Apuestas deportivas de hoy en México, contadas por lo que cuestan
Todo lo que sigue parte de una idea incómoda: no existe la apuesta gratuita. Detrás de cada momio que ves en pantalla hay un porcentaje que ya se quedó la casa antes de que el partido empiece, y detrás de cada “bono de bienvenida” hay un requisito de apuesta que convierte el regalo en trabajo. Este repaso de las apuestas deportivas de hoy en México se escribe desde ahí, desde el costo: qué te cuesta realmente la apuesta, qué te cuesta el bono, qué te cuesta operar con un permiso de la Secretaría de Gobernación y qué te cuesta no tenerlo.
Datos actualizados al noviembre 5, 2026; las condiciones de permiso de cada marca se revisaron contra las listas públicas de la Dirección General de Juegos y Sorteos y contra los pies de página de cada operador.
La primera respuesta útil es la que casi ningún anuncio da: en México el precio que ves incluye el margen, el bono incluye un rollover, y el permiso de la SEGOB no es una licencia. Son tres cosas distintas y las tres te cuestan algo. Vamos por partes.
Cómo se arma una apuesta deportiva de hoy: del momio al boleto
El momento en que eliges un partido y escribes una cantidad es el único momento de todo el proceso en que tienes control real. Después de eso, el momio y el margen hacen su trabajo solos. Por eso conviene entender qué pasa exactamente entre el instante en que ves “1.90” en la pantalla y el instante en que el dinero sale de tu cuenta.

Qué significa un momio y por qué nunca es una probabilidad honesta
Un momio decimal hace dos cosas al mismo tiempo: te dice cuánto vas a cobrar y, si lo lees al revés, te miente un poco sobre lo que va a pasar. Con un momio de 1.90, apostar 100 pesos devuelve 190 pesos si el boleto entra, es decir, 90 pesos de ganancia neta. La cuenta es simple: cantidad apostada por momio, y la ganancia es esa cantidad multiplicada por el momio menos uno. Nada de eso requiere creer en el pronóstico; es aritmética, no fe.
El problema aparece cuando traduces ese momio a probabilidad. 1.90 sugiere un 52,6 % de que ocurra. Suma las dos probabilidades implícitas de un mercado de dos resultados a 1.90 y 1.90 y obtienes 105,2 %. Ese 5,2 % de más no es un error de cálculo ni un detalle del mercado: es lo que la casa se queda. Y aquí entra el cálculo que corresponde a este apartado, la parte que casi nadie pone por escrito.

En un mercado ilustrativo de dos resultados cotizados a 1.90 y 1.90, la proporción que el mercado devuelve a los apostadores es 1 dividido entre la suma de un medio más un medio, es decir, 1 entre 1,0526, que da aproximadamente 0,95. Dicho en el otro sentido: el margen de la casa ronda el 5 %. Es un ejemplo, no una cuota cotizada por ninguna marca, y la cifra es una banda más que un número fijo, porque se mueve con el deporte, con la liga y con el momento del partido. En un mercado de dos resultados con momios largos, como un empate posible en un partido de futbol americano universitario, el margen suele ser mayor; en un partido de futbol de primera división con muchísimo volumen, suele ser menor. La condición, entonces, es esta: un 5 % de margen describe un mercado de dos resultados con momios cercanos a 1.90, y nada más. No es el margen de las combinadas, ni el de los mismos/menos, ni el de una apuesta en vivo en el minuto 80, donde la casa cobra más porque asume más riesgo y porque sabe que tú tienes prisa.
Ese margen no es un castigo moral ni una estafa. Es el precio de tener un mercado disponible los 365 días del año, con liquidación rápida y sin que tú tengas que buscar a alguien que quiera tomar el otro lado. Lo que sí conviene es reconocerlo, porque cambia la conversación sobre los bonos. Un bono que te devuelve 100 pesos de margen en un mes de apuestas no es un regalo: es el pan de vuelta de lo que la casa ya se llevó.
El boleto sencillo, el parlay y la aritmética de multiplicar
El boleto sencillo es la forma más limpia de apostar y la que casi nadie usa, por razones que tienen más que ver con la psicología que con las matemáticas. Una sola apuesta, un solo momio, un solo desenlace. La casa aplica su margen una vez. Es el formato que menos te cuesta si tu objetivo es que la casa se quede con la menor tajada posible.
El parlay, o combinada, multiplica los momios de todas las selecciones en un solo precio. Dos selecciones a 1.90 cada una dan un momio conjunto de 3.61. Apuestas 100 pesos y, si las dos entran, la apuesta devuelve 361 pesos, con 261 de ganancia neta. El atractivo es evidente y el precio también: el margen se multiplica junto con los momios. En una combinada de dos selecciones, la casa se queda su comisión dos veces. En una de cinco, cinco veces. El efecto se nota en la proporción del mercado que se devuelve: una sencilla a 1.90 devuelve alrededor del 95 % de lo que se juega, mientras que una combinada de cinco selecciones en mercados de dos resultados se queda bastante por debajo del 77 %.
Ahí está el malentendido más común de las mañanas de partido. El parlay no es “más rentable” porque pague más; paga más precisamente porque es más difícil de acertar y porque el margen se acumula más veces. Un boleto que paga 3.61 no es mejor que dos boletos de 1.90: es la misma cantidad de información, con más margen encima y con una sola oportunidad de fallar. Quien juega combinadas porque “pagan mejor” está pagando más por el mismo producto, igual que quien compra un refresco en el estadio en vez de en la tienda de la esquina.
Y esto enlaza con algo que el menú de cualquier casa de apuestas esconde bien: los mercados alternativos. Hándicaps, mismos/menos, apuestas a jugadores, mercados de córners. Cuanto menos líquido es el mercado, más ancho es el margen. Nadie te va a decir en la pantalla que el mismo/menos de un partido de la liga femenil te cuesta más que el 1X2 del clásico nacional, pero es así. Si una selección te parece generosa, revisa si el mercado es profundo; si el mercado es pequeño, el momio lo refleja.
