Tipos de apuestas deportivas: lo que cada boleto te cuesta de verdad
Última revisión del contenido y de los permisos: noviembre 5, 2026, con la información de los pies de página de cada casa de apuestas y de la App Store de México.
Hay una idea que conviene matar antes de empezar, porque sin ella ninguna comparación de momios significa nada. Cada oferta de bienvenida que vas a leer en las páginas siguientes está calculada sobre el mismo número: el margen que la casa ya se quedó antes de que tú apostaras. No es un cargo, no aparece en tu estado de cuenta y nadie te lo menciona al registrarte. Simplemente está dentro del momio. Y por eso el título de esta página: un solo momio sostiene nueve de cada diez ofertas, porque la casa lo fija una vez y después lo aplica a cada deporte, cada mercado y cada boleto que salga de su plataforma.
Empecemos por lo que ve el jugador. La primera vez que abres una aplicación de apuestas en México, la pantalla te ofrece una cifra en grande, casi siempre un bono de bienvenida con cinco cifras. La letra chica está tres toques más abajo: requisitos de apuesta, momios mínimos, plazo. Es normal cerrar esa pantalla y buscar el partido. El problema es que el paso intermedio — el que convierte la cifra grande en dinero real — está diseñado para que no lo hagas.
El camino completo se recorre en el orden en que un apostador necesita entenderlo. Primero las casas que hoy operan con permiso en México y en qué se distingue cada una. Después el mecanismo del boleto: qué es un momio, de dónde sale y cómo se convierte en un pago. Luego el marco legal que explica por qué el marco existe, qué cambió con la reforma al Reglamento en noviembre de 2023 y por qué hoy hay sitios bloqueados. Después el juego responsable, que en México no tiene registro público y depende enteramente de lo que cada plataforma decida ofrecer. Y al final los tipos de apuesta y los mercados, con los momios como formato.
En el camino hay un cálculo que conviene tener a mano. Un mercado a dos resultados con momios de 1.90 y 1.90 — el ejemplo clásico, no una cuota cotizada — paga una proporción del total apostado, según la fórmula de la casa. Con esos dos precios, la proporción que regresa al apostador queda entre el 97 % y el 98 % y el margen que se queda la casa, entre el 2 % y el 3 %, con la condición de que ambos momios sean iguales y ninguno baje de 1.90. Los momios de una casa publicados en un momento determinado pueden variar. Eso significa que, de cada 1,000 pesos repartidos entre los dos resultados de ese mercado, entre 20 y 30 pesos nunca llegan a manos de ningún apostador. Toda oferta se calcula sobre ese hueco.
Panorama: las nueve casas que hoy se anuncian con permiso de la SEGOB
Aquí va el conjunto que esta comparación revisa, y conviene decir de entrada lo que no es: no es un ranking, no es una recomendación y no es el mercado completo. Nueve marcas aparecen abajo, cada una con lo que su propia ficha o su propio pie de página dice. Una marca que no aparece no está por eso sin permiso.

La columna de permiso merece una advertencia que no se repite en cada renglón. En México, la autoridad es la Secretaría de Gobernación y, dentro de ella, la Dirección General de Juegos y Sorteos. La forma correcta es “permiso”, no “licencia”. Ninguno de los números de la tabla está confirmado oficialmente, y esto no es un tecnicismo: la lista oficial de la DGJS no puede abrirse, las compilaciones se contradicen entre sí en más de un caso y, donde se contradicen, ningún número se imprime aquí. Los números que sí aparecen vienen del pie de página de la propia marca o de una compilación de sitios comparadores, y así se leen: como lo que esas fuentes dicen, nunca como un hecho verificado por la autoridad. Quien quiera un número bueno tiene un camino: pedirlo por escrito a la DGJS o exigirle a la marca que lo muestre en su contrato.
El frente jurídico del tema está en la sección que trata la Ley Federal de Juegos y Sorteos y el Reglamento, y ahí se explica por qué el registro público sigue cerrado. Aquí basta con el efecto práctico: el permiso es un acto administrativo temporal que la SEGOB otorga a un permisionario, no se transfiere y va amarrado a la persona moral que lo tiene, no al nombre comercial que ves en la pantalla.
