Bono de bienvenida en casas de apuestas de México: el precio escondido en la letra pequeña

Updated noviembre 2026
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Una caja de regalo con listón dorado junto a un boleto de apuesta sobre un mostrador de madera

Datos actualizados a noviembre 5, 2026; los registros de permisos se cotejaron con lo que cada operador y los compiladores publican sobre la Secretaría de Gobernación (SEGOB).

En el encabezado de Caliente se anuncian $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN.

Un bono de bienvenida no es dinero. Es un préstamo de la casa que se convierte en dinero tuyo sólo si apuestas lo suficiente, a un momio suficiente, dentro de un plazo suficiente. El detalle es que nadie te lo presta si no apostaste antes con tu propio dinero, y que en México el permiso de apuestas online no existe como tal: los sitios van montados sobre el permiso de un permisionario con local físico. Eso cambia lo que el bono vale para ti. Cambia, sobre todo, qué haces cuando algo sale mal.

Caliente anuncia en el encabezado de su página principal $1,000 MXN sin depósito, más la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, y no aclara en ese mismo espacio si las dos ofertas valen sólo para apuestas deportivas. La ficha de la app de Playdoit habla de un bono de bienvenida de $1,000 MXN y, dos apartados más abajo, lo describe como un bono con primer depósito; en otro punto, sin depósito. Codere anuncia en la ficha de su app hasta 7,000 MXN. Los tres números son parecidos. Las condiciones detrás de ellos no se parecen en nada, y esas condiciones son de lo que trata esta página.

Porque la pregunta útil no es qué casa da más. Es cuánto cuesta cobrarlo. Un bono de $1,000 MXN con rollover de 10 veces exige mover $10,000 MXN en apuestas antes de que puedas retirar nada; cada una de esas apuestas pasa por el momio del operador, y ahí vive su margen. El regalo se paga con la comisión que ya venías pagando en cada boleto, multiplicada por diez. Eso es el bono de bienvenida: un descuento que cobras por adelantado y devuelves por partes.

Nueve marcas operan en México bajo un permiso de la SEGOB en los términos que sus propias fuentes declaran, con una advertencia que conviene poner arriba y no al final: el listado de permisionarios de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo abrir, de modo que ningún número de permiso aquí es una confirmación oficial, y ninguna compilación de terceros manda sobre lo que diga el propio operador. Dónde comprobarlo tú, sin depender de nadie, está más abajo.

La lista corta: nueve casas de apuestas con bono de bienvenida en México

Antes de la tabla conviene decir qué se compara, porque el cuadro podría leerse como una clasificación de regalos y no lo es. Hay dos columnas y cada una responde a una pregunta distinta. La primera dice qué tan firme es el papel de la marca en México, tal como su propia fuente lo declara. La segunda dice qué es lo que la marca misma publica sobre el bono de bienvenida. Ni una ni otra es un juicio sobre la calidad del producto.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
La ficha de la app de Codere México anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN.

Y la segunda columna se queda corta a propósito. La mayoría de estas marcas no publica ni el rollover ni el plazo ni el momio mínimo de su bono en sus sitios. Eso no es un defecto del cuadro: es la información más útil que el cuadro contiene. Si tienes que entrar a la web de cada casa para averiguar qué exige su oferta, entonces el “hasta $7,000 MXN” del anuncio no es una cifra que puedas usar todavía. Es una promesa con asterisco y el asterisco no está a la vista.

panora | marca | situación del permiso SEGOB tal como la declara su fuente | qué dice el propio listado de la marca sobre el bono de bienvenida

Marca Permiso SEGOB tal como lo declara su fuente Lo que su propio listado anuncia del bono
Novibet DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V.; sin confirmación oficial —
Playdoit DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Eventos Festivos de México; sin confirmación oficial $1,000 MXN, descrito unas veces con primer depósito y otras sin depósito
Pickwin Permiso de su permisionario; el número no se imprime porque las compilaciones se contradicen; titular Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora —
Strendus DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads según la compilación; sin confirmación oficial —
Betcris Permiso de su permisionario; el número del pie de su propio sitio y el de la tabla del propietario difieren; titular Producciones Móviles —
Caliente DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de caliente.mx; titular Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente); sin confirmación oficial $1,000 MXN sin depósito y duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN
Codere DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según las compilaciones; titular Libros Foráneos S.A. de C.V.; sin confirmación oficial Bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN
1xBet DGJS/0002/2020, según las compilaciones, que no pudieron confirmar ni el dominio ni la lista oficial; titular Entretenimientos Naturales; la App Store lista la app bajo 1XCorp N.V. —
Betway 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V.; sin confirmación oficial —

La primera columna se lee de un tirón y dice algo incómodo: sólo un número de permiso aparece en el pie del propio sitio del operador. El resto viene de compilaciones que se copian entre sí, y en dos casos la compilación contradice al propio propietario de la marca. Pickwin y Betcris quedan con el número en blanco por esa razón, y las dos tienen el mismo titular apuntado en sus fuentes, Producciones Móviles, lo que ya es una pista de que aquí hay una sola estructura de permiso detrás de varias vitrinas. Un permisionario puede operar varias marcas. Eso es práctica reportada, no una irregularidad.