De dónde sale el momio que ves a las tres de la tarde
El momio de un partido de esta tarde no lo decide una persona mirando la tabla. Lo decide un mercado en el que participan apostadores grandes, algoritmos y casas que ajustan sus precios en segundos. Cada movimiento de dinero mueve el momio, y por eso la cifra que viste esta mañana no es la que verás a la hora del partido. Esto tiene dos consecuencias prácticas que valen más que cualquier pronóstico.
La primera: el mejor momio de un partido casi nunca está en la misma casa que ofrece el mejor bono. Las marcas compiten por precio en algunos mercados y por visibilidad en otros, y no hay ninguna razón para que coincidan. La segunda: apostar temprano suele darte mejores momios en partidos con mucha información pública, mientras que esperar a la alineación puede darte mejores precios en el mismo/menos que en el 1X2. Ninguna de las dos cosas es una estrategia ganadora; son maneras de no pagar de más dentro de un producto que ya te cobra un margen.
Aquí conviene ser directo sobre algo que este texto no va a hacer. Nadie puede decirte quién va a ganar el partido de esta noche, y cualquiera que lo diga con seguridad está vendiendo algo. La industria de “pronósticos fijos” vive de la misma aritmética: si de verdad tuvieran un sistema, lo explotarían ellos en lugar de venderte la membresía. Lo único comprobable en una apuesta deportiva es el margen, la proporción que el mercado devuelve y el requisito que arrastra el bono. Todo lo demás es entretenimiento con precio conocido.
Los nueve operadores con permiso de la SEGOB, uno por uno
Antes de entrar a cada marca hay que decir dos cosas que el lector apurado se salta y que valen más que cualquier lista. La primera: esto no es un ranking ni una recomendación, y las nueve marcas que siguen no son todo el mercado mexicano. Una marca que no aparece aquí no está por eso sin permiso, y una marca que aparece no es mejor que otra que no aparece. La segunda: el orden es el de la revisión, no el de la calidad.
La forma de comparar es incómoda por una razón real. El listado oficial de permisos de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse, así que los números de permiso vienen de los pies de página de cada marca o de compilaciones de sitios comparadores. Eso significa que cada número se lee como “según la fuente, no confirmado oficialmente”, y que en dos marcas las compilaciones se contradicen, con lo cual ahí no se imprime ningún número. Cuando un sitio no declara su número, eso también es información: no puedes verificar lo que no está publicado.
| Marca | Permiso de la SEGOB, según la fuente | Qué dice su propia ficha |
|---|---|---|
| Playdoit | DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente; titular: Eventos Festivos de México | Cubre futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost”, retiro anticipado y atención 24 horas; anuncia $1,000 MXN de bienvenida descritos de forma contradictoria |
| Betway | 4184, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente; titular: Espectáculos Deportivos Frontón México, S.A. de C.V. | Sin datos de su propia ficha sobre el detalle del producto |
| 1xBet | DGJS/0002/2020, según Apuestas-legales.com.mx, que no pudo confirmar el dominio ni el listado oficial; la app figura en la App Store a nombre de 1XCorp N.V., distinto del titular nombrado | Apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad |
| Strendus | DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente; titular: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, según la compilación | Sin datos de su propia ficha sobre el detalle del producto |
| Pickwin | No se imprime número: las compilaciones se contradicen entre sí, y el número que da una es el que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles; titular nombrado: Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora | Combina apuestas previas y en vivo con quinielas y “survivors”, con quinielas privadas, casino en vivo y seguimiento en tiempo real |
| Betcris | No se imprime número: el del pie de página de la propia marca y el de la tabla del propietario difieren; titular nombrado: Producciones Móviles | Same Game Parlay, retiro anticipado, apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español |
| Caliente | DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página de caliente.mx, no confirmado oficialmente; titular: Tecnología de Entretenimiento Caliplay | Transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales; solo mayores de 18 años |
| Codere | DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas-legales.com.mx, no confirmado oficialmente; titular: Libros Foráneos S.A. de C.V. | Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis; depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO |
| Novibet | DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente; titular: Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. | Sin datos de su propia ficha sobre el detalle del producto |
Esa tabla dice menos de lo que parece y más de lo que aparenta. Dice menos porque no compara precios: ninguna de las nueve fichas públicas permite armar un mercado paralelo con momios reales, y cualquier tabla que lo intente estaría inventando cifras. Dice más porque el estado del permiso, leído con cuidado, ya separa a las marcas en tres grupos: las que publican su número en su propio sitio, las que lo reciben de una compilación externa y las que nadie puede verificar porque las fuentes se contradicen. El tercer grupo no es sospechoso por definición; simplemente es el grupo donde el lector tiene que hacer una llamada de más antes de depositar.
Aquí va la advertencia central de toda la comparación, y aplica a las nueve por igual: un permiso de la SEGOB te da un domicilio legal en México, controles de identidad y de lavado, y un CFDI de retenciones cuando el premio toca impuesto. No te da un límite de depósito obligatorio, no te da un registro nacional de autoexclusión —porque no existe— y no te devuelve el dinero de un operador que mañana amanece bloqueado. Ese último punto tiene nombre y apellido, y el siguiente apartado lo trata con las fechas en la mano.
Playdoit: la marca más completa en deportes y la más confusa en su propia oferta
Playdoit es el operador que más deporte ofrece en esta lista, y eso no es un cumplido menor. Cubre futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports, con apuestas en vivo y transmisión dentro de la app, casino en vivo, la herramienta “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. La app la publica Atracciones America S.A. de C.V. en la App Store de México, salió en agosto de 2021 y su versión 1.31.0 es del 22 de octubre de 2026, lo que indica un producto que se mantiene vivo. Acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, promete retiros rápidos y pagos inmediatos, enlaza sus términos y sus pautas de juego responsable, y el uso es para mayores de 18 años.
Ahora la parte incómoda, que es la razón por la que esta marca abre la sección. Su bono de bienvenida de $1,000 MXN aparece descrito de dos maneras distintas en la misma ficha: en un apartado con primer depósito y en otro sin depósito. Esa contradicción no es un detalle de redacción. La diferencia entre un bono sin depósito y uno atado al primer depósito es la diferencia entre recibir algo por registrarte y tener que poner dinero antes de que el bono exista, y ninguna de las dos versiones permite calcular cuánto vas a tener que apostar para liberarlo. Un lector que planee su primer depósito con base en esa cifra está planchando sobre arena.