| Marca | Permiso de la SEGOB, según la fuente indicada | Lo que la propia ficha del sitio declara sobre las apuestas |
|---|---|---|
| Betway | permiso 4184, según una compilación de sitios comparadores; sin confirmación oficial; titular según la fuente: Espectáculos Deportivos Frontón México | más de 2,000 eventos por semana, momios mejorados “Super” y “Ultra”, creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales |
| Strendus | permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según una compilación; sin confirmación oficial; titular según la fuente: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads | más de 2,000 eventos por semana, casino en vivo y apuestas deportivas |
| Pickwin | sin número impreso: las fuentes se contradicen; titular según las fuentes: Producciones Móviles con Unocapali La Paz Operadora | apuestas y casino |
| 1xBet | permiso DGJS/0002/2020, según una compilación que no pudo confirmar el dominio ni la lista oficial; sin confirmación oficial; titular según la fuente: Entretenimientos Naturales | apuestas y casino |
| Caliente | permiso DGG/SP/404/97, tomado del pie de página de la propia marca; sin confirmación oficial; titular según la fuente: Tecnología de Entretenimiento Caliplay | transmisión en vivo, creador de apuestas, promociones y eventos virtuales |
| Playdoit | permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según una compilación; sin confirmación oficial; titular según la fuente: Eventos Festivos de México | fútbol, básquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost”, retiro anticipado y atención las 24 horas |
| Betcris | sin número impreso: el del pie de página de la marca y el de la tabla del propietario no coinciden; titular según las fuentes: Producciones Móviles | parlay del mismo juego, retiro anticipado, apuestas a jugadores, retiros rápidos y medios de pago locales |
| Codere | permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según una compilación; sin confirmación oficial; titular según la fuente: Libros Foráneos | más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis |
| Novibet | permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según una compilación; sin confirmación oficial; titular según la fuente: Comercial de Juegos de la Frontera | apuestas deportivas, casino, deportes virtuales y programa de lealtad |
La segunda columna queda con seis celdas vacías, y el hueco es el dato. Nueve marcas y sólo tres veces la ficha del sitio enumera mercados o herramientas: en las demás, la ficha describe el catálogo de casino, la aplicación o el sistema de pago, y deja las apuestas deportivas sin detalle. Eso no significa que la casa no tenga mercados; significa que la parte del producto sobre la que se supone que estás decidiendo es la que menos se documenta a sí misma. Un lector que quiera comparar cobertura real no la va a sacar del aparador.
La otra columna que llama la atención es la primera, y no por lo que dice sino por lo que no dice nadie: no hay una sola marca de esta lista cuyo permiso esté confirmado por escrito por la autoridad. Nueve de nueve descansan en lo que la propia casa publica o en lo que un tercero compila. Dos llegan al extremo de no poder imprimir un número porque sus fuentes se contradicen entre sí — Pickwin y Betcris —, y en el caso de Betcris la contradicción está entre el pie de página de la marca y la tabla de su propio propietario. Eso, en un mercado donde la ley federal prohíbe las apuestas salvo las que estén expresamente autorizadas, es exactamente el estado de cosas que la ley no previó.
Aquí va la advertencia que no se repite en cada ficha: en noviembre de 2025 la UIF congeló cuentas de trece casinos y deshabilitó bet365 y Betano, del grupo Ganador Azteca. En diciembre de ese año un tribunal colegiado sólo les permitió publicar contenido informativo ajeno a las apuestas, en julio de 2026 la DGJS suspendió diez dominios de casino en línea, y en marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo aunque el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. El estado cambia de mes a mes y por eso ni bet365 ni Betano aparecen entre las nueve marcas revisadas: sus fichas siguen publicadas y su oferta deportiva sigue descrita, pero no es serio presentar como operativa una marca cuya situación se mueve cada trimestre. Quien las tenga en el radar debe fechar cualquier decisión.
Fundamentos: qué es un tipo de apuesta y de dónde sale el momio
Un tipo de apuesta es la forma en que se combinan el evento, el mercado y el número de resultados que estás eligiendo. Nada más. El resto — el ambiente de la pantalla, la estadística en vivo, la narración — es decorado alrededor de esa combinación.

En México el precio se llama momio. No cuota, no cotización: momio, y se escribe en decimal con punto, 1.85, aunque el dinero y los precios de las cosas se escriban con coma en el resto del país. Escribir 1,85 en un boleto es señal de que quien lo escribió no es de aquí. El momio se fija cuando colocas la apuesta y ese es el número que aplica: si después se mueve, el tuyo ya no cambia. Ahí está la primera frontera real de este mercado — el momento de colocar el boleto es el momento en que el precio queda congelado, no el momento en que cobras.
El pago sigue una fórmula simple y sin sorpresas: el retorno es la cantidad apostada multiplicada por el momio, y la ganancia neta es la cantidad apostada multiplicada por el momio menos uno. Apostar 200 pesos a un momio de 1.85 devuelve 370 pesos, de los cuales 170 son ganancia. Apostar lo mismo a 2.50 devuelve 500 y deja 300 limpios. Los doscientos de la apuesta vuelven en los dos casos: eso es pago, no premio.
La parte que casi nadie mira es de dónde salió el 1.85. En un mercado con dos resultados — un partido de tenis, por ejemplo, sin empate posible —, la casa publica dos momios que suman más de 100 % de probabilidad implícita. La probabilidad implícita de un momio es simplemente uno dividido por ese momio: 1 ÷ 1.90 da 0.526, un 52.6 % cada lado. Dos lados iguales dan 105.3 % de probabilidad total. Ese 5.3 % de más es el margen. Si los dos momios estuvieran parejos en 1.90, la proporción del total apostado que vuelve a los apostadores queda entre el 97 % y el 98 %, y el margen de la casa entre el 2 % y el 3 %. Reparte 1,000 pesos entre los dos resultados y ninguna jugada te deja recuperar el total: la casa ya apartó su parte. Es un promedio sobre muchas apuestas en ese mismo mercado, no un resultado garantizado para una apuesta concreta, y en un mercado de tres resultados — local, empate, visitante — el hueco es todavía mayor, porque hay una tercera probabilidad implícita sumándose.
