Apuestas deportivas gratis en 2026: lo que el bono cuesta antes de que lo cobres

Updated noviembre 2026
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Una caja de regalo con listón dorado junto a un boleto de apuesta sobre un mostrador de madera

Datos actualizados a noviembre 5, 2026, con los permisos contrastados contra el registro de la Dirección General de Juegos y Sorteos de la Secretaría de Gobernación y contra lo que cada casa publica en su propio pie de página.

Caliente anuncia en su página principal $1,000 MXN sin depósito para nuevos usuarios.

Hay una frase que aparece en casi todos los anuncios de bienvenida y que conviene leer dos veces: “apuesta gratis”. Nadie te está regalando una apuesta. Te están prestando una cantidad con condiciones, y el precio se paga en momios, en plazo y en apuestas mínimas que la mayoría descubre cuando ya tiene el dinero dentro. En México esto tiene una vuelta extra, porque el permiso es un permiso de la Secretaría de Gobernación y no una licencia, y porque el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios sobre los juegos con apuestas subió del 30 % al 50 % con la reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025, en vigor desde el 1 de enero de 2026. Ese cambio no es un detalle administrativo: cuando el operador paga más por cada peso apostado, la primera partida que ajusta es la promoción que te enseña en la portada.

Lo que sigue no es un catálogo de regalos. Es la aritmética del regalo.

La lista corta: nueve casas con permiso de la SEGOB y lo que cada una anuncia

Ninguna de estas nueve es “la mejor” en abstracto. La comparación útil es otra: cuánto te obliga a apostar cada una para que lo prometido se vuelva retirable, y qué resguardo legal tienes mientras el saldo está dentro.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
La ficha de la app de Playdoit describe su bono de $1,000 MXN en un lugar con primer depósito y en otro sin depósito, por lo que conviene revisar las condiciones antes de usarlo.
Casa de apuestas Permiso de la SEGOB, tal como lo reportan las fuentes citadas Qué anuncia la propia casa sobre su bono o sus apuestas gratis
Pickwin Permiso de la SEGOB del permisionario; el número no se imprime porque las fuentes se contradicen entre sí y la compilación que lo publica lo atribuye a Producciones Móviles Su propio blog dice que opera bajo permiso de la SEGOB, sin cifras de bonos
1xBet DGJS/0002/2020, según los portales de comparación, que no pudieron confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial; titular señalado: Entretenimientos Naturales Apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida y promociones de temporada
Betway Número 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; titular señalado: Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. Más de 2,000 eventos por semana, momios mejorados “Super” y “Ultra”, creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales
Caliente DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página del propio sitio; titular señalado: Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente) $1,000 MXN sin depósito para nuevos usuarios y duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN
Codere DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según portales de comparación; titular señalado: Libros Foráneos S.A. de C.V. Bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN, y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO
Playdoit DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; titular señalado: Eventos Festivos de México $1,000 MXN de bono de bienvenida, sin que su propia ficha aclare si es con depósito o sin depósito
Strendus DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx; las compilaciones difieren sobre el titular Su ficha describe una oferta de temporada sin cifras publicadas
Betcris Permiso de la SEGOB del permisionario; el número no se imprime porque el pie de página del sitio y la tabla del propietario no coinciden Su pie de página se limita a los avisos de edad y de juego responsable
Novibet según portales de comparación; titular señalado: Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. Su ficha anuncia apuestas deportivas y promociones, sin cifras para el mercado mexicano

Sobre esa tabla hay que decir tres cosas que no se ven en las celdas. La primera es que la columna del permiso está construida con lo que reportan compilaciones y pies de página, nunca con una confirmación oficial: la lista pública de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo abrir, y por eso ningún número aquí aparece como verificado por la autoridad. La segunda es que la segunda columna mezcla dos cosas distintas —lo que la casa dice de sí misma y lo que un tercero reporta de ella— y quien decide con esto debería ir al pie de página de la casa y buscar el número él mismo. La tercera, y la más incómoda: que una casa tenga permiso no vuelve automática su promoción. El permiso regula el negocio; el bono lo regula el contrato de la casa.

Ahí está el nudo del asunto. Las nueve aparecen como marcas que operan en México bajo un permiso de la Secretaría de Gobernación, y ninguna de las nueve publica en su portada el dato que de verdad cambia la decisión: cuánto hay que apostar para cobrar.