La segunda columna tiene cinco guiones de nueve. Antes de que eso te parezca un cuadro mal hecho: es que cinco de estas marcas no publican su bono de bienvenida en sus sitios, así que no hay nada que poner. El guión es una respuesta. Cuando llegues a la sección de cada marca, verás que ninguna queda sin escribir —todas tienen producto, deportes, momios, app—; lo que falta es específicamente la oferta del bono, y ahí la respuesta honesta es que la ficha de cada una de esas cinco no la anuncia.

Los $1,000 MXN de Caliente y los $1,000 MXN de Playdoit se parecen en el anuncio y se separan en el papel. Caliente los declara sin depósito: apuestas sin poner dinero, lo cual en teoría te permite probar la casa sin arriesgar. Playdoit los declara de dos formas incompatibles en la misma ficha, y esa contradicción tiene consecuencias prácticas. Un bono sin depósito y un bono con primer depósito son dos productos distintos: el primero no te obliga a depositar y suele venir con un tope de ganancia y un plazo corto; el segundo exige que pongas una cantidad igual o mayor para activar la duplicación. Si la casa misma no distingue cuál de los dos te está ofreciendo, la única lectura segura es que no lo sabes hasta que depositas o hasta que lees el contrato del bono.

Cómo funciona el bono de bienvenida: requisitos de apuesta, momio mínimo y tope de ganancia

Un bono de bienvenida es un saldo separado que la casa te acredita y que vive con reglas propias. No se retira hasta que cumplas esas reglas. Cumplirlas se llama rollover o requisitos de apuesta, y la lógica es la de un peaje: la casa te deja cobrar el bono después de que hayas movido por su mostrador un múltiplo de esa cantidad.

El momio mínimo es la otra mitad del mecanismo. Cada apuesta que cuenta para el rollover tiene que llevar un precio mínimo; las apuestas a momios muy bajos no cuentan, y eso no es un detalle administrativo. Un momio bajo es una apuesta casi segura, y la casa no acepta que la uses para desbloquear su dinero jugando a la segura. El requisito te empuja hacia precios con más riesgo, y ahí está la trampa silenciosa: el bono no se convierte en efectivo por apuestas buenas, sino por apuestas que cumplen la regla, y la regla prefiere riesgo.

El plazo es el tercer tornillo y el que suele fallar en silencio. Los rollovers vienen con una ventana —días o semanas— y lo que no completes en esa ventana se borra, junto con el bono y, a veces, con las ganancias que generó. Una oferta que en el papel vale miles de pesos puede valer cero si te la tomas con calma. Cuenta los días antes de contar el dinero.

Un cuarto término aparece en casi todos los contratos y no suele leerse: el tope de ganancia del bono. Si el bono es sin depósito, la casa fija un máximo que puedes retirar de lo que ganes con él. Ese tope se calcula sobre las ganancias, no sobre el bono, y ahí se cae la ilusión del “sin depósito” como dinero gratis. Caliente anuncia $1,000 MXN sin depósito, y las reseñas que se recopilan sobre esa oferta mencionan un rollover de 10 veces, aunque el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito cambian de una reseña a otra. Trata a esa reseña como lo que es: una reseña, no como el contrato.

La cuenta del rollover: lo que un bono de bienvenida te pide mover

Aquí está el cálculo que ninguna página de promociones pone en su banner. Tomemos una oferta genérica de $1,000 MXN con un requisito de apuesta de 10 veces, que es el orden de magnitud que las reseñas atribuyen al bono sin depósito de Caliente. Con esas condiciones, el bono exige mover $10,000 MXN en apuestas antes de retirar.

Eso es el rollover. El costo es otra cosa, y sale del margen del mercado. El margen es lo que la casa retiene de cada peso apostado en un mercado: si el reparto de un mercado de tres resultados fuera del 95 % entre todos los que apuestan, el margen sería del 5 %, y cada peso que gira por ese mercado deja en la casa cinco centavos en promedio. Con la misma base de $1,000 MXN y 10 veces de rollover, el costo esperado de liberar el bono queda en una banda que depende del mercado elegido: si apuestas los $10,000 MXN en mercados con un margen bajo, el costo ronda los $500 MXN y el bono conserva cierto valor; si los apuestas en mercados con márgenes más gordos —combinadas armadas a mano, mercados secundarios, momios de última hora— el costo se te va hacia los $700 MXN o más y lo que queda del regalo es poco.

Ahí está la condición que casi nunca se escribe: el bono es rentable sólo si lo giras en los mercados de precio ajustado. Con 10,000 MXN de movimiento y un margen del 5 %, el costo esperado ronda los 500 pesos, la mitad de la oferta; hábil, pero no gratis. El mismo movimiento con un margen del 7 % se come 700 y deja 300 de valor teórico; con un margen del 10 %, prácticamente todo el bono se lo quedó el mostrador.