Ese hueco tiene una propiedad desagradable: no lo paga el apostador perdedor. Lo paga todo el mundo, en cada jugada, gane o pierda. La casa no necesita que pierdas para cobrar el margen; lo cobró antes de que el partido empezara.
Reglas: el permiso discrecional, la reforma pendiente y los cobros que sí son ley
México no tiene una ley de apuestas en línea. Lo que tiene es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, que prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el territorio y sólo permite los que estén expresamente autorizados. Esa es la arquitectura: la regla general es la prohibición, y operar es la excepción que alguien te concede.
El Reglamento de esa ley, reformado el 16 de noviembre de 2023, cerró cualquier resquicio interpretativo. El artículo 1 pone bajo jurisdicción federal la autorización, el control y la inspección de los juegos con apuestas y los sorteos, dejando fuera los de la Lotería Nacional. El artículo 2 prohíbe toda actividad de apuestas o sorteos que no esté expresamente prevista. El artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal que la autoridad otorga a un permisionario.
La autoridad es la Secretaría de Gobernación, que interpreta y aplica la ley en la vía administrativa a través de la Dirección General de Juegos y Sorteos. La Dirección autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y termina permisos, y sustenta los procedimientos de sanción. En el texto de la ley, el artículo 7 faculta a la Secretaría para otorgar permisos e inspeccionar, el artículo 8 para clausurar establecimientos no autorizados, el artículo 9 prohíbe que un local quede junto a escuelas o centros de trabajo, y el artículo 10 reparte la colaboración con estados y municipios.
Los permisos que importan para apostar son dos: los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, ambos en el artículo 28 del Reglamento. Los permisionarios de hipódromos, galgódromos y frontones pueden obtener permisos complementarios de apuestas remotas. Los permisos no son transferibles, según el artículo 31, y los permisionarios de apuestas remotas deben llevar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar un seguro, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y constituir un bono de fianza, según el artículo 29.
Ninguna ley mexicana menciona las apuestas en línea por su nombre. La práctica reportada es que un sitio digital no puede tener un permiso digital propio: va amarrado al permisionario terrestre que lo tiene, y muchas marcas extranjeras trabajan bajo un permisionario local, de modo que un mismo permisionario puede operar varias marcas. Eso explica algo que a simple vista parece un error de la tabla de arriba: por qué dos marcas pueden compartir titular y ninguna lo anuncia en letras grandes.
En marzo de 2026 no existía un registro público abierto donde un ciudadano pudiera verificar si una casa tiene permiso. La DGJS publica — o dice publicar — un documento con los sitios autorizados, y ese documento no pudo abrirse; el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto, y los conteos de sitios de apuestas se contradicen entre reportes: uno habla de 136 sitios, otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Con esas cifras, imprimir un número oficial en esta página sería inventarlo. Por eso no hay ninguno.
Después vienen los cobros, que sí son ley y que el apostador mexicano siente en el boleto. En el lado del operador, el artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS grava con 50 % los juegos con apuestas y los sorteos que requieren permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos; la tasa era 30 % y subió con la reforma publicada en el Diario Oficial el 7 de noviembre de 2025, vigente desde el 1 de enero de 2026. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que quedan obligados al pago y expuestos al bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave.
La base del IEPS es el punto donde la prensa y el texto legal se separan: lo que se lee es “valor de la actividad”, la prensa escribe “monto total apostado”, y no hay manera de afirmar “50 % de lo apostado” ni “50 % de los ingresos brutos” sin equivocarse en uno de los dos casos. Los impuestos estatales van por su lado: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.
En el lado del jugador, los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR consideran ingreso los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos autorizados legalmente. Quien paga retiene 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no pasa de 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo sólo si quien recibe el premio presenta la declaración que la ley exige; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México aplica 6 % estatal sobre premios, lo que deja alrededor de 7 % en total. Los premios que pasan de 600,000 pesos en el año se reportan en la declaración anual. Y aquí aparece la zona gris: el artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento de un premio ganado en un sitio sin permiso no está resuelto. Quien esté en ese caso tiene una sola recomendación razonable: consultar a un contador, no a un foro.
Sobre lo que se puede apostar, cada permiso manda. Las apuestas deportivas sólo son posibles a través del permiso de un permisionario. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y los tipos de apuesta no tienen regla separada en los artículos del Reglamento que se leyeron. Las apuestas mutuas y las carreras de caballos se regulan en hipódromos, galgódromos y frontones mediante el “cruce de apuestas”, y los menores nunca pueden participar en él, según el artículo 5. No se encontró ninguna disposición sobre una bolsa de apuestas ni ninguna restricción a eventos de ligas menores: en ambos casos, el silencio es del reglamento, no una autorización.
