Las mejores apuestas deportivas en México y quién gana con cada camino
Comparar casas de apuestas en México se parece menos a una competición de bonos de lo que la publicidad sugiere. Lo que separa a unas de otras es una palabra que casi nunca aparece en el encabezado de la web: permiso. México no tiene una licencia federal para operar apuestas en línea y tampoco una ley escrita para internet. La Ley Federal de Juegos y Sorteos es de 1947 y prohíbe los juegos con apuesta salvo los que autoriza expresamente; el Reglamento, reformado el 16 de noviembre de 2023 en su artículo 2, cierra todavía más la puerta al señalar que lo que no está previsto queda prohibido. El resultado práctico es que una marca digital trabaja colgada del permiso de un permisionario con local físico, y que los números que verás en las comparaciones casi nunca vienen de una lista oficial.
Datos actualizados a noviembre 5, 2026; la situación de permisos y bloqueos se contrastó con la información publicada por la Secretaría de Gobernación y la Dirección General de Juegos y Sorteos, y con los avisos legales que cada operador muestra en su propio sitio.
De ahí sale el criterio que ordena todo lo que sigue. Puedes elegir entre tres caminos: una casa con permiso mexicano y controles locales, una marca que se promociona como internacional y opera fuera del paraguas de la Secretaría de Gobernación, o un sitio bloqueado cuyo regreso depende de un tribunal. Ninguno es gratis y ninguno es apto para todo el mundo. La diferencia se nota en el momento en que algo falla: una cuenta congelada, un retiro que no llega, un premio sobre el que hay que decidir si se retiene o no.
Qué significa realmente hacer apuestas deportivas en México
El punto de partida es una contradicción administrativa que conviene entender antes de meter un peso. La ley de 1947 prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el país y permite únicamente los que autoriza. El Reglamento pone la administración en manos de la Secretaría de Gobernación y de la Dirección General de Juegos y Sorteos, que autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y termina permisos, y que además arma los procedimientos sancionadores. Ningún artículo menciona las apuestas en línea. No existe, por tanto, la figura de la licencia digital independiente: lo que existe es un permiso otorgado a un permisionario, y varias marcas extranjeras operan bajo el permiso de un titular local.

Esa es la razón por la que en México se dice “permiso” y no “licencia”. El artículo 3 del Reglamento define el permiso como un acto administrativo temporal concedido a un permisionario, y el artículo 31 aclara que los permisos no son transferibles. Entre los tipos relevantes están los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, del artículo 28; los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas a distancia. Quien opera apuestas remotas debe presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar un seguro, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y constituir un fideicomiso de garantía, según el artículo 29.
Traducido al boleto que tienes delante: la marca que ves en pantalla no es la que responde ante la autoridad. Detrás hay una empresa permisionaria con nombre y apellidos, y ese nombre es el dato que un apostador mexicano debería aprender a buscar antes que cualquier cuota promocional. Es más aburrido que un bono de bienvenida. También es lo único que sigue en pie si el sitio desaparece mañana.
Un detalle del artículo 5 conviene dejarlo claro porque se cita mal: el Reglamento prohíbe a los menores el acceso a las áreas de apuesta de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, pero no fija una cifra. El 18 es lo que las propias marcas escriben en sus fichas y pies de página, no un número que se pueda rastrear hasta un artículo. La ficha de la aplicación de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB y limita el uso a mayores de 18 años. El pie de página de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza su sección de juego responsable. Betcris va en la misma línea en su pie: los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores y el servicio no se promociona a menores de 18 años. Son tres formulaciones del mismo compromiso de casa, no de una norma.
Una cifra que no existe y por qué deberías desconfiar de quien la da
Nadie puede decirte cuántas casas de apuestas autorizadas hay en México, y quien te dé un número redondo está improvisando. Unos reportes hablan de 136 sitios de apuestas; otro cálculo habla de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica, según se dice, un PDF de sitios autorizados, pero no pudo abrirse; el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto y esa petición no se ha traducido en una lista consultable. Sin padrón, no hay padrón.
Lo que sí puedes hacer es tomar el número de permiso que la marca muestra en su pie de página y guardarlo junto al nombre del permisionario. Es un dato verificable en dos direcciones: contra el titular que la propia marca nombra y contra las compilaciones de terceros. Cuando esas dos fuentes se contradicen, el número deja de servir para verificar nada.
Los tres caminos y lo que cada uno te cuesta
Elegir casa de apuestas en México es elegir qué tipo de protección quieres tener cuando algo va mal, porque las opciones no ofrecen la misma.
