Dónde apostar en deportes en México: nueve casas con permiso de la SEGOB y lo que cada una cuesta

Updated noviembre 2026
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Un boleto de apuesta blanco junto a una calculadora y un bloc con un boceto hecho a mano

Cada casa de apuestas mexicana presume un bono de bienvenida en la portada. Ninguna presume el margen que ya viene dentro del momio, y ese margen se cobra en cada boleto, ganes o pierdas. Sobre eso trata esta guía: sobre lo que cuesta apostar en México, no sobre lo que promete el anuncio.

Según el artículo 2 del Reglamento de la LFJS, la actividad de juegos con apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista está prohibida.

Datos actualizados al noviembre 5, 2026. Las afirmaciones sobre permisos de la Secretaría de Gobernación se revisaron contra el Reglamento de la LFJS y contra las fichas y pies de página que cada operador publica; no se pudo abrir la lista oficial de permisos de la Dirección General de Juegos y Sorteos.

fundamentos: qué se puede apostar en México y con qué permiso

El calendario deportivo mexicano no deja huecos. Entre el fútbol de la Liga MX, la Concacaf, el béisbol de la Liga Mexicana, la NFL que llena la televisión de septiembre a febrero, el boxeo, la UFC, el tenis, el padel —deporte de raqueta con cancha propia que en México ya tiene circuitos y cuotas—, el triatlón con sus carreras de fin de semana y las carreras de caballos en los hipódromos, hay competencia casi las 52 semanas del año. Un aficionado que quiere poner cien pesos en un partido tiene dónde hacerlo cualquier martes.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
Los permisionarios de apuestas remotas deben presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar seguros.

Las carreras de caballos merecen una línea aparte. En el hipódromo el dinero va al pozo común y se reparte entre los boletos ganadores, y el Reglamento de la LFJS contempla que los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pidan permisos complementarios para apuestas a distancia, según su artículo 28. Ese “cruce de apuestas” tiene una restricción explícita: los menores de edad no pueden participar, lo diga o no la casa en su publicidad.

El torneo que dominó la conversación apostadora durante dos años ya terminó. La Copa del Mundo de 2026 se jugó en junio y julio, y con ella se fue el pico de volumen que las casas mexicanas usaron para captar cuentas nuevas. Lo que queda es más interesante para quien está eligiendo ahora: sin Mundial de por medio, la única razón para mover el depósito es que la casa sea buena, no que el mes sea especial. Y ahí el calendario regular se comporta igual de bien: un viernes de Liga MX mueve más boletos que muchos partidos de fase de grupos.

Los esports también se apuestan. League of Legends, Dota, Counter-Strike y los torneos de shooters móviles aparecen en el catálogo de varias casas de apuestas en México, con mercados de ganador de serie y de mapas. El Reglamento no tiene un artículo específico para esto, y vale la pena decirlo con claridad: la apuesta deportiva se permite a través del permiso de un permisionario, no mediante una regla deporte por deporte. No hay un apartado que autorice el tenis y prohíba el pádel.

Esa es justamente la trampa de esta página. Un buscador quiere saber dónde se apuesta al balón de oro, al Super Bowl o a la UFC. La respuesta honesta empieza un paso antes: en México no existe una licencia de apuestas en línea. Existe un permiso de la Secretaría de Gobernación, un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario, que es la palabra legal y no un sinónimo elegante de “licencia”, como define el artículo 3 del Reglamento. Un permisionario puede operar varias marcas bajo ese mismo permiso, y de hecho lo hace: la estructura habitual es una empresa con permiso de centro de apuestas remotas y dos o tres marcas comerciales colgando de ella.

Eso ordena el mercado de una forma que el anuncio no muestra. El catálogo de ligas menores —una segunda división asiática, una liga de baloncesto sudamericana, el mercado de tarjetas de un partido de barrio— suele ser más ancho en los operadores que aceptan cuentas fuera del país que en una casa con permiso mexicano. La contraparte es concreta: quien tiene permiso en México tiene dirección física verificable, responde ante una autoridad federal y entrega CFDI de retenciones cuando te toca pagar impuestos. Quien no lo tiene, no.

La propuesta de sustituir la ley de 1947 quedó lista pero no camina. La SEGOB terminó en octubre de 2026 la revisión interna de un proyecto y lo mandó al Gabinete de Seguridad, según reportó El Imparcial el 13 de octubre de 2026. No se ha presentado al Congreso y no es ley. Cualquiera que te venda “la nueva regulación mexicana del juego” te está vendiendo un borrador.

Hay un detalle que me irrita del sector y lo digo aquí: presentar como “licencia” un documento que la ley llama permiso no es un tecnicismo de abogados. Cuando una casa se anuncia como licenciada, el lector entiende que hay un registro público donde puede verificar el número. En México ese registro es exactamente lo que falta.

procedimien: abrir cuenta, elegir momio y cobrar sin sorpresas

Registro, identidad y lo que la casa retiene de ti

El procedimiento empieza igual en todas: registro con correo o teléfono, verificación de identidad y primer depósito. La verificación no es un capricho de la casa. La actividad de apuestas está clasificada como vulnerable frente al lavado de dinero, y por eso los operadores identifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT. Que te pidan credencial e identificación fiscal es el precio de jugar en un operador mexicano, y también la razón por la que tu cuenta queda amarrada a tu nombre.

Ese amarre tiene una consecuencia práctica que casi nadie explica al inicio: en las casas que operan bajo permiso mexicano, el retiro sale a una cuenta a nombre del titular. Si el depósito lo hizo tu primo con su tarjeta, el retiro no va a salir con la misma facilidad, y el dinero queda dentro más tiempo del que querías. Y ese tiempo, con tu atención y tu dinero, es el costo real de la primera vez que depositas.

De ahí que el paso que más dinero ahorra no sea elegir el bono, sino decidir con qué método vas a depositar y con cuál vas a retirar antes de mover un peso. Eso, y nada más, obliga a la casa a identificar al dueño del dinero.

El margen dentro del momio

Toda casa de apuestas sabe más de precios que el aficionado que va a entrar hoy. Su ventaja no es conocer el resultado; es el margen que cobra en cada mercado.