El permiso, según casasdeapuestaslegales.mx y no confirmado oficialmente, es DGAJS/SCEVF/P-02/2005, con Eventos Festivos de México como titular. El veredicto es este: la variedad de mercados y la transmisión en vivo la ponen arriba de varias marcas en lo que un apostador puede hacer dentro de la app, pero la opacidad de su propia promoción la deja abajo en lo único que se puede medir antes de depositar. Si el deporte es lo que buscas, la oferta deportiva responde; si lo que te trajo fue el “bono de $1,000”, la respuesta honesta es que ese número no significa hoy nada verificable.
Betway: permiso visible, catálogo sin publicidad propia
Betway aparece en el listado de marcas que operan con permiso de la SEGOB con el número 4184, según casasdeapuestaslegales.mx y no confirmado oficialmente, y con Espectáculos Deportivos Frontón México, S.A. de C.V. como titular. Es, junto con las demás, una marca atada a un permisionario con instalaciones físicas, que es como funciona el modelo mexicano: el sitio digital cuelga del permiso de un operador de apuestas remotas, no de una licencia digital independiente.
Y ahí se acaba lo que se puede comparar con cifras. La ficha pública de la marca no describe el detalle de su producto deportivo, así que cualquier afirmación sobre sus momios, su cobertura de ligas o sus herramientas de apuesta sería invención. Lo que sí está sobre la mesa es la posición del permiso: un número publicado por una compilación externa, no por el operador, y sin confirmación oficial. Para un lector que compara antes de depositar, eso significa que el primer movimiento sensato es entrar a la sección de términos de la propia marca y buscar el número ahí; si aparece, la compilación queda respaldada, y si no aparece, acabas de aprender algo sobre la transparencia del operador que ninguna reseña te va a decir.
El veredicto, con lo poco que hay: Betway entra a la lista por el estado de su permiso, no por lo que promete su catálogo, y una marca que no describe su producto en su propia ficha deja al lector comparando con el único dato verificable que tiene, que es la antigüedad y el titular del permiso. Es una postura prudente y también una limitación, y el lector que exige ver los mercados antes de registrarse va a tener que resolverlo dentro de la app.
1xBet: la app más cargada de deporte y el permiso más difícil de rastrear
1xBet se presenta en la App Store de México con un catálogo amplio: apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y un programa de lealtad. Es la ficha con más funciones listadas de las nueve, y eso se nota cuando alguien busca una app para usarla a diario.
El detalle que obliga a bajar el entusiasmo está en la cadena de nombres. El permiso es DGJS/0002/2020, según Apuestas-legales.com.mx, que no pudo confirmar ni el dominio de la marca ni el listado oficial, y el titular nombrado es Entretenimientos Naturales. Pero la app figura en la App Store a nombre de 1XCorp N.V., una empresa distinta de ese titular. Que quien publica la aplicación no sea quien aparece como permisionario no es ilegal por sí mismo, y tampoco prueba nada por sí mismo; lo que hace es alargar la cadena de responsabilidad justo en el punto donde un usuario necesita saber a quién le está entregando su dinero. México no exige un registro nacional de autoexclusión y tampoco publica hoy una lista de sitios autorizados que cualquiera pueda abrir, así que la verificación recae en el usuario.
El veredicto es una advertencia práctica: si te atraen las estadísticas y la transmisión en vivo, la app las tiene, pero antes de depositar conviene confirmar en los términos de la propia marca quién es el permisionario y bajo qué número, y guardar esa pantalla. En un mercado donde el número de permiso se cita de segunda mano, una captura de pantalla del término oficial vale más que cualquier reseña.
Strendus: tres permisos distintos y ningún dato de producto
Strendus es el único caso de esta lista con tres números de permiso anotados: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx y no confirmados oficialmente, con Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads como titular según la compilación que se consulte. Que las compilaciones no coincidan en el titular es un recordatorio de hasta dónde llega la trazabilidad pública en este mercado: tres números coinciden, el nombre del permisionario no.
Sobre el producto, la ficha pública no dice nada utilizable: ni mercados, ni herramientas, ni métodos de pago listados. Eso deja el análisis en un terreno distinto al de las demás marcas, y es un terreno que conviene nombrar aunque no sea agradable. Una marca puede tener un permiso impecable y aun así no dar al lector ninguna razón para elegirla sobre las otras ocho si no publica lo que ofrece. La carga de la prueba no es del apostador.
El veredicto: Strendus entra a la comparación como una incógnita administrativa. El permiso está documentado por terceros y el producto no está documentado por nadie. Un lector que prioriza precio y variedad tiene mejores lugares donde empezar; un lector que ya juega ahí y está contento no tiene, sobre la base de lo que publica, ninguna razón para cambiarse.
Pickwin: quinielas y survivors donde el número de permiso no se puede fijar
Pickwin tiene la propuesta más distinta de las nueve y por eso vale la pena mirarla con calma. Combina apuestas deportivas previas al partido y en vivo con quinielas y “survivors”, con opción de quinielas privadas entre amigos, casino en vivo y seguimiento en tiempo real. Es una app pensada para jugar en grupo, un formato que en México tiene tradición propia desde las quinielas de oficina y que ninguna otra marca de esta lista ofrece igual.
La aritmética del formato es la que hay que subrayar, porque el entusiasmo la tapa. Una quiniela o un survivor exige acertar varios desenlaces, y cada selección añadida multiplica el margen de la casa en la misma proporción en que multiplica el momio. En términos de costo por unidad apostada, es la estructura más cara de todo lo que se puede jugar en una casa de apuestas deportivas: el precio de la emoción de grupo se paga en cada jornada, no una sola vez. Eso no la vuelve una mala idea; la vuelve una idea que conviene jugar con montos pequeños y conscientes, no con el presupuesto destinado a los boletos sencillos.
El permiso es el punto más turbio de la ficha: las compilaciones se contradicen entre sí, y el número que da una de ellas es el mismo que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles, lo cual apunta a que ambas marcas cuelgan del mismo permisionario. El titular nombrado es Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora. Por eso aquí no se imprime ningún número.