Y el cálculo es un promedio sobre muchas apuestas bajo esos supuestos, no un resultado para tu boleto. Puedes cumplir el rollover y aun así acabar con menos dinero que al principio; puedes cumplirlo con una sola combinada afortunada y salir muy por encima. Lo que la cuenta dice es qué esperar en promedio, no qué te va a pasar a ti. Un bono con rollover de 10 veces es una promoción razonable en comparación con la media; con 30 o 35 veces, el margen se come el bono antes de que lo veas.

De ahí sale también la explicación de por qué la cantidad de una apuesta gratis no se devuelve con la ganancia cuando el bono exige un primer depósito. Hay dos tipos de bono y se comportan distinto. En uno, tu depósito es dinero tuyo desde el primer segundo y, si ganas, retiras capital más ganancia. En el otro, la casa te da un saldo que nunca fue tuyo: la apuesta gratis es un vale, y cuando gana, el vale no vuelve —sólo se te acredita la ganancia neta, la diferencia entre lo que el boleto pagó y lo que el vale cubrió. Un vale de $1,000 MXN a momio 3,00 paga $3,000 MXN de ganancia y el vale desaparece; el mismo $1,000 MXN de tu bolsillo a momio 3,00 te devuelve $3,000 MXN, de los cuales $1,000 son tuyos. La diferencia entre estos dos escenarios es de $1,000 MXN y no aparece en ningún banner.

La letra que decide: permiso, no licencia, y por qué la palabra importa

México no tiene un permiso para apuestas online como categoría. La Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, prohíbe en el país los juegos con apuesta salvo los que estén expresamente autorizados, y faculta a la SEGOB para conceder permisos e inspeccionar, ordenar el cierre de establecimientos sin autorización e incluso impedir que se instalen cerca de escuelas o centros de trabajo. El Reglamento de esa ley, reformado el 16 de noviembre de 2023, añade el criterio que más importa aquí: todo lo que no esté expresamente previsto está prohibido.

La consecuencia práctica es que un sitio mexicano de apuestas no sostiene su propio permiso digital. Va colgado del permiso de un permisionario autorizado para operar con local físico —centros de apuestas remotas, salas de sorteos— y ese permiso no es transferible. Cuando ves nueve marcas distintas en una comparativa, no estás viendo nueve permisos distintos. En dos casos de esta lista, marcas diferentes comparten el mismo titular apuntado en sus fuentes.

Ahí entra la palabra. Lo que existe en México es un permiso, no una licencia. Las licencias vienen de otras jurisdicciones y no equivalen a nada ante la SEGOB; un sitio con licencia de Curazao no es, por eso, un permisionario mexicano. La diferencia de vocabulario no es pedantería: es la línea entre un operador que responde ante una autoridad mexicana y una estructura que no responde ante nadie que tú puedas llamar por teléfono. Si el reclamo de “licenciado” de un sitio no está emitido por la SEGOB, la frase vale lo que el papel donde viene.

Normativa verificable: números de permiso, la lista que no se pudo abrir y las cuentas trimestrales

Los permisos que se citan en esta comparativa vienen, casi todos, de compilaciones de terceros, y eso se dice porque es verdad, no como coartada. Novibet aparece con el número DGJS/DCRCA/1121/2020 y la titularidad de Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V.; Strendus con tres números —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— y dos titulares distintos según qué compilación leas; Codere con DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 en nombre de Libros Foráneos S.A. de C.V.; 1xBet con DGJS/0002/2020 en nombre de Entretenimientos Naturales; Betway con el número 4184 en nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. Caliente es la excepción útil: su permiso DGG/SP/404/97 es el número que aparece en el pie de su propio sitio, con Tecnología de Entretenimiento Caliplay como titular, y aun así no hay confirmación oficial de la SEGOB detrás.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
La ficha de la app de Playdoit anuncia un bono de bienvenida de $1,000 MXN, descrito unas veces con primer depósito y otras sin depósito.

Las compilaciones se contradicen en más de un caso. Pickwin y Betcris quedan sin número impreso por eso, y el dato no es menor para quien los tiene en la lista: en Betcris el número del pie del propio sitio y el de la tabla del propietario no coinciden. Eso no significa que la marca esté ilegal —bajo el esquema mexicano ninguna marca opera sin un permiso detrás—, significa que la trazabilidad pública de ese permiso no cierra. Es la diferencia entre no haber hecho nada y no poder demostrarlo.

Hay una razón estructural para el desorden y conviene decirla: la lista oficial de la DGJS es un PDF que la propia autoridad publica y que no se pudo abrir. El Congreso pidió en 2026 un registro público abierto, y los conteos de sitios de apuestas que circulan no cuadran entre sí —una fuente habla de 136 sitios y otra de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx—. Nadie puede decirte cuántos son. Por eso no hay un número de sitios en esta página.

Encima de los permisos hay obligaciones que sí pesan en el operador y acaban afectando al jugador: los permisionarios de apuestas remotas deben entregar cuentas trimestrales y una cuenta anual auditada, mantener fianzas de garantía y reportar operaciones sospechosas de lavado. El operador identifica a sus usuarios y reporta transacciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego es una actividad vulnerable bajo la ley antilavado. Y hay un detalle que rara vez se menciona: los documentos exigidos para la verificación de identidad no están establecidos en la ley. Cada casa pide lo que quiere pedir. Ahí no hay estándar que reclamar.

