Over y under en apuestas: el mecanismo, el costo y nueve casas con permiso de la SEGOB

Updated noviembre 2026
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Un boleto de apuesta con varias selecciones marcadas con bolígrafo sobre un mostrador de madera

El boleto no te dice cuánto te cobran por jugar. Lo dice el momio.

En el Super Bowl XXXIX, la mayoría de los casinos de Las Vegas fijó el total en 46.0.

Cómo funciona una apuesta más/menos se entiende en dos minutos; cuánto cuesta mantenerla viva durante toda una temporada es otra conversación, y es la que casi nunca aparece. Quien firma el boleto ve un 1.90 y lo lee como “casi el doble”. La casa ve un mercado de dos resultados y cobra su parte en cada uno de ellos, gane quien gane. Ese es el asunto de esta página: el más/menos explicado desde el costo, no desde la emoción.

noviembre 5, 2026 — Fichas de operador y avisos de permiso revisados contra las publicaciones del Registro Público de Comercio de la Dirección General de Juegos y Sorteos.

México es un mercado raro. No existe una licencia digital con número propio, no hay una ley que nombre el juego en línea, y aun así hay casas anunciándose por todas partes. Lo que hay es un permiso de la Secretaría de Gobernación —el documento se llama permiso, no licencia— otorgado a un permisionario con local físico, y las marcas que operan en línea cuelgan de esos permisos. La autoridad es la Dirección General de Juegos y Sorteos, adscrita a la SEGOB. El detalle importa más de lo que parece: cuando algo se tuerce con una cuenta, el respaldo legal que existe es el del permisionario, no el del logotipo bonito de la app.

Fundamentos del más/menos: una cifra, dos lados y un empate incómodo

Una apuesta más/menos es aquella en la que la casa fija una cifra para una estadística del juego y el apostador elige si el resultado real será mayor —más, over— o menor —menos, under—. El nombre técnico es over/under, o simplemente O/U, y en el boleto aparece muchas veces como “total”. La estadística que se usa casi siempre es la suma de los puntos o los goles de los dos equipos, aunque la cifra puede referirse a cualquier cosa medible del partido: córners, tarjetas, tiros a puerta, juegos ganados en un set de tenis.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
La ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.

Lo primero que conviene entender es que la línea no es una predicción. La casa no está diciendo que el partido acabará 23-20. Está diciendo que la mitad del dinero que entre a ese mercado lo hará por un lado y la otra mitad por el otro, y que ella cobrará su parte en ambos casos. Si mueve la línea de 45.5 a 44.5, no cambió de opinión sobre los equipos: cambió de opinión sobre dónde está el dinero.

El empate exacto es el otro rasgo que distingue al más/menos de un hándicap. Si el resultado final coincide justo con la línea de más/menos, la apuesta es un empate y se devuelven todas las cantidades apostadas. Nadie gana, nadie pierde, y la casa tampoco cobra ese margen en particular. Por eso las líneas suelen venir en .5: 2.5 goles, 8.5 córners, 46.5 puntos. Un número con medio punto elimina la posibilidad del empate por construcción, y con él elimina también esa devolución molesta para todos.

Un caso de manual: en el Super Bowl XXXIX, la mayoría de los casinos de Las Vegas fijó el total en 46.0 —un número entero, sin medio punto— y la suma de puntos fue 45. Ganó el “menos”. Los boletos del menos se pagaron; los del más se perdieron; y nadie recibió su dinero de vuelta porque 45 no es 46.

Ese detalle del medio punto es donde el novato cree que está el truco y donde en realidad está la comodidad. La casa prefiere que no haya empates en el total: un push le obliga a devolver una masa de dinero sin ganar nada por administrarla.

De la línea al boleto: qué pasa entre que eliges y cobras

El recorrido empieza antes de tocar la pantalla. La casa abre el mercado del total con días de anticipación y lo deja ahí, expuesto a lo que llegue: una lesión del delantero, un cambio de portero, un pronóstico de lluvia. Cada uno de esos movimientos empuja la línea y el momio. Cuando el apostador abre la app, no está eligiendo entre dos números limpios; está eligiendo entre dos números que ya absorbieron todo lo que ocurrió antes de que él llegara.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
Betano está bloqueada desde noviembre de 2025 (congelamiento de cuentas de la UIF).

Elegir el lado es la parte fácil. Over 2.5 o under 2.5, más o menos, hay vida antes y después del medio punto. Lo que casi nadie revisa es la otra mitad del boleto: el momio que la casa ofrece por ese lado. Un mercado de dos resultados con momios 1.90 y 1.90 se ve generoso hasta que se convierte en porcentaje. Ese 1.90 es el precio real del producto, y el margen vive dentro de él.

El momio queda congelado en el momento en que se coloca la apuesta. No importa que diez minutos después la línea se mueva a 3.5 y el momio suba a 2.10: el boleto se liquida con el precio que estaba escrito cuando el apostador confirmó. Es la razón por la que conviene mirar el momio antes de la línea, no al revés. Media hora de paciencia en un mercado de goles puede cambiar el precio del mismo lado sin que el análisis cambie una coma.

Cuando se confirma la apuesta, aparece en la cuenta el detalle que importa para cualquier reclamación futura: el momio, la línea, el mercado y la hora. Ese registro es el que se usa si hay que discutir una liquidación. Conviene conservarlo.

La liquidación es automática. Al terminar el partido, la casa suma la estadística, la compara con la línea del boleto y paga o retira el saldo. Si la apuesta era sencilla y ganó, el premio es la cantidad apostada multiplicada por el momio que se fijó al colocarla. Una apuesta de 200 pesos a momio 1.85 devuelve 370 pesos, de los cuales 170 son ganancia. El resto —los otros 200— es el dinero del apostador que vuelve a casa, no un regalo de nadie.