La reforma también está pendiente y conviene no confundirla con ley. La Secretaría de Gobernación terminó un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947, reportado el 13 de octubre de 2026 y enviado al Gabinete de Seguridad; no ha sido presentado y no es ley. Una iniciativa para derogar la ley crearían un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión; es una propuesta y nada más. Cualquier página que anuncie la nueva ley como vigente está vendiendo humo.
Sobre publicidad y bonos, la ley federal no tiene artículo aplicable de los que se revisaron. Los reportes de horarios restringidos para anuncios —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no normas vigentes. Los proyectos para limitar influencers y deportistas, prohibir anuncios en transmisiones deportivas o eliminar los bonos de bienvenida no son ley. No hay regla estatutaria sobre bonos, y lo que sí ocurrió es que, tras la subida del IEPS, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto. Eso es todo: rediseño comercial, no obligación legal.
El estado de un sitio bloqueado tampoco se puede afirmar en presente. En cuanto a las marcas sin permiso en México, la comparación honesta es esta: una casa con permiso aporta un domicilio legal mexicano, un permiso de la Secretaría de Gobernación, controles de identificación y de prevención de lavado y un CFDI de retenciones cuando toca; una casa en el extranjero no aporta ninguna de esas cosas, y el saldo en un operador bloqueado puede quedar congelado. En ninguno de los dos casos existe un registro nacional de autoexclusión. Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos, y conviene decirlo sin adornos: la zona offshore opera sin la red de protección local, y qué método de depósito o qué bono ofrece cada uno es asunto suyo, no de esta página.
Prevención: sin registro nacional, los límites los pone la casa o los pones tú
Existe en México una prohibición de participar y ningún número oficial. El artículo 5 del Reglamento excluye a los menores de las áreas de apuestas de los establecimientos y del “cruce de apuestas”, pero no fija una edad. Las marcas sí la fijan: las fichas y los pies de página que se revisaron dicen 18 años o más, y ninguno de ellos es una norma. Es decir: el 18+ que ves en la pantalla es una condición contractual, no una edad legal de apuestas establecida en un estatuto.
Las plataformas sí verifican identidad. Los operadores aplican controles de conocimiento del cliente y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego es una actividad vulnerable bajo la ley de prevención de lavado de dinero. Los documentos exactos que se requieren no están fijados en un estatuto; cada casa arma su lista.
Lo que no existe es un registro nacional de autoexclusión. No hay forma de inscribirte en una lista que te cierre la puerta de todas las casas a la vez, y esa ausencia cambia la naturaleza del juego responsable en el país: lo único con lo que cuenta un apostador son las herramientas internas de cada plataforma —pausas, límites de depósito, autoexclusión voluntaria—, y lo que las marcas listan en sus propias fichas. No hay límite legal de depósito o de pérdida y no hay cuenta temporal prevista en la ley. Todo lo que limite tu gasto lo tienes que negociar casa por casa, y cada registro es un registro nuevo.
Conviene además separar dos cosas que se confunden todo el tiempo. En México la apuesta y el casino son permisos distintos, con reglas distintas: un límite de casino no es un límite de apuestas ni al revés. Quien lea una condición de límite en una ficha tiene que mirar a qué permiso pertenece antes de creer que aplica a su cuenta de deportes.
Aquí el detalle que casi nadie revisa al registrarse, y que es el más útil de esta sección: los límites se ponen, pero también se quitan, y el proceso para quitarlos suele ser más rápido que el proceso para ponerlos. Fija el límite antes del primer depósito, cuando todavía no tienes una racha que defender. Y dale una fecha de revisión, no una fecha de arrepentimiento: un límite que revisas cada mes no es un castigo, es un presupuesto.
Sobre la publicidad del juego responsable, los pies de página y las fichas revisadas cumplen el molde: el de caliente.mx advierte que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza su sección de juego responsable. La ficha de Codere México dice que opera con permiso de la Secretaría de Gobernación, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Son dos ejemplos de lo que la industria pone en el pie de página. Ninguno sustituye a un registro público, y ninguno de los dos obliga a una casa a hacer nada distinto con tu límite de depósito.
Si el tema del juego empieza a ocupar más espacio del que quisieras, la conversación con un profesional de salud mental rinde más que cualquier herramienta de plataforma. Y si tu problema incluye deuda, la conversación es con tu banco, temprano.