La reforma sigue pendiente. La SEGOB terminó en octubre de 2026 un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad; no se ha presentado y no es ley. Una iniciativa para derogar la ley crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión; también es sólo una propuesta. La edad mínima sigue sin número en la ley: el Reglamento prohíbe a los menores entrar a las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, pero no fija una edad concreta, y son las marcas las que escriben 18+ en sus fichas y pies de página.

Qué cambió el IEPS del 50 % en los bonos de bienvenida de 2026

Aquí hay un dato que explica el resto del mercado. Cuando el IEPS sobre los juegos con apuesta y sorteos subió al 50 % en el año, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida, y lo hicieron precisamente por el costo del impuesto, que absorben en parte. Un impuesto sobre la actividad de la casa reduce proporcionalmente el espacio que hay para repartir cortesías; el bono de bienvenida es el primero en notar el apretón porque es gasto de adquisición puro, dinero que sale antes de que el jugador existe como cliente.

La base del impuesto importa y la ley no la cierra. El texto legal dice “valor de la actividad”; la prensa lo lee como “monto total apostado”. El 50 % se aplica a lo apostado o a los ingresos, aunque no está establecido cuál es la base exacta. Lo que sí está claro es quién acaba pagando parte de la cuenta: tú, porque el bono que llega a tus manos viene con más requisitos que antes.

Las propuestas de prohibir los bonos de bienvenida o de limitar a los influencers de apuestas existen como iniciativas y no son ley. Las reglas de horario para la publicidad en televisión describen propuestas, no normas vigentes. Y en los artículos del Reglamento revisados no aparece una regla sobre bonos. Traducción: la casa te debe lo que su propio contrato del bono dice, y nada más. La protección no viene de la ley, viene de leer el contrato.

La oferta de Playdoit: $1,000 MXN anunciados y dos condiciones incompatibles

Playdoit aparece en su ficha de app con $1,000 MXN de bono de bienvenida y con una inconsistencia que no es un error de redacción menor. En un apartado la describe con primer depósito, en otro sin depósito. Es la misma marca prometiendo dos productos distintos en el mismo escaparate.

Ponte en el peor caso razonable. Si es con primer depósito, la oferta se activa cuando pones dinero y se parece a cualquier duplicación de bienvenida: depósito y bono viajan juntos, el rollover aplica al conjunto y tú partes con verdadero capital propio en juego. Si es sin depósito, la mecánica es la contraria: el saldo lo pone la casa, tú no arriesgas nada para empezar, pero el contrato suele traer un tope de ganancia y una ventana más corta. Son productos que atraen a dos tipos de jugador opuestos. El de presupuesto corto prefiere el segundo porque empieza sin desembolso; el que ya pensaba depositar pierde valor si el bono resulta ser “sin depósito” y no le duplica nada.

Su permiso aparece como DGAJS/SCEVF/P-02/2005 según casasdeapuestaslegales.mx, con Eventos Festivos de México como titular, y sin confirmación oficial. Eso sitúa a la marca en el grupo de las que tienen un número de compilación, no de sitio propio.

La verificación hay que hacerla en la caja: antes de depositar, abre el contrato del bono y busca tres cosas —si el saldo acreditado se activa solo o con depósito, el rollover exacto y el plazo. Si la web te muestra las dos versiones que muestra su ficha, pide el término por escrito antes de poner dinero. La marca es perfectamente operativa y su catálogo no está en duda; lo que está en duda es qué te van a acreditar exactamente.

El bono de bienvenida de Codere México: hasta 7,000 MXN con la app como puerta

Codere anuncia en la ficha de su app un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN, y “hasta” es la palabra que manda en esa frase. El techo de 7,000 no es un regalo de 7,000: es el máximo que la casa podría acreditarte si el depósito y las condiciones se alinean. La ficha no publica en el mismo espacio el rollover ni el plazo, así que el número grande se queda sin su contrapeso.

La marca sí tiene un dato que ayuda a decidir: los depósitos se hacen con tarjeta, SPEI y OXXO. Eso la pone en el grupo de casas que un jugador mexicano sin cuenta bancaria digital puede usar —OXXO permite depositar en efectivo en tienda—, y para mucha gente eso vale más que un techo de bono alto. Su app cubre más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis, y limita el uso a mayores de 18 años con avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.

El permiso se cita como DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 según Apuestas-legales.com.mx, con Libros Foráneos S.A. de C.V. como titular, sin confirmación oficial. Dos números es más de lo que muestran varias marcas de la lista, y aun así es una compilación.

El punto que decide con Codere es la forma del bono: un techo de 7,000 en un bono de bienvenida casi siempre viene atado a un depósito igual de ambicioso. Si tu presupuesto es de 300 o 500 pesos, el techo no te toca y lo que te toca es el porcentaje real que la casa acredite sobre tu depósito, más el rollover. La app resuelve el acceso, no el costo.

Los $1,000 MXN sin depósito de Caliente y la duplicación hasta $7,000 MXN

Caliente anuncia en el encabezado de su página principal $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN. Es la única marca de la lista cuyo bono de bienvenida está confirmado en su propio listado, y es también una de las dos únicas ofertas que se pueden nombrar con una cifra concreta en toda la comparativa.