En apuestas combinadas con varios partidos en un mismo boleto, los momios de cada selección se multiplican entre sí y forman un solo precio. La cuota sube porque la probabilidad de acertar todo baja. No hay misterio: son dos caras del mismo acuerdo.

El retiro del saldo es el último tramo, y ahí la velocidad depende de quien lo procese. Las transferencias bancarias locales suelen tardar menos que un retiro hacia una cuenta fuera del país, y las casas que anuncian retiros rápidos suelen referirse a los primeros. Todo retiro llega a una cuenta a nombre del propio jugador, porque la verificación de identidad está atada a la cuenta desde el registro.

La aritmética del margen en un mercado de dos resultados

Aquí está la parte que la publicidad nunca pone en letras grandes. Tomemos el ejemplo de un mercado de dos resultados con momios 1.90 y 1.90 —un ejemplo ilustrativo, no el precio de ningún partido concreto—. Calcular la parte que el mercado devuelve del total apostado es dividir 1 entre la suma de 1/1.90 más 1/1.90. Ese cálculo da una devolución cercana al 52.6 %. El margen es el 100 % menos esa cifra, así que la casa se queda alrededor del 47 % de cada peso apostado en ese mercado, bajo el supuesto de que el dinero entra repartido entre los dos lados.

Conviene decirlo con su etiqueta correcta para que no se confunda con otras cosas: se trata de la parte de las apuestas de ese mercado que este devuelve, vista desde el otro lado, y el margen es su complemento. No es un impuesto, no es una retención y no se cobra en ningún recibo. Vive dentro del precio.

Ese porcentaje sorprende a quien viene del mundo de los mercados de dos resultados con precios parecidos. La razón es que en un mercado de dos lados ambos momios son cortos, y dos precios cortos y simétricos comprimen muchísimo el retorno del mercado. En un 1X2 de fútbol, con tres resultados y uno de ellos a momio alto, el margen se reparte de otra manera y el resultado del mismo cálculo queda mucho más cerca de la unidad. La conclusión práctica es sencilla: el número de resultados del mercado cambia el costo, y el costo es lo único que el apostador no puede negociar.

Cómo se nota en la práctica: cada boleto emitido paga el margen de su mercado, se gane o se pierda. Una racha de diez aciertos no compensa un margen alto, porque cada uno de esos diez pagos ya salió con el descuento aplicado. Y el descuento se aplica al volumen, no al tiempo: quien apuesta cien boletos al mes paga cien veces.

La consecuencia es esta: el margen no decide un partido, decide cuánto queda de una temporada. Dos apostadores que apuesten el mismo dinero con la misma puntería acaban en lugares distintos si uno juega mercados con precios más comprimidos que el otro. Esa diferencia se acumula tan silenciosamente que nadie la nota hasta que suma el año.

De dónde salen las líneas y por qué se mueven antes de que llegues

El mercado del total se abre con una cifra y un momio que responden a un modelo interno de la casa y a la información disponible en ese momento. A partir de ahí empieza el ajuste. Una línea se mueve cuando entra dinero desproporcionado hacia un lado, cuando se confirma una alineación, cuando la casa detecta que su cifra inicial estaba mal puesta frente a otras casas.

Hay dos razones para mover una línea y conviene distinguirlas. La primera es el equilibrio: la casa quiere dinero repartido, porque en un mercado con margen ya cobrado su mejor escenario es cobrar en los dos lados. La segunda es la información: si la casa cree que el resultado esperado cambió, mueve la cifra aunque el dinero no la obligue, porque no quiere quedarse ofreciendo un precio equivocado durante horas.

En la práctica, el apostador ve el resultado de esos ajustes y no el motivo. Un total que pasó de 2.5 a 3.5 entre el martes y el sábado puede haberlo hecho por volumen de dinero, por noticias de la plantilla o por sincronizar su mercado con el de otras casas. La cifra sola no dice cuál de las tres.

Por eso conviene revisar dos cosas antes de confirmar el boleto: el momio actual de ese lado y si la línea cambió desde la última vez que se miró. Un cambio de medio punto en la línea y un cambio de cinco centésimas en el momio son dos señales distintas, y solo la segunda afecta directamente al premio esperado.

En deportes con periodos, como el basquetbol o el fútbol americano, además del total del partido existen líneas por cuarto o por mitad. Son mercados separados, con sus propios momios y su propio margen, y suelen ser más volátiles porque la muestra de minutos es más pequeña. El costo por boleto no cambia por ello —el margen vive en cada mercado— pero la rapidez del movimiento sí.

Cómo se ve un bombo de apuestas bien armado entre nueve casas con permiso

De las nueve plataformas que se examinan aquí, ninguna presenta las mismas condiciones. Unas cargan su oferta en una app amplia con muchos deportes y herramientas dentro; otras la cargan en el retiro del dinero o en la atención. La tabla que sigue ordena lo que cada marca dice de sí misma en su ficha y en el pie de su propio sitio, sin confirmación oficial del número de permiso, porque el listado público de la Dirección General de Juegos y Sorteos no puede consultarse abierto.