Formato: cuántos mercados tiene un tipo de apuesta y cuánto cuesta cada uno
Un partido de fútbol de la liga mexicana abre con el mercado 1X2: local, empate, visitante. Tres resultados, tres probabilidades implícitas que suman más del 100 %, y el resultado de esa suma es el margen de ese mercado. En el mercado de dos resultados — el tenis, un baloncesto sin empate, una pelea con dos esquinas — el hueco es más chico por construcción. El ejemplo de 1.90 y 1.90 que esta página trae desde la introducción da entre 2 % y 3 % de margen con la condición de que ambos lados sean iguales y ninguno baje de 1.90; en un partido donde hay favorito claro — un 1.25 contra un 8.00 —, el cálculo arroja una proporción que regresa al apostador bastante más baja, porque las casas cargan el margen sobre el lado que parece más probable. No es un defecto del sistema: es cómo compiten por volumen.
De ahí sale una regla que vale más que cualquier consejo de pronóstico. Apostar a un favorito claro es pagar el margen más caro de la casa. Cuanto más se inclina el mercado, más se estrecha lo que te regresan por peso arriesgado.
Sobre qué se puede elegir, el mercado mexicano tiene la lista larga de siempre. La apuesta sencilla es un solo resultado, y el retorno es la cantidad apostada por el momio. La combinada — también llamada parlay — es la que multiplica momios de varios partidos en un solo boleto: dos selecciones a 1.85 y 2.10 dan un momio combinado de 3.885 y devuelven, sobre 100 pesos, 388.50. Cada selección que agregas multiplica la ganancia y multiplica la probabilidad de fallar; no hay compensación, sólo apilamiento.
El hándicap mueve el marcador antes de empezar y sirve para igualar un partido desigual. En su forma asiática — donde el medio gol existe —, el resultado puede partir la apuesta. El más/menos es la línea de goles o puntos: estás eligiendo si el partido termina arriba o abajo de un número que la casa fija, y ese número es el producto, no el partido. Las apuestas a jugadores — apuestas a jugadores — van sobre un individuo: tiros de un delantero, jonrones de un bateador, puntos de un basquetbolista. El parlay del mismo juego mete varias de esas selecciones del mismo partido en un solo boleto y es la herramienta donde más fácilmente se apilan mercados correlacionados sin que el apostador lo note. Las apuestas en vivo son el mismo menú con momios que se mueven cada minuto, y su riesgo particular es que el momio que ves y el momio que aceptas pueden no ser el mismo si tardas dos segundos.
Sobre carreras de caballos, la sección que trata la Ley Federal y el Reglamento ya explicó el marco: el “cruce de apuestas” en hipódromos, galgódromos y frontones, con los menores fuera de toda participación. En deportes, el nombre del juego importa menos que el formato del boleto.
Y aquí está el punto que ninguna app te va a poner en pantalla: el margen se acumula por selección. Un boleto de una sola selección paga el margen de su mercado. Un boleto de tres selecciones paga el margen de tres mercados apilados, y cada uno de esos tres mercados ya venía descontado. La casa no cobra una vez por boleto; cobra una vez por mercado, y el parlay es sencillamente la forma en que un apostador compra varios mercados en una sola jugada sin ver la cuenta de cada uno. Por eso el parlay se vende como la jugada de la ganancia grande: lo es, y su precio es la suma de tres descuentos que nunca aparecen separados.
Un detalle que ahorra disgustos: en las apuestas en vivo el momio puede cambiar entre que lo ves y que lo aceptas, y en la combinada una selección anulada puede desarmar el boleto entero según las reglas de la casa. Los dos son cosa de revisar antes, no después.
Betway: más de 2,000 eventos por semana y una vitrina de momios mejorados
Betway vende volumen. Su ficha anuncia más de 2,000 eventos por semana, los momios mejorados que llama “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales. Es una propuesta de catálogo amplio con premios internos: el club y los momios mejorados no son bonos de bienvenida, son capas que se agregan a la cuenta y que atan la actividad al programa.
Su permiso aparece en la tabla de arriba como el número 4184, según una compilación de sitios comparadores, sin confirmación oficial y con Espectáculos Deportivos Frontón México como titular según la fuente. La marca no publica el número en el aparador; es la compilación la que lo trae.
El club con apuestas gratis semanales merece una lectura desconfiada. Una apuesta gratis no es una apuesta normal: su importe normalmente no se devuelve con la ganancia, así que una apuesta gratis de 200 pesos a un momio de 2.50 no te paga 500 pesos, sino 300 — la ganancia, sin el importe. Es una diferencia que la casa no pone en grande y que cambia el valor de la promoción a la mitad, más o menos.
Para quien apuesta muchos partidos pequeños a la semana y quiere un programa que le devuelva algo por la constancia, la oferta tiene sentido. Para quien juega dos veces al mes, el club es un adorno: no hay volumen que acumular.
Strendus: tres números de permiso y una compilación que no se aclara
Strendus es el caso intermedio del paquete: aparece respaldado por tres permisos distintos — DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021 —, según una compilación de sitios comparadores, sin confirmación oficial, y con una discrepancia sobre el titular: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, según la fuente que se lea. Tres números no son un error de escritura; sugieren una operación con varios permisos vigentes o renovados en distintos años, y el hecho de que la compilación no se decida por un titular muestra el hueco que la lista oficial dejaría cerrado.