Vale la pena separar las dos mitades, porque juntas parecen una oferta enorme y separadas son dos ofertas normales. La primera, $1,000 MXN sin depósito, es dinero de la casa: no pones nada, apuestas, y si ganas cobras sujeto a un tope. Las reseñas recopiladas sobre esa promo mencionan un rollover de 10 veces, con la advertencia de que el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito cambian de una reseña a otra —así que ese 10 es el orden de magnitud más probable, no el contrato. La segunda mitad, la duplicación hasta $7,000 MXN, es un bono de primer depósito clásico: pones 3,500 y la casa pone 3,500 para llegar al techo, con las condiciones que la marca fije para el saldo duplicado.

El encabezado no aclara si las dos ofertas valen sólo para apuestas deportivas, y eso importa en una marca que también opera casino. Un bono de casino y un bono de deportes tienen requisitos distintos —el rollover del casino se cumple en juegos de tragamonedas o mesa, no en boletos deportivos—, y si el saldo acreditado es el mismo, puedes terminar intentando cumplir un rollover deportivo moviendo tragaperras, que no cuenta.

Su permiso, DGG/SP/404/97, es el único de la tabla que aparece en el pie del propio sitio del operador, con Tecnología de Entretenimiento Caliplay como titular. En una lista donde dos marcas no tienen número impreso y tres dependen de la misma compilación, ese detalle no es cosmético. La app de Caliente Deportes ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y es sólo para mayores de 18 años; su pie de página indica que las apuestas están prohibidas para menores, pide divertirse con responsabilidad y enlaza su sección de juego responsable.

Lo que decide aquí es el encabezado sin letra pequeña. Dos ofertas anunciadas juntas y sin aclarar el deporte al que aplican: antes de tocar el bono, busca en el contrato si el saldo sirve en casino o en deportes y con qué rollover cada uno. La mitad sin depósito te deja probar sin poner dinero; la mitad con depósito es la que puede costarte de verdad.

Novibet: permiso citado con número y sin oferta publicada en su listado

Novibet tiene el dato más limpio de la primera columna: permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx, con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular. Un número con formato completo de la Dirección General de Juegos y Sorteos, y aun así sin confirmación oficial, porque la lista de la DGJS no se pudo abrir.

Es la marca con el expediente de permiso más ordenado del grupo y, a la vez, una de las cinco cuya ficha revisada no anuncia un bono de bienvenida. Esa combinación no es contradictoria; simplemente describe una casa que no está comprando clientes con tarjeta de regalo en este momento. Si llegaste hasta aquí buscando el bono más grande, Novibet no lo tiene en su escaparate, y ese es el dato.

Para un jugador que ya decidió que quiere una casa con permiso, la estructura de Novibet ofrece algo distinto: una titularidad identificada con nombre y apellido en su fuente. Si tu prioridad es saber quién responde detrás de la marca antes de depositar, ese nombre tiene más valor que los guiones de la columna de bonos.

El juicio es sencillo y no oculta el lado flaco: la casa está bien documentada y mal promocionada, y para el que va detrás de una oferta eso es el lado flaco. Antes de abrir cuenta, mira su contrato de bienvenida directamente en el sitio, porque la ficha revisada no lo anuncia y eso no prueba que no exista.

Pickwin: número de permiso sin imprimir y una contradicción entre compilaciones

Pickwin es el caso donde la trazabilidad pública falla más claramente. Su fuente le atribuye un permiso de su permisionario con Producciones Móviles S.A. de C.V. —junto con Unocapali La Paz Operadora— como titular, pero el número no se imprime aquí a propósito: las compilaciones se contradicen, y el número que da una de ellas es el mismo que aparece en el pie de Betcris en nombre de Producciones Móviles. No es un descuido de esta página; es una contradicción documentada.

Ese detalle es más interesante que un número. Dos marcas de esta misma lista con el mismo titular apuntado significa que no estás eligiendo entre dos permisos, sino entre dos vitrinas de una estructura. Cuando dos marcas comparten permisionario, la separación entre ellas es comercial —producto, momios, app, atención— y no legal. Eso reduce el valor de comparar “quién está más regulado”: en ese punto empatan.

Su ficha revisada no anuncia bono de bienvenida, así que no hay cifra que comentar y no la vamos a inventar. Lo que un jugador gana con Pickwin es lo que gana con cualquier marca de la lista: un permiso de la SEGOB detrás, con las obligaciones de reporte y auditoría que eso conlleva.

La conclusión honesta es que Pickwin entra en la lista por su permiso, no por su oferta, y que el permiso mismo es el que menos claro queda de las nueve. Si te interesa la marca, pide el número de permiso y el titular a su atención al cliente antes de depositar. Es una pregunta sencilla y tiene que poder contestarla.

Strendus: tres números de permiso y dos titulares según la compilación

Strendus acumula tres números de permiso —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— en la misma compilación, y sus titulares según la fuente son dos: Atracciones y Emociones Vallarta y New Ads. Tres permisos y dos titulares para una sola marca es la mejor ilustración de por qué esta página no imprime ningún número como oficial.