Casa de apuestas Estado del permiso SEGOB según la fuente citada Lo que la propia ficha declara sobre este mercado
Novibet Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente Sin datos en la ficha consultada
Codere Permiso DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas Legales, no confirmado oficialmente Estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis
Caliente Permiso DGG/SP/404/97, mostrado en el pie del propio sitio, no confirmado oficialmente Transmisión en vivo, “crea tu apuesta”, apuestas sencillas y promociones
1xBet Permiso DGJS/0002/2020, según Apuestas Legales, no confirmado oficialmente Sin datos en la ficha consultada
Strendus Permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente Sin datos en la ficha consultada
Playdoit Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente Sin datos en la ficha consultada
Betway Permiso 4184, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente Momios mejorados “Super” y “Ultra” y apuestas gratis semanales del club
Betcris Permiso del permisionario, sin número: el del pie del sitio y el de la compilación difieren Parlay del mismo juego, retiro anticipado y apuestas a jugadores
Pickwin Permiso del permisionario, sin número: las fuentes se contradicen entre sí Sin datos en la ficha consultada

La segunda columna es la que exige más paciencia, y es también la que menos información entrega. Cuatro de las nueve solo tienen número de permiso porque una compilación lo publica; dos no lo tienen porque las compilaciones se contradicen; una lo enseña en su propio pie de página. Ninguna de esas cifras viene de un registro oficial abierto, y eso cambia cómo debe leerse la columna: no es una certificación, es lo que cada fuente afirma. Quien quiera verificarlo tiene un camino concreto: buscar el permiso en el pie del sitio de la marca, anotar el número y el permisionario, y contrastarlo con el listado que la propia Dirección General de Juegos y Sorteos publica cuando está disponible.

La tercera columna es más floja todavía, y aquí conviene ser franco: la mayoría de las fichas de tienda de aplicaciones habla de momios mejorados, creadores de apuestas y estadísticas, no del mercado de más/menos en particular. Que una ficha no lo mencione no significa que la casa no ofrezca totales; significa que su descripción comercial no los destaca. Lo que sí se puede leer entre líneas es una jerarquía: Codere, Caliente, Betway y Betcris cargan su propuesta en herramientas de armado de boletos —estadísticas, combinadas del mismo juego, momios mejorados—, y esa es exactamente la parte del producto donde el apostador decide cuántos mercados pone juntos y, con ellos, cuánto margen paga.

Qué se puede apostar bajo un permiso y qué queda fuera

La Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial el 31 de diciembre de 1947, prohíbe los juegos con apuestas en todo el país y deja en pie solo lo que autoriza expresamente. Su artículo 7 encarga a la SEGOB otorgar los permisos y practicar la inspección; el artículo 8 le da facultad para clausurar establecimientos no autorizados; el artículo 9 impide que un local de este tipo se instale cerca de escuelas o centros de trabajo; el artículo 10 reparte con estados y municipios la cooperación en la vigilancia. El Reglamento de esa ley, reformado el 16 de noviembre de 2023, completa el cuadro: su artículo 1 somete a autorización, control e inspección los juegos con apuestas y los sorteos con jurisdicción federal, salvo los de la Lotería Nacional; su artículo 2 prohíbe toda actividad de apuestas o sorteos que no esté prevista expresamente; su artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario. Entre los tipos relevantes están los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, y los permisos son intransferibles.

Esa palabra final —intransferible— explica bastante de cómo está armado el mercado mexicano. Los permisionarios con local físico, como los hipódromos, galgódromos y frontones, pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas, y una misma estructura puede operar varias marcas a la vez. El resultado práctico es que el jugador ve nueve nombres distintos y por debajo hay un número mucho menor de titulares. Cuando algo se rompe en la capa de arriba, se rompe para todas las marcas colgadas de ese permiso.

Los permisionarios de apuestas remotas además cargan obligaciones concretas: cuentas trimestrales y anuales auditadas, fianzas, seguros y reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero. Son obligaciones de la estructura, no del usuario, pero son la razón por la que una casa con permiso pide documentos de identidad y reporta movimientos relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria, dado que la actividad está catalogada como vulnerable frente al lavado de dinero.

También hay que decir lo que la ley no dice. En los artículos del Reglamento consultados no hay una regla separada para las apuestas en vivo, los deportes virtuales o los esports: ni los permite con detalle ni los prohíbe por su nombre. Tampoco hay una cifra legal de edad en el Reglamento: su artículo 5 aparta a los menores de las áreas de apuestas de los establecimientos y del cruce de apuestas, y son las propias marcas las que anuncian 18+ en sus fichas y pies de página. No hay un registro nacional de autoexclusión, ni un límite legal de depósito o de pérdida, ni una cuenta temporal prevista en la norma. Y las apuestas de intercambio no aparecen reguladas en ninguna parte.

En cuanto a la publicidad, el Reglamento leído no contiene un artículo federal al respecto. Los informes sobre horarios permitidos —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley vigente. Los proyectos para limitar a influencers y deportistas, prohibir publicidad en transmisiones deportivas o eliminar los bonos de bienvenida son propuestas, no normas. Y sobre bonos no hay una regla estatutaria encontrada; lo que sí ocurrió es que, tras la subida del IEPS, las casas rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto.

El impuesto es el otro costo que el apostador no ve en el boleto. El artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS grava con 50 % los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos, tras la reforma publicada en el Diario Oficial el 7 de noviembre de 2025 y en vigor desde el 1 de enero de 2026; antes la tasa era de 30 %. Es un impuesto del operador, no del jugador. La base no está definida con claridad: el texto consultado habla del “valor de la actividad”, la prensa habla del “monto total apostado”, y por eso no corresponde decir que sea el 50 % de lo apostado ni el 50 % del ingreso bruto.