Toma un partido de dos posibles resultados y supón que la casa ofrece 1,90 en cada uno. No es una cuota que hayas visto hoy en ningún operador: es el ejemplo con el que se calcula. Si divides 1 entre cada momio y sumas, obtienes 0,5263 + 0,5263. Es decir, 1,0526. Invierte ese número y verás que la casa pagaría 95,0 % de todo lo que se apuesta a ese mercado, y que el margen se queda en el otro lado: alrededor de 5,0 %. Aquí va la palabra incómoda: se queda, no “cobra cuando ganas”. El margen es la tajada que el operador extrae del pozo completo, acierte quien acierte. Con un margen de 5 %, apostar $1,000 MXN repartidos de forma proporcionada a ese mercado cuesta unos $50 MXN en valor esperado antes de que se haya jugado un solo minuto.

Lo importante no es el 5,0 %, sino que en el mercado mexicano esa cifra es un rango con su condición. En un partido grande, con mucha liquidez y casas compitiendo por publicidad, el margen de un dos caminos se puede estrechar hasta dejarlo en una banda de 4 % a 5 %. En un mercado secundario —un torneo de pádel, el ganador de un certamen juvenil, ciertos mercados de córners en vivo— lo normal es que la misma aritmética dé una banda de 8 % a 10 %. La condición del margen bajo es el mercado popular; fuera de él, el precio se encarece. Y esa diferencia se multiplica por cada parlay que armes porque en una combinada los márgenes se suman en tu contra: tres selecciones con 5 % de margen cada una no te dan 5 %, te dan aproximadamente 14,3 % de sobreprecio acumulado.

Ahí está el detalle que ninguna portada menciona: la apuesta combinada no es un producto malo por ser combinado, es un producto caro porque el margen se acumula en cada pata que añades. Cuando la casa empuja el parlay con un “aumento de ganancias”, el aumento va sobre un precio que ya trae el sobreprecio incorporado. La calculadora funciona.

Comparar 1,90 contra 1,92 con la misma apuesta cambia el resultado más de lo que la gente cree: en un boleto de $500 MXN, dos centésimas de momio son diez pesos. En mil boletos al año, cien pesos. Y en un pago dentro del margen, la diferencia se queda, sobre todo, en la casa. El único hábito que arregla esto sin estudiar estadística es comparar el momio del mismo mercado en dos o tres operadores antes de confirmar. Nada más.

El boleto: sencilla, combinada y en vivo

El boleto de apuesta —cupón, ticket, la palabra cambia por casa— es la unidad del juego. La casa te deja combinarlo de varias formas, y cada una tiene su costo.

La apuesta sencilla es la más barata en margen: un mercado, un precio, un margen. La combinada paga más, y al mismo tiempo es la que más margen lleva, como quedó dicho arriba. La apuesta en vivo es la más cara de todas: el margen de los mercados en vivo es el ajuste más agresivo que verás en una casa, porque el operador sabe que la decisión se está tomando con la sangre caliente y no con la tabla. Y el retiro anticipado —el cash out o retiro anticipado— tiene un precio implícito: la oferta de la casa siempre es peor que el valor del boleto en ese momento, porque ahí va el margen del operador y, a veces, un cargo adicional por cerrar el boleto. No es un servicio de cortesía; es una venta.

El momio que ves en el boleto siempre va a ser el momio final, incluso si el partido empieza con una tarjeta roja y la casa mueve el precio tres veces en la semana. La costumbre de muchos apostadores es tomar la primera cifra en cuanto la ven, y eso es exactamente lo que la casa espera: el movimiento de momio es información, y lo que paga quien lo lee con calma es la mejor versión de ese precio.

mecanis: nueve casas de apuestas en México, permiso por permiso

Ninguna casa de apuestas mexicana pone su número de permiso en la portada. Está en el pie de página, si acaso. Y por eso esta tabla la hice mirando el pie de cada operador y las compilaciones públicas que citan esos números. Debo decirlo sin adornos: la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo abrir, así que ningún número de esta tabla tiene confirmación oficial. Todas las compilaciones que revisé se contradicen entre sí en al menos un caso.

Casa de apuestas Permiso de la SEGOB, según su fuente Lo que dice el propio operador sobre el tema de esta página
Betway Número 4184, según una compilación de terceros; sin confirmación oficial Su app mexicana sigue publicada en la App Store y su titularidad figura a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México
Betcris Sin número impreso: el del pie de su sitio y el de la tabla del propietario difieren; sin confirmación oficial Su página principal muestra logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito
1xBet DGJS/0002/2020, según una compilación de terceros; sin confirmación oficial La App Store lista su app a nombre de 1XCorp N.V., sociedad distinta de la titular que citan las compilaciones
Playdoit DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; sin confirmación oficial Su app la publica Atracciones America S.A. de C.V. y su versión vigente es del 22 de octubre de 2026
Pickwin Sin número impreso: las fuentes se contradicen entre sí; sin confirmación oficial Su app figura a nombre de PWTEC, S.A.P.I. de C.V., con versión del 28 de septiembre de 2026
Novibet DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; sin confirmación oficial Su app la publica Logflex MT Limited, con versión del 14 de octubre de 2026
Strendus DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx, que difiere de otras compilaciones sobre el titular Su app figura a nombre de NEW ADS S.A. de C.V., con versión del 1 de octubre de 2026
Codere DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según una compilación de terceros; sin confirmación oficial Su ficha de app declara operar con permiso de la SEGOB, con avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta
Caliente DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de su propio sitio; sin confirmación oficial Su pie de página advierte que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad y enlaza su sección de juego responsable

Lo que la tabla deja al descubierto no son los números, sino la manera en que las casas los presentan. Una casa que imprime su permiso en el pie de su propio sitio, como aparece en el caso de Caliente con el número DGG/SP/404/97, está poniendo algo verificable en el lugar donde se espera encontrarlo. Una casa cuyo número solo vive en una compilación de terceros, o que directamente no lo imprime porque dos fuentes se contradicen, te está dejando a ti el trabajo de comprobarlo. La ausencia de número no significa ausencia de permiso. Significa que verificar el permiso te va a costar una llamada o una búsqueda, y que ninguna de las nueve te va a hacer ese trámite gratis.

Los titulares también merecen leerse con lupa, porque son el dato que casi ninguna casa menciona en la publicidad. Betcris aparece bajo Producciones Móviles; Pickwin también se asocia a Producciones Móviles S.A. de C.V., con Unocapali La Paz Operadora; Caliente se agrupa bajo Tecnología de Entretenimiento Caliplay, del Grupo Caliente. Es decir: dos marcas con catálogos, bonos y apps distintas pueden colgar del mismo permiso. Eso no es ilegal —el permiso exactamente es eso, un permiso de un permisionario que puede operar varias marcas—, pero cambia por completo la pregunta. Ya no se trata de “quién tiene la licencia más vistosa”, sino de “qué permisionario responde por esta marca si algo sale mal”.