Más allá de la tabla, lo que se puede decir de su oferta deportiva con lo que su propia ficha declara cabe en dos líneas.
Un lector que se decide por un permiso lo hace por la autoridad detrás del número, y aquí hay tres números y ninguna confirmación. Eso no lo convierte en una casa peor que otra; la vuelve una casa cuya documentación no sirve para decidir sola. Quien tenga dudas, que pregunte por el permiso y por el nombre del permisionario antes de depositar.
Pickwin: un permiso que se contradice en su propio número
Pickwin es el caso más incómodo de la lista. Una compilación le da el permiso DGJS/DCRCA/1584/2019; otra le da DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER. El segundo número es el mismo que el pie de página de Betcris muestra a nombre de Producciones Móviles, lo que significa que las fuentes están mezclando el permiso de una operación con el de otra. En la tabla, por eso, su casilla de permiso queda sin número: no porque falte, sino porque imprimirlo sería elegir entre dos versiones contradictorias. El titular que las fuentes nombran es Producciones Móviles, con Unocapali La Paz Operadora.
Su oferta deportiva aparece en la ficha como fútbol, básquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, junto al “Playboost” para aumentar ganancias, el retiro anticipado y atención las 24 horas. Cobertura ancha en deportes y en esports, con una herramienta de aumento de ganancia que funciona como los momios mejorados de cualquier competidor: te da un momio más alto, no dinero.
Aquí el problema no es la oferta, es la trazabilidad. Cuando el número de permiso que se cita en una fuente sirve, en la fuente vecina, para nombrar a otro titular, el lector no puede tratar ninguna de las dos versiones como un dato. Si te importa con quién estás contratando, el camino es preguntar en el chat de la casa el número del permiso y el nombre exacto del permisionario que lo tiene; la respuesta que te den, por escrito, vale más que las dos compilaciones juntas. Sin eso, la decisión se toma sobre la reputación visible y no sobre el papel.
1xBet: permiso citado y un titular distinto en la tienda de aplicaciones
1xBet presenta permiso DGJS/0002/2020, según una compilación que no pudo confirmar ni el dominio ni la lista oficial, sin confirmación oficial, con Entretenimientos Naturales como titular según la fuente. El contraste útil está en la tienda de aplicaciones: ahí la aplicación aparece publicada por una empresa distinta de la que las fuentes nombran como titular. Una casa puede perfectamente operar bajo un permiso ajeno y publicar una app desde su matriz internacional; lo que ese detalle sí significa es que la cadena entre el permiso y la pantalla que usas tiene más eslabones de los que parece.
Su oferta deportiva, según lo que su propia ficha declara, cubre mercados amplios y herramientas de apuesta en vivo.
Lo que un apostador puede hacer con eso es simple: la marca tiene presencia y catálogo, y su documentación pública tiene una grieta entre el permiso citado y la empresa que publica la aplicación. Quien quiera jugar ahí, que juegue sabiendo que su contraparte formal no es la marca que ve en pantalla, y que en caso de reclamo la ruta empieza por el permisionario, no por el logotipo.
Caliente: $1,000 MXN sin depósito y una duplicación que no aclara a qué producto aplica
Caliente es la marca más antigua del paquete y la única de las nueve con un dato particular: su permiso DGG/SP/404/97 aparece en el pie de página de su propio sitio, presentado como autorización de la Secretaría de Gobernación, con Tecnología en Entretenimiento Caliplay como operadora. Esa combinación — permiso propio de 1997 y operación por una empresa distinta — es la forma estándar del mercado mexicano: el permiso es viejo y terrestre, la operación digital es de una filial.
Su promoción es la más grande del grupo y también la más turbia. En el encabezado de su página se anuncian 1,000 pesos sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta 7,000 pesos, y la página no aclara si las dos ofertas valen sólo para apuestas deportivas. Según reseñas de casas de apuestas, el bono sin depósito exige un rollover de diez veces, y el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito varían de una reseña a otra, lo que significa que ni las reseñas coinciden.
Un rollover de diez veces sobre un bono sin depósito es la parte más benigna del paquete y conviene entender por qué. Sobre 1,000 pesos, son 10,000 pesos de apuestas antes de poder retirar; repartidos en apuestas de 100 pesos, son cien apuestas. No es poco, pero está lejos de los rollovers de veinte o treinta veces que se ven en otros mercados. La parte que duele es la otra: una duplicación de hasta 7,000 pesos sin condiciones publicadas es una cifra grande sin fecha de vencimiento y sin momio mínimo visible.
El producto de la app sí está documentado: transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, sólo para mayores de 18 años.
La marca tiene la oferta más visible del mercado y la letra chica menos visible de todas, y ahí está la decisión. Quien cobre el bono sin depósito se topa con una barrera razonable. Quien persiga la duplicación, que pregunte primero el rollover, el plazo y el momio mínimo, por escrito, antes de depositar. Leer la reseña de un tercero no cuenta: según las propias reseñas, no se ponen de acuerdo.
