Casas de apuestas en México, 2026: quién tiene permiso, cuánto cuesta retirar y qué se queda la casa
Datos actualizados al noviembre 5, 2026, con los permisos contrastados contra lo que declaran las propias casas y las compilaciones públicas que citan la lista de la Dirección General de Juegos y Sorteos.
Retiros, depósitos y lo que de verdad tarda el dinero
Nadie abre una cuenta pensando en el retiro. Se piensa en el momio, en el boleto, en el partido del domingo. Y luego llega la parte donde la casa deja de sonreír: el dinero tarda, la verificación de identidad se pide a mitad de camino y el método con el que entraste no siempre es el método con el que sales. En México ese tramo tiene una particularidad que no se ve en Europa ni en España, y es que ningún artículo legal regula cómo se paga una apuesta. No hay una norma que obligue a una casa a pagar en veinticuatro horas, ni un plazo máximo de retiro, ni un catálogo cerrado de métodos. Lo que hay es lo que cada marca escribe sobre sí misma en su propio pie de página y en las fichas de sus aplicaciones. Ese es el terreno, y conviene pisarlo con los ojos abiertos.
Empiezo por lo que sí está escrito en el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, porque es lo único que une a todas las casas con permiso. Los permisionarios de apuestas remotas deben presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar seguros, reportar sospechas de delincuencia organizada o lavado de dinero y constituir una fianza equivalente a unos 60 días de premios promedio. Léalo otra vez: una fianza de 60 días de premios promedio. Ese es el colchón que el Reglamento exige antes de que una casa pueda operar apuestas a distancia. No es un fondo de garantía para el apostador, y no se activa porque usted lleve dos días esperando su retiro; es el respaldo con el que el permisionario responde ante la autoridad. Una casa sin permiso no tiene ni eso.
Qué métodos entran y qué se firma al salir
Lo que las casas nombran de sí mismas es un repertorio bastante repetido: tarjeta, transferencia bancaria por SPEI, comprobantes de pago en efectivo en tiendas como OXXO y monederos electrónicos. Están también los monederos internacionales que la gente busca por nombre —Skrill, PayPal— y ahí conviene ser directo: una casa mexicana con permiso no está obligada a aceptarlos, y ninguna norma le exige ofrecerlos. Si su monedero favorito aparece en el catálogo de una marca, aparece por decisión comercial de esa marca y con las condiciones que esa marca escriba; si no aparece, no hay recurso legal que obligue a habilitarlo. El sitio donde eso se resuelve en treinta segundos es la sección de depósitos y retiros de cada casa antes de registrarse, no después.

Dos detalles importan más de lo que parecen. El primero: los retiros salen hacia una cuenta a nombre del propio jugador. Es la práctica que las casas describen y es también la consecuencia lógica de los controles de identidad que aplican, porque el juego con apuestas es una actividad vulnerable frente al lavado de dinero y las operaciones relevantes se reportan a la UIF y al SAT. Traducción para quien no quiere sorpresas: no espere cobrar en la cuenta de un tercero, y prepare su documentación antes de hacer el primer depósito, no al primer retiro. El segundo: la casa emite un CFDI de retenciones cuando un premio lleva impuesto retenido. Ese comprobante es suyo y le sirve para su declaración anual, así que guárdelo.
Aquí hay un detalle que casi nadie anticipa y que cuesta dinero y tiempo: si el retiro lo pide una cuenta verificada a medias, la casa detiene la operación y abre un proceso de verificación que puede tardar días. Lo he visto descrito demasiadas veces como “retiro inmediato” en la publicidad y como “revisión de seguridad” en el correo de la madrugada. El “retiro inmediato” es una promesa de márketing, no una cláusula del contrato. Lo que existe es un procedimiento: solicitud, verificación de identidad ya completada, mismo titular en la cuenta de destino y, si hay premio con retención, un CFDI. Cuando cualquiera de esas piezas falta, el reloj no lo marca la casa, lo marca el hueco.
Lo que cuesta cobrar cuando el permiso se cae
Hay un escenario donde el retiro deja de ser una cuestión de velocidad y pasa a ser una cuestión de si ocurre. Desde noviembre de 2025 bet365.mx y Betano —marca de Ganador Azteca, del grupo de Ricardo Salinas Pliego— quedaron bloqueadas en el marco de un congelamiento de cuentas de la UIF; en diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo les permitió publicar contenido informativo; en marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo y, aun así, el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx, y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas marcas, según una sola fuente. El estado es inestable y por eso aquí se escribe siempre con su fecha, nunca como “abierta” o “cerrada” hoy.

Lo que eso significa para el bolsillo es incómodo y hay que decirlo sin adornos: un saldo en una casa bloqueada puede quedarse congelado, y la vía para recuperarlo no es una llamada al servicio al cliente ni una reclamación ante una autoridad de consumo, sino el litigio que la propia marca esté librando. Ningún texto legal establecido garantiza devolver ese saldo en un plazo. Quien tenga dinero parado en una de esas plataformas está, de hecho, esperando el resultado de un pleito ajeno.
Un criterio para comparar sin regalarse
Con todo esto, ordenar las casas por velocidad de pago es un ejercicio bastante ocioso en México, porque no hay ni un dato oficial de tiempos ni un estándar que las obligue. El criterio que sí aguanta es otro: una casa con permiso tiene una fianza, cuentas auditadas y un responsable identificable en el país; una casa offshore no tiene ninguno de los tres. Eso no es una garantía de que su retiro llegue en dos horas. Es la diferencia entre reclamar contra alguien que existe aquí y reclamar contra un contrato que se firmó en otra jurisdicción. Cuando alguien pregunte por “retiro inmediato”, la pregunta útil no es cuánto tarda. Es ante quién reclama si no llega.