El primer camino es una marca con permiso mexicano vigente a nombre de un permisionario con local. Lo que compra ese permiso es un recinto legal mexicano, controles de identidad y de prevención de lavado, y un CFDI de retenciones cuando el premio cae en un supuesto gravado. También compra algo que casi nunca se menciona: alguien identifiable del lado de acá a quien reclamar. El segundo camino es la marca que se anuncia como internacional y no se apoya en un permiso de la Secretaría de Gobernación; funciona con las reglas de su casa, sin controles locales y sin retención documentada, y una cuenta en un operador que la autoridad mexicana decide bloquear puede quedar congelada. El tercero es el sitio bloqueado: ni abierto ni cerrado, a la espera de una resolución que ya cambió varias veces en un año.
Sobre el tercero hay que ser preciso, porque la tentación de decir “cerrado” o “abierto” es grande y la realidad se mueve. Betano está bloqueada desde noviembre de 2025, cuando la UIF congeló cuentas; en diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo le permitió publicar contenido informativo, y en julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra bet365 y Betano, según una sola fuente. Con ese historial, la única forma honesta de escribir el estado de una marca bloqueada es ponerle fecha al lado. Un estado sin fecha es una promesa.
Consecuencia para quien lee: si estás pensando en depositar en un sitio con un bloqueo en curso, el dinero que entra tiene una fecha de salida que no controlas. Y no existe una protección que compense eso, porque México no tiene un registro nacional de autoexclusión al que el operador pueda recurrir ni una autoridad que te devuelva el saldo.
La normativa mexicana: permiso, supervisión y lo que no está escrito
El marco que un apostador necesita conocer cabe en tres capas, y ninguna de las tres está pensada para internet.

Quién autoriza y quién vigila
La Secretaría de Gobernación es la autoridad; el Reglamento le encarga interpretar y aplicar la ley en vía administrativa. La Dirección General de Juegos y Sorteos es el brazo ejecutor: autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y termina permisos, y sustancia los procedimientos sancionadores. El artículo 7 de la ley de 1947 faculta a la Secretaría para otorgar permisos e inspeccionar; el artículo 8 la autoriza a cerrar establecimientos no autorizados; el artículo 9 prohíbe que un local quede cerca de escuelas o centros de trabajo; el artículo 10 reparte la colaboración con estados y municipios. El Reglamento, en su artículo 1, cubre la autorización, el control y la inspección de juegos con apuesta y sorteos excepto los de la Lotería Nacional, con jurisdicción federal.
Qué se puede apostar y con qué límite
Las apuestas deportivas solo son posibles a través del permiso de la SEGOB de un permisionario. El Reglamento no dedica un artículo aparte a las apuestas en vivo, a los deportes virtuales, a los esports ni a tipos de apuesta concretos, así que no hay una regla específica que puedas citar sobre ellas. Las apuestas mutuas y las carreras de caballos se regulan en hipódromos, galgódromos y frontones mediante el cruce de apuestas. Sobre bolsas de apuestas entre usuarios no hay disposición alguna, y esta guía no afirma que exista una en México. Tampoco apareció una restricción sobre eventos de ligas menores o de categorías inferiores. La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento por su artículo 1.
Permisos, números y la manía de darlo todo por confirmado
Los números de permiso que se publican en México llegan por dos vías: el pie de página de la propia marca o una compilación de terceros. Ninguno de los dos es la lista oficial. Por eso, en la comparación que viene después, el estado de cada permiso se escribe tal como su fuente lo enuncia y se marca que no está confirmado oficialmente. La propia Dirección General de Juegos y Sorteos mantiene, según se dice, un PDF de sitios autorizados que no pudo abrirse.
Aquí conviene un ejercicio de escepticismo productivo. Cuando un operador muestra “permiso SEGOB” en el pie y un número de por medio, ese número puede ser correcto y la marca puede estar operando exactamente como dice. Pero no hay manera de comprobarlo hoy contra el padrón, de modo que la afirmación vale lo que vale una factura sin sello: probable, no verificada. El comprador informado no descarta la marca por eso; ajusta cuánto riesgo está dispuesto a tomar con el saldo que deja dentro.
Bloqueos, amparos y una reforma que todavía no es ley
La aplicación del artículo 2 del Reglamento —lo no previsto está prohibido— y la facultad del artículo 8 de la ley para cerrar establecimientos sin autorización son el fundamento con el que la Secretaría de Gobernación ha reforzado su capacidad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso. Una base legal específica para bloquear casas de apuestas más allá de las reglas de cumplimiento fiscal de la Ley del IVA no quedó establecida en los textos revisados.
Los hechos de 2025 y 2026 son públicos y conviene tenerlos ordenados. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas, y en esa operación quedaron inhabilitadas bet365 y Betano, de Ganador Azteca y Grupo Salinas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo lícito y ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo para levantar el bloqueo; el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambos, según una sola fuente. Además, alrededor de 20 casinos físicos fueron clausurados durante 2026.