Las casas dicen más de sí mismas de lo que creen. Betway carga su numeral 4184 según una compilación de terceros; Novibet exhibe tres bloques distintos en su número de permiso, síntoma de que las reformas de 2018, 2021 y 2021 reorganizaron permisos que ahora conviven en la misma marca. Strendus aparece con tres números listados —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— y las compilaciones no coinciden siquiera sobre quién es el titular. Cuando tres fuentes dan tres titulares distintos para la misma marca, lo único sensato que puede hacer un lector es guardar el nombre que la propia casa imprime.

Y una advertencia que aplica a las nueve: un permiso de apuestas en México es intransferible por mandato del artículo 31 del Reglamento. No se puede gravar, ceder, vender ni comercializar. Si alguna vez alguien te ofrece “comprar” o “heredar” el permiso de una casa, la respuesta corta es que el Reglamento lo prohíbe y la respuesta larga implica a un abogado.

Veredicto. Si tuviera que elegir una sola por la calidad de su información y no por el tamaño del bono, empezaría por Caliente, porque imprime su número de permiso en su propio pie de página y lo deja a la vista sin pedirlo. Betcris ocupa el otro extremo: es una marca grande y reconocida, con métodos de pago visibles en su portada —Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI—, y al mismo tiempo es la que menos claridad ofrece sobre el número bajo el que opera. Esa combinación —buen producto, mala trazabilidad pública— es exactamente lo que un lector debe aprender a detectar antes de depositar. Si te preocupa la verificabilidad, la diferencia entre estas dos casas pesa más que cualquier bono de bienvenida.

fundamentos: cómo se paga, qué métodos existen y qué te cuesta retirar

El dinero entra con tarjeta o con transferencia bancaria. El SPEI es el riel mexicano: transferencia entre cuentas en pesos, sin comisión para el apostador y con acreditación casi inmediata en horas hábiles. Las tarjetas Visa y Mastercard siguen siendo la puerta de entrada más común en las casas con permiso mexicano. Los monederos electrónicos aparecen cuando la casa los lista como método de depósito: en la portada de Betcris México, PayPal figura entre los logos junto a Apple Pay, OxxoPay, Visa, Mastercard y SPEI, sin que el operador indique montos mínimos para ninguno.

El efectivo tiene su propio camino. OXXO y sus equivalentes funcionan como voucher: vas a la tienda, pagas en caja y la casa acredita el saldo. Es el método que más usan quienes no quieren vincular una tarjeta, y también el más lento en la vuelta, porque un retiro de efectivo no funciona igual que una devolución de tarjeta.

Las criptomonedas merecen una respuesta clara, porque el buscador las pide. En las casas que operan bajo permiso mexicano, el uso de criptomonedas como método de depósito o retiro no está establecido. No encontré ninguna disposición que lo prohíba expresamente ni ningún listado de un operador con permiso que lo ofrezca como método de fondeo. Quien llegue buscando “dónde apostar con USDT” debe saber que esa oferta existe, pero vive en el mercado offshore, donde ninguna de las nueve casas con permiso de la SEGOB que se nombran arriba la ofrece como método de depósito.

Aquí está la parte que no se ve en los tutoriales. En las casas que operan bajo permiso mexicano, el retiro sale a una cuenta a nombre del titular de la cuenta. Esto significa que si depositaste con la tarjeta de tu madre, el retiro no va a ir a su cuenta simplemente por el nombre que aparece en la tarjeta. El dinero se devuelve al nombre que la casa verificó, y el camino de regreso es tan estricto como el camino de entrada.

El costo real de un mal método es el tiempo. Un retiro que tarda días porque el depósito no coincidía con el titular de la cuenta equivale a un préstamo sin interés que le haces a la casa. Por eso la primera decisión de un apostador nuevo no es el bono, sino el par de métodos que usa para entrar y salir.

fundamentos: las cuentas, los momios y los pagos de una apuesta

La aritmética de una apuesta es de las pocas cosas de esta página que puedes verificar con lápiz y papel, y conviene hacerlo porque es donde la casa tiene la ventaja que nunca menciona.

El momio es el multiplicador. Con un momio de 1,90, una apuesta de $500 MXN devuelve $950 MXN si gana: quinientos pesos de vuelta más cuatrocientos cincuenta de ganancia. La ganancia es la apuesta multiplicada por el momio menos uno, y el retorno es la apuesta multiplicada por el momio completo. Nada más, y a la vez todo.

El parlay es donde la multiplicación se dispara. Los momios de las selecciones se multiplican entre sí para formar un solo precio. Tres selecciones a 1,90 dan un precio combinado de 6,859 sobre el boleto entero, porque 1,90 × 1,90 × 1,90 = 6,859. Una apuesta de $200 MXN con esas tres patas devuelve $1,371,80 MXN si las tres aciertan. El retorno más grande es la parte visible; el sobreprecio del margen, que se multiplica igual, es la parte invisible.

De ahí que la combinada sea el producto que más dinero deja a la casa en términos proporcionales, y también el más promovido. No porque sea malo por naturaleza, sino porque la promoción del parlay es más barata que la promoción de un momio mejor.

fundamentos: la puerta de entrada a una cuenta nueva

Registrarse es gratis y eso se nota: las nueve casas de esta lista no cobran por abrir cuenta. El costo empieza en el momento en que depositas, y viene en dos formas —el margen que trae cada momio, del que ya se habló, y los requisitos de apuesta del bono de bienvenida—.

El bono de bienvenida casi nunca es dinero libre. Es un saldo condicionado a un rollover, es decir, a un volumen de apuestas que debes completar antes de poder retirar algo, con un momio mínimo por selección. Un “100 % de bono” con un rollover alto puede obligarte a apostar varias veces el bono y el depósito juntos. El operador no diseña esos términos para hacerte un favor; los diseña para que la ganancia esperada del paquete se quede de su lado. Y en México, después del aumento del IEPS de enero de 2026, varias casas rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto, lo cual significa que el valor promocional que hay hoy es más apretado que el que se ofrecía en 2025.

Mi regla es sencilla: si no completas el rollover antes de gastar el saldo, el bono es pasivo, no activo. Un bono de bienvenida solo sirve si sabes cuánto tienes que apostar, cuánto tiempo tienes y qué momio mínimo exige cada casa. Dos de esas tres cosas suelen estar en los términos del operador y no en la página del anuncio.

fundamentos: la identidad, la edad y las reglas que sí existen

La identificación de usuarios no es una cortesía del operador sino una obligación. La actividad de apuestas es una actividad vulnerable frente al lavado de dinero, y los operadores tienen que identificar a sus usuarios y reportar operaciones relevantes a la UIF y al SAT. Que te pidan identificación es el costo legal de apostar en una casa con permiso mexicano.