Sobre los premios, el artículo 137 de la Ley del ISR los considera ingreso cuando provienen de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos autorizados legalmente, y el artículo 138 fija la retención que práctica el pagador: 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y 21 % si un impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración cuando está obligada a ello; en caso contrario el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México aplica un impuesto estatal del 6 % sobre los premios, lo que en reportes secundarios se traduce en una carga cercana al 7 % en total, y los premios que superan 600,000 pesos mexicanos en el año deben reportarse en la declaración anual.

Un detalle que conviene no pasar por alto: el artículo 137 habla de premios autorizados legalmente. El tratamiento de un premio obtenido en un sitio sin permiso no está establecido, y ante esa duda la única respuesta honesta es consultar a un contador o asesor fiscal. Nadie debería decidir su régimen fiscal con lo que leyó en un blog.

Avisos de juego responsable: lo que la app dice de sí misma

Ninguna autoridad mexicana lleva hoy un registro nacional de autoexclusión, y esa ausencia define la forma en que la protección funciona en la práctica. La salvaguarda no llega desde arriba: llega desde las herramientas que cada casa pone dentro de su propia aplicación. Pausas voluntarias, límites de depósito, autoexclusión interna: todo lo que en otros mercados administra un regulador con un expediente único, aquí lo administra un botón que cada operador decide cuándo mostrar.

Las señales que existen en el mercado son de dos tipos. La primera son los avisos de edad y de juego responsable que las propias marcas incluyen en sus fichas y en el pie de sus sitios. La ficha de la aplicación de Codere México, por ejemplo, dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años y contiene avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección dedicada al juego responsable. Son declaraciones de las casas sobre sí mismas, y sirven para saber qué esperar antes de registrarse.

La segunda señal es la ausencia. En el Reglamento leído no aparece un límite legal de depósito ni uno de pérdida, ni una cuenta de pausa prevista por la norma. Quien quiera poner un techo a su gasto tiene que hacerlo dentro de cada casa, por separado, y no cuenta con una herramienta que lo bloquee frente a todas a la vez. Poner un límite en una plataforma no cierra la puerta en la siguiente. Eso es un hecho del mercado mexicano, no una opinión: si alguien necesita una barrera única, hoy tiene que construirla él mismo fuera del sistema.

Las herramientas existen y varían. La lista de lo que una aplicación ofrece —bloqueos temporales, máximos de depósito, cierre de cuenta— suele estar en la ficha de la tienda de aplicaciones o en la sección de juego responsable del sitio, y vale la pena leerla antes de depositar, no después de una racha mala. Una casa que no describe ninguna de estas herramientas con claridad está dando una información, aunque no la dé a propósito.

Vale la pena detenerse en un punto que suele pasarse por alto: los menores. El Reglamento aparta a los menores de las áreas de apuestas de los establecimientos y del cruce de apuestas, pero no fija un número; los 18 años son la edad que las propias marcas declaran. En la verificación de identidad del registro es donde ese requisito se aplica de verdad, y es también la razón por la que una cuenta con documentos de otra persona es un problema con consecuencias para el titular legítimo.

Y una última cosa, que es la más tangible de todas: el saldo congelado. Cuando un operador es suspendido, el dinero que el jugador tiene dentro puede quedar atrapado, y recuperarlo no depende de la buena voluntad del jugador ni de la velocidad de la atención al cliente. Eso ocurrió en este mercado y ocurre en cualquier mercado con disputas judiciales de por medio.

El mismo más/menos en fútbol, tenis y baloncesto

El mercado de totales no se comporta igual en todos los deportes, y la diferencia afecta al costo y al riesgo de una forma que rara vez se explica. En fútbol, el total de goles es un mercado de números bajos: 0.5, 1.5, 2.5, 3.5. Cada medio punto separa dos mundos. La diferencia entre under 2.5 y under 3.5 no es un matiz estadístico, es la diferencia entre necesitar que no haya un tercer gol y necesitar que no haya un cuarto. Los momios suelen ser más altos en las líneas bajas y más bajos en las altas, porque la probabilidad de cada escenario se mueve en sentidos opuestos.

El tenis funciona con otra lógica, porque la estadística más habitual no son los goles sino los juegos o los sets. Un total de juegos en un partido de cinco sets puede superar con facilidad las cuatro decenas, y eso hace que la línea sea más elástica y el rango de resultados posibles, mucho más ancho. Los totales de tenis reaccionan con fuerza a la superficie y al estilo de los jugadores, y una línea que parece alta puede quedar corta en un partido de dos sacadores y rallies cortos.

El baloncesto tiene los totales más altos de los tres, con cifras que pasan de 200 puntos, y también los más sensibles al ritmo. En un partido con prórroga, el total se dispara sin que nadie haya jugado mejor: son cinco minutos extra de anotación. Es la razón por la que las líneas de baloncesto se mueven más rápido y por la que los mercados por cuarto y por mitad existen con tanta fuerza. Un total de un cuarto es un producto distinto, con su propio riesgo y su propio margen.

Nada de esto cambia la aritmética. En los tres deportes el mercado de dos resultados reparte las apuestas entre dos lados y cobra su parte en cada uno. Lo que cambia es la dispersión: a más resultados posibles, más fácil resulta que la línea y el marcador se crucen por casualidad, y más difícil es comparar momios entre casas sin una referencia. La comparación de precios, que en un mercado de dos resultados cortos es sencilla, se vuelve una tarea real cuando hay líneas alternativas disponibles.

Un último punto sobre las líneas alternativas: la mayoría de las casas ofrece el mismo partido con varios totales al mismo tiempo —2.5, 3.5, 4.5— y cada uno con su momio. Elegir el total es, por tanto, una decisión de precio además de una decisión de opinión. El mismo pronóstico sobre el partido puede pagar 1.60 en una línea y 2.40 en otra, y esa diferencia de momio no es un regalo: es la probabilidad de cada escenario puesta en número.