Playdoit: cinco deportes, retiros rápidos y un bono que se contradice a sí mismo
Playdoit cubre fútbol, básquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas, según su propia ficha. La cobertura es la de un producto de deportes serio y la lista es honesta: cinco deportes con apuestas en vivo y transmisión.
Su permiso, DGAJS/SCEVF/P-02/2005, viene de una compilación de sitios comparadores, sin confirmación oficial, con Eventos Festivos de México como titular según la fuente.
Su bono merece un párrafo aparte porque se contradice a sí mismo en el mismo documento: la ficha anuncia 1,000 pesos de bienvenida y en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito. Las condiciones no son claras por culpa de la propia casa, no de la fuente. Eso, en una página que vende claridad, es una señal que hay que leer antes de depositar: quién te da 1,000 pesos y con qué condición de entrada.
Los pagos sí están bien detallados, y ahí está su punto fuerte real: acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, entre otros métodos, promete retiros rápidos y pagos inmediatos, enlaza sus términos y sus pautas de juego responsable, y limita el uso a mayores de 18 años.
Es la mejor combinación del paquete para quien valora entrar y salir por medios locales — OXXO y transferencia — y no quiere pasar por el proceso de un bono sin condiciones escritas. La advertencia es la del párrafo anterior: un bono cuya descripción cambia dentro del mismo documento es la última cosa que un apostador debería tomar al pie de la letra.
Betcris: dos permisos en juego y un producto hecho para la jugada compuesta
Betcris es la marca con la estructura corporativa más larga del paquete y la única que muestra, en su propio pie de página, dos capas de autorización. Su permiso mexicano es el DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER a nombre de Producciones Móviles, que opera junto con Paradise Riviera Gaming según el oficio DGJS/405/2018. Y la misma línea agrega una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta, MGA/B2C/300/2008, con vigencia del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026, a nombre de TV Global Enterprises Ltd. como empresa del sitio. Ese 3 de noviembre de 2026 es una fecha concreta y a la vista: quien quiera juzgar la marca en el largo plazo, que mire qué pasa con esa licencia después de esa fecha. En la tabla de arriba, su casilla de permiso queda sin número, porque el del pie de página y el de la tabla del propietario no coinciden.
El producto es el más específico del grupo para quien arma jugadas. Su ficha destaca el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, los retiros rápidos, los medios de pago locales y la atención en español. Es la única de las nueve marcas de la tabla que anuncia explícitamente apuestas a jugadores y parlay del mismo juego juntos; las demás nombran el creador de apuestas genérico, que es la misma función con menos compromiso escrito.
Los jugadores que apuestan a jonrones, puntos o tiros libres encuentran más superficie aquí que en cualquier otra ficha del grupo, y el parlay del mismo juego les permite apilar selecciones de un solo partido; ambas cosas son exactamente las que obligan a mirar la correlación antes de aceptar el boleto.
Codere: más de 30 deportes y un bono de bienvenida de hasta 7,000 pesos
Codere llega a esta comparación con dos rasgos que la distinguen del resto. El primero es cobertura: su ficha anuncia más de 30 deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Más de 30 deportes es la cifra más alta del grupo, y no es un adorno para quien busca mercados pequeños.
El segundo es documental, y es la parte que un lector atento debería llevarse. Su ficha en la App Store dice que opera con permiso de la Secretaría de Gobernación, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Es la única del conjunto revisado que menciona una política de cierre de cuenta en el aparador, y eso importa porque cierre de cuenta y autoexclusión voluntaria no son la misma cosa: una es un trámite contractual de la casa, la otra es una decisión del jugador.
Su permiso aparece como DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según una compilación, sin confirmación oficial, con Libros Foráneos como titular según la fuente. La aplicación se publica a nombre de una sociedad distinta, Codere Newco, S.A.U., que salió al mercado en enero de 2017 y cuya versión vigente es del 20 de agosto de 2026.
Su bono también es de los grandes: hasta 7,000 pesos de bienvenida, con depósitos por tarjeta, SPEI y OXXO. Hasta 7,000 pesos es la promesa del aparador, y como toda promesa de esa talla, su valor real está en el rollover, el plazo y el momio mínimo, que no vienen en la misma frase.
Para quien busca un deporte que no sea fútbol ni básquetbol — cricket, deportes de raqueta menores, ligas asiáticas —, sus más de 30 deportes son el argumento más fuerte de la lista. Para quien busca una oferta de bienvenida, la cifra es alta y la letra chica manda.
Novibet: permiso citado, casino en vivo y apuestas deportivas sin vitrina propia
Novibet es la marca del grupo cuya ficha de aplicación habla menos de deportes y más de casino: apuestas deportivas, tragamonedas, casino en vivo, deportes virtuales, concursos de fantasía, momios mejorados y un programa de lealtad con misiones. Su permiso aparece como DGJS/DCRCA/1121/2020, según una compilación de sitios comparadores, sin confirmación oficial, con Comercial de Juegos de la Frontera como titular según la fuente.
