Apuestas deportivas en línea en México: las nueve casas que sí tienen permiso y cómo se ve el margen por dentro
En México nadie tiene licencia de apuestas en línea. Lo que existe es un permiso de la Secretaría de Gobernación —léase bien: permiso, no licencia— concedido a un permisionario de juego terrestre, y la casa que aparece en la pantalla es una marca que opera bajo ese permiso ajeno. De ahí salen casi todas las rarezas que un apostador mexicano encuentra y no sabe explicar: que la razón social del permiso no sea la que paga los anuncios, que dos sitios distintos compartan el mismo papel, que la Dirección General de Juegos y Sorteos no tenga una lista pública que un ciudadano común pueda abrir para comprobar un número.
Última revisión de los datos y de los permisos citados: noviembre 5, 2026, tomando como referencia las fichas, los pies de página y los listados que cada operador publica, más las compilaciones de sitios de apuestas que se citan cuando la lista oficial no es accesible.
Que la casa exista no la hace legal: el marco mexicano de un vistazo
El apostador que escribe “apuestas deportivas en línea” en el buscador casi siempre quiere dos cosas: dónde jugar y si eso lo va a meter en problemas. Las dos preguntas tienen la misma raíz, y la raíz es una ley de 1947.

La Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, prohíbe en el territorio nacional los juegos con apuesta y las apuestas, y solo permite los que están autorizados de manera expresa. El artículo 7 encarga a la Secretaría de Gobernación otorgar los permisos y la inspección; el artículo 8 la faculta para clausurar establecimientos no autorizados; el artículo 9 impide que un local de apuestas quede cerca de escuelas o centros de trabajo, y el artículo 10 reparte ese trabajo con los estados y los municipios. Nada de eso menciona internet, porque en 1947 internet no era una palabra.
El Reglamento de la misma ley es donde aparece el detalle que gobierna el mercado digital. Su artículo 1 cubre la autorización, el control y la inspección de juegos con apuestas y sorteos, con excepción de los de la Lotería Nacional, y fija esas funciones en el ámbito federal. El artículo 2, reformado el 16 de noviembre de 2023, establece la regla que muchos apostadores no conocen y que explica el resto: lo que no está previsto expresamente está prohibido. Y el artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario.
Traducido a la vida diaria: un sitio web de apuestas no puede tener una licencia digital independiente. O cuelga del permiso de un permisionario autorizado a operar en tierra, o no cuelga de nada. El artículo 28 menciona entre los tipos de permiso aplicables los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos; los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas. El artículo 31 dice que los permisos no son transferibles, y el artículo 29 obliga a los permisionarios de apuestas remotas a presentar cuentas trimestrales y una anual auditada, a mantener un seguro, a reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y a constituir un seguro de fianza.
Lo que sigue es la parte incómoda para quien quiere una respuesta limpia. No hay una lista oficial que se pueda abrir para verificar un permiso. La Dirección General de Juegos y Sorteos publicaría un PDF con los sitios autorizados; el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto; y los conteos de sitios de apuestas se contradicen entre reportes: 136 páginas en uno, entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx en otro. Por eso ni aquí ni en la ficha de ninguna casa vas a encontrar un número de permiso presentado como confirmado oficialmente. Cuando aparece, aparece con su origen: según el pie de página de la propia marca o según una compilación de sitios de apuestas.
La reforma tampoco ayuda por ahora. La Secretaría de Gobernación terminó (reportado el 13 de octubre de 2026) un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad; no se ha presentado y no es ley. Hay además una iniciativa que derogaría la ley para crear un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión. Sigue siendo eso: una propuesta.
Qué se puede apostar y con qué condiciones, mercado por mercado
Sobre la mesa solo hay un camino con respaldo oficial: las apuestas deportivas se pueden hacer únicamente a través del permiso de un permisionario otorgado por la Secretaría de Gobernación. Fuera de eso, cada modalidad vive en su propio suelo, y algunos suelos están vacíos.
Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y los tipos de apuesta no tienen una regla separada en los artículos del Reglamento. Nadie los prohíbe y nadie los regula con nombre propio: van dentro del permiso, como el resto de la oferta. Las apuestas mútuas y las carreras de caballos sí tienen su terreno definido, el hipódromo, el galgódromo y el frontón, con el “cruce de apuestas” de por medio; en ese circuito los menores de edad no pueden participar en ningún caso, como lo dice el artículo 5.
Un mercado de apuestas entre particulares, del tipo en que dos apostadores se cruzan sin casa en medio, no tiene disposición alguna en las normas revisadas, y esta página no va a decirte que existe en México. Tampoco hay una lista de eventos restringidos —menores, ligas de ascenso— que se pueda citar. La Lotería Nacional camina aparte, excluida del Reglamento por su artículo 1.
Hay un hueco que vale la pena poner en palabras porque es el tipo de cosa que un apostador descubre cuando ya perdió algo. Para las apuestas en vivo, para los deportes virtuales y para los tipos de apuesta que las casas empacan con nombres comerciales, el permiso no dice nada específico: lo que rige es lo que la casa escriba en sus propios términos. Y esos términos son del permisionario, no del apostador, que no participó en negociarlos.