La edad es donde el marco mexicano tiene un hueco que conviene conocer. El artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores de edad las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, pero no fija una edad numérica. En otras palabras: la ley dice “menores” y no dice “18” ni “21”. Las casas son las que declaran el 18+ en sus propias fichas y pies de página. No hay una cifra estatutaria establecida para la edad de apuestas, y a la vez hay una prohibición clara de que los menores pisen el área de apuestas de un establecimiento físico. Dos reglas, una ausencia, y ninguna contradicción real: el operador pone el número que la ley no puso.

La verificación de identidad también determina qué puede hacer la casa con tu cuenta. Los operadores reportan operaciones relevantes a la UIF, así que una cuenta que opera fuera de cualquier patrón esperable puede quedar bajo revisión. No es una amenaza, es el mismo sistema que hace que tu retiro llegue a tu nombre y no al de cualquier otro.

fundamentos: la apuesta en vivo y el retiro anticipado

La apuesta en vivo es la parte del catálogo que más creció en los últimos años y la que más caro se paga. En un partido en curso, la casa no necesita adivinar el resultado: necesita cubrirse, y lo hace con un margen más ancho que el del mercado previo al partido. Esa diferencia es el precio de la emoción. Si vas a apostar en vivo, el consejo que no cuesta nada es el mismo que sirve antes del partido: mira dos casas antes de confirmar y no dejes que la primera cifra que veas se convierta en tu cifra.

El retiro anticipado —cash out— tiene un costo que se explica por sí solo: la oferta de la casa siempre es peor que el valor del boleto en ese instante, porque incluye su margen y, en algunas casas, un cargo adicional. No es un botón de rescate, es un mercado más, y como todo mercado, tiene un precio.

normati: permiso, no licencia — lo que la ley mexicana sí permite

La primera cosa que hay que escribir, porque es la que casi ninguna guía dice con esas palabras: en México no existe licencia de apuestas en línea. Existe un permiso de la Secretaría de Gobernación, un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario, como define el artículo 3 del Reglamento. La palabra importa porque cambia lo que un lector puede esperar: un permiso se otorga a alguien, tiene vigencia, se supervisa y se termina; no es un membrete permanente al que la marca tenga derecho.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
El artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores de edad las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, pero no fija una edad numérica.

El fundamento de todo el sistema es una ley de hace casi ocho décadas. La Ley Federal de Juegos y Sorteos data del 31 de diciembre de 1947 y no menciona las apuestas en línea, porque en 1947 no existían. La ley prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el país y permite solo los expresamente autorizados. El Reglamento que la aterriza se reformó el 16 de noviembre de 2023, y su artículo 2 establece que la actividad de juegos con apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista está prohibida.

Esa combinación tiene una consecuencia que muchos apostadores no ven venir. La Secretaría de Gobernación interpreta y aplica la ley en el ámbito administrativo; la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, vigila, modifica y termina los permisos, y el Reglamento define la apuesta como dinero en moneda nacional arriesgado en un juego permitido. Nada de esto crea un régimen especial para lo digital. Un sitio de apuestas en línea no puede tener una licencia digital propia y suelta; opera colgado del permiso de un titular autorizado, y esa es la razón por la que los permisionarios con permiso de centro de apuestas remotas son el eslabón real del sistema.

Los tipos de permiso que importan para apostar por internet son dos: los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, según el artículo 28 del Reglamento. Y la tenencia de un permiso de hipódromo, galgódromo o frontón abre la puerta a permisos complementarios de apuestas a distancia. Todo apunta a lo mismo: la apuesta remota en México es una extensión autorizada de una operación física, no un negocio digital independiente.

Esa estructura también explica los requisitos que pesan sobre un permisionario de apuestas remotas, y que son, en la práctica, su costo de estar legal. El artículo 29 del Reglamento exige cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratos de seguros, reportes de sospecha de delincuencia organizada o lavado de dinero y una fianza equivalente a unos 60 días de premios promedio. Es una carga operativa seria. No la cumple un sitio que atiende a México desde una isla del Caribe con un permiso de juego de otra jurisdicción.

Ahí está, en una frase: un operador con permiso mexicano tiene una dirección física verificable, un seguro contratado, una fianza depositada y la obligación de auditarse. Un operador offshore no tiene nada de eso. La comparación no es entre “marca confiable” y “marca dudosa”, es entre un operador que responde ante una autoridad mexicana y uno que no tiene ninguna obligación de hacerlo.

Los permisos tampoco se pueden ceder. El artículo 31 del Reglamento establece que los permisos de juegos con apuestas son intransferibles: no pueden gravarse, cederse, venderse ni comercializarse. Eso cierra la puerta a cualquier relato de “compra de licencia” que circule por ahí.

normati: el registro que no existe y la reforma que no es ley

Si quieres verificar por tu cuenta si una casa tiene permiso, vas a chocar con un problema antes de empezar. En mayo de 2026 el diputado Rubén Moreira pidió a la Secretaría de Gobernación un registro público y abierto de los permisos de apuestas y casinos, según reportó SCCG Management el 31 de julio de 2026. Hasta octubre de 2026 no se pudo abrir una lista oficial completa. Los conteos de sitios de apuestas que circulan en la prensa no coinciden entre sí —una fuente reporta 136 sitios, otra habla de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx—, y esa discrepancia es la mejor prueba de que no existe un registro confiable que consultar hoy.

La consecuencia práctica es esta: en México, verificar un permiso es investigación de campo. Se hace en el pie de página del operador, en su ficha de tienda de aplicaciones, en su contrato de términos y condiciones, y a veces ni así. Si haces esa lectura, ganas información que ninguna comparadora te va a dar hoy.

Tampoco hay un registro nacional de autoexclusión. No está establecido en el marco vigente, y la iniciativa que propone abrogar la ley de 1947 —de octubre de 2025— plantea mecanismos de autoexclusión, una edad mínima de 21 años y límites ligados al ingreso. Es una propuesta, no una regla. Hoy, la autoexclusión que puedes activar es la voluntaria de cada operador, la que cada casa lista en su propia ficha de aplicación. Si necesitas una barrera externa a la casa para dejar de apostar, esa barrera no existe en México; existe en tu casa y en tus propias herramientas.