Fútbol, béisbol, boxeo: qué se puede apostar y con qué margen
El calendario manda en este mercado más que cualquier lista de bonos. La Copa Mundial de la FIFA 2026 se jugó en junio y julio de 2026 y ya está en el retrovisor, lo que en la práctica dejó un verano flaco de eventos globales y una temporada de ligas domésticas cargando sola con el volumen. Deporte por deporte, el mapa mexicano tiene tres patas: fútbol, béisbol y boxeo. La primera es la que mueve la aguja; la segunda tiene una afición enorme y un calendario largo con la Liga Mexicana de Béisbol y la MLB del otro lado de la frontera; la tercera funciona a golpe de cartelera, con picos de interés enormes y valles profundos entre peleas.
Una marca de la lista, 1xBet, se presenta además con deportes electrónicos y apuestas virtuales entre su oferta según su propia ficha. Más allá de eso, y esto es importante para no inventar comparaciones: el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos no tiene un artículo específico que regule la apuesta en vivo, los deportes virtuales, los esports ni tipos concretos de apuesta. Que una casa ofrezca apuesta en vivo es una decisión suya dentro del permiso que tiene; que otra no la tenga no la pone en falta. Y del cruce de apuestas —la apuesta entre dos apostadores, tipo bolsa— no aparece provisión alguna. Si alguien le ofrece una casa de apuestas mexicana que opera como bolsa de intercambio, ese es el momento de pedir papeles.
El margen: donde se decide quién gana de verdad
Aquí está la parte del artículo que de verdad mueve el resultado de un mes de apuestas, y no es el bono. Cada mercado de cada casa tiene un precio construido para que la suma de todos los resultados posibles pase del 100 %. Ese exceso es el margen, y es lo que la casa se queda de cada peso apostado en ese mercado.
Tome el caso más simple que existe: un partido con dos resultados posibles y momios iguales de 1,90 y 1,90. Con la fórmula del reparto, se suman los recíprocos de las dos cuotas y se toma el resultado: 1 ÷ 1,90 es 0,5263, y dos veces 0,5263 da 1,0526. El reparto —la porción de todo lo apostado que ese mercado devuelve a los jugadores— es 1 ÷ 1,0526, o sea 95,0 %. El margen es el resto: entre 5 % y 5,3 %, según los decimales con los que se trabaje. Ese número es el techo y el suelo al mismo tiempo. En un mercado perfectamente eficiente y con reparto del 95 %, cien pesos repartidos entre los dos resultados vuelven como noventa y cinco, en promedio, gane quien gane el partido.
De ahí sale la frase que ningún comercial va a escribir en su página: con un margen del 5 %, un apostador necesita acertar más del 52,6 % de sus apuestas a momio 1,90 solo para no perder dinero. Ese 52,6 % es exactamente el recíproco de la cuota. Por debajo de esa tasa de acierto, la aritmética se lleva la diferencia sin pedir permiso. El margen vive ahí, en esa tasa, no en el bono de bienvenida. Y un detalle que se le escapa a casi todo el mundo: el mismo 5 % de un mercado principal de dos resultados no es un 5 % en un mercado de córners, en un marcador exacto o en un parlay de cinco selecciones, donde cada pierna suma su propio reparto y el resultado compuesto es bastante peor. La banda “entre 5 % y 5,3 %” describe ese caso ilustrativo de dos resultados iguales a 1,90. No describe el mercado del domingo por la tarde.
Dónde se concentra ese costo
La consecuencia práctica no es “no apueste”. Es cuántas veces paga el peaje. Un aficionado que hace dos apuestas sencillas al mes en un mercado principal paga ese margen dos veces. Uno que convierte cada jornada en un parlay de seis selecciones paga el peaje seis veces en un solo boleto, y ahí el reparto compuesto se desploma. La apuesta en vivo, con precios moviéndose en tiempo real y suspensiones continuas de mercado, tiende a ser el terreno menos generoso del catálogo, por razones evidentes de gestión de riesgo. Apostar mucho no lo hace barato. Apostar mucho hace que el mismo porcentaje se cobre sobre más dinero.
Torneos: qué significa cada calendario para su dinero
La Copa Mundial de la FIFA 2026 ya se jugó, y eso importa justo por lo que la página no puede decir. No hay un “momio del Mundial” que valga hoy, y cualquier casa que anuncie una cuota especial para un torneo que ya terminó está vendiendo humo. Donde el calendario sí deja dinero sobre la mesa es en el resto del año: el Apertura y el Clausura de la Liga MX, la Liga Mexicana de Béisbol con su temporada larga, la MLB con horarios nocturnos que en México se ven a buena hora, el boxeo con sus carteleras de fin de semana y, cada cuatro años, el ciclo largo hacia el siguiente torneo grande.
Esa estacionalidad debería entrar en la comparación. Una casa que trata el béisbol como un detalle de relleno, con pocas líneas y momios descuidados, tiene poco que ofrecerle al aficionado que sigue la LMB de abril a septiembre. Una casa que vive del fútbol europeo se apaga en las semanas en que las ligas europeas no juegan. No hay una mejor casa sin un mejor deporte: hay una casa mejor para el deporte que usted va a apostar de verdad, y esa parte de la decisión no la resuelve ninguna tabla de bonos.