El permiso de la SEGOB: cómo se comprueba y cómo se finge
Lo primero que un apostador quiere saber de una casa desconocida es si está autorizada. Lo segundo, si el permiso que presume cubre el uso que él le va a dar. Las dos respuestas exigen el mismo trámite, y ese trámite es más manual de lo que parece.
El permiso no es intransferible como chapa decorativa: el artículo 31 lo declara no transferible, de modo que un sitio nuevo bajo un permiso viejo solo puede significar una marca operada por el mismo permisionario, no una licencia revendida. Varios datos del mercado encajan con esa lectura. El permiso DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER de Betcris figura a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que según el oficio DGJS/405/2018 opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V., y en la misma tabla de propietarios aparecen otros permisionarios: Tecnología en Entretenimiento Caliplay para Caliente con permiso DGG/SP/404/97, Libros Foráneos para Codere con DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, Espectáculos Deportivos Frontón México para Betway con el 4184. Un permisionario con varias marcas no es un escándalo: es cómo está armado el sector.
La comprobación práctica, en cambio, se hace en tres pasos y ninguno es digitalmente elegante. Se busca el número en el pie de página o en los términos del sitio, no en una pantalla de bienvenida. Se identifica al titular del permiso y se compara con la razón social que la casa declara, algo que en varias marcas no coincide del todo y en una coincide con un número que otra casa también presume. Y se entiende que un permiso de apuestas remotas es un acto temporal: hoy está, y puede no estar.
Sobre la edad conviene no confundir dos cosas. El artículo 5 impide a los menores de edad estar en las salas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, pero no pone un número. Los que ponen número son los operadores: 18 años, en sus propias fichas y pies de página. Una cifra legal de edad para apostar no está establecida de manera expresa.
Verificación, límites y autoexclusión: la protección que depende del operador
Aquí está la diferencia que más cuesta ver cuando se comparan dos pantallas parecidas. En México la protección del apostador no viene de una regla única, viene del catálogo de herramientas que cada marca decide ofrecer por su cuenta.
Las casas verifican la identidad de sus usuarios, es decir, aplican controles de conocimiento del cliente, y reportan las operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria, porque el juego con apuestas está catalogado como actividad vulnerable frente al lavado de dinero. Los documentos concretos que se piden no están fijados en la ley: los define el operador. En la práctica esto significa que la verificación de identidad llega en un momento distinto en cada casa, y que el retiro puede detenerse justo ahí.
No existe un registro nacional de autoexclusión. Es la ausencia más grande del sistema mexicano y tiene consecuencias concretas: la autoexclusión en las plataformas es voluntaria, vive dentro de cada operador y no viaja. Alguien que se autoexcluye de una casa puede abrir cuenta en la siguiente cinco minutos después, con el mismo nombre, el mismo CURP y el mismo teléfono. Lo que sí aparece con frecuencia son herramientas internas —pausas, límites de depósito e incluso autoexclusión— listadas en las fichas de las aplicaciones. También es el operador quien decide si ofrece o no una cuenta temporal, un límite de pérdida o un tope de depósito: no hay techo legal de depósito ni de pérdida en el marco revisado.
Dos capas más completan el cuadro. La publicidad muestra la clave del permiso oficial y los avisos de juego responsable, según un reporte secundario; no se encontró un artículo federal de publicidad en los artículos del Reglamento revisados. Y lo que circula sobre horarios de transmisión, influencers, deportistas o prohibición de bonos de bienvenida son iniciativas y reportes, no ley vigente.
Dinero: cómo entran los depósitos y por dónde se va el premio
El camino del dinero dentro de una casa de apuestas mexicana tiene tres estaciones: el depósito, la cuenta y la retención. Ninguna es idéntica entre marcas, y esto no es un detalle administrativo: es la parte del producto donde el apostador siente si eligió bien.
Los métodos que aparecen en las fichas y los pies de página son los que cada marca dice de sí misma. Tarjetas, transferencia bancaria por SPEI, vouchers en efectivo en tiendas como OXXO y monederos electrónicos forman el catálogo habitual. Betcris muestra en su página principal los logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin indicar montos mínimos. Codere anuncia depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO. Playdoit acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, entre otros. Ninguna ley cubre los pagos de apuestas: lo que hay es lo que cada operador publica.
Los retiros van a una cuenta a nombre del jugador, y el operador emite un CFDI de retenciones cuando el premio causó impuesto. Esa exigencia del artículo 29 —cuentas trimestrales, anual auditada, seguro, reportes de operaciones sospechosas y fianza— es, en el fondo, la razón por la cual una casa con permiso se toma el trabajo de saber quién eres antes de pagarte. La verificación no es burocracia gratuita; es la contraparte de que exista alguien a quien reclamar.
Sobre criptomonedas: en las marcas que operan con permiso, el uso de cripto no está establecido. Ni las fichas ni los pies de página lo documentan, así que un apostador que llegue buscando “apuestas deportivas en línea crypto” debería entender que la vía del permiso mexicano y la vía cripto son, hoy, dos caminos distintos y no siempre compatibles.