Fundamentos: qué es en realidad una apuesta deportiva gratis

Antes de comparar ofertas conviene desarmar la palabra. Una apuesta gratis es un saldo promocional que la casa abona en tu cuenta, con dos diferencias frente al dinero que depositas. La primera es que casi nunca puedes retirarlo sin apostarlo antes, y ese requisito se llama rollover o requisitos de apuesta. La segunda es que si ganas, la parte “gratis” no siempre vuelve contigo.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
según reseñas de casas de apuestas, el bono sin depósito de Caliente exige un rollover de 10 veces.

Esa última regla merece un párrafo propio, porque es donde se cae la mitad de las expectativas. En una apuesta normal pones 100 pesos a momio 1.90 y, si aciertas, te regresan 190: los 100 que arriesgaste más 90 de ganancia. En una apuesta gratis cuyo importe no se devuelve, esos mismos 100 de saldo promocional aciertos a 1.90 te dejan 90 limpios; los 100 originales se apagan como si nunca hubieran sido tuyos. La ganancia existe, el capital no. Por eso el valor de un bono sin depósito nunca es igual a la cifra que anuncia la portada, y por eso la cifra que anuncia la portada siempre es la letra más grande del anuncio.

Los tipos de oferta que vas a encontrar, y que conviene no confundir entre sí:

Esa lista no es una clasificación académica. Es una advertencia sobre el primer error de lectura: confundir el saldo promocional con el saldo retirable. Son dos cuentas separadas dentro del mismo monedero.

El rollover y el momio mínimo, explicados sin adornos

El rollover es el número de veces que tienes que apostar el saldo del bono antes de poder sacarlo. Si el requisito es diez veces, mil pesos de bono exigen diez mil pesos en apuestas. No diez apuestas: diez mil pesos acumulados en boletos.

El momio mínimo es la puerta de al lado. Casi todo bono exige apostar a partir de cierto momio, y esa condición existe por una razón sencilla: las apuestas a momios muy bajos —digamos 1.05— son casi certezas, y con ellas cualquiera cumpliría el rollover sin riesgo real. La casa cierra esa puerta exigiendo cuotas razonables. El efecto secundario para ti es que el requisito se convierte en una obligación de asumir varianza, no solo de mover dinero.

Un ejemplo con las cuentas redondas ayuda más que cualquier adjetivo. Mil pesos de bono con rollover de diez veces son diez mil pesos de apuestas acumuladas. A una apuesta mínima de 50 pesos por boleto, eso son 200 boletos. A 500 pesos por boleto, son veinte. El número de boletos no cambia el dinero que tienes que mover; cambia cuántas veces te expones a un mercado donde la casa ya cobró su parte en el precio. Y en treinta días —el plazo que suelen citar las reseñas de bonos, aunque no coincidan entre sí— doscientos boletos obligan a un ritmo que muy poca gente sostiene sin apostar por apostar.

Aquí es donde el lector mexicano debería hacer una pregunta incómoda: si el requisito se cumple moviendo dinero, y cada movimiento paga el margen de la casa, ¿quién gana con que yo apure el rollover? La respuesta está en el margen de un mercado de dos resultados, que ronda el 5 % en una línea equilibrada. Cinco por ciento de diez mil pesos son 500 pesos que se quedan en el camino, en promedio y bajo el supuesto de que solo apuestes el importe del bono. Ese cálculo vuelve más abajo con sus condiciones completas.

Legalidad: permiso, no licencia, y qué significa para tu saldo

En México nadie tiene “licencia” de apuestas. La palabra correcta es permiso, y el matiz no es purismo legal: un permiso es un acto administrativo temporal que la Secretaría de Gobernación otorga a un permisionario, y el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, en su artículo 3, lo define exactamente así.

El marco de fondo es viejo y algo raro. La Ley Federal de Juegos y Sorteos se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947 y prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el territorio, salvo los que autoriza expresamente. Su artículo 7 pone en manos de la Secretaría de Gobernación la concesión de permisos y la inspección; el artículo 8 la faculta para clausurar locales sin autorización; el artículo 9 impide que un establecimiento quede cerca de escuelas o centros de trabajo; el artículo 10 reparte tareas con estados y municipios. Sobre ese texto opera el Reglamento, reformado el 16 de noviembre de 2023, cuyo artículo 1 cubre la autorización, el control y la vigilancia de los juegos con apuestas con jurisdicción federal, y cuyo artículo 2 prohíbe, en términos llanos, todo lo que no esté previsto de manera expresa. Ese artículo 2 es el que hace la diferencia entre un permisionario y un sitio que simplemente aparece en tu buscador.