Ventajas y límites de las casas de apuestas con permiso frente a las que no lo tienen

La comparación honesta entre los dos mundos está en el respaldo, no en el precio. Una casa que opera bajo un permiso de la SEGOB —otorgado a un permisionario con local físico, según lo que cada marca declara— trae consigo una sede legal mexicana, la sujeción a la autoridad de la Dirección General de Juegos y Sorteos, controles de identidad y de prevención de lavado de dinero, y la emisión del CFDI de retenciones cuando el premio está gravado. Eso no hace que el margen sea más barato. No hay ninguna relación entre tener permiso y ofrecer un momio mejor; son dos cosas distintas que la publicidad tiende a mezclar.

Lo que trae el otro lado es lo contrario en cada punto. Una casa sin permiso mexicano no aporta ninguna de esas protecciones: no hay sede legal en el país, no hay autoridad mexicana a la que reclamar, no hay CFDI de retenciones emitido desde aquí. Y los sitios con licencia de Curazao no son titulares de un permiso mexicano, por mucho que su publicidad hable de “licencia internacional”. Una licencia de otra jurisdicción no es un permiso de la Secretaría de Gobernación, y confundir una cosa con otra es el error que más caro sale.

El riesgo que pesa más en la práctica no es el del jugador castigado, sino el del saldo atrapado. En este mercado, un operador puede ser suspendido y sus cuentas congeladas por decisión administrativa, como ocurrió en el episodio de noviembre de 2025 con trece casinos identificados por la Unidad de Inteligencia Financiera y con dos marcas deshabilitadas. Una vez que una cuenta queda en ese limbo, la única vía es judicial, y las resoluciones cambian. Tampoco está establecida una sanción para el jugador que apuesta en un sitio sin permiso, y por eso la página no promete ni un castigo ni una exención: simplemente no hay dato.

El texto de las cifras tampoco cierra la discusión. Sobre la base del IEPS el material consultado habla de “valor de la actividad” y la prensa de “monto total apostado”; quien afirme que son 50 puntos de lo apostado está añadiendo algo que la norma no dice. La precisión en ese punto no es un lujo académico, porque de ella depende si el impuesto encarece el boleto o recorta el margen del operador.

Con eso claro, la elección se reduce a una pregunta concreta: qué está dispuesto a pagar el apostador por tener a quién reclamar en México. El precio se mide en décimas de momio, y no siempre elige lo mismo que la comodidad.

Las nueve plataformas, una por una

Cada una de las fichas que siguen proviene de lo que la marca publica sobre su propio producto. La comparación se hace solo en los puntos que esas publicaciones cubren, y donde no cubren un punto, ese punto queda abierto.

Novibet, el permiso con número y una ficha que no presume de nada

Novibet aparece en este grupo con el número de permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según la compilación de casasdeapuestaslegales.mx, con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular según esas mismas fuentes. No hay confirmación oficial: el listado de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse, y esa ausencia es la que obliga a poner la palabra “según” delante de cada número de esta página.

Lo demás que se puede decir de ella en el marco de este mercado es poco, y conviene decirlo sin adornos: su ficha de tienda de aplicaciones no describe el más/menos, ni los momios, ni las herramientas de armado de boletos. No se trata de un defecto del producto; se trata de una descripción comercial que no lo destaca.

Eso deja a Novibet en una posición curiosa dentro de esta lista. Es una de las fichas con permiso identificado por número y, al mismo tiempo, una de las que menos dice sobre este mercado. Quien busque la marca por su estructura de permiso tiene un dato; quien la busque por lo que publica sobre totales, no lo encuentra ahí.

Veredicto: la ficha más transparente en el papel del permiso y la más opaca en la descripción del producto; su sitio es el lugar donde revisar la oferta de totales antes de depositar.

Codere, treinta deportes y una app que sí habla de balones

La ficha de Codere México cuenta varias cosas concretas: más de 30 deportes cubiertos, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Es la descripción más completa del grupo entre las que se pueden leer desde la tienda de aplicaciones, y da una idea bastante precisa de para quién está pensada.

Su permiso aparece como DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas Legales, con Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México) como titular según esas fuentes y sin confirmación oficial. Otra vez, la cifra es una afirmación de tercero.

El creador de apuestas merece un comentario desde el ángulo del costo, porque es exactamente la herramienta que empuja al apostador a juntar selecciones. Una combinada con el mismo pronóstico repartido en varias patas multiplica los momios y también multiplica la dificultad de acertar. Las estadísticas en vivo, por su parte, sirven para lo contrario: seguir el desarrollo de la línea del total y ver si el ritmo del partido confirma o contradice la cifra que se fijó.

Veredicto: la ficha que mejor describe su oferta y, al mismo tiempo, la que más herramientas ofrece para construir boletos con varias patas, que es justo donde el margen se acumula.

Caliente, el permiso en el pie de página y la propuesta más visible del grupo

Caliente es la única del grupo que muestra su permiso en el pie de su propio sitio: DGG/SP/404/97, presentado como autorización de la Secretaría de Gobernación, con Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. como operadora del sitio según ese mismo pie. Sigue sin ser confirmación oficial, pero la fuente es la marca y no una compilación.

Su propuesta es la más prominente del grupo y también la que exige más lectura. En el encabezado de caliente.mx se anuncian 1,000 pesos mexicanos sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta 7,000 pesos mexicanos. No se aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas, y eso importa: un bono atado al casino no se acredita con un boleto de totales.