El IEPS de 2026 y la retención del ISR: quién paga qué
El 31 de diciembre de 1947 no previó nada de esto, pero el impuesto sí cambió y este año el cambio llegó a la mesa del apostador.
Por el lado del operador, el artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS grava con 50 % los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos. La reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025 entró en vigor el 1 de enero de 2026, y antes la tasa era de 30 %. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea de residentes en el extranjero que no tengan establecimiento en México, que deben cumplir con las obligaciones de la ley, y para el incumplimiento grave existe el bloqueo temporal del servicio digital (artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA).
Conviene ser preciso sobre la base, porque aquí es donde las cifras se citan mal. El texto revisado dice solo “valor de la actividad”. La prensa habla de “monto total apostado”. No se puede afirmar “50 % de las apuestas” ni “50 % de los ingresos brutos”, porque ninguna de esas lecturas está establecida. En los estados hay además impuestos locales que varían: la Ciudad de México grava el juego con apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.
Para el apostador el número que importa es el de sus premios, y ahí la regla es de dos velocidades. Los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR consideran ingreso los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos autorizados legalmente. Quien paga retiene 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no pasa de 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración que le corresponde cuando está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México cobra 6 % estatal sobre los premios, lo que deja el total alrededor de 7 % según un reporte secundario. Y los premios que superan 600,000 pesos en el año se reportan en la declaración anual, también según reporte secundario.
Un matiz del artículo 137 que vale más que cualquier tabla: cubre premios “autorizados legalmente”. El tratamiento de un premio ganado en un sitio sin permiso no está establecido, así que la posición honesta no es una cifra sino una recomendación de consulta con un contador o asesor fiscal. Si el premio es grande, la conversación con el contador conviene antes de gastarlo.
Normativa frente a bloqueo: qué pasó realmente con bet365 y Betano
La parte mexicana que más titulares produjo no es una ley, es una secuencia de decisiones que todavía se mueve, y por eso cada afirmación sobre ella se escribe con su fecha y nunca en presente.

El marco general de la vigilancia es el artículo 2 del Reglamento, que prohíbe lo que no está expresamente autorizado, junto con el artículo 8 de la ley, que permite a la Secretaría de Gobernación clausurar establecimientos no autorizados. La dependencia ha reforzado su facultad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso; lo que no está establecido es una base legal para bloquear sitios de apuestas más allá del bloqueo por incumplimiento fiscal que prevé la Ley del IVA.
La cronología importa y conviene leerla como una historia policiaca con capítulos. Los días 11 y 12 de noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó 13 casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano —de Ganador Azteca, del grupo de Ricardo Salinas Pliego— quedaron deshabilitadas; desde noviembre de 2025 Betano está bloqueada por ese congelamiento de cuentas de la UIF. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo permitió a esas aplicaciones publicar contenido informativo lícito y ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, incluidos betano.mx y bet365.mx. Y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra bet365 y Betano, según una sola fuente. En 2026 se cerraron además alrededor de 20 casinos físicos.
Con las cuentas de esos dos operadores congeladas por la UIF en noviembre de 2025, el tendido que hace el apostador no es un desplante financiero: es la comprobación de que un saldo en una cuenta bloqueada se convierte en una cifra en una pantalla que nadie le va a pagar.
Ni la multa ni el delito para el apostador que simplemente juega en un sitio sin permiso están establecidos, y esta página no va a inventar ni la sanción ni la exención. Lo que sí se puede comparar es lo que cada camino entrega. Una marca con permiso ofrece un domicilio legal en México, un permiso de la SEGOB, controles de conocimiento del cliente y antilavado, y un CFDI de retenciones cuando corresponde. Una marca del exterior no ofrece nada de eso, y a cambio puede tener bloqueado el acceso sin aviso. Lo que ninguno de los dos caminos ofrece es un registro nacional de autoexclusión, porque ese no existe. Un sitio con licencia de Curazao no es un permisionario mexicano, digan lo que digan sus sellos.
Fundamentos: cómo se lee un boleto, un momio y un mercado
Antes de comparar marcas hay que poder leer lo que la marca te pone enfrente. La parte técnica de una apuesta deportiva son cuatro piezas y todas se ven en la pantalla.
El momio es el precio. En México se llama momio y no cuota, y ese detalle de vocabulario te dice de inmediato si el sitio te está hablando como cliente mexicano o como cliente importado. El boleto —también cupón o ticket— es el documento que reúne tus selecciones. Una apuesta sencilla lleva un solo evento; un parlay, al que muchas casas llaman también combinada, lleva dos o más y multiplica sus momios en un solo precio. El hándicap equilibra a dos rivales desiguales y el más/menos reparte el mercado alrededor de un número de goles, puntos o carreras que la casa elige. La apuesta en vivo es la que se hace con el partido corriendo, y el precio se mueve mientras el juego se mueve.
El mecanismo que más confunde y que más conviene entender es el parlay, porque su atractivo es exactamente su riesgo. Las selecciones no se suman: los momios se multiplican. Un parlay de dos selecciones a 1,90 cada una no paga 3,80, paga 3,61, porque 1,90 por 1,90 es 3,61. La diferencia entre sumar y multiplicar parece pequeña en dos selecciones y deja de serlo cuando el boleto lleva cinco o seis, que es precisamente cuando el pago grande se vuelve más vistoso y más improbable. La casa gana en cada pierna, y en un parlay cobra su margen repetido.