Los tipos de permiso que importan aquí son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, ambos previstos en el artículo 28 del Reglamento. Quien tenga permiso de hipódromo, galgódromo o frontón puede obtener permisos complementarios para apuestas remotas. Los permisos son intransferibles, según el artículo 31, y sus titulares deben presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar un seguro, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y otorgar una fianza, obligaciones que lista el artículo 29.

Cómo verificar que una casa opera con permiso de la SEGOB

La pregunta práctica tiene una respuesta menos cómoda de lo que uno querría. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica —o se supone que publica— un PDF con los sitios autorizados, y el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto. Ese documento no se pudo abrir para armar esta comparación, y los recuentos de sitios de apuestas que circulan en la prensa no coinciden entre sí: 136 sitios en un reporte, entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx en otro. Por eso aquí no hay un conteo y ningún número de permiso se presenta como oficial.

Lo que sí puede hacer el lector tiene tres pasos concretos. Buscar el número de permiso y el nombre del permisionario en el pie de página del sitio, que es donde la práctica mexicana los exhibe; contrastar el número contra el titular, porque un mismo permisionario puede operar varias marcas y ahí es donde se originan casi todas las contradicciones entre compilaciones; y desconfiar de cualquier sitio que no muestre ni el número ni el titular, porque el artículo 2 del Reglamento pone la carga de la prueba del lado de lo expresamente previsto. La palabra “autorizado” en una portada no es una prueba. Un número en el pie de página, con el nombre de la empresa detrás, al menos es un punto de partida verificable.

La trampa de la leyenda “sin licencia mexicana”

Aquí conviene hablar del otro lado del mostrador, sin nombrar marcas. Un operador que no tiene permiso mexicano no ofrece una vía alternativa igual de buena; ofrece un producto distinto. Un permisionario te da un centro de apuestas remotas con domicilio legal en México, un permiso de la Secretaría de Gobernación, controles de identificación y de prevención de lavado, y un CFDI de retenciones cuando el premio se grava. Un sitio sin permiso no te da nada de eso. Y no es una cuestión teórica: cuando un operador queda bloqueado, el saldo que tengas dentro puede quedar congelado mientras los tribunales deciden.

Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos, y decirlo no es un juicio moral sino una descripción de a quién le reclamas si algo sale mal. Tampoco existe un registro nacional de autoexclusión que te sirva en ninguno de los dos casos: es la misma carencia en ambos lados, y vale la pena tenerla presente antes de depositar.

Un mercado en movimiento: bloqueos, amparos y un borrador que no es ley

La parte regulatoria de este mercado cambió varias veces en pocos meses, y conviene leer la cronología como lo que es: una secuencia de hechos fechados, no un estado actual.

El 11 y 12 de noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó 13 casinos y congeló cuentas, y en esa operación quedaron inhabilitados bet365 y Betano, de Ganador Azteca (Grupo Salinas). En diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo les permitió publicar contenido informativo ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y aun así el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026, una sola fuente reportó que un tribunal federal suspendió la orden de la Secretaría de Gobernación contra ambas marcas. Y en el mismo año se cerraron alrededor de 20 casinos físicos.

Con esas fechas en la mano, cualquier afirmación de que una marca “está abierta” o “está cerrada” hoy es una apuesta a que el expediente no se movió desde ayer. La forma honesta de mirarlo es fechada: el estado de los bloqueos se conoce a la fecha del último reporte, no en tiempo real. Quien tenga saldo en un operador envuelto en un litigio debería asumir que ese saldo puede quedar sujeto a la decisión de un juez que no le debe nada.

Al marco anterior hay que sumarle una reforma que todavía no existe. La Secretaría de Gobernación terminó —según lo reportado el 13 de octubre de 2026— un borrador para sustituir la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado y no es ley. Una iniciativa distinta para derogar la ley crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión; también es una propuesta. Ninguna de las dos cambia nada hoy, y un lector que planee a un año vista haría bien en no tratarlas como reglas.

Impuestos: la retención del premio y el IEPS que empujó todo lo demás

El impuesto del jugador es el que más confunde, porque el dinero no lo retienes tú. La Ley del Impuesto sobre la Renta, en sus artículos 137 y 138, trata como ingreso gravable los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados. Quien paga el premio retiene: 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y 21 % si un impuesto estatal excede ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración a la que está obligada; en caso contrario el ingreso se acumula y la retención se acredita. En la Ciudad de México existe un impuesto estatal del 6 % sobre los premios, lo que lleva el total a alrededor del 7 % según un reporte secundario. Los premios que superan 600,000 MXN en el año deben reportarse en la declaración anual, también según reporte secundario.