Sobre la reforma hay que ser igual de prudente. La Secretaría de Gobernación terminó, según se reportó el 13 de octubre de 2026, un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado y no es ley. Existe también una iniciativa que derogaría esa ley y crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión; es una propuesta, nada más. Escribir cualquiera de las dos como si estuviera vigente sería el error más caro que puede cometer una guía como esta.
Merece un párrafo aparte lo que no está establecido, porque en México el silencio legal es tan informativo como el texto. Si un apostador que juega en un sitio sin permiso comete una falta o un delito por el simple hecho de apostar, no queda establecido; no hay penalty que citar ni exención que prometer. Y aunque la Secretaría de Gobernación haya reforzado su capacidad de bloquear dominios y aplicaciones, la base legal para bloquear casas de apuestas más allá del cumplimiento fiscal de la Ley del IVA tampoco está establecida. Cada quien decide qué hace con ese hueco, pero al menos debería saber que existe.
Impuestos: el IEPS, el ISR y la retención que sí te toca
Este bloque no es asesoría fiscal y no pretende serlo. Es el mapa de las piezas que un apostador mexicano se encuentra cuando gana, porque el premio no llega limpio por defecto.
Del lado del operador, el artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS grava con 50 % los juegos con apuestas y sorteos que necesitan permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos, reformado en el DOF del 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026; antes era 30 %. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de esa ley, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave, conforme a los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA. Sobre la base hay que ser exacto: el texto revisado dice “valor de la actividad”, la prensa habla de “monto total apostado”, y esta guía no afirma ni “50 % de lo apostado” ni “del ingreso bruto”, porque ninguno de los dos está establecido. Los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.
Del lado del jugador, los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR tratan como ingreso los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados. Quien paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no supera 6 %, y 21 % si un impuesto estatal rebasa ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración a la que está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México aplica un impuesto estatal de 6 % sobre los premios, cerca de 7 % en total según un reporte secundario, y los premios por encima de 600.000 pesos en un año deben reportarse en la declaración anual, también según reporte secundario.
Dos detalles que la publicidad de las casas no menciona y que a un lector con un premio grande le cambian la cuenta. El primero es que el artículo 137 habla de premios autorizados legalmente; el tratamiento fiscal de un premio obtenido en un sitio sin permiso no está establecido, y la postura sensata es consultar a un contador o asesor fiscal antes de dar por hecho cualquier resultado. El segundo es el CFDI de retenciones: un operador con permiso lo emite, y eso convierte tu premio en un ingreso documentado. En una marca offshore, esa pieza no aparece.
Después del aumento del IEPS los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto. Ese detalle explica por qué las condiciones de un bono cambian sin aviso y por qué conviene leerlas el día que reclamas, no el día que las viste anunciadas.
Juego responsable: controlar el límite cuando el límite lo pones tú
Aquí llega la parte incómoda para el marketing de la industria. México no tiene un registro nacional de autoexclusión. Tampoco apareció un límite legal de depósito o de pérdida, ni la figura de una cuenta temporal. Las herramientas voluntarias —pausas, límites de depósito, autoexclusión interna— son lo que cada marca enumera en su propia ficha de tienda de aplicaciones. El artículo 5 del Reglamento prohíbe a menores entrar a las áreas de apuesta y participar en el cruce de apuestas, pero no fija una edad numérica; el 18 es lo que las casas escriben. La publicidad muestra la clave del permiso oficial y avisos de juego responsable, según un reporte secundario.
La consecuencia es directa y poca gente la dice en voz alta: si el operador no te pone el freno, el freno lo pones tú, y no viaja contigo. Un límite configurado en una casa no existe en la siguiente; una autoexclusión solicitada en una marca no impide abrir cuenta en otra con otro correo. La protección aquí es un acuerdo privado entre tú y una empresa, no una lista pública que el sistema consulte.
Para un apostador con presupuesto pequeño la lectura es sencilla: la disciplina no es un consejo moral, es la única infraestructura disponible. Para alguien que apuesta cantidades altas, el cálculo es distinto, porque la retención del ISR y la obligación de reportar premios altos entran en juego mucho antes de que el límite de depósito se vuelva el problema.
Las fichas de tienda de aplicaciones sirven para algo más que mirar capturas. Las políticas de cierre de cuenta y los avisos de juego responsable que una marca publica son el contrato que puedes leer antes de depositar, y si no están ahí, eso también es un dato.
Cómo leer un momio antes de creer que es bueno
El momio es el precio, y un precio se lee en dos direcciones. La primera es la que todo el mundo conoce: apostar 1.000 pesos a un momio de 1,90 devuelve 1.900 pesos si el boleto entra, y el beneficio neto es de 900 pesos, porque la ganancia es la cantidad por el momio menos uno. La segunda dirección es la que casi nadie calcula y es la que decide si ese 1,90 es bueno o malo: el momio lleva incorporada la comisión de la casa.