Casas de apuestas nuevas en México: qué cambia y qué no
Cada vez que aparece una marca nueva el mercado se llena de las mismas tres palabras: “recién llegada”, “nuevas cuotas”, “mejor experiencia”. Y cada vez, la pregunta útil es más aburrida: ¿de quién es el permiso? Porque en México la novedad no cambia la estructura legal. Ninguna casa de apuestas en línea tiene permiso propio para apostar solo por internet; lo que existe son permisos de apuestas remotas —los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos— otorgados a un permisionario, y ese permisionario puede tener varias marcas operando bajo el mismo techo. El caso más claro está en la propia lista de casas revisadas: Producciones Móviles aparece asociado a Betcris y a Pickwin, y Caliplay es la operadora del sitio de Caliente. Una marca nueva que llegue mañana probablemente colgará de un permiso que ya existe, no de un permiso que acaba de nacer.
¿Por qué importa eso si la marca es nueva y brillante? Por tres razones que el usuario siente antes de entenderlas. Los permisos de juegos con apuestas son intransferibles: no pueden gravarse, cederse, venderse ni comercializarse. Es decir, el permiso no es un activo que la marca pueda comprar y revender, y una marca que dice tener uno propio está obligada a explicar quién es el permisionario. Segundo: el permisionario responde de las cuentas auditadas de apuestas remotas, de los seguros, del reporte de operaciones sospechosas y de la fianza equivalente a unos 60 días de premios promedio. Una marca nueva sin historial no aporta nada adicional a ese colchón, porque el colchón ya es del permisionario. Tercero: el registro público no existe todavía. En mayo de 2026 el diputado Rubén Moreira pidió a la Secretaría de Gobernación un registro público y abierto de permisos de apuestas y casinos, y hasta octubre de 2026 no se había podido abrir una lista oficial completa. Ese es el hueco donde prospera el malentendido: sin lista oficial consultable, cualquiera puede colgarse la palabra “regulada” en la página de inicio.
Lo que sí conviene mirar en un estreno
Una marca nueva no es un problema por ser nueva. Es un problema cuando la novedad se usa como sustituto de la verificación. Lo que yo reviso, en orden, es corto. Primero, el pie de página: ahí es donde una casa con permiso escribe su autorización y su número. Caliente lo hace en su propio pie de página y lo presenta como autorización de la Secretaría de Gobernación; las fichas de aplicación de Codere México dicen que opera con permiso de la SEGOB, limitan el uso a mayores de 18 años e incluyen avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Segundo, el titular: si el número aparece pero el titular no, falta la mitad de la información. Tercero, la antigüedad del permiso: un permiso con años encima y una operación digital de tres meses es una combinación normal en este mercado, y saberlo lo pone a usted en contexto.
Después de eso, la marca nueva compite en lo mismo que las viejas: momios, cobertura deportiva, medios de depósito, velocidad de retiro y condiciones de bono. Y compite con una desventaja estructural que le conviene al usuario —una marca que necesita darse a conocer cuida más sus condiciones que una que ya tiene la clientela amarrada— y con una ventaja que no le conviene a nadie: el apuro por crecer suele venir con requisitos de apuesta más incómodos y plazos más cortos para cumplirlos. La novedad es un dato neutro. El permiso y las condiciones de la oferta son los dos datos que deciden.
Las nueve casas de apuestas revisadas: criterios y comparación
Aquí conviene decir qué es esta lista y qué no. Son nueve marcas cuya operación en México se apoya, según sus propios pies de página o según compilaciones de terceros, en un permiso de la Secretaría de Gobernación a nombre de un permisionario con instalaciones físicas en el país. No es un ranking, no es una recomendación y no es un censo: una marca que no aparece aquí no queda por eso sin permiso, y un permiso presente en esta página no es prueba de nada más que lo que la fuente citada afirma. El orden de las fichas más abajo es el orden en que se escribieron, no una puntuación.
La Secretaría de Gobernación es la autoridad en la materia. Según el artículo 2 del Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, la dependencia interpreta y aplica la ley en el ámbito administrativo, y la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, vigila, modifica y termina los permisos. La lista oficial de permisos de la Dirección General no se pudo abrir, así que cada número que aparece abajo viene con nombre y apellido de quien lo afirma —el pie de página de la propia marca o una compilación— y ninguno se presenta como confirmado oficialmente. En dos casos, Betcris y Pickwin, las fuentes se contradicen y no se imprime número: eso no es un vacío de la casa, es lo que las fuentes dicen.
Un apunte de vocabulario que ahorra confusiones: en México el fundamento para operar apuestas es un permiso de la Secretaría de Gobernación, un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario, y no una “licencia”. La palabra no es un tecnicismo: la diferencia es que el permiso se concede a una persona determinada, es temporal y no se hereda. Cuando un sitio extranjero anuncia “licencia mexicana”, casi siempre está traduciendo mal, y a veces está traduciendo algo que no existe.