Los requisitos de apuesta sí aparecen en reseñas de terceros, y con una advertencia que conviene tomar en serio: según esas reseñas, el bono sin depósito de 1,000 pesos exige un rollover de 10 veces, mientras que el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito varían de una reseña a otra. Esa falta de acuerdo no permite dar una cifra firme, y quien vaya a reclamar la oferta debe leer los términos completos en la propia casa antes de aceptarla.

La aplicación “Caliente Deportes” lleva la propuesta un paso más allá: transmisión en vivo, “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y el aviso de que es solo para mayores de 18 años. La transmisión en vivo y el creador de apuestas son la misma dupla: ver el partido y armar la combinada en el mismo lugar reduce la fricción y, con ella, el tiempo entre la idea y el boleto.

Veredicto: la oferta con el requisito más concreto de todas —un rollover de 10 veces sobre el bono sin depósito— y la única con su permiso publicado en casa, aunque los términos del bono de primer depósito solo existen con variaciones entre reseñas.

1xBet, dos millones de mercados de fondo y un dominio por confirmar

La ficha de 1xBet en este grupo se sostiene sobre un número de permiso, DGJS/0002/2020, según Apuestas Legales, con Entretenimientos Naturales como titular según esa fuente. La compilación que lo publica no pudo confirmar ni siquiera el dominio 1xbet.mx, y la tienda de aplicaciones lista la app bajo 1XCorp N.V., una compañía distinta de la que aparece como titular. Dos identidades para un mismo nombre.

Ese descuadre entre la empresa que figura en la tienda y el titular del permiso es el tipo de detalle que el jugador no nota al descargar una aplicación, y que sí importa cuando hay que reclamar algo. No es una acusación; es una discrepancia documentada, y en un mercado donde el número de permiso solo se conoce por compilaciones de terceros, es información útil.

Sobre el más/menos en concreto, su ficha no aporta nada que se pueda citar. La marca es conocida por la amplitud de su programa, pero esta página no puede construir un párrafo sobre una publicación que no lo dice.

Veredicto: la marca cuyo rastro documental es más confuso —dominio, titular y compañía de la app que no coinciden—, y por eso la que exige más verificación propia antes de confiar un saldo.

Strendus, tres permisos en la lista y ningún detalle sobre el mercado

Strendus carga tres números de permiso: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx. Las compilaciones difieren incluso sobre el titular, que unas dan como Atracciones y Emociones Vallarta y otras como New Ads, y ninguna de las dos cosas tiene confirmación oficial.

Tres permisos no son tres protecciones. Son autorizaciones administrativas temporales de un permisionario, y lo que el jugador gana con ello es una estructura sujeta a control, no un seguro contra una suspensión. La propia naturaleza del permiso —temporal y revisable— es la que explica por qué una marca puede estar operando hoy y no mañana.

Su ficha, en lo que a este mercado se refiere, no describe nada aprovechable. No hay mención de totales, de momios ni de herramientas de apuestas en lo que se puede leer.

Veredicto: la estructura de permisos más cargada del grupo y la propuesta peor documentada sobre este mercado, con titular distinto según la fuente.

Playdoit, un permiso antiguo y una ficha sin detalles

El permiso de Playdoit es DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx, con Eventos Festivos de México como titular según esa fuente. La forma del número —anterior al cambio de nomenclatura de las demás— sugiere antigüedad en el sistema, aunque de ahí no se sigue nada sobre la calidad del producto.

Sobre el mercado de totales, la ficha consultada no dice nada. Ni momios, ni líneas, ni herramientas.

Veredicto: un permiso viejo y una descripción comercial que no ayuda a decidir; el jugador tendrá que evaluarla por lo que vea en su propio programa de apuestas.

Betway, momios con nombre propio y apuestas gratis semanales

Betway es una de las cuatro marcas del grupo cuya ficha sí habla del producto. Anuncia más de 2,000 eventos por semana, momios mejorados bajo los nombres “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales.

Su permiso aparece como 4184, según casasdeapuestaslegales.mx, con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular según esa fuente y sin confirmación oficial. Cabe notar que el titular es una empresa de frontón, y eso conecta con la estructura legal descrita antes: los permisionarios con local físico pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas.

Las apuestas gratis semanales del club son el punto interesante desde el costo. Una apuesta gratis cuyo importe no se devuelve con el acierto vale menos de lo que su nombre sugiere: solo se cobra la ganancia, no el importe que sirvió de base. Es una distinción que el jugador nota en el saldo y que la mayoría descubre después del primer acierto.

Los momios “Super” y “Ultra” merecen una lectura parecida. Un momio mejorado es mejor que el estándar de esa casa en ese evento, lo cual no dice nada sobre si supera al de la casa de al lado. El “mejorado” es un comparativo interno, no un comparativo de mercado, y la palabra invita a la confusión a propósito.

Veredicto: la oferta con el vocabulario de momios más vistoso del grupo y la que mejor ilustra la diferencia entre un precio mejorado y un precio competitivo, con un titular de permiso ligado a un frontón.

Betcris, el catálogo de herramientas y el número que no se puede imprimir

Betcris destaca en su aplicación cuatro cosas concretas: el parlay del mismo juego (Same Game Parlay), el retiro anticipado, las apuestas a jugadores y los retiros rápidos con métodos de pago locales y atención en español.

Es la ficha con más herramientas útiles para el mercado del más/menos, aunque ninguna de ellas lo mencione por su nombre. El parlay del mismo juego permite juntar el total de puntos con el ganador del partido en un solo boleto, y esa combinación es de las que más elevan el precio y más reducen la probabilidad. El retiro anticipado, en cambio, juega al revés: permite cerrar una posición antes del final, normalmente renunciando a parte del valor.

