Las ofertas de apuestas deportivas, medidas por lo que te cuestan

Updated noviembre 2026
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Una caja de regalo con listón dorado junto a un boleto de apuesta sobre un mostrador de madera

Datos actualizados a noviembre 5, 2026, con las condiciones de permiso verificadas frente a lo que cada operador publica en su propio sitio y en su ficha de tienda de aplicaciones, y con la salvedad de que la lista oficial de permisos de la Dirección General de Juegos y Sorteos no es consultable.

En el encabezado de Caliente se anuncian $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN.

Un bono de bienvenida se anuncia como dinero que llega antes que tú. Conviene leerlo como dinero que llega después, y solo si cumples una lista. La frase que más aparece en los encabezados de este mercado —“$1,000 MXN sin depósito”— describe una cantidad que existe, sí, pero atada a un rollover que las reseñas sitúan en diez veces su valor, con un plazo y un momio mínimo que cambian según a quién le preguntes. Nadie regala mil pesos; se paga por adelantado en volumen de apuestas, y el precio lo pones tú.

Ese es el resumen del mercado mexicano. Los operadores compiten por el mismo bolsillo con dos palancas: el saldo que prometen y las condiciones con las que lo condicionan. Casi todo el trabajo del lector está en la segunda, y casi toda la publicidad está en la primera. Lo que sigue desmonta ambas con las cifras que cada marca publica sobre sí misma, ordena nueve casas por el costo real de su oferta y deja claro cuándo una promoción deja de ser una ventaja y pasa a ser una obligación.

Cómo se ordena esta clasificación: los criterios que de verdad pesan

Ordenar nueve casas de apuestas por sus promociones tiene una trampa evidente: el criterio más visible, el tamaño del bono, es también el menos informativo. Una cifra grande sin condiciones a la vista es un número de marketing. La pregunta útil es otra: cuánto hay que apostar, con qué precio mínimo, en cuánto tiempo y con qué techo de cobro. Todo eso cabe en cuatro criterios que se pueden comprobar sin salir de la ficha del operador o de su pie de página.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
La ficha de la app de Codere México anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN.

El primero es la claridad de la propia oferta. Hay fichas que describen el mismo bono de dos maneras incompatibles en dos apartados distintos, y ahí el lector no está ante un producto confuso sino ante un producto sin definir. El segundo es la carga de apuestas: un rollover alto no es caro por el número en sí, sino por lo que obliga a jugar para desbloquearlo. El tercero es la cobertura del permiso, porque un saldo atrapado en un sitio bloqueado vale exactamente cero. El cuarto es la herramienta de control que el operador pone a mano del usuario, y eso se mide por lo que aparece listado en su propia aplicación, no por lo que promete su publicidad.

Qué se compara aquí y qué queda fuera

Entran nueve marcas: Betcris, Pickwin, Codere, Novibet, 1xBet, Playdoit, Strendus, Caliente y Betway. Todas operan en México bajo un permiso de la Secretaría de Gobernación tramitado a nombre de un permisionario, y esa frase es más importante de lo que parece: en México la palabra es “permiso”, no “licencia”, y ninguna de estas plataformas lo tiene a su propio nombre. Lo sostiene la empresa que sí lo obtuvo, casi siempre con locales físicos detrás.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
La ficha de la app de Playdoit anuncia un bono de bienvenida de $1,000 MXN, descrito unas veces con primer depósito y otras sin depósito.

Quedan fuera dos nombres habituales en cualquier lista de casas mexicanas: bet365 y Betano. No por una decisión editorial caprichosa, sino porque su situación cambió en noviembre de 2025 y desde entonces los tribunales la han movido varias veces; se cuentan más abajo, con sus fechas, y una casa cuyo acceso depende de un amparo no se puede clasificar junto a las demás como si nada. Lo que ordena la tabla es lo que cada marca publica sobre su promoción de bienvenida y el estado de permiso que ella misma declara. El tamaño del bono no ordena nada por sí solo.

El método de las cuatro preguntas

Antes de reclamar cualquier oferta conviene responder cuatro preguntas, y las cuatro están en la letra pequeña que la mayoría no abre nunca.

Cuánto tengo que apostar en total, no cuánto tengo que depositar. A qué precio mínimo deben estar esas apuestas, porque si el mínimo es alto la oferta solo funciona con combinadas o con momios largos. Cuánto tiempo tengo para cumplirlo, porque un plazo corto convierte un rollover moderado en una carrera contra el calendario. Y cuál es el techo: hasta cuánto paga el bono si ganas, y qué pasa con el saldo si no llegas.

Ninguna marca revisada publica las cuatro respuestas con la misma claridad, y esa asimetría es el hallazgo. La oferta no se mide por el encabezado. Se mide por la parte que el encabezado no dice.

El panorama de las ofertas en México: qué se promete y qué se exige

Marca Estado del permiso SEGOB según lo que la fuente declara (no confirmado oficialmente) Lo que la propia ficha de la marca dice sobre su oferta
Betcris Permiso de su permisionario, a nombre de Producciones Móviles; el número del pie de página y el de la compilación no coinciden, no se imprime Su pie de página prohíbe el juego a menores y remite a una sección de juego responsable; no cifra bonos
Pickwin Permiso de su permisionario, a nombre de Producciones Móviles S.A. de C.V. (con Unocapali La Paz Operadora); las compilaciones se contradicen, no se imprime número Declara su permiso en su propio blog; no cifra bonos de deportes
Codere DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según un comparador de casas legales; titular Libros Foráneos S.A. de C.V. Bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN, más de 30 deportes, creador de apuestas y apuestas gratis
Novibet DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. Declara su permiso; no cifra bonos en su ficha
1xBet DGJS/0002/2020, según un comparador de casas legales, que no pudo confirmar el dominio ni la lista oficial; titular Entretenimientos Naturales Bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad, sin cifras
Playdoit DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Eventos Festivos de México Bono de bienvenida de $1,000 MXN, descrito unas veces con primer depósito y otras sin depósito
Strendus DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx; el titular difiere entre compilaciones Declara sus permisos; no cifra bonos
Caliente DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de su propio sitio; titular Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente) $1,000 MXN sin depósito y duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, sin aclarar si valen solo para deportes
Betway Permiso 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. Más de 2,000 eventos por semana, momios mejorados Super y Ultra, creador de apuestas y club con apuestas gratis semanales