El veredicto: Pickwin se elige por el formato social, no por el precio. Un apostador que quiere una quiniela privada con amigos tiene aquí su producto y debería asumir que está pagando el margen varias veces por jornada. Un apostador que busca maximizar el valor de cada peso está en el lugar equivocado de este listado, y eso es una conclusión, no una queja.
Betcris: la operación más transparente en pagos y la cadena de permisos más enredada
Betcris es la marca de esta lista que mejor documenta lo que un apostador hace todos los días. Su app, publicada por TV Global Enterprises Ltd., salió en julio de 2018, va en la versión 3.2.1 del 28 de septiembre de 2026 y funciona en México, Panamá, Perú, Ecuador, República Dominicana y Honduras. Destaca el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, los retiros rápidos, los métodos de pago locales y la atención en español. La página principal muestra los logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin indicar montos mínimos, y el abanico es el más amplio del listado en pagos.
El mismo pie de página que anuncia esos métodos trae la cadena de permisos más larga de la lista: un permiso DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018; empresa del sitio, TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Aquí está el dato que ningún anuncio pone en grande: la licencia maltesa que respalda la operación internacional vence el 3 de noviembre de 2026, es decir, prácticamente en la fecha de este texto. Un lector que planea operar con Betcris a mediano plazo tiene una razón concreta para volver a revisar la ficha de la marca en las próximas semanas y ver qué licencia la sustituye.
Y el número del permiso mexicano no se imprime aquí por una razón distinta: el que aparece en el pie de página de la propia marca y el que aparece en la tabla del propietario son diferentes, cada uno a nombre de Producciones Móviles.
El veredicto: en lo operativo, Betcris es la marca de esta lista que menos preguntas deja sin responder —pagos, herramientas, idioma, países donde opera—, y en lo regulatorio es la que más preguntas abre. El detalle de la licencia maltesa con fecha de vencimiento a la vista es el tipo de cosa que un apostador serio revisa en el calendario, no en el momio.
Caliente: el permiso en su propio sitio y un bono que no distingue producto
Caliente es una de las dos marcas de este listado que muestran su número de permiso en su propio sitio: DGG/SP/404/97, presentado en el pie de página como autorización de la Secretaría de Gobernación, con Tecnología en Entretenimiento Caliplay como operadora del sitio. La app “Caliente Deportes” la publica esa misma empresa, va en la versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026 y ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas bajo el nombre “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, para mayores de 18 años. El pie de página de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Es la ficha más ordenada de las nueve en cuanto a avisos, y eso se agradece.
El problema aparece en el encabezado. Caliente anuncia $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, sin aclarar si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Y una reseña de terceros describe el bono sin depósito de $1,000 MXN con un rollover de 10 veces, mientras el plazo, las cuotas mínimas y el rollover del bono de primer depósito varían de una reseña a otra. Traducido a dinero: si el rollover de 10 veces es el real, liberar mil pesos exige mover diez mil pesos en apuestas antes de que ese dinero sea tuyo. Mucho de ese volumen se va a jugar en mercados con su propio margen, y ahí es donde el bono deja de parecer un regalo y empieza a parecer un programa de actividad.
El veredicto: Caliente es la marca más clara en cuanto a la procedencia de su permiso y la más ambigua en cuanto a las condiciones de su promoción, y las dos cosas conviven en la misma pantalla principal. Si la transparencia del marco legal pesa en tu decisión, este es el mejor lugar del listado para verificarlo tú mismo. Si lo que te trajo fueron los $7,000, la cifra que importa no es esa sino el rollover, y ese no está en el anuncio.
Codere: la ficha más informativa y el bono sin condiciones publicadas
Codere es la marca que mejor cumple con lo que un lector razonable esperaría de una ficha pública. Su app cubre más de 30 deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis; anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO; limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. La app figura en la App Store de México a nombre de Codere Newco, S.A.U., salió en enero de 2017 y su versión vigente es del 20 de agosto de 2026. Nueve años de presencia en la tienda de aplicaciones es, en este mercado, un dato más elocuente que muchas promesas.
El “hasta” del bono merece una pausa porque es el tipo de palabra que hace todo el trabajo sucio en la publicidad de apuestas. “Hasta 7,000 MXN” no dice cuál es el bono mínimo, ni qué depósito lo activa, ni con qué requisito de apuesta se libera, ni con qué momio mínimo cuentan las apuestas que cuentan. El número grande de la pantalla es el techo, y el techo casi nunca es lo que cobra el apostador promedio. Aquí, además, no hay ni siquiera la cifra de rollover que en Caliente aporta una reseña externa, así que el lector no puede estimar cuánto betting exige el bono antes de aceptarlo; la verificación útil es entrar a los términos de la marca y leer las condiciones del bono antes de hacer el primer depósito, no después.
El permiso, según Apuestas-legales.com.mx y no confirmado oficialmente, es DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, con Libros Foráneos S.A. de C.V. como titular.
El veredicto: Codere es la marca de esta lista que más información entrega gratuitamente y la que deja el hueco más grande exactamente donde más importa, que es el costo del bono. Un lector que valora saber con quién trata tiene aquí lo que busca; un lector que se registra por el bono tendrá que hacer el trabajo que la propia ficha no hizo.
Novibet: permiso identificado, producto sin descripción pública
Novibet cierra el listado con el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx y no confirmado oficialmente, y con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular. Es un número del formato que la Dirección General de Juegos y Sorteos usa para los centros de apuestas remotas, y el titular es una empresa mexicana, lo cual encaja con el modelo que describe todo el marco legal mexicano: el sitio digital existe al amparo del permiso de un permisionario con presencia física.
Lo demás, en el terreno público, está en blanco. La ficha de la marca no describe su producto deportivo, no lista mercados, no detalla métodos de pago ni condiciones de promoción. Eso coloca a Novibet en la misma categoría que Strendus y Betway dentro de esta comparación: marcas cuyo estado de permiso se puede anotar y cuyo producto hay que descubrir por dentro.
El veredicto: Novibet entra a la lista por su documentación de permiso y por nada más, y su posición final depende enteramente de lo que el lector encuentre al abrir la app: si el catálogo y los momios compiten con los de Playdoit o Codere, la marca merece el mismo espacio que ellas; si no, el lector habrá gastado veinte minutos de registro para aprender algo que la marca pudo publicar y no publicó.