Hay dos lecturas y las dos son razonables. La primera es que la marca opera con varios permisos —uno histórico, otros posteriores— lo cual no es raro en un sector donde los permisos se conceden por tipo de actividad. La segunda es que las compilaciones mezclan permisos de casino presencial y de apuestas remotas de un mismo grupo. Sin la lista de la DGJS no se puede distinguir entre ambas, y por eso no lo hacemos.

Sobre el bono de bienvenida no hay nada que decir: su ficha revisada no lo anuncia. Strendus entra en esta comparativa como marca operativa con permiso declarado y oferta de bienvenida publicada en otro lado.

Lo que decide con Strendus es el desorden documental, no el producto. Una casa que aparece con tres números y dos titulares en las compilaciones obliga a un paso extra: preguntar cuál permiso ampara su operación de apuestas remotas y qué permisionario lo sostiene. Es una gestión de cinco minutos y ahorra la clase de duda que no se resuelve después de depositar.

Betcris: una casa con permiso citado en su propio pie y cifras que no coinciden

Betcris es de las pocas marcas de la lista cuyo pie de página es una fuente de primera mano: dice que las apuestas están estrictamente prohibidas para menores de edad, enlaza su sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18. Ese texto institucional está bien puesto y no es decorativo, porque en México la edad mínima no está fijada por la ley —el Reglamento prohíbe a los menores entrar a las áreas de apuestas sin dar número— y son las casas las que escriben el 18+.

Su permiso aparece como permiso de su permisionario con Producciones Móviles como titular, y el número no se imprime: el que muestra el pie del propio sitio y el de la tabla del propietario difieren. Es el caso simétrico al de Pickwin y apunta al mismo titular. El resultado práctico es que dos marcas con perfiles de producto distintos comparten la misma estructura de permiso, y que ninguna de las dos permite verificar el número por dos vías concordantes.

Sobre el bono de bienvenida, su ficha revisada no lo anuncia, así que no hay cifra que evaluar. La marca entra en la comparativa por su oferta deportiva y por su pie de página ordenado, no por un regalo de apertura.

El punto que decide con Betcris es la verificación: cuando el número del propio operador y el de la tabla del propietario no coinciden, la respuesta correcta no es elegir el que más te gusta, es pedirle a la casa que te diga cuál es el permiso vigente bajo el que te está tomando la apuesta. Ninguna casa seria se niega a esa pregunta.

La app de 1xBet: permiso citado, dominio sin confirmar y bonos de temporada

1xBet llega con el expediente más enredado de las nueve. Su permiso se cita como DGJS/0002/2020 según Apuestas-legales.com.mx, con Entretenimientos Naturales como titular, pero la propia fuente no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial, y hay una pieza más: la App Store lista la app bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular nombrado. Dos estructuras y ninguna concordancia.

Ese cruce importa más en esta marca que en otras por una razón concreta: una sociedad extranjera detrás de la app no es el permisionario mexicano, y la distancia entre una cosa y otra es exactamente la que separa un reclamo ante una autoridad mexicana de un correo sin destinatario local. No se puede afirmar que la operación sea irregular, pero tampoco se puede decir que esté verificada.

Su app ofrece apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de fútbol, básquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad. “Bonos de bienvenida” en plural y sin cifra es lo que hay: la ficha no publica monto, y no vamos a rellenar el hueco con un número que no está.

El veredicto con 1xBet es de cautela documental. Antes de depositar, el dato que hay que obtener no es el bono, es quién es el permisionario mexicano que responde por la operación y bajo qué número. Si la respuesta es confusa, la confusión es la respuesta.

Betway: 2,000 eventos por semana y una oferta de bienvenida sin cifra pública

Betway presume cifras concretas en su app: más de 2,000 eventos por semana, los momios mejorados “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales. Es una de las dos marcas de la lista que habla de su producto con números, no con adjetivos, y el club con apuestas gratis es un incentivo recurrente, no un bono de bienvenida.

Sobre el bono de bienvenida, su ficha revisada no lo anuncia, así que la oferta queda fuera de la comparación de montos. Y aquí hay que separar dos cosas que suelen mezclarse en las comparativas: una apuesta gratis semanal de club no es una oferta de apertura. La primera exige actividad recurrente y suele venir con condiciones de cada semana; la segunda es un pago único al entrar. Si lo que buscas es reducir el costo del primer depósito, el club no te lo reduce.

Su permiso se cita como número 4184 según casasdeapuestaslegales.mx, con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular, sin confirmación oficial. Un titular con nombre de recinto —frontón— es el retrato del esquema mexicano: el permiso de apuestas remotas cuelga de una estructura vinculada al juego presencial.

Lo que decide con Betway es el ancho del programa deportivo frente al silencio sobre la oferta de bienvenida. Quien apueste varios eventos por semana encontrará el club y los momios mejorados útiles; quien entre buscando un bono de apertura tendrá que preguntarlo, porque en su escaparate no está.