Falta la parte incómoda: el artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”. Qué pasa con el premio de un sitio sin permiso no está establecido, y aquí la única respuesta seria es la de siempre: consulta a un contador o asesor fiscal. No hay una postura pública que sustituya eso.

Del lado del operador está el IEPS de la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, artículo 2, fracción II, inciso B): 50 % sobre los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos, reformado en el Diario Oficial de la Federación del 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026. Antes era 30 %. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave (artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del Impuesto al Valor Agregado).

Un aviso sobre la base, porque aquí se publican muchas cosas que no están en el texto: lo que se leyó dice solo “valor de la actividad”. La prensa dice “monto total apostado”. No se debe escribir “50 % de lo apostado” ni “50 % de los ingresos brutos”, porque ninguna de las dos formulaciones está establecida. El impuesto estatal es otra capa: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.

Juego responsable: lo que existe, lo que no existe y lo que depende de ti

Sin un registro nacional de autoexclusión, la protección del jugador mexicano se apoya en herramientas voluntarias que cada casa lista en su propia ficha: pausas, límites de depósito, límites de pérdida y autoexclusión interna. El Reglamento, en su artículo 5, prohíbe a los menores de edad permanecer en las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el “cruce de apuestas”, pero no fija una cifra de edad. Las marcas escriben 18+ en sus fichas y pies de página; una edad mínima legal para el juego no está establecida.

Esa distinción importa más de lo que parece. “Mayores de edad” en la portada de una casa es una política de la casa, no el desarrollo de una regla federal en la que puedas apoyarte si algo sale mal. Lo mismo vale para las herramientas de control: la autoexclusión que ofrece una marca te excluye de esa marca y de ninguna otra. Si el problema es el impulso y no la casa, ninguna herramienta voluntaria lo resuelve por ti, porque el siguiente registro está a dos clics.

También conviene saber que los operadores verifican identidad y reportan operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria, al ser el juego una actividad vulnerable frente a la ley de prevención de lavado de dinero. Los documentos exigidos no están establecidos en una norma, así que cada casa arma su propio catálogo. Y no existe una regla de límite de depósito o de pérdida de carácter general: los límites que anuncian las casas son de adhesión voluntaria.

Quien busque dónde poner un tope tiene, entonces, un trabajo que hacer solo. La autoexclusión voluntaria que ofrece cada marca es el instrumento disponible; no hay un registro que te siga de una casa a otra, y conviene decirlo sin adornos, porque es el dato con el que un jugador decide si necesita ayuda externa en vez de una casilla más en un formulario.

Incentivos: qué se anuncia y qué se cobra

Entramos al terreno donde la publicidad trabaja más y donde el precio aparece menos.

Caliente anuncia en su página principal $1,000 MXN sin depósito para nuevos usuarios, y en el encabezado también la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN; la página no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Sobre el bono sin depósito, las reseñas de casas de apuestas que se revisaron indican un rollover de diez veces, y otras añaden al menos diez apuestas, momios entre +100 y +2000, apuesta mínima de $50 MXN y 30 días de vigencia, sin acuerdo entre ellas. Esto es lo importante: son cifras de reseñas, no del contrato de la casa. Y como las reseñas no coinciden, el número que leas en un blog es un rumor con fecha, no una condición. La condición es la que aparece en los términos del bono, dentro de tu cuenta.

Playdoit es el caso que mejor enseña por qué hay que leer antes de depositar. Su ficha anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida, pero en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito. Las condiciones no son claras, y una oferta cuyas condiciones no son claras se describe así: no es que la casa mienta, es que el documento que decide el asunto no está a la vista. La única conducta razonable aquí es entrar a los términos y comprobar cuál de las dos versiones vive en tu cuenta.

Codere anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN, y en su ficha la app cubre más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. El “hasta” hace todo el trabajo de esa frase: el tope depende de cuánto deposites y no de cuánto te esmereces.

Campobet se desmarca de este grupo, pero su ficha es útil como referencia de mercado: anuncia un bono de recarga semanal deportivo de 50 % hasta $10,000 MXN. Los bonos que no son de bienvenida tienen la misma anatomía —un porcentaje, un tope y un rollover— y por eso conviene mirarlos con la misma lupa.

Cuánto vale de verdad un bono sin depósito

El cálculo que aclara todo esto es el que casi ningún anuncio hace, y se puede hacer con las condiciones que las reseñas atribuyen al bono sin depósito más visible del mercado mexicano.