Cómo funciona el permiso de la SEGOB y qué significa para tu dinero
Aquí está el malentendido más costoso de todo el mercado mexicano, y conviene desarmarlo antes de hablar de bonos o de límites: en México no existe una licencia de apuestas en línea. Existe un permiso. No es un sinónimo más elegante de la misma cosa; es una figura administrativa distinta, con consecuencias distintas para quien deposita.
Permiso no es licencia: el marco que sostiene a las nueve marcas
La ley que rige las apuestas en México es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, y prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el territorio, permitiendo únicamente lo que se autoriza de manera expresa. La autoridad es la Secretaría de Gobernación; su Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y termina los permisos, y lleva los procedimientos de sanción. El Reglamento de la ley, reformado el 16 de noviembre de 2023, establece en su artículo 2 que la actividad de apuestas y sorteos no prevista de manera expresa queda prohibida, y define en su artículo 3 el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario. Los permisos no son transferibles, según el artículo 31, y los permisionarios de apuestas remotas deben rendir cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar un seguro, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y presentar un billete de fianza, según el artículo 29.
Ahí está la frase que explica todo: el permiso es “temporal” y “no transferible”, y se otorga a un permisionario, no a un sitio web. Ninguna ley mexicana nombra las apuestas en línea. La práctica reportada es que un sitio digital no puede tener una licencia digital propia y autónoma, sino que cuelga del permiso de un titular autorizado con instalaciones físicas, y que un mismo permisionario puede operar varias marcas. Eso no es un vacío que las casas de apuestas mexicanas estén aprovechando; es el diseño del sistema, y es la razón por la que cada una de las nueve marcas de este listado aparece atada al nombre de una empresa permisionaria distinta del nombre comercial que ves en pantalla.
La parte que le cuesta al lector es el paso siguiente. No hay una lista oficial de permisos que se pueda abrir: la Dirección General de Juegos y Sorteos se dice que publica un PDF con los sitios autorizados, el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto, y los recuentos de sitios de apuestas se contradicen entre sí —ciento treinta y seis en un reporte, entre treinta y treinta y cinco operadores digitales en dominios .mx en otro—, así que aquí no se enuncia ningún total ni se imprime ningún número de permiso como oficial. Para el apostador, esto se traduce en que verificar la legalidad de una casa de apuestas es hoy un ejercicio manual: revisar el pie de página del operador, anotar el número y el titular, comparar con una compilación de terceros y aceptar que existe un margen de duda.
Lo que un permiso sí te da es concreto y verificable. Un domicilio legal en México, la posibilidad de reclamar ante una autoridad mexicana si algo sale mal, obligaciones de identificación del usuario y de reporte de operaciones a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria —porque el juego con apuestas es una actividad vulnerable bajo la ley antilavado—, y la emisión de un CFDI de retenciones cuando el premio está gravado. Lo que no te da es igual de concreto: no hay límite de depósito obligatorio, no hay límite de pérdida obligatorio, no hay cuenta temporal de protección y no hay registro nacional de autoexclusión. La seguridad de una apuesta deportiva, en el sentido que el buscador usa, es una mezcla de marco legal y de herramientas privadas; la parte pública cubre menos de lo que la palabra “regulación” sugiere.
Estadísticas en vivo, mercados y el sorteo: qué se puede apostar y bajo qué permiso
Los tipos de permiso que importan aquí son dos: los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, definidos en el artículo 28 del Reglamento. Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas, y la apuesta hípica y el cruce de apuestas en esos recintos tienen su propio régimen, con la prohibición expresa de que los menores participen, según el artículo 5. La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento, según su artículo 1.
Sobre las apuestas en vivo, el deporte virtual, los esports y las combinaciones, los artículos revisados del Reglamento no establecen una regla aparte. Eso no significa que estén prohibidas ni que estén expresamente previstas: el artículo 2 prohíbe lo que no se prevé expresamente, y la actividad de apuestas autorizada opera dentro del permiso del permisionario. Tampoco se encontró ninguna disposición sobre bolsas de apuestas entre usuarios, así que este texto no afirma que exista una en México. Y no se localizaron restricciones sobre eventos específicos, como ligas menores o competencias de menores de edad, más allá de la prohibición general de participación de menores.
El detalle práctico está en la estadística en vivo y la transmisión, que varias fichas anuncian: no son una categoría regulada aparte, son parte del producto deportivo que el permisionario ofrece dentro de su permiso. Nada en el marco legal mexicano obliga a una casa de apuestas a entregar datos correctos sobre un partido en curso, y esa es una de las razones por las que la verificación de identidad y el reclamo formal ante una autoridad mexicana tienen valor: con un permisionario identificado, hay a quién reclamarle un error de liquidación.
Bloqueos, amparos y el estado que cambia: cómo leer el caso de bet365 y Betano
Este es el apartado donde la prudencia no es estilo, es contenido. La marca Betano (Ganador Azteca) y bet365.mx están bloqueadas desde noviembre de 2025, cuando la Unidad de Inteligencia Financiera identificó trece casinos y congeló cuentas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo lícito sin relación con apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas, según una sola fuente.
Ese historial no se puede resumir como “abiertas” ni como “cerradas”, y hacerlo sería desinformar. Lo que enseña es otra cosa, y es la lección más cara de este texto: un saldo en una casa de apuestas bloqueada se puede congelar sin que el apostador haya hecho nada malo, y recuperarlo depende de un proceso judicial que él no controla y que cambia de sentido cada pocos meses. En marzo de 2026 un amparo concedido no bastaba para que el sitio volviera a funcionar. En octubre de 2026, una suspensión reportada no garantiza que siga vigente mañana.
Por eso la recomendación práctica no es “usa tal marca” sino algo más aburrido y más útil: no dejes saldos grandes guardados en una cuenta. El dinero que está en la cuenta de una casa de apuestas es dinero que está en manos de un tercero y bajo las reglas de un proceso administrativo que no consulta al apostador. Retirar con frecuencia tiene un costo —los tiempos de procesamiento, las comisiones, el tiempo propio— y ese costo es un seguro barato comparado con una cuenta bloqueada. En el mismo sentido, el cobro de un bono con condiciones de rollover altas empuja exactamente en la dirección contraria, porque exige mantener dinero dentro de la cuenta durante semanas.