El otro verbo que hay que aprender es retiro anticipado (cash out). Suena a control y en parte lo es: permite cerrar un boleto antes de que termine el evento. Lo que hace, casi siempre, es venderte una segunda versión del margen de la casa, aplicada al resultado que ya tienes casi ganado. Funciona bien para quien quiere bajar el pulso después de un gol temprano. Funciona mal para quien lo usa como sustituto de pensar el boleto desde el principio.
El margen de la casa: el 5 % que no aparece en ningún anuncio
Hay una cifra que no verás en la publicidad de ninguna casa y que está dentro de todos sus momios. Se llama margen: la parte de cada peso apostado en un mercado que la casa se queda por construcción. La fórmula es la del inverso de los momios sumados —uno entre la suma de uno entre cada momio— y su resultado es la proporción de todas las apuestas de ese mercado que el mercado devuelve; el margen es 100 % menos esa proporción.
Un ejemplo sirve más que la fórmula, siempre que se diga que es un ejemplo y no un precio cotizado. Tomemos un mercado de dos resultados con momio 1,90 y 1,90, un precio redondo de laboratorio. Uno entre 1,90 es 0,5263. Sumado consigo mismo, 1,0526. Uno entre 1,0526 da 0,95, es decir que ese mercado devuelve alrededor del 95 % de todo lo apostado, y el margen queda alrededor del 5 %. Ese medio décimo es el precio de entrada. Y la cifra solo vale para esa configuración exacta: un mercado tan parejo y con esos dos momios.
Cuando el mercado se desequilibra, el mismo cálculo deja bandas distintas. Si el favorito va a 1,30 y el otro lado a 4,00, la suma de inversos sube a 1,0192 y el margen se va a poco más de 1,9 %. Si los dos lados van a 1,50 y 1,50, la suma baja a 1,3333 y la casa se queda con el 25 %, un cuchillo de madera comparado con el bisturí del mercado parejo. La explicación no es misteriosa y tampoco es bonita: los mercados estrechos y sospechados de movimiento se protegen con un margen ancho, y los eventos mayores, con muchísimo volumen, se ajustan con uno delgado. La banda razonable de una casa seria va de alrededor del 2 % al 8 %. Por encima de eso ya no es un precio, es un peaje.
Aquí es donde la comparación de bonos de bienvenida se cae sola. Un bono de 7,000 pesos suena generoso hasta que se pone al lado de un margen permanente del 8 %: sobre ese mercado el apostador está pagando más de lo que el bono le devuelve, y el bono se cobra una sola vez. El margen se cobra todas las veces.
Elegir casa según el tipo de apostador que eres
La pregunta “cuál es la mejor casa” no tiene una sola respuesta honesta. Tiene tres o cuatro, según qué le pese más a cada quien, así que conviene separar los perfiles y decir a cada uno qué camino le queda mejor.
Para el que juega con presupuesto pequeño —200 o 300 pesos por jornada—, el margen es el único número que importa y el bono es ruido. Un rollover se mide contra el volumen de apuestas que ese apostador hará en meses, no en semanas; un requisito de apuesta que parece moderado se convierte en un compromiso de temporada. Este apostador gana más eligiendo mercados principales en una casa con margen delgado que cazando bonos de bienvenida en cuatro sitios.
Para el que apuesta montos altos, la pregunta correcta no es el premio sino la ruta de salida: cómo se retira, a qué cuenta, con qué verificación previa y cuánto tarda. Un límite de retiro o una verificación que llega tarde puede costar más que varios puntos de margen.
Para el que apuesta en vivo, la velocidad de la cuota y la liquidez del mercado pesan más que el bono de entrada. Y aquí vale la pena decir lo que el marco mexicano deja abierto: las apuestas en vivo no tienen regla separada en el Reglamento, así que la protección del apostador depende del catálogo de herramientas del operador, no de una norma.
Para el que busca cripto, el camino del permiso mexicano hoy no lo lleva a ningún lado documentado. Entre elegir una marca con permiso de la SEGOB y elegir una plataforma cripto hay que entender que se cambia una cosa por otra: se cambia el domicilio legal y el CFDI por la velocidad y la informalidad, y ninguno de los dos lados ofrece un registro de autoexclusión.
Una cuarta ruta existe y muchos la ignoran: revisar los términos antes de depositar, no después de ganar. Los requisitos de apuesta, el momio mínimo que cuenta para el rollover y el plazo del bono están escritos. Leerlos toma diez minutos y es la diferencia entre un bono que suma y un bono que obliga.