La marca llega a la lista con un paquete completo de casino y una oferta deportiva descrita en genérico, lo que en la práctica significa que hay que entrar a su programa deportivo para saber qué hay. Eso no la descalifica; la pone en la misma posición que la mayoría del grupo: una casa con permisos citados, herramientas declaradas y mercados que no se anuncian.
El detalle práctico está en el programa de lealtad con misiones, la misma familia que el club de Betway: recompensas que dependen de la actividad repetida y no del resultado de una apuesta. Quien apueste poco, no va a llegar a las misiones; quien apueste mucho, tiene un motivo para quedarse en una sola casa, que es exactamente lo que el programa busca.
Cifras que se dejan de sumar: el IEPS, el retiro y el bono en el mismo boleto
Vale la pena juntar en un solo lugar las tres cosas que se descuentan de un boleto mexicano y que nadie ve juntas, porque cada una vive en un documento distinto.
Del lado de la casa está el IEPS al 50 % sobre los juegos con apuestas, reformado y vigente desde el 1 de enero de 2026, cuya base la prensa describe como el monto total apostado — y sobre eso ya se dijo lo que se puede decir. Del lado del jugador está la retención del ISR: 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no pasa de 6 %, 21 % cuando un impuesto estatal supera ese 6 %, y en la Ciudad de México un 6 % estatal que deja alrededor de 7 % en total, con los premios anuales arriba de 600,000 pesos reportados en la declaración. Y en el medio está el margen del mercado: entre 2 % y 3 % en el ejemplo parejo de 1.90 y 1.90, más alto en un mercado de tres resultados, más alto todavía en un favorito claro, y multiplicado por cada selección de una combinada.
La conclusión práctica de esa lista no es que apostar no tenga sentido; es que el jugador que no cuenta no puede saber cuánto está pagando. El margen ya está cobrado antes de que el partido empiece, la retención aparece hasta que ganas, y el IEPS opera arriba de todo eso. Tres descuentos, tres documentos, ningún aviso conjunto.
La comparación que aprieta el asunto es la del favorito. Un momio de 1.25 contra 8.00 reparte el margen de manera muy desigual: el lado probable carga con casi todo el costo, y apostar ahí es pagar por certeza. Quien haga la cuenta en cada boleto va a descubrir que muchas de sus jugadas “seguras” son las más caras de su historial.
Preguntas frecuentes sobre tipos de apuestas deportivas en México
¿Cómo compruebo que una casa de apuestas tiene permiso de la Secretaría de Gobernación?
No hay un registro público abierto donde consultarlo. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica un documento con los sitios autorizados, y ese documento no puede abrirse. Lo que sí sirve: pedir a la casa, por escrito, el número del permiso y el nombre de su permisionario, y comprobar que ese nombre aparece en su contrato o en sus términos.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con lo apostado y el momio?
El retorno es la cantidad apostada multiplicada por el momio, y la ganancia neta es esa misma cantidad multiplicada por el momio menos uno. Apostar 200 pesos a 1.85 deja 370 pesos de retorno, con 170 de ganancia. El momio que cuenta es el que estaba fijado cuando colocaste la apuesta.
¿Cómo se nota el margen de la casa en los momios?
Súmalos como probabilidades implícitas: uno dividido por cada momio. En un mercado parejo de 1.90 contra 1.90, cada lado da 52.6 % y el total pasa de 100 %; ese excedente es el margen. La proporción que vuelve a los apostadores queda entre 97 % y 98 %, y el margen entre 2 % y 3 % con esas condiciones.
¿Los límites de depósito o de pérdida los fija la ley o la casa?
Los fija la casa. No hay límite legal de depósito o de pérdida ni cuenta temporal, y tampoco hay registro nacional de autoexclusión; las herramientas son internas de cada plataforma, y hay que activarlas en cada una por separado. Conviene fijarlos antes del primer depósito, cuando todavía no hay una racha que defender.
¿Quién retiene el impuesto cuando gano un premio?
El pagador retiene el ISR sobre los premios legalmente autorizados: 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no pasa de 6 %, y 21 % si el impuesto estatal supera ese 6 %. En la Ciudad de México hay 6 % estatal, alrededor de 7 % en total. La retención es pago definitivo sólo si presentas la declaración que la ley exige.
¿Qué pasa con mis datos y mi saldo si apuesto en una casa sin permiso en México?
Una casa sin permiso de la Secretaría de Gobernación no aporta domicilio legal mexicano, controles de identificación y de prevención de lavado, ni CFDI de retenciones. Un operador bloqueado puede dejar el saldo congelado, como ocurrió con las cuentas congeladas en noviembre de 2025. Tampoco hay registro de autoexclusión en ninguno de los dos casos. El tratamiento fiscal de un premio ganado en un sitio sin permiso no está resuelto.
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