Su permiso aparece como permiso del permisionario con Producciones Móviles como titular según las fuentes, pero sin número impreso: el del pie del sitio de la marca y el de la tabla de la compilación difieren. Es la única del grupo donde la contradicción está en la propia casa, y eso obliga a un ejercicio simple: leer el pie de página del sitio y anotar el número que ahí aparece, junto con el nombre del permisionario.

Los retiros rápidos con métodos locales son el otro punto práctico. Un retiro que llega a una cuenta en el país se resuelve en tiempos bastante distintos a uno que sale al extranjero, y esa diferencia es la que mide el eslogan.

Veredicto: el catálogo de herramientas más útil para armar y deshacer boletos de totales, con la contradicción más incómoda del grupo en el número de permiso.

Pickwin, dos números que no cuadran y ninguna descripción del mercado

Pickwin aparece con el permiso DGJS/DCRCA/1584/2019 en una compilación y con DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER en otra; según blog.pickwin.mx y Apuestas-legales.com.mx los números se contradicen entre sí, y el titular es Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora según esas fuentes.

Hay un detalle que llama la atención: uno de los números que se le atribuyen a Pickwin es el mismo que aparece en el pie de página de Betcris, a nombre de Producciones Móviles. Un permisionario operando más de una marca es exactamente lo que la estructura legal mexicana permite, y el detalle deja de ser un error de lista para convertirse en una pista sobre cómo está armado el mercado.

Su ficha, sobre el más/menos, no dice nada.

Veredicto: la marca que mejor ilustra la opacidad del sistema de permisos, con un número compartido con otra casa y ninguna descripción propia del mercado de totales.

Antes de firmar el boleto: registro, datos y dinero en el mostrador

La secuencia práctica de una casa con permiso empieza en el registro y no en el depósito, porque la verificación de identidad está atada a la cuenta desde el principio. Una cuenta abierta con documentos de otra persona no es una cuenta a nombre del jugador, y en un retiro que llega a una cuenta bancaria del titular, la discrepancia aparece sola.

El depósito viene después, y los métodos que las casas describen —tarjetas, transferencia bancaria SPEI, comprobantes en tiendas como OXXO y monederos electrónicos— son los que cada marca dice sobre sí misma. Aquí no hay norma que cubra los pagos de apuestas: son prácticas comerciales, no reglas.

El boleto se coloca y queda registrado con su momio, su línea y su hora. Ese registro es la prueba de lo que se apostó, y conviene conservarlo hasta que el saldo esté disponible.

El retiro llega a una cuenta a nombre del jugador, y cuando el premio está gravado, la casa emite el CFDI de retenciones correspondiente. Ese documento es el que se usa en la declaración anual, y es una de las diferencias concretas entre una casa con permiso y una que opera sin él. Si el premio supera los 600,000 pesos en el año, ese dato tiene que aparecer en la declaración.

El último paso es el que casi nadie da: revisar las herramientas de juego responsable antes de necesitarlas. Un límite de depósito puesto un martes cualquiera vale más que uno puesto un domingo por la noche.

La letra chica que decide el valor de un bono

No existe una regla estatutaria sobre bonos en la normativa, y esa libertad es precisamente lo que hace que la letra chica varíe tanto de una casa a otra. Sin un marco común, cada operador escribe sus propios requisitos, y ahí es donde el valor de una promoción sube o baja.

Los tres elementos que cambian el resultado son los mismos en toda promoción: cuánto hay que apostar, con qué momios mínimos y para cuándo. Un requisito de apuesta de 10 veces sobre un bono sin depósito obliga a mover diez veces ese importe en apuestas antes de poder retirar la ganancia; esa cifra la publican reseñas de terceros para la oferta de Caliente, y es la clase de dato que hay que comprobar en la casa antes de aceptar el bono.

El segundo elemento es la cuota mínima. Un requisito que exige momios por encima de cierto umbral deja fuera justamente los mercados más equilibrados, y muchos mercados de dos resultados con dos precios cortos caen dentro de esas exclusiones. Regalar un bono y prohibir el mercado barato para cumplirlo es una forma de abaratarlo sin tocar la cifra.

El tercero es el plazo. Un requisito de apuesta que vence en pocos días obliga a jugar rápido y a jugar más, y ahí es donde el bono se convierte en un empujón al volumen. Cuanto más corto el plazo, menos margen tiene el jugador para elegir solo los mercados que le convienen.

La apuesta gratis merece su propio comentario, porque es el término más malinterpretado. Una apuesta gratis cuyo importe no se devuelve con el acierto no paga el importe: paga la ganancia. Diez pesos a momio 2.00 devuelven diez de ganancia, no veinte. La palabra “gratis” describe el origen del dinero, no el tamaño del premio.

Los momios mejorados van en la misma dirección. “Mejorado” significa mejor que el estándar de esa casa; no significa mejor que el de la casa vecina. La comparación que importa es la de mercado, y esa solo se hace abriendo dos aplicaciones a la vez.

Lo que hace un permiso por el apostador y lo que no

Una lista de nueve marcas que operan bajo permiso de la SEGOB —cada una según su propio pie de página o según la compilación que lo publica— no es el mercado completo, y conviene recordarlo antes de sacar conclusiones. Una casa ausente de esta página no está por eso sin permiso. El registro público de la Dirección General de Juegos y Sorteos es el lugar donde se busca un permiso, y mientras ese listado no esté disponible de forma abierta, la verificación se hace marca por marca.