Vamos con un ejemplo ilustrativo, no con un precio citado de ninguna casa: un mercado de dos resultados, ambos a momio decimal 1,90. La suma de recíprocos es 1 dividido entre 1,90 más 1 dividido entre 1,90, es decir 1,053. La parte que el mercado devuelve sobre el total apostado es el recíproco de esa suma: 0,95, o 95 %. El margen de la casa es el resto, alrededor de 5 %. En un mercado de tres resultados los momios se reparten de otra forma, y entonces el margen se mueve por encima o por debajo de esa referencia según cuánto se peleen las cuotas.
La cifra importa menos que su condición. Ese 95 % de retorno y ese 5 % de margen describen un mercado de dos resultados igualados a 1,90; en un partido cuya cuota favorita baja a 1,20 y el empate se va a 4,00, el margen se ensancha, porque la casa no necesita el mismo colchón en todos los mercados. Por eso el momio de un mismo partido cambia de una marca a otra sin que ninguna mienta: no es el equipo favorito el que se revaloriza, es la comisión la que se ajusta. Cuando alguien te enseña “el mejor momio del mercado”, lo que te está enseñando es que ese mercado concreto tiene el margen más bajo, no que sus precios sean buenos en todo lo demás.
Hay una segunda cifra que se lee junto al margen y que en México aparece más de lo que uno esperaría: el tipo de apuesta. Una combinada —un parlay, en el habla de aquí— multiplica los momios de cada selección para formar un solo precio. Es atractivo en el papel y cobra lo suyo: el margen de la casa se aplica en cada pata, de modo que el colchón no se suma, se multiplica. Un boleto de tres selecciones a 1,90 cada una paga mucho más que una sencilla, y el precio de esa emoción está en el mismo sitio que el margen que acabas de ver.
De ahí sale una regla que no requiere ningún cálculo: el momio más alto del mercado suele ser el que menos margen tiene en ese mercado concreto. Comparar precios entre casas sirve solo si comparas el mismo mercado, el mismo evento y el mismo momento. Un 1,90 en el mercado principal de un partido no es comparable con un 1,90 en el mercado de totales de ese mismo partido, porque el colchón de cada mercado es distinto.
Qué devuelve una apuesta ganadora y qué no
Vale la pena fijar la aritmética con un número redondo, porque de aquí sale todo lo demás. Apostar 500 pesos a un momio de 2,00 devuelve 1.000 pesos, con un beneficio neto de 500. Apostar esos mismos 500 a 1,50 devuelve 750, con 250 de ganancia. La diferencia entre los dos boletos no está en el acierto, está en lo que cada precio exige. Un momio bajo exige acertar más veces para recuperar lo mismo; un momio alto perdona menos fallos por boleto y paga más cuando entra. Ninguna de las dos cosas convierte un precio en una predicción, y esta guía no va a decirte a qué apostar.
Las nueve casas, una por una
Antes de las fichas hay tres advertencias que aplican a todas. La primera: esto no es un ranking de bondad ni una recomendación de registro, sino un mapa de lo que cada marca publica sobre sí misma y de lo que ese mapa deja ver. La segunda: ninguna de estas nueve es todo el mercado mexicano, y una marca que no aparece aquí no queda por eso sin permiso. La tercera: las descripciones replican lo que cada marca dice de sí en su ficha o en su pie de página, con la fecha al lado cuando hace falta.
| Casa de apuestas | Permiso SEGOB (según fuente, no confirmado oficialmente) | Oferta en su ficha | Observaciones |
|---|---|---|---|
| Codere | DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según el sitio Apuestas Legales; titular: Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México) | Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis | Bono de bienvenida de hasta 7.000 MXN |
| Novibet | DGJS/DCRCA/1121/2020, según una compilación; titular: Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. | Oferta de apuestas deportivas y casino | Operador con oferta general |
| 1xBet | DGJS/0002/2020, según el sitio Apuestas Legales; titular: Entretenimientos Naturales | Oferta de apuestas y casino | Estructura societaria compleja |
| Betway | 4184, según una compilación; titular: Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. | Oferta de apuestas deportivas | Depende de un permisionario local |
| Pickwin | El número no se publica: las compilaciones se contradicen; titular: Producciones Móviles S.A. de C.V. | Oferta de apuestas deportivas | Requiere trazabilidad del permisionario |
| Betcris | El número del pie del sitio y el de la tabla del propietario difieren; titular: Producciones Móviles | Parlay del mismo juego, retiro anticipado, apuestas a jugadores, retiros rápidos | Cuenta con licencia maltesa adicional |
| Strendus | DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según una compilación | Oferta de apuestas deportivas y casino | Historial de permisos variado |
| Caliente | DGG/SP/404/97 (según pie de página del propio sitio) | Transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular | $1.000 MXN sin depósito y bono de bienvenida |
| Playdoit | DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según una compilación; titular: Eventos Festivos de México | Futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo | Ofrece Playboost y retiro anticipado |
Lo primero que salta a la vista en esa tabla no es una casa: es una ausencia. Ocho de las nueve fichas traen un número de permiso y ninguna lo trae con confirmación oficial, porque la lista de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse. Las dos excepciones son instructivas. Pickwin aparece sin número porque las compilaciones se contradicen entre sí, y la cifra que una de ellas da es la misma que el pie de Betcris muestra a nombre de Producciones Móviles. Betcris, por su parte, muestra en su propio pie un número que no coincide con el de la tabla de su propietario. Dos marcas, dos huecos, y ninguno de los dos se arregla con una columna más.