La reforma tampoco está cerca. Lo que la SEGOB terminó en octubre de 2026 fue la revisión interna de un proyecto para sustituir la ley de 1947, y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado al Congreso y no es ley. Es la corrección que muchos esperan, y todavía no llegó.

normati: la publicidad, la verificación y las reglas de conducta

Las casas que operan con permiso mexicano manejan su publicidad con el permiso a la vista, según reportes secundarios que describen la práctica del sector: los anuncios incluyen la clave del permiso oficial y los avisos de juego responsable. En las fichas y pies de página de las propias marcas eso se ve: la ficha de la app de Codere México declara operar con permiso de la SEGOB, incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta, y el pie de caliente.mx advierte que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad.

Conviene también saber qué no es ley, porque hay mucho relato suelto. No se encontró un artículo federal de publicidad en los apartados del Reglamento consultados. Los reportes sobre límites de horario en radio y televisión —después de las 22:30, o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley vigente. Las propuestas para limitar a influencers y atletas, prohibir anuncios en transmisiones deportivas o eliminar los bonos de bienvenida tampoco son ley. Y no existe una regla estatutaria sobre bonos: lo que sí ocurrió después del aumento del IEPS fue que los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto.

Una nota para quien compara anuncios: cuando una casa presume “el mejor momio garantizado”, la pregunta útil no es si el momio es alto, sino en cuántos mercados puede sostenerlo y con qué margen. Una promesa de mejor momio puede convivir perfectamente con un margen más ancho en el resto del catálogo.

normati: los impuestos de una casa de apuestas mexicana

Aquí es donde muchos apostadores se llevan la sorpresa, y es donde el costo deja de ser una metáfora. Hay dos impuestos y dos momentos distintos.

Del lado del operador está el IEPS. La Ley del IEPS, en su artículo 2, fracción II, inciso B), grava los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos, y desde el 1 de enero de 2026 la tasa es de 50 %, tras la reforma publicada en el DOF el 7 de noviembre de 2025. Antes era de 30 %. Es un salto de veinte puntos en un año, y ese salto es el origen de la ola de rediseños de bonos que mencioné antes: cuando el costo fiscal sube, la casa recorta por donde puede, y el primer recorte cae en la promoción.

Sobre la base del impuesto quiero ser preciso porque la prensa lo simplifica: la ley habla del “valor de la actividad”, y las notas periodísticas hablan del “monto total apostado”. Esas dos cosas pueden no ser lo mismo. Por eso esta página no escribe “50 % de las apuestas” ni “50 % del ingreso bruto”; escribe lo que dice la ley. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la Ley del IEPS, con bloqueo temporal del servicio digital en casos de incumplimiento grave, según los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA.

Del lado del apostador está el ISR. Los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingresos, y el artículo 138 de la Ley del ISR prevé la retención: 1 % sobre el premio cuando el impuesto estatal no excede del 6 %, y 21 % si el impuesto estatal es mayor. Quien paga el premio es quien retiene. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración cuando está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. En la Ciudad de México hay un impuesto estatal de 6 % sobre los premios, lo que en reportes secundarios se traduce en una carga de alrededor del 7 % en total. Los premios superiores a $600,000 MXN al año se reportan en la declaración anual, según esos mismos reportes.

Dos cosas más, y las dos importan. El impuesto estatal no es uniforme: la Ciudad de México grava las apuestas, Nuevo León grava los montos apostados, y eso cambia el tratamiento de los premios según dónde esté el permisionario. Y sobre los premios obtenidos en sitios sin permiso, el artículo 137 cubre los premios “autorizados legalmente”; el tratamiento de un premio ganado en un sitio sin permiso no está establecido. Ahí no hay atajo ni consejo: se consulta a un contador o a un asesor fiscal. Cualquiera que te diga lo contrario está improvisando con tu dinero.

normati: qué implica apostar en una casa sin permiso mexicano

Apostar en un sitio sin permiso de la SEGOB es una decisión con costos concretos, y me interesa separarlos porque el relato habitual mezcla tres cosas distintas.

Lo primero es la protección. Un operador con permiso mexicano tiene un seguro contratado, una fianza equivalente a unos 60 días de premios promedio y la obligación de auditar sus cuentas, todo por el artículo 29 del Reglamento. Un operador offshore no tiene ninguna de las tres, y tampoco tiene obligación de reportar ante la UIF mexicana. Si un saldo se congela en un operador sin permiso, no hay una autoridad mexicana que te lo devuelva por la vía administrativa.

Lo segundo es el acceso. El artículo 8 de la Ley Federal de Juegos y Sorteos permite a la Secretaría de Gobernación cerrar establecimientos no autorizados. En el periodo más reciente, la SEGOB ha reforzado su facultad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso. Las casas bloqueadas no son un rumor: bet365 y Betano, esta última de Ganador Azteca, quedaron deshabilitadas desde noviembre de 2025, cuando la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la DGJS suspendió diez dominios de casino en línea, incluidos betano.mx y bet365.mx. Y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas marcas, según una sola fuente. Todo esto es inestable por definición, y por eso lo escribo con sus fechas y no como un estado actual. Quien deposite hoy en un operador bloqueado puede encontrarse con que su saldo está dentro de una disputa judicial. Cerca de 20 casinos físicos fueron cerrados en 2026.

Lo tercero es la calificación de tu premio. Un permisionario con permiso entrega CFDI de retenciones por los premios gravados, y ese documento es lo que te permite acreditar después. Un operador sin permiso no tiene forma de emitir un CFDI mexicano, y el tratamiento fiscal de un premio ganado ahí es, como ya se dijo, materia de asesoría profesional.

Lo que no puedo afirmar, y lo digo porque hay quien lo afirma por mí: no está establecida una multa o un delito para el apostador que simplemente juega en un sitio sin permiso. No hay penalidad establecida ni exención establecida. Cualquiera de las dos versiones que alguien te venda es una interpretación, no un artículo. Lo que sí está claro es el otro lado: la casa con permiso trae sede legal mexicana, control de identidad y antilavado, y CFDI de retenciones; la offshore no trae ninguna de esas tres cosas.

Una confusión que vale la pena deshacer: los sitios con licencia de Curazao no son titulares de un permiso mexicano. Son operadores regulados por otra jurisdicción, que ofrece sus propios mecanismos de reclamación y ninguna obligación ante la SEGOB.

prevencion: límites, autoexclusión y a quién le hablas cuando algo sale mal

El dato que ordena todo este apartado es una ausencia: no hay un registro nacional de autoexclusión en México. Existe en otros países una lista única en la que una persona se inscribe y queda fuera de todas las casas a la vez. Aquí no. Lo que existe es la autoexclusión voluntaria que cada operador ofrece en su propia plataforma, más las pausas y los límites de depósito que cada casa diseñe por cuenta propia.