Nuestra clasificación: las nueve casas con permiso, puestas una al lado de otra
Lo primero que hay que decir de esta tabla es lo que no es. No es la lista del mercado mexicano: es una lista de nueve marcas que operan con un permiso de la Secretaría de Gobernación según sus propias fuentes. Una casa que no aparece aquí no está por eso sin permiso, y el mercado real tiene muchas más. La Dirección General de Juegos y Sorteos no publica una lista que un apostador pueda abrir, así que el estatus de cada permiso se lee como la marca o la compilación lo declara, nunca como confirmación oficial.
| Casa | Estatus del permiso SEGOB según la fuente citada | Lo que su propia ficha dice sobre la protección y el uso |
|---|---|---|
| Betcris | Permiso de su permisionario, a nombre de Producciones Móviles; el número del pie de página y el de la tabla de propietarios difieren, así que no se imprime (según el pie de página de la marca) | Los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza una sección de juego responsable y precisa que el servicio no se promociona a menores de 18 años |
| Betway | Permiso 4184, titular Espectáculos Deportivos Frontón México, S.A. de C.V. (según casasdeapuestaslegales.mx) | La marca declara 18+ en su propio material; no publica en la ficha revisada un aviso adicional de juego responsable |
| Caliente | Permiso DGG/SP/404/97, operadora Tecnología en Entretenimiento Caliplay (según el pie de página de la marca) | El pie de página prohíbe los juegos con apuestas a menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable |
| 1xBet | Permiso DGJS/0002/2020, titular Entretenimientos Naturales (según el sitio Apuestas-legales, que no pudo confirmar el dominio ni la lista oficial) | La ficha revisada no documenta avisos de juego responsable; la App Store lista la aplicación a nombre de 1XCorp N.V., una empresa distinta de la titular del permiso |
| Playdoit | Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, titular Eventos Festivos de México (según casasdeapuestaslegales.mx) | La ficha enlaza los términos y las pautas de juego responsable y limita el uso a mayores de 18 años |
| Novibet | Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, titular Comercial de Juegos de la Frontera, S.A. de C.V. (según casasdeapuestaslegales.mx) | La ficha revisada no publica avisos de juego responsable propios |
| Strendus | Permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, titular Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads (las compilaciones difieren) | La ficha revisada no publica avisos de juego responsable propios |
| Codere | Permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, titular Libros Foráneos, S.A. de C.V. (Codere México), según el sitio Apuestas-legales | La aplicación dice operar con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta |
| Pickwin | Permiso de su permisionario, a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora; los números de permiso se contradicen entre compilaciones, así que no se imprime (según el blog Pickwin y el sitio Apuestas-legales) | La ficha revisada no publica avisos de juego responsable propios |
Las dos filas con el mismo titular explican más del mercado que cualquier columna: un permisionario puede sostener varias marcas, y por eso encontrar el mismo nombre detrás de dos sitios no significa que uno haya copiado el papel del otro. Y cuando dos compilaciones se contradicen sobre un número, el número se cae de la tabla. Antes un número equivocado que un dato cómodo.
La última columna también dice algo incómodo. Que una ficha anuncie juego responsable no es una virtud que la casa haya inventado: es lo que la ficha declara, y en varios casos lo que la ficha simplemente no trae. Si el apostador no encuentra avisos de juego responsable ni ruta de cierre de cuenta en lo que la propia marca publica, tiene ahí un dato para su decisión, aunque no sea el dato que la marca quiso destacar.
El orden de las nueve fichas que sigue es el de la tabla y no un ranking de calidad. Cada casa se describe por lo que su propia ficha y su propio pie de página dicen, y cada descripción cierra con lo que esos datos significan para quien está decidiendo.
Betcris: el parlay del mismo juego y una cadena de permisos que se contradice
Betcris llega a la mesa con el nombre de un permisionario en el pie de página y un número que no cuadra con el que aparece en la tabla de propietarios. El permiso DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER figura a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que según el oficio DGJS/405/2018 opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V.; la empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., y ese dato abre la puerta a la parte internacional del asunto, porque arrastra una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Una marca con permiso mexicano y licencia maltesa a la vez no es una contradicción: es la arquitectura habitual de un operador que quiere servir a varios países desde una sola plataforma.
En la página principal aparecen los logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin montos mínimos indicados. La aplicación, publicada por TV Global Enterprises Ltd., se lanzó en julio de 2018, su versión 3.2.1 es del 28 de septiembre de 2026 y funciona en México, Panamá, Perú, Ecuador, República Dominicana y Honduras. Ese último dato se lee como lo que es: una aplicación regional, no una aplicación mexicana con traducción.
La oferta de apuestas se concentra en el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, los retiros rápidos, los métodos de pago locales y la atención en español. La combinación de retiro anticipado y parlay del mismo juego apunta a un apostador que arma boletos de varias piernas dentro de un mismo partido y quiere poder salirse; es una oferta construida alrededor de la gestión del boleto, no alrededor del bono de entrada. El pie de página dice que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza una sección de juego responsable y precisa que el servicio no se promociona a menores de 18 años.
El problema práctico de Betcris no está en su producto, está en su papeleo. Quien quiera comprobar el permiso del pie de página contra la tabla del propietario va a encontrar dos números que no son el mismo, y ninguna pantalla oficial que le dé la razón a uno de los dos. Una marca de este tamaño podría permitirse resolver el detalle; mientras no lo haga, su transparencia depende de que el apostador no pregunte.