panorama comparativo de las nueve marcas
| Marca | Permiso SEGOB y quién lo sostiene, según la fuente citada | Lo que la propia marca declara sobre el permiso o sobre su operación |
|---|---|---|
| 1xBet | DGJS/0002/2020, titular Entretenimientos Naturales, según Apuestas-legales.com.mx, que no pudo confirmar el dominio ni la lista oficial | La marca opera 1xbet.mx; la ficha de la aplicación figura a nombre de 1XCorp N.V., empresa distinta del titular |
| Codere | DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, titular Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México), según Apuestas-legales.com.mx | La ficha de su aplicación declara operar con permiso de la SEGOB y limita el uso a mayores de 18 años |
| Playdoit | DGAJS/SCEVF/P-02/2005, titular Eventos Festivos de México, según casasdeapuestaslegales.mx | Sin declaración propia sobre el permiso recogida en su sitio |
| Caliente | DGG/SP/404/97, operadora del sitio Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente) | Su pie de página presenta el número como autorización de la Secretaría de Gobernación |
| Strendus | DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, titular Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, según casasdeapuestaslegales.mx, cuyas compilaciones difieren | Sin declaración propia sobre el permiso recogida en su sitio |
| Betway | 4184, titular Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx | Sin declaración propia sobre el permiso recogida en su sitio |
| Betcris | No se imprime número: el del pie de página de la marca y el de la tabla del titular difieren; titular Producciones Móviles | Su pie de página muestra un permiso a nombre de Producciones Móviles; la empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026 |
| Pickwin | No se imprime número: las fuentes se contradicen entre sí; titular Producciones Móviles S.A. de C.V., con Unocapali La Paz Operadora | Sin declaración propia sobre el permiso recogida en su sitio |
| Novibet | DGJS/DCRCA/1121/2020, titular Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx | Sin declaración propia sobre el permiso recogida en su sitio |
Lo primero que salta a la vista en esa tabla no es un número: es cuántas casillas quedan en manos de terceros. Siete de las nueve marcas dependen de una compilación ajena para acreditar su permiso, y solo Caliente y Betcris lo escriben en casa —y en el caso de Betcris lo que escribe su pie de página no coincide con lo que escribe la tabla de su titular. Eso no convierte a las otras siete en ilegales. Convierte la verificación en trabajo del lector, que es justo lo contrario de lo que un mercado regulado debería ofrecer. Cuando el registro público que se pidió en mayo de 2026 exista, esta columna entera debería quedar vacía de intermediarios.
1xBet: catálogo ancho y un permiso que nadie pudo cotejar
1xBet entra con el número DGJS/0002/2020 y con Entretenimientos Naturales como titular según Apuestas-legales.com.mx, que no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial de la Dirección General. Hay un detalle fino ahí y vale la pena no pasarlo por alto: la ficha de la aplicación de la marca figura a nombre de 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular del permiso. Puede ser una simple estructura corporativa de operación; también puede ser la razón por la que una compilación seria no logró cerrar el cotejo. Un apostador que revise el pie de página y el titular y encuentre dos nombres distintos merece una explicación de la casa, y tiene derecho a pedirla antes de depositar.
Su oferta deportiva, según su propia ficha, se extiende a los deportes electrónicos y a las apuestas virtuales además del repertorio clásico. Para quien sigue las ligas de esports, eso es cobertura real y no un adorno. El problema está en el otro platillo de la balanza: un catálogo ancho no compensa un permiso que el propio lector no puede verificar en la fuente oficial, y aquí la autoridad no ofrece lista abierta. Quien apueste por volumen y por variedad de mercados encontrará aquí de sobra; quien tome la decisión pensando en la trazabilidad del permiso tendrá que aceptar que su única prueba es una compilación de terceros.
Codere: fichas claras, papeles a nombre de otra empresa
Codere llega con dos números, DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, y con Libros Foráneos S.A. de C.V. —Codere México— como titular, siempre según Apuestas-legales.com.mx. Lo que distingue a esta marca no es el número, es lo que ella misma pone por escrito: la ficha de su aplicación declara operar con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Es el tipo de texto que a mí me tranquiliza más que un reclamo resaltado en rojo. Una casa que escribe cómo se cierra una cuenta está admitiendo que un cliente puede querer irse.
Ese detalle tiene valor de mercado. Las políticas de cierre de cuenta no son una cortesía: son la puerta de salida cuando el presupuesto mensual se empieza a estirar. Y el aviso de 18 años en la ficha conviene leerlo con la ley al lado, porque el Reglamento prohíbe a los menores de edad las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, pero no fija una edad numérica. El 18 es la política de la marca, no el número de la ley, y esa distinción importa cuando alguien llega a la página buscando el dato duro.
Playdoit: un permiso vinculado a eventos y nada que la marca confirme de su puño
Playdoit opera con el número DGAJS/SCEVF/P-02/2005 y Eventos Festivos de México como titular, según casasdeapuestaslegales.mx. La forma del número dice algo por sí sola: la clave remite a una estructura de permisos ligada a eventos, y el sufijo de dos mil cinco sitúa el permiso en una generación anterior a la ola digital mexicana. Es exactamente el patrón que describe el Reglamento: un permisionario con instalaciones físicas cede su base legal a una marca que opera en línea. No hay nada irregular en eso. Es el modelo.
Lo que falta, y la casa no lo suple, es una declaración propia recogida en su sitio sobre ese permiso. Para el lector que compara, esa diferencia se nota: en una marca puede leer la autorización en el pie de página, aquí tiene que quedarse con lo que afirma la compilación que cita la lista de la Dirección General, lista que no se pudo abrir. Mi lectura es simple: el permiso parece correcto, y su prueba no está donde debería estar. Quien necesite el número para su propio archivo lo encontrará en el pie de página o preguntando; quien quiera una confirmación oficial tendrá que esperar a que exista el registro público.
Caliente: el permiso impreso en casa y la marca más reconocible del país
Caliente es la marca que mejor resuelve el problema de la prueba. Su pie de página muestra el permiso DGG/SP/404/97 y lo presenta como autorización de la Secretaría de Gobernación; la operadora del sitio es Tecnología de Entretenimiento Caliplay, del Grupo Caliente. Un permiso de 1997 no es una anécdota administrativa: es una casa que ya estaba en el mercado mexicano cuando internet apenas empezaba a usarse para apostar, y eso se traduce en una ventaja difícil de replicar, la familiaridad. Su pie de página añade que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. El tono es sobrio y la advertencia está donde tiene que estar.