El caso de 1xBet merece un renglón aparte. La compilación nombra a Entretenimientos Naturales como titular, pero la ficha de la aplicación en la tienda aparece a nombre de 1XCorp N.V., una empresa distinta. Cuando el titular del permiso y la empresa que publica la aplicación no son la misma, el permiso sigue existiendo, pero la cadena de responsabilidad tiene un eslabón más de lo que el pie de página sugiere.
Las dos columnas del cuadro se sostienen sobre fuentes distintas y eso explica su asimetría. El estado del permiso es lo que una compilación externa o el pie de la marca enuncian, sin confirmación oficial en ningún caso. La segunda columna es lo que la marca dice de sí misma, y ahí cada una elige qué contar: unas presumen número de deportes, otras presumen herramientas de apuesta. Las celdas de Novibet, 1xBet, Betway, Pickwin y Strendus se quedan en el nivel general porque lo que esos operadores publican en su portada es exactamente eso, una descripción general, y rellenarlas con detalle sería inventarlo.
Codere: la marca que enseña su permiso y su bono juntos
Codere es la casa que mejor documenta su parte administrativa. El permiso que se le atribuye llega por dos números, DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, con Libros Foráneos S.A. de C.V. como titular, según la compilación del sitio Apuestas Legales y sin confirmación oficial. La aplicación figura en la tienda mexicana a nombre de Codere Newco, S.A.U., salió en enero de 2017 y su versión vigente es del 20 de agosto de 2026, una vida larga para una app de apuestas en un mercado tan movedizo.
La oferta que describe su ficha es amplia y bastante explícita: más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis, con un bono de bienvenida de hasta 7.000 MXN y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO. La combinación de SPEI y OXXO es la que esperarías de una marca que lleva años en México y entiende cómo deposita el aficionado local: una transferencia bancaria para quien mueve dinero desde la banca en línea y un voucher en tienda para quien no quiere dejar rastro bancario en su primera recarga.
Donde la ficha se queda corta es justo donde más importaría. El “hasta 7.000 MXN” es un techo, no un regalo: un bono de bienvenida de ese tamaño no llega solo, y las condiciones que lo rodean no están en la ficha. Quien compare el techo de Codere con el techo de otra marca sin mirar los requisitos de apuesta está comparando carteles. Y la ficha tampoco aclara qué parte del techo corresponde a apuestas deportivas y qué parte a casino, un detalle nada menor para quien va a usar la cuenta solo para deportes.
Veredicto: para quien quiera una marca con trayectoria larga en México, depósito por SPEI y OXXO, y una app que cubre prácticamente cualquier deporte que se le ocurra, Codere es una elección razonable; el catálogo de deportes es el argumento más fuerte de la ficha, y el techo del bono el más flojo.
Novibet: un permiso claro y poco más que enseñar
Novibet entra a la comparación con un permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 atribuido a Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. según casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial. Hasta ahí, la ficha administrativa se sostiene igual que las demás: un número, un titular, una fuente de terceros y la misma lista oficial que no se puede abrir.
Lo que distingue a Novibet en este grupo no es lo que publica sobre los deportes, que es una descripción general de apuestas deportivas y casino, sino lo que esa descripción general revela de su estrategia. La marca no compite por catálogo ni por herramientas: compite por estar. Para un apostador que ya tiene su operador habitual, eso la convierte en una alternativa que se evalúa de otra manera, mirando el momio de un mercado concreto y no la lista de deportes.
La consecuencia práctica es de comparación. Si tus apuestas habituales son parlays y mercados principales de futbol, la oferta general de Novibet puede alcanzarte sin problema. Si lo que buscas es un tipo de apuesta exótico o un deporte menor, esta no es la marca que presume tenerlo.
Veredicto: Novibet se sostiene sobre el permiso que declara y sobre la sencillez de una cuenta que no promete nada raro; para quien solo necesita una casa solvente donde jugar el partido del fin de semana, esa modestia es una virtud, y para quien quiere herramientas y mercados raros es un límite.
1xBet: el permiso con dos dueños
1xBet es el caso más entretenido de la tabla, y no por su oferta. La compilación le atribuye el permiso DGJS/0002/2020 a nombre de Entretenimientos Naturales, según el sitio Apuestas Legales, que además no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial. La aplicación en la tienda, en cambio, aparece publicada por 1XCorp N.V., una empresa distinta de la titular del permiso.