Betway: cinco cifras de permiso y una columna que queda vacía
Betway es la casa más fácil de describir en una línea y la más difícil de juzgar con la información que publica. El permiso 4184, a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México, S.A. de C.V., viene de una compilación de sitios de apuestas, no del pie de página de la marca. Es el número más corto y más limpio de toda la tabla, y también el menos sostenido por la propia casa.
Betway no publica un aviso adicional de juego responsable más allá de la declaración de 18+ en su material. Eso no significa que no ofrezca herramientas de protección, significa que no las pone en el escaparate. Para el apostador hay una diferencia: quien compara casas por lo que cada una declara públicamente no encontrará datos específicos para Betway, y quien compara por lo que encuentra al entrar tendrá que entrar.
El nombre del titular, Frontón México, merece un párrafo aparte porque es el ejemplo más claro de cómo funciona el permiso mexicano. Un frontón —una instalación de juego de pelota— obtiene un permiso y puede pedir permisos complementarios para apuestas remotas. La marca digital es una extensión de un negocio con domicilio físico, y esa es la lógica de todo el sector: la ley de 1947 nunca imaginó una apuesta hecha en un teléfono.
Si tu criterio principal es el precio y no la vitrina, Betway entra en la conversación por nombre y por permiso. Si tu criterio principal es saber qué herramientas de control tendrás disponibles antes de depositar, esta es una marca que exige abrir la página de términos y leerla, porque la ficha por sí sola no te lo va a decir.
Caliente: la marca con más herramientas visibles y un bono que no se explica solo
Caliente es, de las nueve, la que publica más detalles sobre su propio funcionamiento. El pie de página muestra el permiso DGG/SP/404/97 y presenta el dato como autorización de la Secretaría de Gobernación, con la operadora Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. El mismo pie de página prohíbe los juegos con apuestas a menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. La ficha de la aplicación Caliente Deportes en la App Store de México la publica la misma operadora y corresponde a la versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026.
La oferta de la aplicación es la más completa de la tabla en cuanto a funciones: transmisión en vivo, creador de apuestas (“crea tu apuesta”), depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, con uso reservado a mayores de 18 años. Para el apostador que quiere ver el partido y apostar sin cambiar de pantalla, transmisión en vivo más creador de apuestas es una combinación que pocas casas mexicanas ponen junta.
Los bonos son donde la marca se vuelve menos clara. En el encabezado de caliente.mx se anuncian 1,000 pesos MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta 7,000 pesos MXN; la página no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Y según reseñas de casas de apuestas, el bono sin depósito de 1,000 pesos exige un rollover de 10 veces, mientras el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito cambian de una reseña a otra. Cuando tres reseñas cuentan tres historias distintas del mismo bono, la única cifra creíble es el rollover que aparece repetido.
Un rollover de 10 veces sobre 1,000 pesos pide 10,000 pesos en apuestas. Con boletos de 200 pesos, eso son 50 apuestas.
Caliente es la casa que le recomendaría a quien quiere la mayor cantidad de funciones dentro de una sola aplicación y está dispuesto a leer los términos del bono con lupa, porque aquí la letra chica no está escrita por la crítica: está repartida entre reseñas que no coinciden. La marca hace bien muchas cosas; la claridad de sus promociones no es una de ellas.
1xBet: el permiso más alto y la empresa que no coincide
1xBet tiene el número de permiso más llamativo de la tabla y el expediente más borroso. El permiso DGJS/0002/2020, a nombre de Entretenimientos Naturales, aparece según el sitio Apuestas-legales, que no pudo confirmar ni el dominio del sitio 1xBet ni la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos. Y hay un detalle que se lee una vez y no se olvida: la App Store lista la aplicación a nombre de 1XCorp N.V., una empresa distinta de la titular del permiso. Dos nombres, dos jurisdicciones y una pregunta sencilla —quién responde por tu saldo— que ninguna de las dos fuentes contesta.
La ficha revisada no documenta avisos de juego responsable de la marca. Eso, sumado a una cadena titular-operador que no cuadra, es exactamente el tipo de perfil donde el apostador debe hacer su propia diligencia antes de depositar, y donde esa diligencia tiene un costo de tiempo que muchas veces no se calcula.
Hay una parte de la historia de 1xBet que no está en la tabla y que conviene decir: la marca es conocida fuera de México y opera en varios mercados con estructuras corporativas distintas. Eso no la vuelve ilegal en México por sí solo, pero sí vuelve más difícil la única verificación que importa, que es la del permiso mexicano.
Si tu prioridad es el momio y la variedad de mercados y estás dispuesto a aceptar que la cadena de responsabilidad no es transparente, 1xBet es una marca que existe para ti. Si tu prioridad es saber a quién le reclamas si algo se atora, el expediente incompleto es la respuesta y no un detalle secundario.
Playdoit: veinticuatro horas de atención y un bono que se contradice a sí mismo
Playdoit combina una operación bien documentada con la promoción peor explicada de la tabla. El permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005 figura a nombre de Eventos Festivos de México según casasdeapuestaslegales.mx, y la aplicación la publica Atracciones America, S.A. de C.V. en la App Store de México: salió en agosto de 2021 y su versión 1.31.0 es del 22 de octubre de 2026.