El otro lado de la moneda es que la casa lo tiene todo a favor antes de que usted abra el boleto: una marca de ese tamaño no compite por precio, porque no lo necesita. Quien la elija por reconocimiento pagará el precio que la casa fije en cada mercado, sin la presión competitiva que sí sienten las marcas que están peleando por el mismo cliente. La comodidad de una marca conocida también es un costo, y no aparece en ningún bono. Para el apostador que valora continuidad, un permiso antiguo y un pie de página transparente, la cuenta está bien justificada. Para quien caza momios, es una casa cómoda más que barata.
Strendus: tres permisos y una duda sobre quién es el titular
Strendus tiene tres números, DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, y ahí empieza el problema: casasdeapuestaslegales.mx nombra como titular a Atracciones y Emociones Vallarta o a New Ads, y las compilaciones no se ponen de acuerdo. Tres permisos para una sola marca no es en sí mala señal; puede simplemente reflejar que la operación cubre tipos de permiso distintos, como apuestas remotas y salas de sorteos. Lo que sí es una señal es que la identidad del permisionario cambie según quién lo cuente, porque el permisionario es la parte que responde ante la autoridad.
Cuando el titular es difuso, la consecuencia práctica es que reclamar se vuelve más difícil de dirigir. Un apostador con un problema no demanda contra una marca en internet: demanda contra una persona jurídica concreta. Strendus conserva por lo demás el mismo perfil que sus pares de este bloque: permiso acreditado por terceros, sin declaración propia recogida en su sitio y una oferta deportiva de casa generalista. Quien la use por sus mercados no comete ninguna imprudencia; quien necesite saber a quién le está entregando su dinero tendrá que escribir antes de depositar y guardar la respuesta.
Betway: un número corto, un titular con historia y mucha marca internacional
Betway aparece con el permiso 4184 y Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular, según casasdeapuestaslegales.mx. La forma del número es la más antigua de toda la lista, sin años incrustados y sin claves de dirección general, lo que apunta a un registro temprano y a una renovación posterior. El titular, en cambio, cuenta una historia bien mexicana: un frontón. Y el Reglamento menciona expresamente esa vía —los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios de apuestas remotas—, lo que hace de Betway un caso de manual del modelo híbrido entre el deporte tradicional y la plataforma digital.
La paradoja es visible: un permiso de frontón sosteniendo una de las marcas internacionales más grandes de la lista. El lector que sepa leer eso entiende de inmediato cómo funciona el mercado mexicano, y por qué la palabra “permisionario” es más importante que el logotipo. En deportes, la marca llega con catálogo amplio y el respaldo de un grupo global, lo que se nota en la variedad de mercados; lo que no se nota en ningún sitio es una declaración propia sobre el permiso recogida en su página. Volvemos al mismo punto que con Playdoit y Strendus: el número es el que la compilación da, no el que la casa publica en casa.
Betcris: números que no cuadran y una licencia europea de fondo
Betcris es el caso más interesante del bloque, y no por un buen motivo. Su pie de página muestra un permiso de la Secretaría de Gobernación a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming según el oficio DGJS/405/2018; la tabla del titular maneja otro número, y por eso aquí no se imprime ninguno. Cuando el número del pie de página y el número de la tabla difieren, el dato que el lector necesitaba desaparece y queda la duda. Encima de eso, la empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026.
Esa fecha de vencimiento merece atención, porque la licencia maltesa es un dato con plazo. Una licencia europea no sustituye al permiso mexicano ni al revés: la primera es del regulador de Malta y cubre a la empresa del sitio; el segundo es el que da acceso al mercado mexicano. Son dos papeles distintos con dos funciones distintas, y una marca que los mezcle en su comunicación comercial está confundiendo al lector. Para el apostador que valora el paraguas europeo, aquí hay uno real y documentado, y no un eslogan. Para el que necesita identificar al permisionario mexicano, este es el caso donde la respuesta está menos clara.
Pickwin: permiso compartido y conflicto de fuentes
Pickwin llega con un permiso DGJS/DCRCA/1584/2019 según una compilación y con DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER según otra —que es, precisamente, el número que el pie de página de Betcris da para Producciones Móviles—, y con Producciones Móviles S.A. de C.V. junto a Unocapali La Paz Operadora como titulares. Es decir: la misma empresa aparece sosteniendo dos marcas con números que las fuentes cruzan entre sí. Eso tiene una explicación razonable —un permisionario con varios permisos y varias marcas— y una lectura incómoda, que es que nadie logró ordenar el expediente. Aquí solo se puede afirmar la primera: Producciones Móviles es la pieza que une a Betcris y Pickwin, lo que confirma el patrón del Reglamento de un permisionario con varias marcas bajo su techo.
Para el usuario, la consecuencia es modesta pero real. Compartir permisionario con otra marca significa compartir los controles de identidad, los reportes a la UIF y el colchón de la fianza. No es ni mejor ni peor que tener el tuyo. Es información útil para entender de quién es la operación y a quién le escribe si algo se rompe.
Novibet: un permiso reciente y una operación joven
Novibet cierra el bloque con DGJS/DCRCA/1121/2020 y Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular, según casasdeapuestaslegales.mx. El número es el más reciente de toda la lista y refleja el otro tipo de permiso previsto para apuestas a distancia, la sala de sorteos de números o símbolos, además del permisionario fronterizo. Es un perfil de casa joven, y las casas jóvenes viven de dos cosas: promoción agresiva y prestar atención a lo que el cliente pide.