El IEPS, el ISR y quién retiene: los impuestos que tocan tu boleto

Los impuestos llegan al jugador por dos vías y conviene no confundirlas, porque una la paga la casa y otra te la retienen a ti del premio. La primera es el IEPS sobre los juegos con apuesta y sorteos, que exige permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos: el artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS fija una tasa del 50 %, reformada en el Diario Oficial del 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026; antes era del 30 %. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley y quedan expuestos al bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave.

Lo que no está establecido es la base. El texto legal dice “valor de la actividad”; la prensa lo lee como “monto total apostado”. Un 50 % sobre el monto apostado y un 50 % sobre los ingresos brutos son cifras de otro orden de magnitud, y esta página no elige por ti. Los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava las apuestas, Nuevo León grava los montos apostados.

La segunda vía es la que sí ves en tu boleto. Los premios de loterías, sorteos, juegos con apuesta y concursos legalmente autorizados son ingresos bajo los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. Quien paga retiene el 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no pasa del 6 %, y el 21 % si el impuesto estatal supera el 6 %. Con la tasa del 6 % de la Ciudad de México sobre premios, el conjunto ronda el 7 %. La retención es pago definitivo sólo si la persona presenta la declaración a la que está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. Los premios que superan los $600,000 MXN al año se reportan en la declaración anual.

Dos advertencias cierran el tema. La primera es que el operador emite un CFDI de retenciones por los premios gravados, así que el papel existe y puedes pedirlo. La segunda es más incómoda: el artículo 137 cubre premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento de un premio ganado en un sitio sin permiso no está establecido. Sobre eso no hay una respuesta que esta página pueda darte; la posición razonable es consultarlo con un contador antes de que el premio sea grande.

Qué protege un permiso mexicano y qué no te protege en un sitio offshore

La comparación útil no es entre “seguro” y “peligroso”, sino entre dos paquetes de garantías. Un operador con permiso mexicano detrás trae una sede legal en el país, un permiso de la SEGOB, controles de identificación y antilavado, y la emisión de un CFDI de retenciones cuando tu premio queda gravado. Un sitio offshore no trae nada de eso. Ni la sede, ni el permiso, ni el comprobante, ni una autoridad mexicana a la que reclamar.

La consecuencia más concreta no es abstracta: los saldos en un operador bloqueado pueden quedar congelados. Eso ya ocurrió en este mercado. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la UIF identificó trece casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano, de Ganador Azteca, quedaron deshabilitados en el país; en diciembre de 2025 un Tribunal Colegiado sólo les permitió publicar contenido informativo no relacionado con apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la DGJS suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx, y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas marcas, según una sola fuente. El estatus es inestable y cambia con cada resolución, así que cada dato va con su fecha y ninguno se lee como si hoy la situación fuera la misma.

Lo que esto enseña sobre un bono es sencillo: si tu saldo queda congelado, el rollover que ibas a cumplir deja de tener sentido, y las ganancias que pensabas retirar se van con el bloqueo. La oferta más generosa del mercado no compensa un saldo inaccesible.

Falta un dato que mucha gente da por hecho y no existe: México no tiene un registro nacional de autoexclusión. Nadie puede excluirte de todas las casas a la vez desde un solo trámite. Las herramientas que existen son internas de cada marca —pausas, límites de depósito, autoexclusión voluntaria— y son las que cada operador lista en su propia ficha de tienda de aplicaciones. Tampoco se encontró un límite legal de depósito o de pérdida, ni una cuenta temporal. La protección es la que tú configures, casa por casa.

Un detalle final sobre el vocabulario, porque es el que más confunde a quien compara: los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos y su licencia no vale ante la SEGOB. No son lo mismo y no deben leerse como equivalentes en ninguna tabla.

Juego responsable: los límites que existen son los que tú pones

Las herramientas que un jugador mexicano tiene a mano son las de cada casa, y valen menos de lo que parecen si no se configuran antes de empezar. Las pausas y los límites de depósito que aparecen en las fichas de los operadores funcionan igual que el cinturón de seguridad: sirven cuando ya están puestos, no cuando el boleto ya está perdido. Activarlos después de una racha mala no arregla la racha.

La asimetría del bono agrava esto. Un bono con rollover pendiente presiona hacia apostar más y más rápido, y ese empujón es precisamente lo contrario de un límite de pérdida. El plazo del rollover es la peor de las presiones porque es una fecha. Si el bono exige mover $10,000 MXN en dos semanas, la casa te está ofreciendo un motivo para subir el volumen de apuestas, no para bajarlo. Ese es el costo que ningún banner menciona: el bono cambia tu comportamiento antes de cambiar tu saldo.

La edad es la primera barrera y está puesta por las propias marcas, no por la ley. Codere limita el uso a mayores de 18 años con avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta; Caliente indica en su pie que las apuestas están prohibidas para menores y enlaza su sección de juego responsable; Betcris repite la prohibición estricta y aclara que el servicio no se promociona a menores. Bien por las tres, y aun así conviene saber que no están cumpliendo una norma mexicana concreta sobre la edad: el Reglamento prohíbe a los menores en las áreas de apuestas, sin número, y el número que escriben las casas es el 18 que ellas mismas adoptaron.