El catálogo de la aplicación es ancho para una casa mexicana de tamaño medio: futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports, con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. Los métodos de pago incluyen Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, entre otros; la ficha promete retiros rápidos y pagos inmediatos, enlaza los términos y las pautas de juego responsable, y reserva el uso a mayores de 18 años. La atención 24 horas es el tipo de servicio que solo se valora la noche en que un retiro no llega.
El bono es el punto débil. La ficha anuncia 1,000 pesos MXN de bono de bienvenida, pero en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito, de modo que las condiciones no son claras. Una casa que no decide si su bono requiere depósito o no está pidiendo al apostador que adivine, y adivinar el tipo de bono es la peor forma de empezar una relación comercial.
Playdoit le queda bien al apostador que apuesta varias disciplinas y quiere tenerlas en un solo lugar con atención a toda hora, siempre que trate el bono como lo que es: un extra condicionado que hay que leer en la página de términos y no en el escaparate de la aplicación.
Novibet: un permiso tardío y un catálogo del que solo se sabe el nombre
Novibet entra a la comparación con un permiso de 2020, DGJS/DCRCA/1121/2020, a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera, S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx. Un permiso de esa fecha sitúa a la marca en una generación posterior a las casas que crecieron bajo permisos de los años dos mil, y eso se nota en cómo está armada su operación: no arrastra el lastre de una marca de casino físico y llega con una plataforma construida para el mercado digital.
Ese punto de partida tiene una consecuencia para el apostador, y es que la marca no publica avisos de juego responsable en la ficha revisada. Una casa que no nació del negocio terrestre tampoco heredó la costumbre de poner los avisos en el pie de página. El apostador que compara por lo declarado se queda corto aquí; el que compara entrando tendrá que revisar la sección de juego responsable desde dentro.
La comparación honesta con las marcas que sí publican avisos pone a Novibet en desventaja visible, y no es una desventaja de producto: es una desventaja de transparencia. La marca no está obligada por ley federal a publicar un catálogo determinado de herramientas, así que su catálogo es una decisión suya.
Novibet es la opción que consideraría un apostador que ya sabe qué quiere, llega con criterio propio y no necesita que la casa le explique qué es un límite de depósito. Para el que apenas empieza y quiere ver en la pantalla las herramientas de control antes de depositar, una marca de perfil menos explícito es una apuesta que no tiene nada que ver con el deporte.
Strendus: tres permisos, dos titulares y una pregunta sin cerrar
Strendus aparece en la tabla con tres números: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx, en tanto que las compilaciones difieren sobre el titular, que unas nombran como Atracciones y Emociones Vallarta y otras como New Ads. Tres permisos y dos titulares posibles es el expediente más enredado de la lista, y no porque haya algo irregular en tener varios permisos: un permisionario puede tenerlos, y el artículo 31 solo prohíbe transferirlos.
Lo que hace el expediente enredado es otra cosa: hace imposible la verificación rápida que un apostador quiere hacer en dos minutos. Con un titular único y un número único, la comprobación tiene un solo camino. Con tres números y dos candidatos a titular, cada camino necesita una fuente distinta, y la fuente oficial no está disponible.
La ficha revisada no publica avisos de juego responsable propios. Eso deja a Strendus en el mismo lugar que Novibet y 1xBet en la última columna de la tabla: una casa sobre la que se sabe dónde está el permiso pero no qué herramientas ofrece.
Strendus le sirve a quien llegue con una recomendación de confianza y no con una hoja de cálculo. Si el criterio es comprobar antes de depositar, esta es la casa que más trabajo le va a dar en esa comprobación, y el trabajo extra es el dato relevante de su ficha.
Codere: más de treinta deportes y la ficha más completa del grupo
Codere es la única marca de las nueve cuya ficha de aplicación dice las tres cosas que un apostador quiere leer. Permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 a nombre de Libros Foráneos, S.A. de C.V. (Codere México), según el sitio Apuestas-legales; la aplicación “Codere: Apuestas Deportivas MX” figura en la App Store de México a nombre de Codere Newco, S.A.U., salió en enero de 2017 y su versión vigente es del 20 de agosto de 2026. En la ficha se lee que opera con permiso de la SEGOB, que limita el uso a mayores de 18 años y que incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.
Esa última parte —políticas de cierre de cuenta— es la que casi ninguna otra ficha de la tabla menciona, y es la que un apostador valora el día que quiere irse. En un mercado sin registro nacional de autoexclusión, la política de cierre de cuenta de cada casa es la única puerta de salida formal que existe.
La oferta es la más amplia en variedad de deportes: más de 30 disciplinas, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. La ficha anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 pesos MXN y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO. El “hasta” del bono conviene leerlo como lo que es: un techo que depende de lo que el apostador deposite, no un monto garantizado a la entrada.
Codere es la casa con el material público más completo de la comparación, y también la que opera desde 2017 una aplicación que ya conoce el mercado mexicano. Para quien quiere poder revisar de antemano qué pasa con su cuenta al cerrarla, es el punto de partida natural; para quien compara solo por el tamaño del bono, su 7,000 pesos se ve igual que el de Caliente y la diferencia real está en la letra que acompaña a cada uno.