Eso no invalida nada por sí solo: el permiso es de un permisionario y la operación digital puede colgar de otra sociedad, algo que en este mercado es la norma más que la excepción. Pero sí obliga a una pregunta que la ficha no responde: si algo falla en la cuenta, ¿con quién se habla, con la sociedad que tiene el permiso o con la que publica la aplicación? En una marca con una estructura societaria tan larga, la respuesta no está a la vista del apostador.
La marca se describe a sí misma en términos generales de apuestas y casino en su dominio, sin detallar herramientas ni tipos de apuesta. Es una ficha de portada, no una ficha de producto.
Veredicto: la marca resulta atractiva para quien ya la conoce de otros mercados y busca su catálogo amplio de siempre, pero en México la estructura del permiso y de la aplicación no coinciden en el papel, y una cadena societaria larga es exactamente lo que uno no quiere tener que recorrer cuando un retiro se atasca.
Betway: el permiso más corto de la tabla
El permiso de Betway es el número más corto del grupo: 4184, atribuido a Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. según casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial. El titular es la pista más interesante del renglón, porque un frontón es una instalación física de apuestas, y eso confirma la lógica del mercado mexicano: la marca digital cuelga de un permisionario que ya tenía un local.
Su dominio publica una descripción general de apuestas deportivas, sin herramientas ni tipos de apuesta destacados. En este grupo, Betway es la casa que no compite por catálogo visible.
Un permiso de cuatro dígitos junto al nombre de un frontón dice más sobre cómo funciona el negocio en México que cualquier página de bonos. La marca no tiene identidad legal propia ante la autoridad: la tiene el frontón.
Veredicto: Betway sirve bien a quien busca una casa sin ruido promocional, con una operación que no depende de enseñar trofeos de deportes cubiertos; quien compare por amplitud de mercados encontrará en otras fichas más que mirar.
Pickwin: el permiso que no se puede escribir
Pickwin es la casa donde el papel se desordena de verdad. Las compilaciones le atribuyen permisos que se contradicen entre sí, con Producciones Móviles S.A. de C.V. junto a Unocapali La Paz Operadora como titular según el blog de la propia marca y el sitio Apuestas Legales. El detalle jugoso: el número que una compilación da es el mismo que el pie de página de Betcris muestra a nombre de Producciones Móviles. Un permisionario, varias marcas, y una cifra que rebota de una comparación a otra.
Eso no significa que Pickwin opere sin permiso; significa que el dato público no permite afirmar cuál es. Y la diferencia entre las dos cosas es toda la diferencia del mundo para un apostador, porque la primera es una irregularidad y la segunda es una laguna de información.
Su dominio ofrece la descripción general de apuestas deportivas que comparten varias marcas de este grupo, sin detallar producto.
Veredicto: aquí el argumento no está en la oferta sino en la trazabilidad; mientras el número de permiso siga rebotando entre compilaciones, quien elija esta marca debería guardar el nombre del permisionario y el comprobante de sus depósitos, porque son los únicos papeles que podrá mostrar si necesita reclamar algo.
Betcris: permiso discutido y una licencia europea al lado
Betcris tiene el pie de página más completo del grupo y, a la vez, el número que no cuadra. El pie muestra un permiso de la Dirección General de Juegos y Sorteos, DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018; la compilación, en cambio, trae otro número para el mismo asunto. En esta tabla, el estado del permiso se escribe como lo que es: un número del pie y otro de la tabla del propietario que no coinciden.
Al lado de eso, el operador añade una pieza que ninguna otra ficha de este grupo pone sobre la mesa. La empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008, vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Es una licencia europea real y con fecha de vencimiento a la vista, la clase de dato que un apostador puede leer y entender.
Que una marca tenga un permiso mexicano atribuido y una licencia maltesa a la vez no es contradictorio, y también dice bastante sobre cómo se organiza el mercado: la operación local y la sociedad que publica el producto digital viven en jurisdicciones distintas. El apostador que deposita en pesos mexicanos está tratando con la segunda tanto como con la primera.
En producto, Betcris presume el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, los retiros rápidos, los métodos de pago locales y la atención en español. Su portada muestra los logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin indicar montos mínimos. La app la publica TV Global Enterprises Ltd., se lanzó en julio de 2018, su versión 3.2.1 es del 28 de septiembre de 2026 y funciona en México, Panamá, Perú, Ecuador, República Dominicana y Honduras.
Esa última lista es la clave para entender dónde está el centro de gravedad de la marca: Betcris no construyó su producto pensando solo en México, y una app multinacional hace muy bien lo general y regular en lo específico. La atención en español y los métodos locales están ahí porque hacen falta, no porque sean el corazón del producto.