Toma un bono nominal de $1,000 MXN cuyo importe no se devuelve con la ganancia, colocado en un mercado de dos resultados con momios de 1.90 y 1.90 —un ejemplo, no un precio cotizado—, donde el reparto de ese mercado es 95 % y la casa se queda con el 5 %. La ganancia cobrable es el importe del bono multiplicado por el momio menos uno, dividido entre el momio, y a eso se le aplica el reparto del mercado. Con mil pesos de saldo promocional y momios de 1.90, el valor promedio de la apuesta gratis sale entre $420 y $450 MXN, bajo el supuesto de que solo se apueste ese saldo promocional una vez y con la condición de que se cumplan los requisitos de apuesta del bono.

Entre 420 y 450 pesos es la respuesta al “mil pesos gratis” de la portada. Y hay algo más incómodo: ese es un promedio sobre muchísimos boletos, no tu resultado. Un solo boleto de $1,000 a momio 1.90 paga $900 o paga cero. El promedio vive en el medio; tu boleto no.

El costo de mover el bono: cuánto se queda la casa en el camino

Un requisito de apuesta no es una puerta que se cruza, es un terreno que se recorre. Con un rollover de diez veces sobre un saldo de $1,000 MXN, hay que apostar $10,000 MXN acumulados. Si la apuesta mínima es de $50 MXN, eso son 200 boletos; a $500 MXN por boleto, son veinte. La cifra que manda es la primera: diez mil pesos movidos.

Ese movimiento no es gratis. En un mercado de dos resultados con momios de 1.90 y 1.90, el margen de la casa ronda el 5 %, y el 5 % echa sobre lo apostado se lleva aproximadamente $500 MXN de ésos $10,000 MXN. Con la misma advertencia de siempre: es un costo esperado promedio bajo el supuesto de apostar solo el importe del bono, no una factura que alguien te va a cobrar; tu resultado concreto dependerá de los momios que tomes y de cuántas veces aciertes.

Las dos cuentas juntas describen el bono completo. Un valor de entre $420 y $450 MXN por el lado de lo que te deja la apuesta gratis, y un costo esperado de unos $500 MXN por el lado de lo que cuesta moverla. Ese contraste es la razón por la que las casas prefieren anunciar el millar y no el rollover.

En el bono de primer depósito la estructura se repite con la base cambiada. Si el requisito se calcula sobre el bono más el depósito —algo que cada casa define en sus términos y que aquí no se afirma para ninguna marca en particular—, una duplicación de $1,000 MXN con rollover de diez veces exige mover $20,000 MXN, y si se calcula solo sobre el bono exige $10,000 MXN. La diferencia entre las dos bases es un factor de dos, y no siempre está escrita en el lugar donde uno la busca.

Tres condiciones más merecen una lectura lenta, porque ninguna aparece en el número grande del anuncio:

Y una advertencia propia de México que no depende de la casa: en varios avisos de la portada la promoción comparte espacio con el casino, y un bono que sirve para las dos cosas obliga a leer en qué se puede apostar antes de aceptarlo.

Las nueve casas, una por una

Pickwin: cuando las fuentes no coinciden, no hay número que publicar

Pickwin aparece en las compilaciones con un permiso de la SEGOB, y ahí empieza el problema: el número que una de ellas le atribuye es el mismo que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles, y la otra compilación da un número distinto. El titular que se le asigna es Producciones Móviles S.A. de C.V., en su caso con Unocapali La Paz Operadora.

Esa discrepancia no es un detalle de archivo. Un permisionario puede operar varias marcas —es la práctica reportada en el mercado mexicano— y una vez que dos marcas comparten el mismo titular, los números se cruzan en las compilaciones y en los blogs. Para ti el efecto práctico es que no puedes verificar a Pickwin con un dato impreso aquí ni en dos sitios más: hay que ir al pie de página de su propio dominio y comprobar qué empresa aparece junto al número.

Por lo demás, la casa habla de su propio permiso en su blog y de poco más. La reseña de esta marca es breve: hay permiso según sus fuentes, hay incertidumbre en el número y no hay una oferta deportiva documentada con la que compararla contra las demás.

Para quien esté dispuesto a hacer la verificación por su cuenta, el ejercicio es sencillo y de cinco minutos; para quien no lo esté, esta marca no ofrece nada que no tenga una casa con la documentación más a la mano.