Eso se nota sobre todo en el detalle operativo, aunque el detalle no siempre esté publicado. Lo que yo esperaría de una marca con este perfil es una interfaz más cuidada y condiciones de bienvenida más generosas que las de una casa con veinticinco años de clientela —porque es su única manera de entrar— y no necesariamente una diferencia de precio. La juventud del permiso no es una desventaja en sí; lo que cuesta es la falta de historial verificable al que agarrarse cuando algo sale mal. Aquí el respaldo es el mismo que en el resto de la lista: permisionario identificable, permiso citado por una compilación y ninguna confirmación oficial publicada por autoridad alguna. El registro público sigue siendo el que falta.
Legales, seguras, con permiso: qué significa cada una de esas palabras
La palabra “legal” en el mercado mexicano de apuestas hace más trabajo del que puede sostener, y por eso conviene desmontarla. La ley de fondo es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, del 31 de diciembre de 1947, un texto que no menciona las apuestas en línea en ninguna parte. Prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el territorio y deja fuera solo a las que estén expresamente autorizadas; la Secretaría de Gobernación concede los permisos y los inspecciona, puede cerrar establecimientos sin autorización y ninguna casa puede situarse cerca de escuelas o centros de trabajo. El Reglamento que la desarrolla, reformado el 16 de noviembre de 2023, regula la autorización, el control, la vigilancia y la inspección de los juegos con apuestas y sorteos —excepto los de la Lotería Nacional— y fija la competencia federal. Y su artículo 2 deja el criterio en una frase que conviene retener: la actividad que no esté expresamente prevista está prohibida.
Esa combinación produce el rasgo que define al mercado: no existe una licencia mexicana para apostar solo por internet. Lo que existe es un permiso de apuestas remotas —el centro de apuestas remotas y la sala de sorteos de números o símbolos— en manos de un permisionario, que muchas veces tiene también instalaciones físicas. Por eso el Reglamento define la apuesta como dinero en moneda nacional arriesgado en un juego permitido, y por eso el término correcto es “permiso de la Secretaría de Gobernación” y no “licencia”. La práctica reportada lo confirma: los sitios en línea no pueden tener licencias digitales autónomas y van colgados de un permisionario autorizado por la vía terrestre.
Qué obligaciones trae un permiso y qué no trae
Un permiso trae deberes concretos. El artículo 29 del Reglamento obliga a los permisionarios de apuestas remotas a presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar seguros, reportar sospechas de delincuencia organizada o lavado de dinero y constituir una fianza equivalente a unos 60 días de premios promedio. El artículo 31 añade que los permisos de juegos con apuestas son intransferibles: no pueden gravarse, cederse, venderse ni comercializarse. Eso protege al apostador de un mercado secundario de permisos, que es un problema real en otras jurisdicciones.
Y hay algo que un permiso no trae, aunque mucha gente lo dé por hecho: no trae una regla de pago. No hay plazo de retiro, no hay moneda obligatoria de depósito, no hay un monto mínimo garantizado. El permiso es la puerta de entrada al mercado y el marco de supervisión; lo que ocurre con su dinero dentro de la casa lo define el contrato de la casa. Esa asimetría entre la solemnidad del permiso y la libertad de las condiciones comerciales es, probablemente, el malentendido más caro de este mercado.
Advertencias, edad, identidad y el registro que no existe
El artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores de edad las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas. Lo que no hace es fijar una edad numérica. No hay un número legal en la norma reglamentaria leída, y por eso la única cifra que circula —los 18 años que las marcas escriben en sus fichas y pies de página— es política de cada casa, no obligación normativa. En el mismo terreno: no se encontró un registro nacional de autoexclusión, y las herramientas voluntarias que cada marca lista en su propia ficha de aplicación —pausas, límites de depósito, autoexclusión interna— son eso, herramientas de la marca, no un sistema público que siga al apostador de una casa a otra. Tampoco se encontró un límite legal de depósito o de pérdida ni una figura de cuenta temporal.
En identidad, las casas aplican verificación de usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego con apuestas es una actividad vulnerable frente al lavado de dinero. Los documentos concretos que deben pedir no están establecidos en la ley. Y sobre publicidad, no se encontró un artículo federal que la regule en el Reglamento; los reportes de límites horarios en radio y televisión —después de las 22:30, o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley, y las propuestas para limitar influencers y deportistas, prohibir anuncios en transmisiones deportivas o eliminar los bonos de bienvenida tampoco son ley.
La reforma que todavía no es ley
En octubre de 2026 la Secretaría de Gobernación terminó la revisión interna de una propuesta para sustituir la ley de 1947 y la envió al Gabinete de Seguridad. Ese texto no se ha presentado al Congreso y no es ley; cualquiera que lo cite como norma vigente está adelantando un trámite que no ocurrió. En paralelo, la iniciativa para abrogar la ley de 1947, de octubre de 2025, propone mecanismos de autoexclusión, una edad mínima de 21 años y límites ligados al ingreso, y crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos. También es una propuesta y nada más. Para el lector, la conclusión práctica es que la norma con la que hoy se decide sigue siendo la de 1947 con su Reglamento de 2023.