Veredicto: para quien quiera un catálogo con parlay del mismo juego y retiro anticipado, y no le importe que la sociedad que responde sea la que publica la aplicación y no el permisionario del pie, Betcris ofrece más herramientas que varias marcas de esta lista; lo que la ficha no resuelve es cuál de sus dos números de permiso es el bueno.
Strendus: tres permisos y dos titulares
Strendus acumula tres números: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial, y con la particularidad de que las compilaciones no se ponen de acuerdo ni sobre el titular, que unas atribuyen a Atracciones y Emociones Vallarta y otras a New Ads. Es la ficha más cargada de la tabla y también la más confusa.
Vale la pena pensar por qué una marca puede aparecer con tres números distintos sin que eso sea automáticamente una mala señal. Los permisos se modifican, se renuevan y se complementan, y el artículo 31 del Reglamento aclara que no son transferibles, de modo que un cambio de titular exige un permiso nuevo y no una simple cesión. Una acumulación de números es compatible con una operación que fue creciendo por partes. Lo que no es compatible con nada es una compilación que no acierta ni con el nombre del titular.
Su portada ofrece la descripción general de apuestas deportivas y casino que comparten varias marcas del grupo.
Veredicto: Strendus es una casa con historial de permisos larga, y a la vez la que menos claridad pública ofrece sobre quién es su permisionario; quien la elija debería partir de esa confusión y no sorprenderse después, y quien no quiera cargar con ella tiene ocho alternativas en esta lista.
Caliente: el permiso propio y el bono que hay que leer en dos partes
Caliente se separa del resto en un punto importante: el permiso DGG/SP/404/97 no llega por una compilación de terceros, aparece en el pie de página del propio sitio, presentado como autorización de la Secretaría de Gobernación. Es la única ficha de este grupo en la que la marca y la fuente del número coinciden. Sigue sin haber confirmación oficial, porque la lista que la daría no puede abrirse, pero el origen del dato es la casa misma y no un blog comparador. La operadora del sitio es Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V.
Su aplicación, Caliente Deportes, la publica esa misma sociedad, va en la versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026 y describe un producto completo: transmisión en vivo, creador de apuestas bajo el nombre “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, solo para mayores de 18 años. Es la ficha que más funciones enumera del grupo y también la que más claramente apunta a un apostador que quiere tenerlo todo en el teléfono.
Aquí llega el punto donde conviene bajar el entusiasmo. El encabezado de su página principal anuncia $1.000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7.000 MXN, y no aclara si las dos ofertas valen solo para apuestas deportivas. Peor para el detalle: según reseñas de casas de apuestas, el bono sin depósito de $1.000 MXN exige un rollover de 10 veces, mientras que el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito cambian de una reseña a otra. El “sin depósito” es real en el nombre y caro en la letra pequeña: un rollover de diez veces sobre mil pesos obliga a mover diez mil pesos en apuestas antes de que ese dinero sea tuyo, y eso sin contar que solo cuentan los boletos por encima de un momio que varía según la reseña que leas.
La duplicación del primer depósito hasta 7.000 no es mejor por ser más grande. Un techo alto de bono es un techo alto de requisitos, y la propia falta de claridad sobre si aplica a deportes es la clase de cosa que se descubre cuando ya depositaste.
Veredicto: Caliente es la marca con el permiso mejor documentado de esta lista y con el producto móvil más cargado de funciones, y al mismo tiempo la que presenta unas condiciones de bono que hay que leer dos veces antes de tocar el depósito; quien la use para ver partidos en vivo y apostar desde el teléfono encontrará pocas marcas con tanto montado, y quien vaya por los mil pesos gratis debería hacer la cuenta del rollover antes que la del bono.
Playdoit: la ficha que se contradice consigo misma
Playdoit entra con un permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005 atribuido a Eventos Festivos de México según casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial. Su aplicación figura en la tienda mexicana a nombre de Atracciones America S.A. de C.V., salió en agosto de 2021 y su versión 1.31.0 es del 22 de octubre de 2026.
El producto que describe es de los más definidos del grupo: futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, la herramienta que llama Playboost para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. Acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, entre otros métodos, promete retiros rápidos y pagos inmediatos, enlaza los términos y las pautas de juego responsable, y limita el uso a mayores de 18 años. La cobertura de esports con apuestas en vivo es una elección poco común en esta lista y le da un perfil propio.
El problema no está en la oferta sino en la aritmética de la promoción. La ficha anuncia $1.000 MXN de bono de bienvenida, pero en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito. Las dos cosas no pueden ser ciertas a la vez, y el lector que descubre la contradicción ya no sabe qué está reclamando.
Esa contradicción es más que un descuido de redacción. Un bono “sin depósito” y un bono “con primer depósito” tienen costos distintos: el primero suele venir con un rollover y un techo más duros, porque la casa arriesga sin que hayas puesto nada; el segundo suele escalar con lo que depositas. Cuando la ficha no aclara en cuál de los dos estás, la única salida honesta es no contar con ese dinero al planear el saldo de la cuenta.