Lo que sí se puede comparar es la estructura. Todas las marcas de esta lista cuelgan de un permisionario con local físico, algunas comparten titular, y todas están sujetas a la autoridad que puede suspenderlas. Ninguna ofrece un momio mejor por tener permiso, y ninguna exención fiscal por no tenerlo. Son dos cosas separadas que la publicidad mezcla.

El episodio de las marcas bloqueadas lo demuestra con fechas concretas. Betano está bloqueada desde noviembre de 2025, cuando la Unidad de Inteligencia Financiera congeló cuentas; en diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo le permitió publicar contenido informativo ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. El estado es inestable, y por eso se cuenta con su fecha y nunca como abierto o cerrado hoy.

Ese es el costo que no aparece en ningún momio: el riesgo de que el saldo quede del otro lado de una decisión administrativa. Frente a él, la única defensa razonable es mantener en la cuenta lo que se está dispuesto a perder de vista.

Un boleto sencillo, con los números puestos

Tomemos una apuesta de 200 pesos mexicanos a momio 1.85, sencilla, al menos de 2.5 goles. Si acierta, el premio es la cantidad apostada multiplicada por el momio: 200 por 1.85, es decir 370 pesos. De esos 370, la ganancia neta son 170 pesos; los otros 200 son el dinero del apostador que regresa a casa. El margen de la casa no restó nada de ese premio: estaba dentro del momio desde antes de que se colocara el boleto.

Ahora cambiemos la apuesta por una combinada. Dos selecciones a momio 1.85 cada una forman un solo precio: los momios se multiplican y dan 3.4225. Con los mismos 200 pesos, el premio potencial pasa a 684.50 pesos. El precio más alto no es generosidad: es la probabilidad de acertar ambas patas puesta en número, y es bastante menor que la de acertar una sola.

La comparación entre las dos apuestas explica por qué el más/menos combinado con otro mercado en el mismo boleto se ha vuelto tan popular y por qué conviene mirarlo con desconfianza. El mismo pronóstico aislado paga 1.85 y dentro de una combinada parece pagar mucho más; lo que cambió no es la probabilidad del pronóstico, es la probabilidad del boleto entero.

El costo por temporada, no por boleto

Aquí es donde el margen deja de ser una curiosidad aritmética y se convierte en una cifra que el apostador puede sentir. Cada boleto emitido paga el margen de su mercado, gane o pierda, y ese descuento se aplica al volumen. Quien apuesta cien boletos al mes paga cien veces; quien apuesta diez, diez.

La forma más simple de verlo es comparar dos mercados distintos del mismo partido. El total de goles, con dos lados y precios cortos, comprime el retorno del mercado mucho más que un 1X2, donde el favorito a momio alto reparte el margen de otra manera. No es que una casa cobre más en un mercado que en otro por maldad: es que la estructura de precios del mercado lo determina. La consecuencia para el apostador es que el mismo dinero jugado en mercados más comprimidos cuesta más, boletos después.

Y de ahí sale la única recomendación sensata que se puede dar sin conocer el resultado de nada: comparar momios del mismo mercado y la misma línea entre dos o tres casas antes de confirmar. La diferencia de unas centésimas por boleto es pequeña. Multiplicada por un año de boletos, deja de serlo.

Preguntas frecuentes sobre el más/menos y lo que cuesta jugarlo

¿Cómo compruebo que una casa de apuestas tiene permiso de la Secretaría de Gobernación?

El permiso se llama permiso y lo otorga la Dirección General de Juegos y Sorteos, adscrita a la SEGOB, a un permisionario con local físico; las marcas en línea cuelgan de esos permisos. Para comprobarlo, anota el número y el titular que aparecen en el pie del sitio de la marca y contrástalos con el listado que publica la propia Dirección General de Juegos y Sorteos.

¿Cómo calculo lo que paga mi apuesta con la cantidad apostada y el momio?

El premio es la cantidad apostada multiplicada por el momio fijado al colocar el boleto. Con 200 pesos a momio 1.85, el premio es 370 pesos y la ganancia neta 170. Si el boleto combina dos selecciones, los momios se multiplican entre sí y forman un solo precio.

¿Cómo se nota el margen de la casa en los momios de un mercado?

Se nota dividiendo 1 entre la suma de los inversos de todos los momios del mismo mercado. Con dos resultados a 1.90 y 1.90, el mercado devuelve cerca del 52.6 % y la casa se queda alrededor del 47 %, suponiendo dinero repartido entre ambos lados. Dos momios cortos y simétricos comprimen mucho ese retorno.

¿Puedo ponerme un límite de depósito o de pérdida en una casa de apuestas mexicana?

Sí, dentro de cada casa, con las herramientas de juego responsable que la propia marca lista en su ficha o en su sitio. Lo que no existe en México es un límite legal de depósito o de pérdida ni un registro nacional de autoexclusión, así que un límite puesto en una plataforma no bloquea el acceso a la siguiente.

¿Se pagan impuestos por los premios y quién los retiene?

Los premios de juegos con apuestas autorizados legalmente son ingreso conforme al artículo 137 de la Ley del ISR. El pagador retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y 21 % si un impuesto estatal supera ese porcentaje; la casa emite el CFDI de retenciones. La Ciudad de México aplica además un 6 % estatal.

¿Qué pasa si apuesto en un sitio que no tiene permiso mexicano?

El sitio no aporta sede legal en el país, ni sujeción a una autoridad mexicana, ni CFDI de retenciones, y una licencia de otra jurisdicción no equivale a un permiso de la SEGOB. El saldo puede quedar congelado si el operador es suspendido, como ocurrió en este mercado desde noviembre de 2025.

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