La columna de la derecha es la más honesta de las tres y también la más triste: de nueve marcas, solo dos publican una cifra de bono en el mismo lugar donde publican su permiso. Las demás declaran que tienen promociones sin decir de cuánto. Eso no es un fallo de la comparación, es información: una casa que no pone el número en su ficha está reservando el número para el momento de la conversión.

El otro patrón salta a la vista en la primera columna. Cinco marcas tienen un número de permiso atribuido a una compilación externa, no a una fuente oficial. Dos —Betcris y Pickwin— ni siquiera llegan a eso, porque las compilaciones se contradicen y el número que una le asigna a Pickwin es el mismo que aparece en el pie de página de Betcris. Dos permisionarios distintos compartiendo una cifra es un desorden administrativo, y al lector le importa por una razón práctica: si no puedes verificar el permiso de una casa con su propio pie de página, no puedes verificar nada de lo que esa casa promete.

Solo Caliente publica su número en su propio sitio, y ahí sí se puede comprobar sin intermediarios. Lo demás es una cadena de citas. Que la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no sea consultable convierte esa cadena en el único camino disponible, y conviene saber que eso es lo que hay.

Comparar por costo, no por tamaño de bono

Hay una manera sencilla de arruinar una comparación de bonos: ordenar por la cifra grande. El bono de hasta 7,000 MXN de Codere y el de hasta 7,000 MXN que anuncia Caliente en su duplicación del primer depósito parecen el mismo producto en la tabla y no lo son, porque el primero es una promesa de bienvenida y el segundo es una promoción que el propio encabezado no limita a deportes. En el mercado mexicano la oferta de casino y la de deportes viven en el mismo banner y con frecuencia en el mismo saldo, y quien quiere apostar a un partido puede acabar cumpliendo requisitos pensados para tragamonedas.

Esa ambigüedad es un costo real. Un requisito de apuesta se cumple jugando lo que el operador acepta como válido; si la oferta es mixta, la parte deportiva del requisito compite con la de casino y el jugador de deportes carga con un calendario que no eligió. La comparación honesta separa las dos cosas siempre que la marca lo permita, y cuando no lo permite lo dice, en lugar de fingir que el bono de 7,000 es deportivo.

Las dos ausencias que explican el resto

De las nueve marcas, siete no publican ninguna cifra de bono en su ficha. Se puede leer como opacidad o como prudencia, y las dos lecturas conviven. Lo que sí se sabe es el contexto: cuando el IEPS subió a 50 % en 2026, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida porque el impuesto encarece cada peso prometido, y lo absorben en parte. Un bono más callado es también un bono más barato de sostener.

La segunda ausencia es más incómoda. Ninguna de estas fichas describe con precisión el plazo, el momio mínimo y el rollover de su propia promoción de bienvenida, salvo por reseñas externas que se contradicen entre sí. El lector acaba comparando un producto cuyo precio exacto nadie publica en el mismo lugar. Ante eso, la única jugada sensata es leer las condiciones dentro de la cuenta antes de depositar, no en el anuncio.

Cómo leer una promoción antes de aceptarla

El orden importa y casi nadie lo sigue. Se abre la sección de términos, no la de promociones. Se busca la palabra rollover y se anota el número junto al plazo. Se busca el momio mínimo y se comprueba si las apuestas que uno hace habitualmente lo superan. Se busca el techo de ganancia y se calcula si el esfuerzo vale ese techo. Y solo entonces se mira la cifra del encabezado, que a esas alturas ya parece otra cosa.

Ese recorrido tarda cinco minutos y ahorra la frustración de tener un saldo bloqueado a mitad de camino. Es, además, el único control que el lector tiene sobre una oferta cuyo reglamento lo escribió la otra parte.

La letra pequeña del saldo: cómo se desbloquea un bono de bienvenida

Un bono de bienvenida no es un regalo con condiciones: es un contrato de volumen. El operador pone un saldo y tú pones apuestas, y el rollover es la traducción de esa apuesta a un número. Diez veces significa que por cada peso prometido hay que jugar diez. Es la cifra que decide si la oferta es ligera o pesada, y en el mercado mexicano la referencia más citada para el bono sin depósito de Caliente es precisamente esa: diez veces, con un plazo y un momio mínimo que las reseñas no cuentan igual.

Lo que sigue es la parte que casi ningún encabezado explica. Con un rollover de diez veces sobre un bono de $1,000 MXN, el requisito son $10,000 MXN de apuestas. Si el usuario apuesta en boletos sencillos de $200 MXN, eso son cincuenta apuestas hasta cumplir el requisito, asumiendo que solo se juega el importe del bono y que cada apuesta cuenta entera. Con boletos de $500 MXN, veinte apuestas. La cifra de cabecera no cambia; el tiempo y el riesgo que hay que meterle, sí.

Y ahí está el punto que el anuncio omite. Cuanto más pequeño sea el boleto, más tiempo y más decisiones caben entre el bono y el retiro: cincuenta apuestas son cincuenta ocasiones de perder el saldo antes de desbloquearlo. A nadie le pagan por jugar rápido, pero el plazo de la promoción sí presiona en esa dirección.