Tampoco hay un límite legal de depósito o de pérdida establecido para el apostador, ni una cuenta temporal prevista en la normativa. Los límites son, hoy, una función del producto de cada casa, no una obligación del sistema. Y esa diferencia es enorme cuando algo va mal: un registro nacional bloquea en todas partes; una autoexclusión de una casa bloquea en una casa.

Lo que sí existe del lado del sistema son dos piezas. La primera es el 18+ que las casas declaran en sus propias fichas y pies de página, con la salvedad ya explicada de que el Reglamento prohíbe a los menores de edad las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, y no fija una edad numérica. La segunda son los avisos de juego responsable que varias marcas publican: la ficha de la app de Codere México dice incluir avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta; el pie de caliente.mx pide divertirse con responsabilidad y enlaza su sección de juego responsable. Son herramientas reales y también son herramientas de la casa, sujetas a las reglas de la casa.

Mi lectura de esto, sin adornos: en México la protección del apostador depende hoy de que el apostador se proteja. El sistema no te ofrece una barrera que tú no hayas activado. Si tu forma de apostar te preocupa, lo que funciona en la práctica es poner el límite dentro de la plataforma antes de depositar, no después de perder, y no confiar en que una reforma —que todavía no es ley— lo resuelva por ti.

evaluacion: cómo elegir una casa de apuestas en México y cuánto cuesta cada opción

Elegir casa de apuestas en México es comparar tres costos que casi nunca aparecen juntos en una lista.

El primer costo es el permiso. No basta con que la casa diga “operamos con permiso de la SEGOB”: hay que ver si el número está a la vista, si aparece en el pie de página o solo en un tercero, y si la marca que opera es la misma que el permisionario que responde. Una casa que imprime su número en su propio sitio te está dando algo que puedes verificar. Una que no, te está dejando el trabajo a ti.

El segundo costo es el margen. Un mercado principal con margen de 4 % a 5 % te cuesta menos por boleto que un mercado secundario con 8 % a 10 %, y la diferencia se multiplica en tu contra en cada combinada que armes. Comparar el mismo momio en dos casas antes de confirmar es, medido en pesos, el hábito más rentable que existe en este mercado.

El tercer costo es el tiempo y la fricción. Un retiro que sale inmediato porque el titular coincide vale más que un bono de bienvenida que tarda tres días. Un bono con rollover alto vale menos que un momio mejor en el mercado que realmente vas a jugar. Y un sitio bloqueado vale cero, aunque su promoción se vea espectacular.

Ahí es donde el orden de la comparación importa: primero permiso verificable, segundo método de pago que funcione con tu nombre y tu banco, tercero margen del mercado que juegas y solo después el bono. La mayoría de las guías invierte ese orden, y por eso terminan recomendando el bono más grande.

evaluacion: los momios, el margen y lo que se te queda en el camino

El margen es el concepto que ordena toda la comparación, y merece su propia síntesis porque en él vive la ventaja del operador.

Toma cualquier mercado, suma el inverso de cada momio y tendrás el sobreprecio de la casa. En un mercado de dos resultados a 1,90 y 1,90, esa suma es 1,0526, el pago de la casa es 95,0 % de todo el pozo y el margen es de alrededor de 5,0 %. El margen no lo paga solo el que pierde: lo paga el pozo completo, y por eso un apostador que gana sigue pagándolo.

La condición que evita malentendidos: ese 5,0 % es la cifra del ejemplo, no una tarifa del mercado mexicano. El margen de un mercado principal y muy jugado se mueve en una banda de 4 % a 5 %, y el de un mercado secundario en una banda de 8 % a 10 %. En una combinada de tres selecciones con 5 % cada una, el sobreprecio acumulado llega a aproximadamente 14,3 %. Nada de esto es una opinión: es la consecuencia de multiplicar.

Con eso en mente, la cuenta de valor de un bono deja de ser misteriosa. Un bono de bienvenida cuyo rollover te obliga a apostar varias veces el saldo, en mercados con margen de 5 %, tiene un costo esperado que crece con cada vuelta que le das. El bono puede seguir siendo útil, pero solo si el volumen que te obliga a jugar es volumen que ibas a jugar de todas formas. Cuando no lo es, el bono te compra la obligación de pagar margen, y eso es lo contrario de una promoción.

evaluacion: dinero, depósitos y la parte que no se ve

Un depósito no es una apuesta. La cantidad que pones en una casa puede quedarse en saldo sin haber tocado nunca un boleto, y en ese caso no pagaste margen; pagaste la decisión de dejar tu dinero donde está. El costo de un depósito grande empieza el día que decides apostarlo sin comparar el momio.

Ahí es donde la liquidez de una casa se vuelve una característica de precio. Una casa con buen volumen en Liga MX y en los partidos de la NFL puede sostener momios ajustados porque su riesgo se reparte entre muchos boletos. Una casa con poco volumen en el mercado que te interesa ajusta su precio para cubrirse, y ese ajuste te lo cobra a ti. La pregunta útil ya no es cuál tiene el bono más grande, sino en qué mercados esta casa es fuerte y en cuáles no.

Esa misma lógica aplica al retiro. La velocidad de un retiro no es una promesa de marketing: es la consecuencia de que el titular de la cuenta coincida con el titular del banco, de que el método de salida sea el mismo que el de entrada y de que el operador tenga un proceso interno que ya esté establecido. Cuando tres días de espera se convierten en una semana, el costo no es el dinero que no llega: es el interés que le dejaste a alguien más.

evaluacion: cómo se comporta el margen según el deporte y el mercado

El margen no es el mismo en todos los deportes, y esto es lo que ningún anuncio dice. Un partido de la Liga MX con dos resultados posibles concentra el volumen de una afición enorme, y por eso su margen suele apretarse más que el de un torneo secundario con menos interés local. El boxeo y la UFC funcionan al revés: el número de resultados posibles es amplio, el volumen se concentra en el mercado principal, y los mercados derivados —round de la victoria, método de victoria— llevan un sobreprecio mucho mayor. Los esports y el pádel son mercados que las casas mexicanas ya ofrecen, y por ser mercados de nicho llevan precios más caros que los de un partido de fútbol de primera división.