Un dato que conviene separar de los bloqueos: alrededor de veinte casinos físicos fueron cerrados en 2026. No hay una multa o un delito establecido para el apostador que apueste en un sitio sin permiso, y este texto no afirma ni que haya sanción ni que haya exención, porque el marco no lo establece. Lo que sí está establecido es la asimetría: un operador con permiso tiene obligaciones de reporte y de identificación, y una marca offshore —con licencia de Curazao, por ejemplo— no es un permisionario mexicano y no trae ninguna de esas obligaciones, ni domicilio legal en el país, ni manera de reclamarle ante una autoridad mexicana.
La reforma que no es ley y el impuesto que sí cambió
Dos procesos van en direcciones distintas y conviene no confundirlos. El primero es la reforma. La Secretaría de Gobernación terminó, según lo reportado el 13 de octubre de 2026, un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. No ha sido presentado y no es ley. Existe además una iniciativa para derogar la ley y crear un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión, que es una propuesta y nada más. Ninguna de las dos cosas cambia hoy tus derechos ni tus obligaciones.
El segundo proceso sí cambió el costo, y ocurrió en el bolsillo de los operadores primero. El artículo 2, fracción II, inciso B de la Ley del IEPS grava con 50 % los juegos con apuestas y los sorteos que requieren permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos, reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025 y en vigor desde el 1 de enero de 2026, cuando la tasa anterior era del 30 %. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital en caso de incumplimiento grave, según los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA. Y aquí hay una precisión que casi todas las notas de prensa se saltan: la base del impuesto no está establecida. El texto revisado habla solo del “valor de la actividad”, la prensa habla del “monto total apostado”, y este texto no dice ni “50 % de las apuestas” ni “del ingreso bruto”, porque ninguna de las dos cosas está en la ley.
Lo que sí es un hecho verificable para el apostador es lo que las casas de apuestas hicieron después: rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto. Ese es el mecanismo, y es tan simple como suena. Cuando el costo fijo de operar sube, la parte que se recorta primero es la generosidad promocional, y la parte que se conserva es la que engancha al apostador nuevo. El bono que ves hoy es, en parte, la respuesta de la industria a un impuesto más alto. Sin el rediseño, sería más grande; con él, la letra chica importa más que nunca.
Mientras tanto, un tercer carril sigue activo y no es ley: los reportes sobre límites de horario para la publicidad —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no normas vigentes; y los proyectos para limitar la publicidad de influencers y deportistas, para prohibir anuncios en transmisiones deportivas y para prohibir los bonos de bienvenida no son ley. Ningún artículo federal de publicidad se encontró en los artículos revisados del Reglamento. Lo que sí existe es una exigencia de que la publicidad muestre la clave del permiso oficial y los avisos de juego responsable, según un reporte secundario.
La protección del apostador mexicano: lo que la ley no trae
Este apartado empieza con una frase que ningún operador pone en su publicidad: en México no existe un registro nacional de autoexclusión. No hay una lista central a la que te puedas inscribir para que todas las casas de apuestas te cierren la puerta. No hay un límite de depósito obligatorio ni un límite de pérdida obligatorio establecido en la ley. No hay una cuenta temporal de protección para quien detecta que está perdiendo el control. Lo que hay son herramientas internas que cada marca lista en su propia ficha, y esas herramientas dependen del operador, no del Estado.
Herramientas internas, decisiones privadas: dónde está la protección real
La ficha de la app de Codere México incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta, y limita el uso a mayores de 18 años. El pie de página de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. La ficha de Playdoit enlaza sus términos y sus pautas de juego responsable y limita el uso a mayores de 18 años. Son tres ejemplos de lo mismo: la protección disponible es la que cada operador decidió ofrecer, y las nueve marcas de este listado la ofrecen en distintos grados.
Esa palabra, “grado”, es la clave del apartado. La ley mexicana pone una edad mínima operativa a través de las marcas —18 años según sus propias fichas y pies de página—, y el Reglamento prohíbe a los menores estar en las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, según su artículo 5, pero no fija un número estatutario para el juego en general. Las casas dicen 18; la ley no lo dice con ese número. Y en las herramientas de control, la ley no dice nada: una casa de apuestas mexicana puede ofrecer pausas, límites de depósito y autoexclusión voluntaria, y otra puede ofrecer menos, y las dos cumplen.
Para el apostador, esto significa que las herramientas de juego responsable que ves en una app son una decisión del operador, no un derecho que puedas exigir. Y las decisiones del operador cambian con el operador, con el producto y con el momento comercial. Un límite de depósito que existe en marzo puede no existir en la app de la siguiente marca que abras.
Límites y autoexclusión: cómo usarlos donde la ley no los impone
Sobre cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas, la respuesta honesta pasa por dos capas. La primera es la de la propia plataforma, donde los límites se configuran en la sección de cuenta o de juego responsable, y donde su existencia, su alcance y su velocidad de aplicación varían de marca en marca: en las nueve fichas revisadas, la referencia a avisos de juego responsable y a políticas de cuenta es lo que está publicado, no una lista de límites concretos. La segunda capa es la del propio apostador, que en ausencia de un mínimo legal es la única capa que existe siempre. Fijar el monto de la jornada antes de abrir la app, y no después de ver el momio, es la única herramienta que no depende del operador ni del regulador.
La autoexclusión merece una advertencia aparte, porque la palabra suena a una puerta cerrada y en México no lo es. Las marcas listan herramientas de autoexclusión voluntaria, y funcionan dentro de esa marca. No hay un registro nacional: inscribirte en la autoexclusión de una casa de apuestas no te excluye de las otras ocho de este listado, ni de las que operan fuera. Quien necesite una barrera más amplia tiene que replicarla marca por marca, y eso es un diseño que deja la carga del lado equivocado de la mesa. Las líneas de ayuda y los avisos existen, y el aviso de juego responsable del pie de página de caliente.mx es un ejemplo de cómo se publican; lo que no existe es un mecanismo estatal que una esos avisos en una sola decisión.