Rollover sobre saldo y rollover sobre apuesta ganadora

Hay una variante que conviene distinguir desde el principio, porque cambia el costo de forma silenciosa. En algunos bonos el rollover se calcula solo sobre el importe del bono; en otros, sobre el bono más el depósito que lo activó. Cuando el requisito incluye el depósito, el volumen de apuestas obligatorio crece sin que la cifra del anuncio se mueva un peso.

Una casa que promete duplicar el primer depósito hasta $7,000 MXN está prometiendo, en el mejor de los casos, que hay que jugar diez veces ese saldo combinado. Eso lleva el requisito a $70,000 MXN de apuestas en boletos sencillos. La cifra del encabezado sigue siendo 7,000. La cifra que decide la experiencia es otra, y no aparece en el banner.

Por eso la comparación de rollover entre marcas solo tiene sentido cuando las dos publican su base de cálculo. Cuando no lo hacen, cualquier ordenación por “rollover más bajo” es una conjetura con formato de tabla.

El momio mínimo, ese filtro silencioso

El requisito de momio mínimo es el que más disgusta a quien apuesta sencillos y favoritos. Si la oferta exige momios por encima de cierto umbral, las selecciones más probables quedan fuera del cómputo y el jugador se ve empujado hacia precios más largos, donde la probabilidad de acertar es menor. La oferta no cambia el requisito; cambia el perfil de riesgo que hay que asumir para cumplirlo.

Aquí conviene tener clara la matemática del precio, porque el momio no es neutral. En una apuesta a momio 2,00, un boleto de $200 MXN devuelve $400 MXN si acierta, con $200 MXN de beneficio neto. La misma cifra con un momio bajo devuelve mucho menos, y el rollover no se reduce por eso: se sigue contando la apuesta, no la ganancia. Para el requisito da igual ganar o perder; para el saldo del jugador, no.

La consecuencia práctica es incómoda y hay que decirla sin rodeos: cumplir un rollover con momios cortos es una tarea mecánica de volumen; cumplirlo con momios largos es una apuesta a la varianza disfrazada de requisito administrativo. La primera cuesta tiempo, la segunda cuesta saldo.

El plazo, el techo y lo que no se devuelve

El plazo convierte todo lo anterior en una fecha límite. Un rollover de diez veces con treinta días es un plan de apuestas constante; el mismo rollover con una semana es una presión que empuja a subir el tamaño del boleto, y subir el tamaño del boleto con un saldo limitado es la forma más rápida de quedarse sin saldo antes de cumplir.

El techo merece el mismo cuidado. Cuando el bono fija un máximo de ganancia, la promoción deja de escalar con el mérito del jugador: da igual acertar una combinada larga en la última apuesta del requisito, el cobro tiene un límite. Ese límite no se anuncia en el encabezado y no aparece en ningún titular.

Y está la parte que más sorprende a quien se acerca por primera vez: en una apuesta gratis, el importe de la apuesta no se devuelve junto con la ganancia. Si la apuesta gratis es de $500 MXN a momio 3,00 y acierta, el saldo que llega es el beneficio neto, no los $1,500 MXN completos. La apuesta gratis funciona como un préstamo que solo se convierte en premio, nunca en capital. Es gratis la entrada, no la salida, y esa diferencia entre lo que se anuncia y lo que se cobra es el corazón de todo este mercado.

Los permisos de la SEGOB: qué significa operar con un permiso en México

México no tiene licencia de apuestas en línea. Lo que tiene es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, que prohíbe en todo el país los juegos de azar y las apuestas y solo permite lo que autoriza expresamente la Secretaría de Gobernación. La Secretaría concede los permisos e inspecciona, cierra los locales no autorizados y coopera con estados y municipios. El Reglamento de esa ley, reformado el 16 de noviembre de 2023, remata la idea en su artículo 2: lo que no está expresamente previsto, está prohibido.

En ese marco no existe una autorización digital autónoma. Un sitio de apuestas en línea opera colgando del permiso de un permisionario con locales físicos, y por eso los tipos de permiso relevantes son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos. Los permisos no son transferibles y obligan a cuentas trimestrales y anuales auditadas, fianzas, seguros y reportes de operaciones sospechosas.

La consecuencia para el lector es directa: cuando una plataforma dice “operamos con permiso de la SEGOB”, está describiendo el permiso de otra empresa. Eso no la hace ilegal, pero sí cambia a quién le reclamas y quién responde por el saldo.

Por qué los números de permiso no cuadran

Ninguna de las nueve marcas tiene su permiso a nombre propio, y solo una publica el número en su propio sitio. Caliente muestra DGG/SP/404/97 en su pie de página, con Tecnología de Entretenimiento Caliplay como titular. Las demás cifras que aparecen en cualquier comparación provienen de compilaciones de terceros: Codere con DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 y Libros Foráneos S.A. de C.V.; Novibet con DGJS/DCRCA/1121/2020 y Comercial de Juegos de la Frontera; 1xBet con DGJS/0002/2020 y Entretenimientos Naturales; Playdoit con DGAJS/SCEVF/P-02/2005 y Eventos Festivos de México; Strendus con DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021 y un titular que las compilaciones no comparten; Betway con el permiso 4184 y Espectáculos Deportivos Frontón México.

Betcris y Pickwin quedan directamente sin número. El desorden tiene una explicación posible —un permisionario que opera varias marcas— pero el efecto práctico es el mismo: no hay forma de comprobar esos permisos desde fuera con una fuente única.

La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no es consultable, y por eso ninguna de estas cifras se presenta aquí como confirmada. La palabra exacta es “según lo que declara la fuente, no confirmado oficialmente”. En un mercado sin registro público abierto, esa frase es el máximo de certeza disponible.

Bloqueos, amparos y por qué el estado cambia cada mes

El 11 y 12 de noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó trece casinos y congeló cuentas, y en esa operación quedaron deshabilitadas bet365 y Betano, de Ganador Azteca. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas marcas, según una sola fuente.