Eso no es un defecto del sistema; es cómo se reparte el riesgo. Lo que conviene hacer como apostador es identificar el deporte o el mercado en el que de verdad vas a jugar y comparar el momio en ese mercado concreto. Comparar la calidad general de dos casas en un partido grande no te dice nada sobre la calidad que tendrás en el mercado secundario de ese torneo de pádel que te interesa. Si vas a apostar a los mercados de nicho, olvídate de la portada y compara directamente el boleto.

evaluacion: los datos que no puedes verificar

Si algo me parece equivocado en la forma en que este mercado comunica, es que casi nada está a la vista. La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no es accesible, y los conteos públicos de sitios de apuestas en México no coinciden: una fuente reporta 136 sitios, otra habla de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Esa discrepancia no es un dato irrelevante: mide cuán poco sabemos hoy sobre cuántas casas operan en el país.

La misma opacidad aparece en los impuestos. La ley del IEPS dice “valor de la actividad” y la prensa dice “monto total apostado”. No son la misma cosa, y nadie que escriba con responsabilidad debería presentarlas como equivalentes. En el ISR, la retención de 1 % o 21 % depende de si el impuesto estatal supera el 6 %, y el impuesto estatal no es uniforme entre entidades. Los premios por encima de $600,000 MXN al año se reportan en la declaración anual, según reportes secundarios. Todo esto es información que el apostador necesita y que la casa no le va a explicar al momento de pagar.

Mi conclusión sobre esto: el apostador mexicano que quiere saber lo que hace tiene que leer términos y condiciones. No hay atajo, no hay comparadora que lo sustituya y no hay resumen perfecto. La única cosa que sirve es el hábito de revisar el pie de página, el método de retiro y el momio del mercado que se juega, cada vez.

Las casas de apuestas de esta comparación, una por una

Betway: la marca internacional con un número que solo aparece en terceros

Betway llega a los buscadores mexicanos con el respaldo de su marca internacional y con una app que se publica en la App Store de México; su versión de octubre de 2026 sigue ahí, y la app la publica Digital Outsource International Limited, con primera salida en septiembre de 2014. Esa antigüedad de ficha, doce años en tienda, es lo más concreto que tiene su expediente digital.

Su permiso aparece como número 4184 según casasdeapuestaslegales.mx, con la titularidad a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. Conviene notar el nombre del titular: un frontón. Es la figura del permisionario con recinto físico que abre un permiso complementario de apuestas a distancia, exactamente el camino que describe el artículo 28 del Reglamento. Eso no convierte a Betway en un operador con más respaldo que los demás, y tampoco en uno con menos; significa que su permiso se apoya en una operación que existe en el mundo físico mexicano.

El detalle que me hace poner atención es otro: el número que circula es el de una compilación, no el de su propio sitio, y no tiene confirmación oficial. Para un apostador que quiere verificar antes de depositar, eso vale una búsqueda extra y ningún beneficio.

Veredicto. Betway es una marca con trayectoria suficiente para no desaparecer mañana, y su permiso se apoya en un titular con recinto físico identificable, lo cual responde mejor que un número sin nombre. Lo que no resolvió es el problema de la visibilidad: pone su antigüedad en la tienda al frente y su permiso detrás. Quien quiera el respaldo de una marca internacional y no tenga urgencia por ver el número impreso, tiene aquí un candidato razonable.

Betcris: el catálogo grande con los métodos de pago a la vista

Betcris México muestra en su página principal los logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin indicar montos mínimos en ninguno. Es la lista de métodos más explícita de esta comparación, y para el público mexicano tiene todo lo que importa: tarjeta, transferencia bancaria, monedero y efectivo en tienda. Los montos mínimos son, precisamente, lo que no está indicado, y conviene mirarlos en los términos del operador antes de depositar: un mínimo bajo y un máximo bajo son dos cosas distintas.

El problema de Betcris es el número. En el pie de su propio sitio y en la tabla de su propietario aparecen cifras distintas, y el número que una compilación le asigna a Pickwin es el que el pie de Betcris muestra para Producciones Móviles. Cuando dos documentos del mismo grupo no coinciden, la lectura lógica es que el permiso pertenece al permisionario y las marcas se mueven por debajo del paraguas. Eso es legal —el permiso es intransferible, pero la marca comercial bajo un permisionario puede organizarse así— y también es la parte de su expediente que menos claridad ofrece.

Veredicto. La accesibilidad para depositar es su mejor carta: Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI en la portada, sin que el lector tenga que buscarlo. El costo de esa comodidad es que la trazabilidad del permiso es la peor de la lista, y por eso un lector que quiera armar su decisión sobre el número del permiso va a chocar aquí contra un muro. Si depositas y retiras con frecuencia y valoras la variedad de métodos por encima del expediente público, Betcris cumple; si lo que buscas es una casa que te deje verificar todo de un vistazo, esta no es la más cómoda.

1xBet: la app de un titular distinto al que citan las compilaciones

La app de 1xBet figura en la App Store de México a nombre de 1XCorp N.V., una sociedad distinta de la titular que indican las compilaciones, salió en junio de 2014 y su versión 259.0 es del 14 de octubre de 2026. Ese cruce de nombres es el dato más importante de su expediente: no hay una coincidencia limpia entre quien publica la aplicación y quien aparece como titular del permiso en las fuentes que citan el número.

El permiso se reporta como DGJS/0002/2020, según Apuestas-legales.com.mx, una compilación que, según lo que ella misma declara, no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial. La titularidad que esas fuentes citan es Entretenimientos Naturales. Poner esas tres piezas juntas —una app a nombre de 1XCorp N.V., un permiso a nombre de Entretenimientos Naturales y una compilación que no confirma el dominio— describe una estructura en la que el usuario final no puede cerrar el círculo por sí solo.

Veredicto. 1xBet es la marca cuyo expediente público depende más de fuentes que no cierran entre ellas, y eso en una página cuyo ángulo es el costo no es un detalle menor: verificar aquí cuesta más trabajo que en cualquier otra casa de la lista. La marca tiene catálogo y años de operación, y no hay nada que sugiera que su permiso no exista; lo que no ofrece es un camino sencillo para que el apostador lo compruebe.

Playdoit: el momio mexicano con una app que no esconder nada

Playdoit presenta su app en la App Store de México a nombre de Atracciones America S.A. de C.V.; salió en agosto de 2021 y su versión 1.31.0 es del 22 de octubre de 2026. El permiso se reporta como DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx.