Pickwin: un nombre detrás de dos marcas y un número que no se imprime
Pickwin cierra esta lista con el caso más interesante desde el punto de vista del permiso. Su permiso figura a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora, según el blog Pickwin y el sitio Apuestas-legales, y los números de permiso se contradicen entre las compilaciones: el número que una compilación da para Pickwin es el mismo que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles. Por eso en la tabla no hay número para esta marca.
Ese detalle deja de ser un lío administrativo cuando se mira junto a la primera fila de la tabla: si el titular es el mismo, lo que hay detrás de dos marcas distintas es un solo permisionario operando dos productos. No es ilegal —los permisos no son transferibles, y nadie los está transfiriendo— pero cambia la lectura que el apostador hace de la competencia. Dos marcas que se anuncian como rivales pueden compartir casa matriz.
La ficha revisada no publica avisos de juego responsable propios. La marca, por lo demás, entra en la comparación sin un rasgo de producto que la separe con claridad de las demás: comparte titular con Betcris y comparte con Novibet, Strendus y 1xBet la ausencia de avisos propios en su material público.
Para el apostador, la consecuencia es concreta: si tu plan era abrir cuenta en dos marcas “distintas” para repartir el riesgo, revisa los titulares antes. Repartir el riesgo entre dos marcas del mismo permisionario es una diversificación de fachada, y en un mercado donde las cuentas pueden congelarse por una decisión de la UIF, la diferencia importa.
Qué camino le queda a cada lector
Elegir casa de apuestas en México hoy no es elegir la mejor: es elegir qué combinación de ventajas y formalidades aceptas. El margen te lo cobra cualquiera; lo que cambia es cuánto y con qué letra chica.
El que busca solo precio tiene una respuesta incómoda: el bono no lo salva del margen y el margen no se anuncia. La única cifra que ese apostador puede calcular por su cuenta es la proporción que devuelve un mercado, y la calcula con los momios que tiene enfrente, sin depender de ninguna ficha.
El que busca respaldo legal tiene nueve marcas que operan con permiso de la SEGOB según sus fuentes, un permiso que no es licencia y una lista oficial que no se puede abrir. Eso no es un defecto de las casas: es un defecto del registro. El día que la Dirección General de Juegos y Sorteos publique un listado consultable, media comparación de este mercado se resolverá en un clic, y hoy ese clic no existe.
El que busca protección tiene la noticia menos cómoda de todas. No hay registro nacional de autoexclusión, no hay techo legal de depósito y las herramientas de juego responsable dependen del catálogo de cada operador. En ese hueco, lo único que un apostador controla es leer los términos antes de depositar y saber cuánto está dispuesto a perder antes de empezar. El juego con apuestas es entretenimiento, no una forma de ingreso, y tratarlo así es la única estrategia que este artículo puede recomendar sin mentir.
Preguntas frecuentes sobre las apuestas deportivas en línea en México
¿Cómo puedo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
Busca el número de permiso en el pie de página o en los términos del sitio, identifica al titular y compáralo con la razón social que la casa declara. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica un PDF de sitios autorizados que en este mercado no resultó accesible, así que el número se toma como lo declara la marca o una compilación, nunca como confirmación oficial.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con lo que aposté y el momio?
El retorno es lo apostado multiplicado por el momio: 1,000 pesos a 1,90 regresan 1,900. La ganancia neta es lo apostado por el momio menos uno, es decir 900 pesos sobre esos mismos 1,000. En un parlay los momios se multiplican entre sí, no se suman, así que dos selecciones a 1,90 dan 3,61 y no 3,80.
¿Cómo se nota el margen de la casa en los momios?
El margen es 100 % menos la proporción que el mercado devuelve, y esa proporción es uno entre la suma de uno entre cada momio. En un mercado parejo de 1,90 y 1,90 la devolución ronda el 95 % y el margen el 5 %. Con 1,50 y 1,50 el margen sube al 25 %, y con 1,30 y 4,00 baja a poco más del 1,9 %.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
No hay una ruta legal obligatoria: cada operador decide qué ofrece y dónde lo esconde. En la práctica se busca en la configuración de la cuenta, en la sección de juego responsable o en la política de juego responsable de la ficha. No existe un registro nacional de autoexclusión, así que un límite puesto en una casa no viaja a la siguiente.
¿Se pagan impuestos por los premios y quién los retiene?
Los premios de juegos con apuestas autorizados legalmente son ingreso para la Ley del ISR. Quien paga retiene 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no pasa de 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal supera ese 6 %; en la Ciudad de México, con 6 % estatal, el total queda alrededor de 7 %. La retención es pago definitivo solo si presentas la declaración correspondiente.
¿Qué riesgos corro si apuesto en un sitio sin permiso mexicano?
Pierdes el domicilio legal en México, los controles de conocimiento del cliente y antilavado, y el CFDI de retenciones cuando el premio causó impuesto. Además, si la Unidad de Inteligencia Financiera congela cuentas y se bloquea el dominio, tu saldo queda en una pantalla que nadie paga, como ocurrió con bet365 y Betano desde noviembre de 2025. Ni la multa ni el delito para el apostador están establecidos.
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