Cualquier frase que diga que estas plataformas están abiertas o cerradas envejece en semanas. Por eso aquí van con fecha y sin veredicto: la situación es inestable. Y por eso tampoco entran en la comparación de ofertas. Un bono en una casa cuyo acceso depende de un amparo no es una oferta, es una posición jurídica.

La reforma que no es ley y las iniciativas que tampoco

La Secretaría de Gobernación terminó un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 —recogido el 13 de octubre de 2026— y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado y no es ley. Existe además una iniciativa que derogaría la ley vigente y crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión; es una propuesta, con la misma fuerza que las que plantean prohibir los bonos de bienvenida. Ninguna de ellas es norma hoy.

Sobre bonos, la revisión de los artículos del Reglamento no arrojó regla vigente alguna. Lo que cambió el mercado no fue una prohibición: fue el impuesto.

Impuestos: el IEPS del operador y la retención del jugador

El operador paga IEPS conforme al artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS, en la redacción reformada en el Diario Oficial de la Federación del 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026: 50 % sobre los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos, cuando antes era 30 %. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México. La base no está definida en el texto, que solo dice “valor de la actividad”; la prensa habla de “monto total apostado”, y por eso aquí no se traduce a porcentaje de las apuestas ni de los ingresos brutos.

Para el jugador hay otra figura, y esta sí le toca el bolsillo. Los premios de loterías, sorteos, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingreso gravable conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. Quien paga retiene 1 % si la entidad no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y 21 % si el impuesto estatal excede ese 6 %. La Ciudad de México grava los premios con 6 %, de modo que la retención total ronda el 7 % según reportes secundarios, y los premios superiores a $600,000 MXN al año deben declararse en la declaración anual. La retención es pago definitivo solo si el contribuyente presenta la declaración cuando está obligado; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita.

El tratamiento de los premios obtenidos en sitios sin permiso no está establecido: el artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”. Ante esa duda no hay atajo, y la respuesta honesta es consultar a un contador o asesor fiscal antes de dar por hecho el neto de un cobro.

La comparación incómoda: permiso mexicano contra operador del exterior

Una casa con permiso mexicano aporta una sede jurídica en el país, un permiso de la SEGOB, controles de identificación y prevención de lavado y un CFDI de retenciones cuando el premio está gravado. Un operador del exterior, con licencia de otra jurisdicción, no aporta nada de eso, y sus saldos pueden quedar congelados sin que exista una autoridad mexicana a la que reclamar. Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos, por decirlo una vez y sin adornos.

Lo que ninguna de las dos vías ofrece es un registro nacional de autoexclusión, porque no existe. En ambos casos la protección es la que el propio operador decida darte.

Juego responsable: las herramientas que el permiso no obliga a tener

Aquí conviene ser preciso, porque es la parte del mercado donde más se promete y menos se regula. El Reglamento prohíbe en su artículo 5 la entrada de menores a las zonas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, pero no fija una edad numérica; la edad de 18 años que aparece en las fichas y pies de página es lo que cada marca dice de sí misma. Tampoco hay un límite legal de depósito o de pérdida, ni una cuenta temporal, ni un registro nacional de autoexclusión.

Eso deja las salvaguardas en manos del operador, y eso las convierte en un dato comparable más: qué pone cada casa a la vista del usuario, no qué promete en un folleto. La autoridad sí obliga a verificar identidad y a reportar operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque la actividad de apuestas es vulnerable al lavado de dinero, aunque los documentos exigidos no están establecidos por escrito en un texto normativo. La publicidad muestra la clave oficial del permiso y advertencias de juego responsable, según un reporte secundario.

Prevención y salvaguardas: qué aparece en cada ficha

Hay dos maneras de evaluar esto y solo una sirve. La primera es preguntar si la marca menciona el juego responsable: casi todas lo hacen, y el ejercicio no distingue nada. La segunda es mirar qué herramientas concretas lista la propia aplicación. Codere incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta en su ficha, y limita el uso a mayores de 18 años. Caliente enlaza una sección de juego responsable y pide divertirse con responsabilidad. Betcris prohíbe el juego a menores, enlaza esa sección y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. Las descripciones voluntarias internas —pausas, límites de depósito, autoexclusión— son lo que las marcas listan en sus propias fichas.

Ninguna de esas líneas es una obligación legal. Son decisiones, y por eso se pueden comparar.

Autoexclusión: la herramienta que depende de la casa

Sin registro nacional, la autoexclusión es un pacto entre el jugador y una plataforma concreta, no una barrera que cruce el mercado. Quien se autoexcluye de una casa puede abrir cuenta en la siguiente sin que nadie lo detenga, y ese es el agujero que cualquier lector debería tener presente antes de confiar en el mecanismo.

La consecuencia práctica es que la autoexclusión exige disciplina propia: hay que repetirla en cada operador donde se tenga cuenta, y hay que cerrar las que no se usen. El sistema no te protege de ti mismo en más de un sitio a la vez, y esa es una carencia estructural, no un fallo de una marca en particular.

Límites de depósito y de pérdida: lo que decide el operador

Un límite de depósito es útil en proporción a lo fácil que sea activarlo y respetarlo. Cuando lo fija el operador y no la ley, la pregunta no es si existe sino cuánto tarda en aplicarse y si el cambio de límite tiene periodo de enfriamiento. Ese detalle, que parece menor, es el que separa un control real de una casilla en una página de ajustes.

Aquí la recomendación es concreta y no depende de ninguna cifra: antes de depositar, activa un límite de depósito en la propia cuenta y comprueba que el sistema te lo confirme por escrito. Un límite que solo vive en tu memoria es un propósito, no una herramienta.