La autoexclusión merece un párrafo aparte porque es donde la expectativa choca con el país. En mercados con registro nacional, un jugador pide la exclusión una vez y queda fuera de todo el sector. En México eso no existe: si quieres dejar de apostar en cinco casas, tienes que pedirlo cinco veces, y cada una con su procedimiento. Es engorroso y es la realidad.

Cuando el juego deja de ser un entretenimiento y se convierte en un problema de dinero, el recurso no es un bono ni una racha. Cada operador con permiso mantiene canales de atención y herramientas de cierre de cuenta; el uso de esas herramientas no es una vergüenza ni una derrota, es la misma gestión de límites que aplicas a cualquier gasto. La casa no te va a sugerir que dejes de depositar. Por eso el límite lo pones tú, antes de la primera apuesta, no después.

Preguntas frecuentes sobre casas de apuestas con bono de bienvenida

¿Cómo funciona un bono de bienvenida en una casa de apuestas y dónde están sus condiciones?

La casa acredita un saldo separado con reglas propias: hay que apostarlo un número de veces, a un momio mínimo y dentro de un plazo, antes de poder retirarlo. Las condiciones no viven en el banner, sino en el contrato del bono o en los términos y condiciones del sitio. Ahí están el rollover, el plazo, el momio mínimo y el tope de ganancia.

¿Qué significan el rollover y el momio mínimo en un bono de bienvenida?

El rollover es el múltiplo del bono que hay que mover en apuestas antes de retirar: con $1,000 MXN y un requisito de 10 veces, son $10,000 MXN apostados. El momio mínimo es el precio que cada boleto debe alcanzar para contar; las apuestas a momios muy bajos quedan fuera, así que el requisito empuja hacia precios con riesgo real.

¿Por qué la cantidad de una apuesta gratis no se devuelve junto con la ganancia?

Porque el vale nunca fue tu capital. Cuando una apuesta gratis gana, la casa acredita la ganancia neta —lo que paga el boleto menos el vale— y el vale se consume. Un boleto de $1,000 MXN a momio 3,00 devuelve $3,000 MXN de ganancia con un vale, o $3,000 MXN con capital propio. Los $1,000 MXN de diferencia sólo aparecen con dinero tuyo.

¿Cómo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

Lo que existe es un permiso, no una licencia, y detrás hay un permisionario con local autorizado. Pide al operador el número de permiso y el nombre del titular, y compáralos con lo que publica la Dirección General de Juegos y Sorteos. Si la casa no puede nombrar a su permisionario mexicano, la respuesta ya te dice bastante.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?

Sí, cuando el premio viene de un juego autorizado: quien paga retiene el 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no pasa del 6 %, y el 21 % si lo supera; con el 6 % de la Ciudad de México el conjunto ronda el 7 %. El operador emite un CFDI de retenciones. El tratamiento de premios de sitios sin permiso no está establecido: consúltalo con un contador.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Cada operador ofrece sus propias herramientas de juego responsable —pausas, límites de depósito, autoexclusión voluntaria— y se configuran en la cuenta, idealmente antes de apostar. No hay un registro nacional de autoexclusión ni un límite legal de depósito o de pérdida, así que si juegas en varias casas el límite hay que ponerlo una vez en cada una.

Lo que de verdad te cuesta el bono de bienvenida

Un bono de bienvenida no se mide por su cifra grande. Se mide por el rollover que la acompaña, por el momio mínimo que cada boleto debe alcanzar, por el plazo antes del cual hay que completarlo y por la porción del costo que absorbe el margen en cada apuesta que cuenta. Un bono de $1,000 MXN con requisito de 10 veces pide mover $10,000 MXN; a lo largo de ese recorrido, y según el margen de los mercados que elijas, la casa recupera en promedio entre la mitad y dos tercios de lo que te regaló. Lo que queda es lo que vale la oferta, y no es el número del anuncio.

Las nueve marcas de esta comparativa operan con un permiso de la SEGOB en los términos que sus fuentes declaran, y ninguna está exenta de la advertencia que abre esta página: la lista oficial no se pudo abrir y los números de permiso vienen de compilaciones, salvo el de Caliente, que aparece en el pie del propio operador. Dos marcas comparten titular apuntado con una tercera, y en dos casos el número ni se imprime porque las fuentes se contradicen.

La decisión que te queda es de dos pasos y no depende de un ránking. Primero, elige el producto que uses de verdad: si apuestas varios eventos por semana, una casa con muchos eventos y momios ajustados te sirve más que un bono de apertura; si depositas una vez y juegas poco, la mitad sin depósito de Caliente, o la oferta de Playdoit una vez aclarada su condición, hacen más por ti que un techo de 7,000 MXN al que nunca vas a llegar. Segundo, antes de aceptar cualquier bono, pide en el contrato los cuatro datos —rollover, momio mínimo, plazo y tope de ganancia— y haz la cuenta con tu presupuesto. Un bono con requisito de 10 veces es razonable; con 30 o 35 el margen se lo come. Si el operador no pone esos cuatro datos por escrito antes de tu depósito, la respuesta ya está dada.

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