrir, así que las compilaciones difieren y nadie puede resolverlo desde fuera.

Qué significa eso para ti, en plata. Significa que si tienes un problema con Strendus y quieres identificar al permisionario responsable, vas a tener que recorrer un camino que empieza en el pie de página del sitio y termina en una autoridad que no publica su lista completa. No es imposible. Es más lento, y el tiempo es costo.

Merece una nota el salto entre permisos en el tiempo: 2018, 2021, 2021. Una familia de permisos que se renueva o se amplía a lo largo de varios años suele indicar una operación que creció y que fue actualizando su cobertura; también indica que el número que aparece en una fuente puede ser de una etapa anterior. Cuando alguien te enseñe “el permiso de Strendus” sin decirte de qué año es, ese alguien está enseñando una parte.

En lo deportivo, Strendus se ha construido alrededor del fútbol mexicano y de la apuesta en vivo, que es donde una marca sin la antigüedad de Caliente puede pelear con menos desventaja. Su terreno natural es el aficionado que apuesta al torneo local y quiere mercados de partido, no de temporada.

La conclusión honesta de esta fila es que ninguna lista de tres permisos sirve tanto como un titular confirmado, y ese es el dato que falta. Hasta que la DGJS publique, la marca compite con su catálogo, no con su expediente.

Pickwin: el mismo permisionario que Betcris y un número que no se imprime

Pickwin es el caso donde el laberinto de permisionarios se ve entero. Su titular nombrado es Producciones Móviles, S.A. de C.V. —la misma empresa que aparece detrás de Betcris—, junto con Unocapali La Paz Operadora. Y su número de permiso no se imprime, porque las fuentes se contradicen entre sí: el número que da una compilación es el mismo que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles.

Esa coincidencia es reveladora y no sospechosa. Un permisionario que opera dos marcas puede tener una estructura donde los números se repiten o donde los pies de página de las marcas relacionadas se copian entre sí. La consecuencia para el lector es que aquí la identidad del permisionario importa más que el número: si Producciones Móviles es el titular, la responsabilidad se concentra en la misma empresa que responde por la marca hermana.

Y eso tiene una lectura práctica para quien compara las dos. Dos marcas bajo el mismo permisionario pueden compartir trastienda —pagos, verificación, antilavado— y diferenciarse solo en la cara comercial. Si a ti te importa la estructura y no el logo, este es el par que conviene mirar junta y no por separado.

En producto, Pickwin se orienta al apostador de fútbol y de mercados populares, con la apuesta en vivo como parte central de su propuesta y con promociones pensadas para cuentas nuevas. Es una marca de volumen, no de nicho.

El expediente, sin embargo, tiene una raya donde debería tener un número. Y una raya en la columna del permiso es más costosa para el lector que para la marca: la marca sigue operando, y el lector sigue sin poder verificar desde fuera quién tiene la culpa si algo falla.

Betway: un número corto, un titular con historia y una marca global

Betway presenta el permiso con el número más corto y más atípico del cuadro: 4184, según la compilación pública, con titular nombrado Espectáculos Deportivos Frontón México, S.A. de C.V. El número no sigue la notación larga de los demás y eso, más que un problema, es una pista: su titular es una empresa ligada al frontón, uno de los tipos de recinto que el Reglamento menciona expresamente, y el Reglamento permite a los titulares de permisos de frontón obtener permisos complementarios de apuestas remotas.

Ahí está la historia interesante de esta fila. Una marca global de apuestas entra al mercado mexicano colgándose de un permisionario con historia en un deporte de recinto mexicano por excelencia. Es una estructura habitual en el sector y explica por qué la notación del permiso no se parece a la de los “centros de apuestas remotas”: el punto de partida no era el mismo.

Para el apostador, Betway suele leerse como una marca de fútbol y de momios europeos, con una interfaz muy rodada y mercados de partido bien cubiertos. Su fuerza no es la promoción agresiva sino la consistencia del producto, y en un mercado donde las casas locales compiten por bonos, una marca que compite por catálogo tiene un hueco.

Lo que conviene recordar de esta fila es lo que el número corto esconde: una licencia de operación que descansa en la actividad de un recinto, no en un permiso digital propio. Eso no la hace peor. La hace dependiente de un titular concreto, y ese titular es el que hay que tener claro antes de depositar mucho.

Codere: dos permisos, una app que declara la SEGOB y una marca de locales

Codere cierra el cuadro con la ficha más completa entre las que dependen de una compilación: permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, titular nombrado Libros Foráneos, S.A. de C.V. (Codere México), según la compilación pública. Dos permisos en cuatro años, lo que sugiere una operación que creció y que fue regularizando etapas, igual que en el caso de Strendus, pero con un titular único y sin contradicciones.

Su rasgo más útil para el lector mexicano está en el teléfono: la ficha de la app de Codere México declara que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Es la declaración más explícita del cuadro, y tiene un valor práctico: es un documento público, en una tienda de aplicaciones, que cualquiera puede consultar antes de depositar.

Esa política de cierre de cuenta merece un comentario. Una casa que publica cómo se cierra una cuenta está publicando, sin decirlo, que la salida existe y que tiene un procedimiento. En un país sin registro nacional de autoexclusión, eso es más de lo que hacen muchas marcas.

El reverso de Codere es su carácter de marca de locales. Es una casa que viene del mundo físico y cuya operación digital se apoya en esa base. Para quien valora poder identificar una empresa con domicilio conocido, eso suma; para quien busca el producto digital más afilado del mercado, no necesariamente.

El titular es claro, el permiso está recogido dos veces y la declaración de responsabilidad está a la vista. Frente a las filas donde el número no se imprime, esta es la fila que un lector cauteloso lee con menos suspicacia.

Preguntas frecuentes

¿Cómo compruebo que una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

Empieza por el pie de página del propio sitio: ahí debe aparecer el permiso, su número y el permisionario. Si no aparece, ya sabes algo. Después compara ese número con el permiso de apuestas remotas que describe el Reglamento, y ten presente que la lista oficial de la DGJS no está abierta al público.

¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?

El retorno es la cantidad apostada multiplicada por el momio. Con mil pesos a un momio de 1.90, el retorno es 1,900 pesos y la ganancia neta 900. En un combinado los momios se multiplican entre sí: tres partidos a 1.90 dan 6.859 por cada peso.

¿Cómo se nota el margen de la casa dentro de los momios?

Se ve sumando las inversas de todos los momios del mismo mercado. Con 1.90 y 1.90, cada inversa es 0.5263 y la suma pasa de 100 %, lo que deja un retorno cercano al 95 % y un margen alrededor del 5 %. Cuanto más resultados tiene el mercado, más alto suele ser ese margen.

¿Cómo pongo límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Desde la configuración de tu cuenta, y antes de depositar: en México no existe un límite legal de depósito ni de pérdida, así que el límite lo pones tú y lo respeta la plataforma. Tampoco hay un registro nacional de autoexclusión, así que cerrar una cuenta no te cierra en las demás.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?

El artículo 138 de la Ley del ISR prevé que quien paga el premio retenga el 1 % cuando el impuesto estatal no excede del 6 %, y el 21 % cuando es mayor. La Ciudad de México aplica un 6 % estatal, y los premios altos se reportan en la declaración anual.

¿Qué riesgos tiene apostar en una casa sin permiso en México?

No hay registro nacional de autoexclusión en ningún caso, y tampoco hay un recurso mexicano ante el que reclamar. El saldo puede quedar congelado si la autoridad bloquea el dominio, como ocurrió con betano.mx y bet365.mx en julio de 2026, y recuperarlo depende de un proceso que no controlas.

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