Señales de que el bono dejó de ser un juego

La ironía del mercado mexicano es que la promoción que atrae al jugador nuevo es también la que más presión añade: un rollover con plazo empuja a apostar más rápido y en mayor volumen del que la persona habría elegido sola. Cuando alguien sube el tamaño del boleto para llegar a la fecha límite, la oferta dejó de ser un incentivo y pasó a ser un problema de ritmo.

Tres señales que conviene vigilar en uno mismo: apostar para cumplir un requisito y no porque haya un partido que interese, depositar de nuevo para no perder un saldo bloqueado, y consultar el progreso del rollover más de lo que se consultan los momios. Ninguna de las tres tiene que ver con ganar o perder, y las tres son las que separan una promoción aprovechada de una promoción que te aprovecha a ti.

Qué hace distinta a una casa que se toma esto en serio

La marca que incluye el aviso en su ficha y en su pie de página no está haciendo más de lo que la ley exige —porque la ley no exige casi nada de esto—, está haciendo una elección comercial. Esa elección se puede leer en la misma tabla que todo lo demás: qué dice la casa sobre sí misma cuando nadie la obliga a decirlo.

En un mercado donde la única verificación disponible es la que cada operador publica, esa disposición a poner cosas por escrito es, en sí misma, el dato.

Las promociones de bienvenida y las apuestas gratis: la aritmética del incentivo

Aquí está el centro del asunto, porque toda oferta de bienvenida es una operación financiera disfrazada de felicitación. El operador entrega saldo y recupera actividad; el jugador entrega actividad y recibe un saldo condicionado. Cuánto se gana o se pierde en el intercambio depende de tres variables que casi nunca aparecen juntas: el importe, el rollover y el precio al que hay que jugar.

Las dos promociones que la tabla muestra con cifra son las más fáciles de diseccionar. Caliente anuncia $1,000 MXN sin depósito y duplica el primer depósito hasta $7,000 MXN, sin aclarar en la página principal si ambas valen solo para deportes. Codere anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN y, en la misma ficha, más de treinta deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Playdoit anuncia $1,000 MXN y lo describe unas veces con primer depósito y otras sin depósito, lo que deja la condición sin definir en la fuente.

Esa última línea merece un párrafo aparte, y no por morbo. Una oferta que se describe de dos maneras incompatibles en dos apartados de la misma ficha no es una oferta confusa: es una oferta que no puede evaluarse hasta tener la cuenta abierta y las condiciones delante. El lector que compara por la cifra está comparando un producto que aún no conoce.

La cuenta del rollover, hecha delante del lector

Con los datos disponibles, la aritmética del bono sin depósito de Caliente se puede recorrer entera. El rollover que las reseñas le atribuyen es de diez veces sobre un bono de $1,000 MXN, de modo que el requisito de apuestas asciende a $10,000 MXN. Con boletos sencillos de $200 MXN, eso son cincuenta apuestas hasta cumplir el requisito, asumiendo que solo se juega el importe del bono y que cada boleto cuenta entero; con boletos de $500 MXN, veinte. La banda va de veinte a cincuenta apuestas, y la condición que la mueve es el tamaño del boleto, no la promesa del encabezado.

El mismo ejercicio sobre una duplicación de primer depósito hasta $7,000 MXN con el mismo rollover de diez veces da una banda mucho más pesada: el requisito llega a $70,000 MXN de apuestas si la base incluye el depósito, lo que a $500 MXN por boleto son 140 apuestas y a $200 MXN son 350. La cifra de cabecera no se movió. El compromiso que hay detrás, sí.

Conviene nombrar la variable oculta una vez más, porque es la que rompe la comparación: varias reseñas se contradicen sobre si la base del rollover es el bono o el bono más el depósito, y sobre el plazo y los momios mínimos. Cuando la base no está publicada, el resultado se presenta como banda con condición, que es lo máximo que la aritmética honesta permite.

Qué pasa cuando la oferta es mixta

La circulación de una oferta de deportes y casino en el mismo banner tiene una consecuencia aritmética, no solo estética. Los requisitos de apuesta de casino y de deportes se cumplen de maneras distintas, con pesos distintos y a precios distintos, y cuando el saldo es único el jugador puede acabar cumpliendo una parte del requisito en un producto que no eligió.

Para quien solo quiere apostar al fútbol, la pregunta correcta es si su volumen de apuestas deportivas basta para cerrar el requisito dentro del plazo. Si la respuesta es no, el bono de casino que aparece al lado no es una ayuda: es el camino por el que el jugador termina jugando algo distinto para no perder el saldo. La casa lo sabe y por eso mezcla los banners.

La promoción de recarga y el programa de lealtad

No todo bono es de bienvenida, y no todos los tipos pesan igual. Campobet anuncia en su aplicación un bono de recarga semanal deportivo del 50 % hasta $10,000 MXN, un formato distinto: no es dinero de entrada sino un porcentaje que se repite cada semana, lo que cambia el cálculo por completo porque el jugador decide cada siete días si vuelve a entrar o no. Rushbet tiene un programa de lealtad en el que las apuestas acumulan puntos canjeables en una tienda de bonos, y un cashback VIP de hasta $500,000 MXN. Betway mantiene un club con apuestas gratis semanales, y 1xBet suma bonos de bienvenida, promociones de temporada y un programa de lealtad en la misma ficha.

Esos tres formatos comparten una característica que ninguna bienvenida tiene: premian la continuidad. Un bono de recarga semanal convierte la fidelidad en un ciclo, y un programa de puntos convierte el volumen en una moneda interna que solo vale dentro de la casa. Ninguno es dinero libre, y el programa de lealtad es, en el fondo, un mecanismo para que el saldo no salga.