Bloqueos, offshore y lo que queda sin protección
La aplicación de la ley tiene episodios recientes que conviene tener presentes con sus fechas. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la UIF identificó trece casinos y congeló cuentas, y en ese marco quedaron deshabilitadas bet365 y Betano —esta última, marca de Ganador Azteca, del grupo de Ricardo Salinas Pliego—; en diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo les permitió publicar contenido informativo ajeno a las apuestas; en marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026; en julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, incluidos betano.mx y bet365.mx; y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas marcas, según una sola fuente. Unos veinte casinos físicos fueron cerrados en 2026. El estado es inestable, y por eso ninguna afirmación sobre si esas marcas están abiertas o cerradas hoy se sostiene sin fecha.
Sobre el apostador que juega en un sitio sin permiso, hay que ser preciso en una cosa: no se encontró una multa ni un delito establecido por apostar en una plataforma sin permiso, y por lo mismo aquí no se afirma ni una sanción ni una exención. Lo que sí se puede afirmar es lo que una marca offshore no tiene: ningún permiso mexicano, ninguna fianza, ninguna cuenta auditada en el país y ningún responsable aquí a quien reclamar. Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos. Un detalle que se repite y que conviene subrayar porque iguala a ambos mundos: tampoco existe un registro nacional de autoexclusión que cubra a las casas con permiso. La protección frente a uno mismo no viene del permiso. Viene de las herramientas que cada casa ofrece y que hay que activar.
Juego responsable y límites: lo que el permiso no resuelve por usted
Si el permiso no garantiza un retiro rápido ni le pone un techo a lo que usted deposita, conviene mirar entonces de dónde sale esa protección y a qué costo. La respuesta corta es que sale de dos lugares y ninguno es automático: de las herramientas de la propia casa y del presupuesto que usted decida. La respuesta larga empieza por un vacío legal que ya se ha mencionado y que aquí pesa con todo su filo: no hay un registro nacional de autoexclusión en México. Cuando un apostador pide que lo bloqueen en una casa, esa casa lo bloquea a él y nada más. Las demás no se enteran, y el portón que él mismo cerró queda abierto al lado.
Ese es un problema de diseño, no un descuido. La iniciativa para abrogar la ley de 1947, presentada en octubre de 2025, propone mecanismos de autoexclusión, edad mínima de 21 años y límites ligados al ingreso; el hecho de que la propia propuesta tenga que crear esas herramientas desde cero dice bastante sobre lo que hoy falta. La reforma que la Secretaría de Gobernación cerró internamente en octubre de 2026 y envió al Gabinete de Seguridad tampoco se ha presentado al Congreso. Mientras siga ahí, la autoexclusión mexicana es un acuerdo entre usted y cada casa por separado, y esa es la única verdad operativa del asunto.
Anatomía de un límite de depósito en la práctica
Un límite de depósito es, en la mayoría de las casas, una cifra que usted fija y que la casa aplica a su cuenta. La secuencia práctica es esta: usted entra a la configuración de su cuenta, busca la sección de juego responsable, fija el monto por día, semana o mes, y desde ese momento la casa rechaza los depósitos que superen el tope. Suena a un trámite de dos minutos, y lo es. Lo que rara vez se explica es su lógica temporal. Subir un límite suele requerir esperar; bajarlo, no. Esa asimetría es deliberada y es también la única defensa que la casa le ofrece contra una decisión tomada a las dos de la mañana después de tres manos malas.
Sobre los límites de pérdida, la situación es menos uniforme: algunas casas los ofrecen, y las herramientas que las marcas listan en sus propias fichas de aplicación incluyen descansos obligatorios, límites de depósito y autoexclusión. El catálogo concreto varía de casa a casa y ninguna norma obliga a tener uno determinado, así que la única forma de saber qué ofrece la suya es entrar a su perfil y leerlo con calma. Si un tope no existe en su casa, la alternativa es presupuestaria: definir cuánto puede perder en un mes antes de abrir la plataforma, y tratar ese número como se trata el límite de una tarjeta. La diferencia es que ese límite no lo aplica ningún sistema, lo aplica usted.
La consecuencia que se pide tan poco y se nota tanto
Pedir la baja de una cuenta es el gesto más subestimado de todo este mercado. Codere es la única marca de esta lista cuya ficha de aplicación menciona por escrito políticas de cierre de cuenta, y eso no es un detalle menor: una casa que escribe cómo se cierra una cuenta está diciendo que el cliente puede irse, y en un mercado donde las herramientas de juego responsable viven sobre todo del catálogo voluntario de cada marca, esa cláusula tiene más valor que cualquier aviso genérico. El aviso de juego responsable en un pie de página cumple una función de cumplimiento. Una política de cierre publicada cumple una función de salida.
Y si el problema ya no es de presupuesto sino de control, el paso cambia de terreno. La autoexclusión interna en cada casa es el instrumento disponible, y hay que pedirla una por una, en cada marca donde exista cuenta. Los programas públicos que en otros países permiten bloquearse ante toda la industria no tienen equivalente aquí. No es una omisión menor ni un tecnicismo: significa que el jugador que necesita el sistema más sólido es el que tiene que hacer más trabajo, y que el trabajo tiene que hacerlo en el momento en que está tomando la peor decisión de su vida.
Impuestos y bonos: quién paga y cuánto cuesta el regalo
La fiscalidad de las apuestas en México tiene dos capas, y casi todas las comparaciones de casas las mezclan. La primera es la del operador. El impuesto especial sobre producción y servicios a los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso pasó a 50 % desde el 1 de enero de 2026, cuando antes era de 30 %, por la reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025; está en el artículo 2, fracción II, inciso B), de la Ley del IEPS. La base no está establecida: el texto legal leído habla de “valor de la actividad”, la prensa habla de “monto total apostado”, y por eso esta página no escribe “50 % de lo apostado” ni “50 % de los ingresos brutos”. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la Ley del IEPS, con bloqueo temporal del servicio digital en casos de incumplimiento grave. En paralelo, los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava la actividad de apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.