Vale la pena decirlo claro, sin adornos, porque de esto depende que el lector actúe a tiempo: si el juego dejó de ser un gasto planeado y se convirtió en una obligación, lo primero es cerrar el acceso a través de las herramientas de cada marca y lo segundo es buscar apoyo profesional. Ninguna de esas dos cosas requiere esperar una reforma legal.
Verificación de identidad: lo que firmas cuando abres una cuenta
La Ley Federal de Juegos y Sorteos y su Reglamento no establecen en detalle qué documentos debe presentar un apostador. Lo que sí está establecido es que el juego con apuestas es una actividad vulnerable bajo la ley antilavado: los operadores verifican la identidad de sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria. En la práctica, cada marca aplica su propio procedimiento de verificación de identidad, y ese procedimiento es el que determina cuánto tardas en poder retirar.
Ese es el punto que conviene entender antes de registrarse, y es puramente económico. Un retiro se hace a una cuenta a nombre del propio jugador, y el operador emite un CFDI de retenciones cuando el premio está gravado. Todo eso exige que tu identidad esté verificada y que la cuenta bancaria coincida con tu nombre. Si el nombre no coincide, el retiro se detiene, y el bono que estabas a punto de liberar se queda detenido con él. La verificación no es un trámite burocrático que se hace al final; es la condición de que el dinero salga, y hacerla el primer día es la única forma de que un bono no se convierta en un pasivo.
Métodos de pago: ninguna ley mexicana regula específicamente los pagos de apuestas. Los métodos que aparecen en las fichas y pies de página de cada marca —tarjetas, transferencia SPEI, vouchers en tiendas como OXXO, monederos electrónicos— son lo que cada operador dice de sí mismo. Playdoit acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias; Codere anuncia depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO; Betcris muestra los logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI, sin indicar montos mínimos. Y las criptomonedas en marcas con permiso: no está establecido, así que aquí no se afirma nada sobre ellas.
Lo que cuesta un bono y lo que cuesta una apuesta gratis
Llegamos al terreno donde el costo deja de estar escondido en un porcentaje y se convierte en una lista de condiciones que el apostador tiene que leer con lápiz. La conclusión general es incómoda y vale enunciarla antes de los detalles: en México, un bono de bienvenida no es dinero regalado, es un contrato de actividad. Nadie te da mil pesos; te da la posibilidad de jugar mil pesos durante un tiempo, en mercados determinados, con momios mínimos determinados, y quedarte lo que quede si cumples todo.
Bono de bienvenida, rollover y momio mínimo: la letra que decide
Las cifras publicadas por las marcas de este listado, leídas juntas, dicen menos sobre su generosidad de lo que dicen sobre su estrategia de captación. Caliente anuncia $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, sin aclarar si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Codere anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN. Playdoit anuncia $1,000 MXN de bienvenida, descrito en un apartado con primer depósito y en otro sin depósito. 1xBet menciona bonos de bienvenida, promociones de temporada y un programa de lealtad sin montos. Betcris, Betway, Strendus, Pickwin y Novibet no publican condiciones de bono en sus fichas revisadas.
Ese cuadro es la información más útil del apartado, y no por los montos. Un bono sin depósito se cobra jugando; un bono con primer depósito se cobra depositando primero. La diferencia entre los dos no es de generosidad, es de flujo: la marca que te pide depositar antes de darte el bono ya aseguró que tu dinero entró, y el rollover es la manera de que no salga pronto. Cuando el mismo número aparece descrito de las dos maneras en la misma ficha, como ocurre con Playdoit, la cifra deja de ser un dato y se convierte en una pregunta que hay que resolver en los términos.
El requisito de apuesta es el corazón de todo esto. El cálculo es directo: para liberar $1,000 MXN hay que apostar el monto que las condiciones marquen. Si juegas boletos de 100 pesos, son muchas apuestas antes de que el bono sea cobrable, y todas —o las que cuenten— tienen que estar en el mercado y al momio mínimo que las condiciones exijan. Aquí está el costo real: en un mercado con un margen cercano al 5 %, mover dinero en apuestas vale aproximadamente 5 % de costo esperado. El bono “sin depósito” tiene un costo estadístico esperado en puro margen, y eso sin considerar que los momios mínimos reducen la libertad de elección del apostador y que el plazo puede cortar el proceso a la mitad.
Esa es la cifra que hay que poner al lado de los $1,000 del anuncio: quinientos pesos de margen, cien apuestas, un plazo, un momio mínimo y una probabilidad de perder parte del camino por varianza. Nada de eso hace que el bono sea una estafa; hace que deje de parecer un regalo. Y el plazo, las cuotas mínimas y el rollover del bono de primer depósito de Caliente varían de una reseña a otra, lo que significa que aun el cálculo anterior se apoya en una cifra que el propio operador no publica y que un tercero reporta. El apostador que quiera el número exacto tiene que sacarlo de los términos de la marca, porque ahí es donde vive.
La apuesta gratis que no es gratis: cuánto vale de verdad
La apuesta gratis, o freebet, es la promesa más engañosa del mercado y la que más se repite en las búsquedas: apuestas deportivas gratis hoy. Hay que decir lo obvio porque casi nadie lo dice: casi ninguna apuesta gratis es gratis, y la que lo es casi nunca vale lo que dice valer.
El mecanismo importa. En una apuesta gratis cuyo importe no se devuelve con la ganancia, el valor que obtienes no es el importe del boleto sino la ganancia que produce. Una apuesta gratis de 100 pesos a un momio de 1.90 no te da 190 pesos; te da 90 pesos si aciertas, porque los 100 del boleto no son tu dinero y no vuelven. Y ese valor todavía hay que ajustarlo por el margen del mercado, porque la ganancia esperada se calcula sobre la proporción del mercado que se devuelve a los apostadores: en un mercado de dos resultados a 1.90 y 1.90, con una proporción cercana al 95 %, una apuesta gratis de 100 pesos vale en promedio algo así como 45 pesos. No es un dato exacto para ninguna marca en particular —es una estimación promedio sobre muchas apuestas, no el resultado de una— pero da la escala correcta, que es lo que un número de anuncio nunca da. La apuesta gratis de cien pesos vale, en promedio, menos de la mitad de cien pesos.