Apuestas gratis: por qué la cantidad no vuelve con la ganancia

La apuesta gratis es el formato que más se malinterpreta, y basta un ejemplo para fijarlo. Un boleto gratis de $500 MXN a momio 3,00 que acierta devuelve $1,500 MXN si se calcula con la fórmula de una apuesta normal: stake por momio. En la apuesta gratis no funciona así, porque el importe de la apuesta no se devuelve junto con la ganancia. Lo que se cobra es el beneficio neto, y en ese caso la suma que llega se calcula como el importe multiplicado por el momio menos uno: $500 MXN por dos, es decir $1,000 MXN. La diferencia con los $1,500 MXN de una apuesta pagada con dinero propio es exactamente el importe apostado, y esa es la cantidad que la palabra “gratis” esconde.

Visto como valor medio en lugar de como caso concreto, el cálculo del freebet cambia de forma. Dividiendo el importe por el momio y aplicando la parte que el mercado devuelve, un boleto gratis de $100 MXN a momio 2,00 rinde $50 MXN brutos, que con una devolución del 95 % quedan en $47,50 MXN: esa es la estimación de lo que la apuesta gratis vale en promedio, no lo que gana. Con momios más largos el valor medio sube, pero también baja la probabilidad, y el precio de acertar es siempre el mismo: la incertidumbre del resultado.

De ahí se saca una regla que no depende de ninguna marca. Una apuesta gratis rinde mejor cuanto más largo es el momio, y también es más probable perderla. No hay combinación que cambie eso, y quien presente un boleto gratis de $1,000 MXN como mil pesos garantizados está vendiendo el importe y escondiendo el requisito.

El coste de mercado que se paga en cada apuesta

Hay un coste que no aparece en ninguna ficha de promociones y que se cobra en todas. El momio que se ofrece es siempre menor que el momio justo, y la diferencia es el margen del operador. Se calcula sobre todos los resultados de un mismo mercado: con tres resultados cuyas cuotas suman sus inversos, la parte que el mercado devuelve es el inverso de esa suma, y el margen es lo que falta hasta cien. En un mercado cuyas cuotas hipotéticas de local, empate y visitante fueran 2,10, 3,50 y 3,60, la suma de inversos da 0,9944, la devolución ronda el 99 % y el margen queda alrededor del 1 %, un mercado de los estrechos. Ese es el costo de cada apuesta, cobrado sin aviso y sin condiciones.

Llevado al terreno de una promoción, el margen multiplica el esfuerzo. Si limpiar la oferta exige mover $10,000 MXN en apuestas y el margen del mercado es del 5 %, el coste medio de cumplir el requisito se estima en $500 MXN: quinientos pesos de valor esperado que se van en precio, no en una apuesta perdida concreta. Con un margen del 4 % sobre el mismo volumen, la estimación baja a $400 MXN. Ese es el precio de la oferta, y es la razón por la que un rollover alto con momios cortos se parece tanto a pagar por un regalo.

La estimación es un promedio sobre muchas apuestas bajo supuestos declarados, no un resultado garantizado para un jugador concreto. Pero pone la cifra en su sitio: el bono de $1,000 MXN sin depósito no compite contra cero, compite contra el margen que hay que cruzar para cobrarlo.

Cómo se lee una oferta de bienvenida sin equivocarse

La secuencia es corta y se puede aplicar a cualquiera de las nueve marcas, incluso a las que no publican cifras. Calcula primero el requisito multiplicando el importe por el rollover. Comprueba después si los momios que sueles jugar superan el mínimo, porque si no lo superan el requisito no avanza. Mira el plazo y divide el requisito entre los días disponibles para saber cuánto volumen diario hace falta. Y busca el techo, que es el punto donde la promoción deja de escalar.

Si al final de ese recorrido la promoción deja de parecer una ventaja, has leído bien. Ese es el resultado que la letra pequeña está diseñada para producir en la mayoría de los casos.

Caliente: dos ofertas en el encabezado y una pregunta que la página no responde

Caliente pone el número más visible del mercado en la primera pantalla: $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN. Es la única de las nueve marcas revisadas cuya ficha de oferta aparece junto al número de permiso en su propio sitio, con DGG/SP/404/97 sostenido por Tecnología de Entretenimiento Caliplay: permiso y promesa en el mismo pie de página. En un mercado donde la mayoría esconde los dos, esa coincidencia es un gesto.

El problema es la frase que falta justo después. No se aclara en la oferta si las dos promociones valen solo para apuestas deportivas, y en un operador con eventos virtuales, promociones y casino bajo el mismo techo esa omisión no es un detalle de redacción. Es la diferencia entre un requisito que se cumple en el boleto de un partido y uno que se cumple en una tragamonedas. La aplicación Caliente Deportes, además, ofrece transmisión en vivo, el creador de apuestas “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, y limita el uso a mayores de 18 años.

Sobre la letra pequeña hay un dato y hay un hueco. El rollover que las reseñas atribuyen al bono sin depósito es de diez veces, con un plazo y unos momios mínimos que las reseñas no cuentan igual. Ese diez es la pieza central de toda la aritmética de esta página, y también el dato que menos comprobado está: viene de reseñas externas, no de la letra pequeña del operador.

Para $1,000 MXN sin depósito, el lector tiene mucho que averiguar antes de decidir. La banda de cumplimiento va de veinte a cincuenta apuestas según el tamaño del boleto, y el plazo decide si eso es un par de semanas tranquilas o una carrera. Conviene comprobar antes de crear la cuenta si el saldo sin depósito se puede retirar de entrada, porque no siempre se puede: hay promociones que exigen un depósito previo para habilitar el retiro del saldo ganado.

Codere: hasta 7,000 MXN que ordenan la comparación por la cifra equivocada

Codere es la marca que enseña el mecanismo por el que se rompe una comparación de bonos. Su ficha anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN, y esa cifra grande entra sola en cualquier tabla ordenada por tamaño. Detrás está la operación real: más de treinta deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis, además de depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO. La app declara permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Un producto ancho, sin duda.