1xBet: el catálogo más ancho y el expediente más confuso

En producto, 1xBet es una de las apuestas más completas de la lista: apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, sumadas a bonos de bienvenida, promociones de temporada y un programa de lealtad. Quien apueste con frecuencia y comparta su atención entre deportes encontrará aquí más mercados que en casi cualquier otra marca de la tabla.

En papeles, el cuadro se enturbia. El permiso se reporta como DGJS/0002/2020 según los portales de comparación, que no pudieron confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial, y el titular que nombran las fuentes es Entretenimientos Naturales mientras la App Store lista la aplicación a nombre de 1XCorp N.V., una empresa distinta. No hay confirmación oficial de ningún lado.

Esa distancia entre el catálogo y el expediente es la verdadera historia de esta marca. Un operador puede correr una plataforma excelente y al mismo tiempo dejar al jugador sin saber a qué empresa reclamarle, y la parte que se rompe primero cuando algo sale mal es la que menos aparece en la ficha de la app. Para quien apueste por el producto y no por el respaldo, el catálogo justifica la visita. Para quien quiera saber quién contesta un correo en una disputa, el titular ambiguo es un problema real y no un tecnicismo.

Betway: momios mejorados y un club de apuestas gratis semanales

Betway pone su oferta sobre dos ideas: volumen de eventos y precios mejorados. Su app anuncia más de 2,000 eventos por semana, los momios “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales.

Los momios mejorados son la parte interesante de esa ficha, y la interesante por una razón contable. Si una casa sube el precio de algunos partidos por encima del promedio, baja lo que se queda en esos mercados; si no lo sube en todos, la mejoría de un mercado se financia con otro. La pregunta que conviene hacerse no es si los momios “Super” existen —la casa dice que sí— sino en qué partidos aplican y con qué tope de apuesta, porque un precio mejorado con un límite de cien pesos es escaparate y no producto. La ficha no responde eso, y la respuesta vive en la letra chica de cada promoción.

El permiso se reporta como número 4184 según casasdeapuestaslegales.mx, con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular señalado y sin confirmación oficial. El club de apuestas gratis semanales es el gancho de retención, y su valor depende de lo mismo que todo lo demás: cuántas apuestas exige la membresía y a qué momios.

Quien apueste muchas veces por semana tiene aquí un argumento concreto, siempre que acepte el trabajo de averiguar el alcance real de cada mejora. Quien apueste poco encontrará que los beneficios del club llegan con una cuota de actividad que quizá no alcance.

Caliente: el bono más visible del mercado y el más difícil de valorar

Caliente tiene el anuncio que más gente reconoce: $1,000 MXN sin depósito para nuevos usuarios, más la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, ambos en la portada de su propia página y sin aclaración sobre si aplican solo a deportes. Su permiso, DGG/SP/404/97, sí aparece en el pie de página de su propio sitio —el único caso de esta lista donde el número sale de la casa misma— y el titular señalado es Tecnología de Entretenimiento Caliplay, del Grupo Caliente.

La oferta de portada es también la que peor se puede valorar con lo que la casa publica, y ahí está la tensión de esta marca. Las reseñas atribuyen al bono sin depósito un rollover de diez veces, algunas añaden diez apuestas como mínimo, momios entre +100 y +2000, apuesta mínima de $50 MXN y 30 días de vigencia, y no coinciden entre sí. Ninguna de esas condiciones viene de la casa en un documento que el lector pueda abrir antes de registrarse.

Caliente es la marca con la que mejor se ilustra la regla central de esta página: la cifra más grande del anuncio es la menos informativa de todas. El importe sin depósito es lo que te dan a leer; el rollover, el momio mínimo y el tope de ganancias son lo que decide el resultado. Con diez mil pesos de movimiento exigidos por un bono de mil, el número que importa no cabe en una portada.

Codere: 30 deportes, apuestas gratis y un “hasta” muy elocuente

Codere llega con un catálogo ancho y una promoción redactada con una palabra que merece atención. Su ficha anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN, y en la misma ficha la app cubre más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis.

El “hasta” es toda la información y ninguna a la vez. Un bono de hasta 7,000 MXN tiene un techo fijado por lo que deposites y por lo que aceptes cumplir, no por lo que la casa te conceda. La cifra que importa para el lector es la que aparece después del porcentaje en los términos, y la ficha no la lleva. Como referencia útil, también permite depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO, lo que en México no es poca cosa: el efectivo en tienda sigue siendo la vía de entrada de quien no quiere dejar rastro bancario.