Veredicto: Playdoit le sirve bien a quien quiere apuestas en vivo con transmisión y una cuota de esports que otras marcas del grupo no ofrecen, y su app está entre las mejor descritas; el bono, en cambio, es un renglón que hay que confirmar en los términos del sitio el día que se reclama, porque la propia ficha no se decide.
Lo que un boleto cuesta de verdad: del margen al saldo disponible
Vale la pena juntar las piezas del cálculo con las del camino, porque es ahí donde una decisión deja de ser una comparación de carteles.
Volvamos al mercado de dos resultados a 1,90. El retorno de ese mercado es del 95 % sobre todo lo apostado y la casa se queda con cerca de 5 % como margen. En un mercado de tres resultados igualados el margen ronda el mismo orden, pero basta con que una cuota se desequilibre para que el colchón cambie. Ahora aplica eso a una combinada de tres selecciones a 1,90 cada una: el colchón se multiplica y el retorno del boleto completo queda bastante por debajo del de cada pata.
Esa es la razón por la que el bono nunca es la variable principal. Un bono de bienvenida de mil pesos se mueve dentro de un mercado que ya retiene entre el 5 % y una cifra mayor en cada boleto, y un rollover de diez veces significa diez mil pesos apostados. Aplicando el margen del mercado de referencia a esos diez mil, el costo esperado de completar el requisito ronda los quinientos pesos en términos promedio, antes de contar que solo cuentan los boletos por encima de un momio mínimo y que el bono se paga como apuesta gratis, cuyo importe no se recupera con el acierto. La cifra exacta depende del mercado en el que se cumpla el requisito y del momio que se juegue, y por eso se escribe como banda: alrededor del 5 % sobre el volumen movido en el mejor de los casos, y más en cuanto el jugador se va a mercados de tres resultados o a combinadas.
Ese es el número que ninguna página de promociones pone en el encabezado. Un bono no añade dinero al bolsillo del apostador; añade volumen de apuestas al que el apostador tiene que sobrevivir. El error más común al comparar bienvenidas es quedarse con el techo —7.000 aquí, 7.000 allá— y no bajar a ver el rollover, el plazo, el momio mínimo y la forma de pago. Dos marcas con el mismo techo pueden costar muy distinto.
Cierra con la otra cara de la decisión. Si el acierto llega en un sitio con permiso mexicano, el premio puede venir con retención y con CFDI, y eso es documentación, no castigo: es la diferencia entre un ingreso declarado y un ingreso que tienes que explicar. En una marca offshore, ninguna de esas piezas aparece, y tampoco aparece una autoridad mexicana que te acompañe si algo se atasca. Cada camino tiene su precio. Elegir es saber cuál estás pagando.
Preguntas frecuentes sobre las apuestas deportivas en México
¿Cómo comprobar si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
Buscando en el pie de página de la casa el número de permiso y el nombre del permisionario, porque en México el permiso se otorga a una empresa con local y no a la marca digital. El número se contrasta con las compilaciones públicas, que a veces se contradicen, y la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos sigue sin poder abrirse.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?
Multiplicando la cantidad por el momio decimal. Con 1.000 pesos a 1,90 el boleto devuelve 1.900 pesos, y el beneficio neto son 900, que es la cantidad por el momio menos uno. En una combinada los momios de cada selección se multiplican entre sí y forman un solo precio.
¿Cómo se nota el margen de la casa en los momios?
Sumando los recíprocos de todos los momios de un mismo mercado. En un mercado de dos resultados a 1,90 la suma da 1,053, de modo que el mercado devuelve alrededor del 95 % y la casa retiene cerca del 5 %. Cuanto más se desequilibra el mercado, más ancho es ese colchón.
¿Se pueden fijar límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Sí, como herramienta voluntaria de cada marca: pausas, límites de depósito y autoexclusión interna son lo que los operadores enumeran en sus propias fichas. México no tiene un registro nacional de autoexclusión ni un límite legal de depósito, y un límite fijado en una casa no viaja contigo a la siguiente.
¿Se pagan impuestos por los premios y quién los retiene?
Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingreso bajo los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. Quien paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no supera 6 %, y 21 % si lo rebasa; la Ciudad de México aplica 6 % estatal, cerca de 7 % en total. La retención es pago definitivo solo si presentas la declaración obligatoria.
¿Qué riesgos tiene apostar en una casa sin permiso en México?
Se pierde el recinto legal mexicano, los controles de identidad y de prevención de lavado, y el CFDI de retenciones que documenta el premio. Tampoco hay un registro nacional de autoexclusión que te proteja, y una cuenta en un operador bloqueado puede quedar congelada, como ocurrió con betano.mx y bet365.mx desde noviembre de 2025.
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