El detalle que descoloca es que el número está solo. No viene acompañado, en su propia ficha, por el rollover, el plazo ni el momio mínimo que lo condicionan. Un bono de hasta 7,000 MXN es una promesa que se puede leer de muchas maneras y que se completa en los términos dentro de la cuenta, no en el anuncio.

Las cifras de permiso que circulan —DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, con Libros Foráneos S.A. de C.V. como titular— vienen de una compilación de casas legales, no del pie de página de la marca, y por eso se citan como atribuidas y no como confirmadas. Es la misma situación de la mayoría de las marcas de esta lista, y conviene recordar que no es un defecto de Codere en particular: es el estado del registro público en México.

Playdoit: $1,000 MXN que la propia ficha no sabe describir

La ficha de Playdoit anuncia un bono de bienvenida de $1,000 MXN y, en un apartado, lo describe con primer depósito; en otro, sin depósito. Dos lecturas del mismo producto en el mismo documento. Eso convierte a Playdoit en el ejemplo más claro de algo que en este mercado es habitual y que el lector debería tratar como una categoría propia: la oferta cuyo precio no se puede calcular porque su forma tampoco está definida.

La diferencia entre las dos descripciones no es cosmética. Un bono condicionado a un primer depósito exige poner dinero propio, lo que cambia el cálculo del coste esperado: la base sobre la que se aplica el requisito puede incluir ese depósito, y el capital en juego ya no es solo el del operador. Un bono sin depósito no exige nada de entrada, y por eso es más atractivo en el papel y más raro en la práctica.

El permiso que se le atribuye es DGAJS/SCEVF/P-02/2005, con Eventos Festivos de México como titular, según casasdeapuestaslegales.mx y sin confirmación oficial. La marca no publica su número en su propio sitio, de modo que la comprobación queda fuera del alcance del lector.

Mientras la propia ficha describa la promoción de dos maneras, la única jugada razonable es abrir la sección de términos con la cuenta ya creada y leer ahí cuál de las dos versiones rige. Es menos cómodo que decidir en el banner, y es la única forma de saber qué se está aceptando.

Betway: 2,000 eventos por semana y un club que paga en apuestas gratis

Betway compite por amplitud de cartelera antes que por cifra de bienvenida. Su aplicación anuncia más de 2,000 eventos por semana, los momios mejorados “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales. Es la única de las nueve marcas revisadas que declara el tamaño de su oferta de eventos con un número, y ese número explica el resto de su perfil: más mercados significan más oportunidades de cumplir un requisito con momios que al jugador le interesen, en vez de forzar boletos sobre partidos que no habría mirado.

El club semanal es su formato de fidelización y tiene la misma lógica que un programa de puntos: la recompensa llega en apuestas gratis, que como se ha visto no devuelven el importe junto con la ganancia. La promesa suena a dinero y funciona como volumen condicionado. Es la casa de quien apuesta varias veces por semana y prefiere elegir entre muchos partidos a cambio de promociones más discretas.

Su permiso aparece como el 4184, atribuido a Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. según casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial y sin número publicado por la marca en su propio sitio. La conexión con un frontón no es casual en el marco mexicano: los titulares de permisos de frontón, hipódromo o galgódromo pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas, y esa es exactamente la vía por la que un operador digital entra al mercado.

La ficha no menciona cifras de bono de bienvenida. Para quien compara por el tamaño del incentivo de entrada, esa ausencia pesa; para quien compara por catálogo, Betway es la marca que más cosas pone a la vista.

1xBet: transmisión en vivo, esports y un titular que no coincide con la tienda

1xBet ofrece en su aplicación lo que muchos operadores del país no juntan: apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de fútbol, básquetbol, tenis, UFC y esports, con bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad. La combinación de streaming y esports apunta a un lector muy concreto, el que sigue ligas menores y disciplinas que rara vez aparecen en la cartelera principal.

En promociones, la ficha nombra tres formatos y no pone un solo número. La ausencia es coherente con un operador que apuesta por el volumen de producto antes que por el gancho de entrada, pero deja al comparador sin material: quien quiera saber cuánto vale el bono de 1xBet tendrá que leerlo dentro de la cuenta.

El registro del permiso tiene la peculiaridad más marcada de la lista. El número que circula es DGJS/0002/2020, con Entretenimientos Naturales como titular, según un comparador de casas legales, una fuente que no pudo confirmar el dominio ni la lista oficial. Y hay un desajuste adicional: la tienda de aplicaciones lista la app bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta de la titular nombrada. Dos razones para tratar este permiso como el menos comprobable del grupo, junto con el de Pickwin.

Novibet: un permiso con número atribuido y ninguna promoción cifrada

Novibet aparece con un permiso atribuido al número DGJS/DCRCA/1121/2020, con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular, según casasdeapuestaslegales.mx. La marca declara operar con permiso de la SEGOB. Es un registro ordenado, con número y titular, y viene de una fuente que no es la propia casa.

Lo que no hay es promoción cifrada. Su ficha no publica ninguna cifra de bono, y ese silencio es la categoría más poblada de esta comparación: siete de las nueve marcas revisadas están ahí. Para el lector que quiere comparar incentivos de entrada, Novibet es hoy una incógnita en el único punto que le interesaba.

La lectura de esa ausencia no puede ser automáticamente negativa. Una marca que no anuncia bonos puede estar sosteniendo el negocio con precios y catálogo, y hay apostadores a quienes eso les importa más que un saldo prometido. Lo que no se puede hacer es recomendar una oferta que la casa no describe.

Strendus: tres números de permiso y dos titulares distintos

Strendus acumula tres referencias de permiso —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— atribuidas a Atracciones y Emociones Vallarta o a New Ads, según cuál compilación se consulte. El titular cambia con la fuente, lo cual es un problema distinto al de un número ausente: aquí hay demasiadas cifras y ninguna que se pueda fijar.