En lo demás, la casa es ordenada con lo que publica. Su ficha dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta, y su permiso se reporta con dos números, DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas-legales.com.mx, con Libros Foráneos S.A. de C.V. como titular señalado.

El bono de “hasta” y el aviso de juego responsable en la misma ficha resumen bien a esta casa: se anuncia con moderación y se documenta con orden, lo que la vuelve una opción de perfil conservador para quien valora saber con quién trata más que perseguir la promoción más ruidosa del buscador.

Playdoit: una ficha que se contradice a sí misma

Playdoit es el mejor ejemplo de por qué el orden de lectura importa más que la cifra. Su ficha anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida, y en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito. Las condiciones no son claras, y la recomendación que sale de ahí es simple: revisar los términos antes de usar la oferta.

Nada de esto es una acusación de mala fe. Una ficha de aplicación no es un contrato, y las tiendas de aplicaciones no están hechas para publicar condiciones comerciales; el resultado, sin embargo, es el mismo para ti: dos versiones de la misma promoción conviviendo en el mismo texto. La versión con depósito te obliga a poner dinero propio; la versión sin depósito no. Entre una y otra hay una decisión financiera, y no puedes tomarla con una ficha que se contradice.

Su permiso se reporta como DGAJS/SCEVF/P-02/2005 según casasdeapuestaslegales.mx, con Eventos Festivos de México como titular señalado, y sin confirmación oficial del lado de la autoridad.

Esta es la marca de la lista que exige más trabajo antes de depositar, y no porque la oferta sea mala sino porque su descripción pública no permite saber cuál es. Quien tenga paciencia para abrir el apartado de términos y leer en qué apartado vive la versión aplicada encontrará una oferta como cualquier otra; quien no la tenga hará mejor en mirar una casa que publique su promoción en una sola versión.

Strendus: permisos en plural y una oferta sin cifras

Strendus aparece en las compilaciones con tres permisos de la SEGOB —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— y con dos posibles titulares: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads. Las compilaciones difieren, y la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo abrir.

Tres números de permiso y dos titulares posibles no es un dato fuerte: es la señal de un expediente corporativo con varias etapas, y de fuentes que copian de otras fuentes. Para el lector significa que la verificación aquí no termina en una línea, y que el número que encuentre en el pie de página puede ser distinto del que leyó en un blog sin que ninguno esté necesariamente mal.

La oferta deportiva, por su parte, se describe en su ficha como una promoción de temporada, sin cifras publicadas. Eso deja la comparación en un terreno incómodo: no hay importe, no hay tope y no hay plazo con el que medirla contra las demás de esta lista.

Quien considere a Strendus debería empezar por lo único que puede averiguar: el permiso y el titular que muestra su propio sitio, y el detalle de la promoción vigente dentro de su cuenta. Sin eso, la marca queda descrita sin poder ser valorada, y esa es una posición cara en un mercado donde otras cuatro casas publican al menos el importe de su oferta.

Betcris: avisos de edad y una oferta que no se publica

Betcris entra en esta lista por su pie de página, no por su promoción. Ahí dice que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza una sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. Es un texto sobrio, cumplidor, y no contiene ninguna oferta.

Del permiso, lo único firme es que la casa opera bajo un permiso de la SEGOB de su permisionario, con Producciones Móviles como titular señalado. El número no se imprime aquí porque el pie de página del propio sitio y la tabla del propietario no coinciden.

Ese cruce ya apareció antes en esta lista y vale la pena nombrarlo: un mismo titular detrás de varias marcas reparte en las compilaciones el mismo número a dos sitios distintos. Cuando eso ocurre, el número deja de ser una prueba y se vuelve un indicio; lo único que prueba es el nombre de la empresa, y el nombre de la empresa es lo que un jugador necesita para saber a quién reclamar.

La impresión que deja Betcris es la de una casa que invierte más en sus avisos que en su escaparate. Para quien busque una promoción atractiva, esa ausencia es un argumento en contra; para quien haya tenido problemas alguna vez con un bono cuyo importe nunca llegó a retirar, la sobriedad tiene su público.

Novibet: apuestas deportivas, promociones y un titular con nombre completo

Novibet no publica cifras de promoción para el mercado mexicano, y eso la deja en un lugar curioso: es una de las marcas mejor documentadas en la parte legal y una de las menos documentadas en la parte comercial.

Su permiso se reporta como DGJS/DCRCA/1121/2020 según casasdeapuestaslegales.mx, con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular señalado, y sin confirmación oficial. Su ficha describe apuestas deportivas y promociones, sin más detalle.