La segunda capa es la del jugador y es la que importa de verdad a quien lee esto. Los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingresos, y el artículo 138 de la Ley del ISR prevé que quien paga el premio retenga el 1 % cuando el impuesto estatal no excede de 6 %, y el 21 % cuando el impuesto estatal es mayor. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración exigida cuando está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México tiene un impuesto estatal de 6 % sobre los premios, alrededor de 7 % en total según el reporte secundario, y los premios que superan 600,000 pesos en el año deben informarse en la declaración anual. Ojo con ese 6 %: está justo en el umbral que decide entre el 1 % y el 21 %.
El impuesto que se lleva la casa sin llamarlo así
Aquí es donde la reforma fiscal y el bono de bienvenida se juntan, y donde la ingeniería de las ofertas se vuelve transparente. Después de la subida del IEPS, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto. Eso no es una teoría: es la lectura que la propia estructura de las ofertas sugiere. El bono dejó de ser un regalo comercial y pasó a ser un amortiguador fiscal, y quien paga ese amortiguador es el jugador en forma de requisitos de apuesta.
Sobre la legalidad de los bonos, la posición es clara y hay que decirla sin adornos: no se encontró una norma estatutaria sobre bonos. Las propuestas para prohibir los bonos de bienvenida no son ley. Eso significa que las condiciones de un bono en México no las fija un regulador: las fija el contrato que usted acepta. Y por esa puerta entran todas las letras pequeñas del capítulo siguiente.
apuesta gratis, bono sin depósito y otras promesas que hay que leer dos veces
Cuando una casa anuncia una “apuesta gratis”, lo que ofrece es casi siempre un importe que usted puede jugar y cuyo importe no le será devuelto si gana; es decir, el pago que recibe es la ganancia del boleto, no el importe más la ganancia. La diferencia no es semántica. Una apuesta gratis de 100 pesos a momio 1,90 le devuelve 90 pesos de ganancia, no 190. El bono “sin depósito” no es dinero, es una apuesta con condiciones, y su valor real depende por completo de los requisitos que la acompañen.
Estos son los requisitos que hay que buscar, porque son los que deciden si la oferta vale algo: el rollover o requisito de apuesta, que multiplica el importe a jugar antes de poder retirar; el momio mínimo, que excluye los momios bajos y suele ser donde el apostador quiere poner el dinero; el plazo, que caduca el bono si no se cumple a tiempo; y el tope de ganancia, que limita cuánto puede cobrar de un bono aunque acierte. Ninguna norma mexicana obliga a publicarlos con un formato único, así que la comparación real entre bonos no se hace leyendo el importe grande en la página de inicio, sino los términos. Un bono de 5,000 pesos con rollover brutal y un plazo corto vale menos que uno de 1,000 con condiciones simples, y eso es lo que ninguna tabla de bienvenida le va a decir.
Preguntas frecuentes sobre las casas de apuestas en México
¿Cómo compruebo que una casa de apuestas tiene permiso de la Secretaría de Gobernación?
Empiece por el pie de página del propio sitio, donde las casas con permiso suelen escribir su autorización y su número, y compruebe si el titular coincide con el permisionario que aparece en las compilaciones públicas. No existe todavía una lista oficial abierta de permisos, así que el número se acredita por lo que la marca publica o por lo que reporta la fuente que cita la Dirección General de Juegos y Sorteos, nunca como confirmación oficial.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con el importe apostado y el momio?
Con dos operaciones. El retorno es el importe multiplicado por el momio: 1,000 pesos a momio 1,90 devuelven 1,900 pesos. La ganancia neta es el importe multiplicado por el momio menos uno: la misma apuesta genera 900 pesos de ganancia. En un parlay los momios de las selecciones se multiplican entre sí y forman un solo precio.
¿Cómo se nota el margen de la casa en los momios?
Se ve sumando los recíprocos de todos los momios del mismo mercado. En un mercado de dos resultados a 1,90 y 1,90, esa suma da 1,0526, de modo que el mercado reparte alrededor del 95,0 % de lo apostado y la casa se queda el resto, entre 5 % y 5,3 %. Cuanto más cerca de 100 % quede esa suma, más barato es el mercado.
¿Cómo pongo un límite de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Desde la configuración de su cuenta, en la sección de juego responsable, donde se fija el tope por día, semana o mes. Subirlo suele requerir una espera; bajarlo, no. Los límites de pérdida dependen de lo que cada marca ofrezca, porque ninguna norma mexicana obliga a tener un catálogo determinado. Compruébelo en su propia cuenta antes de depositar.
¿Se pagan impuestos por los premios de apuestas en México y quién los retiene?
Los premios legalmente autorizados son ingresos y quien paga el premio retiene el impuesto. La Ley del ISR prevé 1 % cuando el impuesto estatal no excede de 6 %, y 21 % cuando lo supera. La Ciudad de México tiene un impuesto estatal de 6 % sobre premios, alrededor de 7 % en total. Para casos concretos, conviene consultar a un contador o asesor fiscal.
¿Qué riesgos tiene operar con una casa de apuestas sin permiso mexicano?
No tiene permiso de la Secretaría de Gobernación, ni fianza, ni cuentas auditadas en el país, ni un responsable aquí ante quien reclamar; un saldo en una plataforma bloqueada puede quedar congelado. Tampoco se encontró una multa o un delito establecido para el apostador, ni un registro nacional de autoexclusión que lo cubra en ese caso.
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