En su ficha no aparece bonificación cifrada alguna, de modo que la marca entra en el grupo de las que no se pueden comparar por incentivo de entrada. Para el lector, el dato relevante no es la promoción sino la estructura: varios permisos normalmente significan varios productos o varias etapas de operación bajo un mismo techo corporativo, y la comprobación de cuál cubre las apuestas deportivas no se hace desde fuera sin la lista oficial.

Los tres permisos se citan aquí con la misma cautela que los demás: atribuidos a una compilación, sin confirmación oficial.

Pickwin: el número de permiso más confuso del grupo

Pickwin es el caso extremo de un problema que recorre toda esta comparación. Las dos compilaciones que lo listan dan números distintos, y una de ellas le asigna DGJS/DCRCA/1584/2019 mientras la otra muestra DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER; el titular que se le atribuye es Producciones Móviles S.A. de C.V. junto con Unocapali La Paz Operadora. El detalle que remata la confusión es que el número que una compilación le pone a Pickwin es el mismo que aparece en el pie de página de Betcris para Producciones Móviles. Dos marcas, una cifra, dos relatos.

En promociones, la ficha no cifra bonos de deportes, así que Pickwin compite por otras cosas: catálogo, momios, disponibilidad. Y su propia presencia en el blog de la casa discutiendo cuáles son las casas reguladas por la SEGOB es una muestra de lo que ocurre cuando el mercado tiene que escribir su propio registro por falta de uno público.

Para el lector que se plantea depositar en Pickwin, la recomendación práctica es la más obvia del artículo y la más incómoda: pide el número de permiso y el titular, y compáralos con lo que publica el propio sitio. Si el número que te dan no coincide con el que aparece en otra parte, no es tu trabajo resolverlo; es una razón para no poner dinero ahí hasta que alguien lo resuelva.

Betcris: el pie de página más explícito y el número que no se imprime

Betcris es la única de las nueve marcas revisadas que dedica su pie de página casi entero a la letra seria: dice que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza una sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. Es una declaración clara, sin ambigüedad y sin promoción colgada al lado.

Esa claridad contrasta con su registro de permiso. El número no se imprime: el que aparece en el pie de página del propio sitio está a nombre de Producciones Móviles, y el que da la compilación es otro. Cuando la marca que mejor redacta sus advertencias es también la que no puede mostrar una cifra de permiso consistente, queda claro que el problema no es de cada operador sino del registro.

Su ficha tampoco cifra bonos. Betcris es, en resumen, la marca que dice con precisión lo que no ofrece —el juego a menores— y deja en blanco lo que ofrece al adulto que llega con dinero.

Cómo comprobar tú mismo una oferta antes de aceptarla

Cuatro verificaciones bastan y ninguna depende de una lista oficial. La primera es el momio mínimo: mira las condiciones y comprueba si tus apuestas habituales lo superan, porque un requisito que tus boletos no cumplen no avanza nunca. La segunda es el boleto: revisa antes de confirmar cuánto devuelve la apuesta y con qué parte del saldo se paga, ya que una apuesta gratis paga solo el beneficio neto y no el importe.

La tercera es el límite de depósito, activado en la cuenta y confirmado por escrito por el propio sistema. La cuarta es el permiso: pide el número y el titular y contrástalos con lo que aparece en el pie de página del sitio; si no coinciden, ya tienes tu respuesta sobre el resto.

Nada de esto exige confiar en el anuncio. Es trabajo de cinco minutos dentro de la cuenta, antes de que el primer boleto cuente hacia un requisito del que todavía no conoces la fecha límite.

Preguntas frecuentes sobre las ofertas de apuestas deportivas

¿Cómo funciona un bono de bienvenida y dónde están sus condiciones?

Es un saldo que el operador abona y que solo se desbloquea cumpliendo un requisito de apuestas. Las condiciones viven en la sección de términos de la promoción, dentro de la cuenta, y no en el banner. En varias fichas mexicanas el rollover, el plazo y el momio mínimo ni siquiera aparecen publicados, así que esos términos son el único documento con valor.

¿Qué significan el rollover y el momio mínimo de un bono?

El rollover es cuántas veces hay que apostar el importe del bono antes de poder retirarlo; con diez veces sobre $1,000 MXN, el requisito son $10,000 MXN de apuestas. El momio mínimo es el precio más bajo que el operador acepta como válido para ese cómputo, y deja fuera las apuestas sencillas de favoritos claros.

¿Por qué una apuesta gratis no devuelve su importe junto con la ganancia?

Porque el operador solo paga el beneficio. Un boleto gratis de $500 MXN a momio 3,00 que acierta abona $1,000 MXN, no los $1,500 MXN que daría la misma apuesta con dinero propio. Esa diferencia —el importe apostado— es exactamente lo que la palabra “gratis” deja fuera.

¿Se pagan impuestos por los premios y quién los retiene?

Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingreso gravable, y quien paga retiene. La retención es del 1 % si la entidad no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y del 21 % si el impuesto estatal excede ese 6 %. La Ciudad de México grava los premios con 6 %, de modo que el total ronda el 7 %.

¿Cómo se comprueba si una casa opera con permiso de la SEGOB?

México no tiene licencia de apuestas en línea: los sitios cuelgan del permiso de un permisionario con locales físicos. La lista de la autoridad no es pública y cada operador debe declarar su situación en su sitio. Solo una de las nueve marcas revisadas muestra ahí su número.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

La ley mexicana no obliga a ningún límite, de modo que cada operador decide si ofrece la herramienta y cómo se aplica. La vía práctica es activarla en los ajustes de la cuenta antes de depositar y pedir confirmación por escrito al sistema. Sin un registro nacional de autoexclusión, la autoexclusión también hay que repetirla en cada casa.

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