Un titular con nombre completo y un número con estructura clara —año incluido— es más fácil de verificar que un “hasta” con dos versiones en la misma página. Si la casa confirma ese número en su pie de página, el lector tiene la mitad del trabajo hecho. Si encuentras una promoción concreta dentro de la cuenta, la comparación contra las demás de esta lista será la habitual: importe, rollover, momio mínimo, plazo y tope.

Quien llegue a Novibet buscando el bono más grande se irá con las manos vacías; quien llegue buscando un nombre de empresa al que dirigir una reclamación encontrará aquí el dato más limpio de la tabla.

Preguntas frecuentes

¿Cómo funciona un bono de bienvenida y en qué parte están sus condiciones?

Es un saldo promocional que la casa abona al registrarte, sujeto a requisitos de apuesta, tope de ganancias y vigencia. El importe es la parte que se anuncia y la que menos decide el resultado. Las condiciones reales viven en los términos del bono, dentro de tu cuenta, y no en la ficha de la aplicación ni en la portada.

¿Qué significan el rollover y el momio mínimo en un bono?

El rollover es cuántas veces hay que apostar el importe del bono antes de retirarlo. Con diez veces, mil pesos de saldo exigen diez mil pesos en apuestas. El momio mínimo fija el precio más bajo admisible; existe para impedir que se cumpla el requisito con apuestas casi seguras a momios diminutos.

¿Por qué la cantidad de una apuesta gratis no se devuelve con la ganancia?

Porque el importe promocional se apaga: la casa te da la ganancia del boleto, no el capital prestado. Mil pesos de saldo a momio 1.90 dejan $900 limpios si aciertas, no $1,900. De ahí que el valor real del bono sea bastante menor que la cifra que aparece en el anuncio.

¿Cómo saber si una casa opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

Busca en el pie de página del sitio el número de permiso y el nombre del permisionario, que es donde la práctica mexicana los exhibe. Contrástalos entre sí y con lo que reporta la Dirección General de Juegos y Sorteos; la lista oficial no está abierta al público de forma fiable y las compilaciones se contradicen.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas y quién retiene?

Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingreso gravable de la Ley del ISR: quien paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no pasa del 6 %, y 21 % si lo supera. En la Ciudad de México el total ronda el 7 % por el impuesto local del 6 % sobre premios.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Desde la propia cuenta, en la sección de juego responsable, donde cada casa lista pausas, límites de depósito, límites de pérdida y autoexclusión. Son herramientas voluntarias y no existe una regla general que obligue a las casas a ofrecerlas ni un registro nacional que las extienda de una marca a otra.

La cuenta final: el bono es un descuento, no un regalo

México es hoy un mercado curioso. La ley que rige las apuestas se publicó hace casi ochenta años, la autoridad que las permite es la Secretaría de Gobernación, la palabra correcta es permiso y la promoción más visible del país es un bono de mil pesos que, según las reseñas que circulan, exige mover diez mil. Cinco por ciento de esos diez mil se va en el margen de una línea equilibrada, y el valor promedio de la apuesta gratis se queda entre 420 y 450 pesos. El anuncio dice mil.

Con el IEPS al 50 % desde el 1 de enero de 2026, nada de esto va a abaratarse. Cuando el operador paga más por cada peso apostado, la promoción que aparece en la portada es la primera que se rediseña, y el rediseño casi nunca va en tu favor: sube el rollover, baja el tope de ganancias, se acorta el plazo. Las propuestas para prohibir los bonos de bienvenida o limitar la publicidad de los influentes existen y no son ley; conviene no confundir una iniciativa con una regla.

Para el lector, la decisión se reduce a tres preguntas y ninguna tiene que ver con el número grande. ¿Cuánto tengo que apostar para cobrar? ¿A qué momio mínimo? ¿Cuánto tiempo tengo? Contestadas esas tres, un bono de mil pesos gana o pierde frente a otro de cuatrocientos sin más ceremonia, y la portada deja de tener voto.

Dos cosas más, y las dos son de sentido común antes que de estrategia. La primera es que el mercado se mueve: los bloqueos y los amparos de 2025 y 2026 muestran que el estado de un operador se conoce a la fecha del último reporte, no en tiempo real, y que un saldo dentro de una marca envuelta en un litigio puede quedar a merced de un expediente. La segunda es que no existe un registro nacional de autoexclusión, así que el único límite que viaja contigo de una casa a otra es el que tú pongas. Ese no lo rediseña nadie cuando sube un impuesto.

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