Codere ofrece apuestas gratis entre sus funciones, y su ficha anuncia momios mejorados; 1xBet lista bonos de bienvenida y promociones de temporada, sin montos ni condiciones. La palabra que conviene perseguir en esos anuncios no es “gratis” sino “cuotas mínimas”. Un requisito de momio mínimo de 1.50 convierte la apuesta gratis en algo razonable; uno de 3.00 la convierte en un boleto que probablemente no se cobra, y ahí el valor esperado cae a un tercio de lo anunciado. Ninguna de las fichas revisadas publica ese número, y ese silencio es la información.
Cuánto pesa el impuesto en el premio que cobras
Hay un costo que no está en el momio ni en el bono y que muchos apostadores descubren al momento de retirar: el impuesto sobre el premio. El artículo 137 de la Ley del ISR es explícito: los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos autorizados legalmente son ingresos. El pagador retiene 1 % si el estado no grava el premio o si su gravamen no excede el 6 %, y 21 % si el impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración que la ley exige cuando está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México aplica un impuesto estatal del 6 % sobre los premios, lo que da alrededor del 7 % en total, según un reporte secundario, y los premios superiores a $600,000 MXN en un año deben reportarse en la declaración anual, también según reporte secundario.
La aritmética de este apartado es de las más simples y de las más ignoradas. Un premio de 10,000 pesos en la Ciudad de México deja alrededor de 9,300 pesos después de la retención combinada. En términos de lo que cuesta cobrar, ese 7 % es aproximadamente lo que cuesta el margen en un par de apuestas y medio, y se paga una sola vez, sobre lo ganado. Es el impuesto más benévolo de todo el ecosistema, comparado con lo que el apostador paga en margen a lo largo de un año. El costo real de la fiscalidad mexicana sobre el juego lo carga el operador, con el IEPS del 50 % que entró en vigor el 1 de enero de 2026, y la respuesta del operador fue rediseñar los bonos, no mejorar los momios.
Falta un punto que no se puede dejar en el aire: qué pasa con los premios ganados en sitios sin permiso. El artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento fiscal de un premio obtenido en un sitio sin permiso no está establecido. La posición correcta no es un criterio casero ni una suposición, sino consultar a un contador o a un asesor fiscal antes de asumir nada. Es incómodo como respuesta y es la única honesta.
El bono no es la única vía, y casi nunca la mejor
Un apostador que compara ofertas por el tamaño del bono está optimizando la variable equivocada, y los números de este apartado lo muestran sin necesidad de discusión. Un bono de 7,000 MXN cuyo rollover no se publica puede valer menos que un bono de 2,000 con condiciones claras, porque el valor del bono depende del margen del mercado donde se libera, del momio mínimo que exige y del plazo que concede. Un bono grande con condiciones duras es una obligación larga; un bono pequeño con condiciones simples es dinero casi cobrable. Las dos cifras grandes de este listado —los 7,000 de Codere y de Caliente— llegan sin condiciones publicadas en las fichas revisadas, lo que las deja en el terreno de lo que el lector tiene que verificar por su cuenta.
Y hay una segunda razón para bajarle el volumen al bono, que es la reducción del margen. Un apostador que consigue un momio un punto porcentual mejor en cada boleto recupera, en un año de actividad moderada, más de lo que un bono de bienvenida entrega una sola vez. El bono es una inyección única con condiciones; el precio es una fuga continua. Cualquiera que juegue más de unas cuantas semanas debería mirar primero el margen del mercado que juega habitualmente y el bono después.
La ventaja de conocer las condiciones no es solo evitar la decepción: es poder reclamar. Un requisito de apuesta mal aplicado, un bono acreditado a medias, un retiro detenido por una verificación pendiente, son problemas que se resuelven con un operador identificado y con los términos guardados. En un mercado donde el número de permiso viene de fuentes que no siempre coinciden, y donde no hay un registro público de autoexclusión al que apelar, guardar la evidencia es la única defensa barata que existe.
Preguntas frecuentes sobre las apuestas deportivas de hoy
¿Cómo compruebo que una casa de apuestas tiene permiso de la Secretaría de Gobernación?
Empieza por el pie de página del propio sitio, donde varias marcas publican número y titular, como hacen Caliente y Betcris. Después compara ese número con compilaciones de terceros, porque sus datos no siempre coinciden entre sí. Recuerda que no es una licencia: es un permiso temporal, no transferible, otorgado a un permisionario con instalaciones físicas.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?
Multiplica la cantidad apostada por el momio decimal: 100 pesos a 1.90 devuelven 190 pesos, de los cuales 90 son ganancia neta. En una combinada, los momios de cada selección se multiplican entre sí antes de esa cuenta. Dos selecciones a 1.90 dan 3.61, y el margen de la casa se aplica una vez por cada selección.
¿Cómo se nota el margen de la casa de apuestas dentro de los momios?
Convierte cada momio en probabilidad dividiendo uno entre el momio y suma todos los resultados del mercado. Dos resultados a 1.90 y 1.90 dan 105,2 %, y ese excedente de 5,2 % es el margen. La proporción devuelta es aproximadamente 95 %; cuanto más pequeño el mercado, más ancho el margen.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Se configuran dentro de la cuenta, en la sección de juego responsable de cada plataforma, y su existencia y alcance dependen del operador: la ley mexicana no impone un límite obligatorio. Fija además tu monto de la jornada antes de abrir la app. No hay registro nacional de autoexclusión, así que cada marca se limita a sí misma.
¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?
El artículo 137 de la Ley del ISR considera ingreso los premios de juegos con apuestas autorizados, y el pagador retiene: 1 % cuando ningún gravamen estatal supera el 6 %, y 21 % cuando sí lo supera. En la Ciudad de México, con 6 % estatal, la retención ronda el 7 % total y el operador emite un CFDI de retenciones.
¿Qué riesgos corro si apuesto en una casa sin permiso en México?
Quedas fuera del domicilio legal mexicano y de los controles de identidad y reporte a la UIF y al SAT, y no tienes a quién reclamarle un error de liquidación ante una autoridad del país. Los saldos en operadores bloqueados se congelan, como muestra el caso de bet365 y Betano. Tampoco hay protección de autoexclusión en ningún caso.
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