El número tiene una particularidad que merece una frase: la clave DGAJS/SCEVF/P-02/2005 es, por su forma, una de las más antiguas de la lista, y su estructura de siglas corresponde a un trámite distinto al de los permisos DGJS recientes. No conviene leer eso como una ventaja ni como una desventaja —los permisos se modifican y se renuevan—, sino como la traza de que esta marca opera sobre una estructura previa al ciclo de permisos que se registró entre 2018 y 2021. Es la clase de detalle que solo aparece si alguien lee el pie de página, y en este caso nadie lo puso al frente.

Veredicto. Es una marca mexicana con una app editada y actualizada, y con un permiso de clave antigua que sugiere continuidad más que novedad. Lo que no sabe hacer, o no quiere hacer, es poner el número al frente: si lo que te importa es poder verificar sin trabajar, Playdoit te obliga al mismo trabajo que la mayoría de la lista. Para quien apuesta poco y valora una plataforma con años de operación, la continuidad que muestra su clave es un argumento razonable.

Pickwin: la marca del permisionario compartido y el número que no se imprime

Pickwin figura en la App Store de México a nombre de PWTEC, S.A.P.I. de C.V., con primera publicación en agosto de 2018 y versión 1.0.137 del 28 de septiembre de 2026. Su titularidad se asocia a Producciones Móviles S.A. de C.V., con Unocapali La Paz Operadora.

Aquí el problema del número se vuelve el problema de la marca. Las fuentes se contradicen entre sí, y el número que una compilación le asigna a Pickwin es el que el pie de Betcris muestra para Producciones Móviles. Es decir: no es que a Pickwin le falte un número, sino que el número que debería ser suyo está impreso en el sitio de otra marca. Cuando el mismo permisionario opera varias marcas, esa colisión de referencias es casi inevitable.

Esa es la parte que más me interesa de Pickwin para esta comparación, porque ilustra el modelo completo: dos marcas con apps distintas, catálogos distintos y públicos distintos colgando del mismo permiso. La consecuencia para el apostador es directa. Si tienes cuenta en las dos, no estás diversificando de operador; estás diversificando de marca dentro del mismo responsable legal.

Veredicto. Pickwin tiene catálogo propio y una app con años en tienda, y su expediente explica mejor que ningún otro cómo funciona el modelo de permisionario compartido en México. Lo que no ofrece es un número propio que puedas verificar sin cruzar fuentes: aquí el lector que quiera trazar de dónde viene este permiso tiene que mirar el pie de otra casa. Para alguien que quiera entender el sistema antes de apostar, es la marca más didáctica de la lista.

Novibet: la marca nueva con la traza de tres claves en su número

Novibet tiene app en la App Store de México publicada por Logflex MT Limited, con versión 4.30.0 del 14 de octubre de 2026. Su permiso se reporta como DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx, con titularidad a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V.

El número cuenta una historia por sí solo. La clave DGJS/DCRCA corresponde a una estructura distinta de otras y su año, 2020, la coloca en la generación de permisos que se reorganizaron en el ciclo 2018-2021. Y el titular no es una marca de apuestas conocida: es una sociedad comercial. Es exactamente lo que el Reglamento espera —permiso de una empresa, marca al público— y también lo que un apostador tiene que entender si quiere saber quién responde por su cuenta.

Veredicto. Novibet es una marca con expediente coherente y un titular identificable, y sin ninguna visibilidad voluntaria del número para el lector. Su app llega con versiones frescas y su permiso tiene traza reciente. Para alguien que apuesta en mercados internacionales, es un nombre que aparece con regularidad; si lo que quieres es una casa que te muestre su permiso sin pedirlo, tendrás que buscarlo tú.

Strendus: la marca mexicana con tres claves y titulares que no coinciden

Strendus publica su app como “Strendus casino y sportsbook” a nombre de NEW ADS S.A. DE C.V., con primera salida en octubre de 2023 y versión 2.0.39 del 1 de octubre de 2026. Es una de las marcas más jóvenes de la lista por fecha de app, y su permiso es de los más documentados en apariencia: casasdeapuestaslegales.mx lista tres claves, DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021.

Tres claves en una sola marca no significa tres permisos vigentes para apostar; significa que el permisionario pasó por varias modificaciones en un periodo corto, entre 2018 y 2021. Lo que sí es un problema es el titular: las compilaciones difieren sobre quién es, y se citan tanto Atracciones y Emociones Vallarta como New Ads. Cuando el titular del permiso no es un dato único, tampoco lo es la persona jurídica que responde por una reclamación.

Veredicto. Strendus ofrece una app reciente y una operación que se nota activa, y la abundancia de claves en su permiso sugiere una estructura renovada más que una estructura opaca. Lo que queda flojo es el mismo punto de siempre: el titular no está resuelto. Un apostador que exija saber quién responde legalmente por su cuenta tiene aquí tres claves y dos nombres, y ninguna razón para conformarse con eso.

Codere: la ficha de app que dice más de lo que dice un anuncio

La app de Codere México figura en la App Store a nombre de Codere Newco, S.A.U.; salió en enero de 2017 y su versión vigente es del 20 de agosto de 2026. Su permiso se reporta como DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas-legales.com.mx, con titularidad a nombre de Libros Foráneos S.A. de C.V., la razón social con la que opera Codere en México.

Lo que distingue a Codere en este listado es su ficha de aplicación, no su catálogo. Esa ficha declara operar con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. De todas las marcas de esta comparación, es la que más protección al usuario pone por escrito en el lugar donde un apostador la va a ver: la tienda de aplicaciones, antes de instalar.

Eso no es un detalle de mercadotecnia. Las políticas de cierre de cuenta y los avisos de juego responsable son justamente las herramientas que un apostador necesita cuando quiere poner un límite a su propia actividad, y aquí están dichas al momento de descargar la app, no escondidas en un contrato de veinte páginas.

Veredicto. Codere es la marca que mejor resuelve la parte informativa del expediente: dice qué permiso tiene, dice su límite de edad y dice qué herramientas de juego responsable ofrece, y lo dice en la ficha que consultas antes de instalar. Su catálogo no es el más ancho de la lista y su permiso tampoco está impreso con el orgullo de Caliente. Pero para quien quiere saber con qué herramientas cuenta antes de abrir una cuenta, este es el punto de partida más claro entre las nueve.

Caliente: el permiso impreso en el pie de su propio sitio

Caliente es la única casa de esta lista cuyo número de permiso aparece en el pie de su propio sitio: DGG/SP/404/97, según lo que la marca muestra en caliente.mx. También es la que aparece en la App Store a nombre de Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., con versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026, y la que agrupa su operación bajo el Grupo Caliente.

Hay dos detalles de su comportamiento informativo que valen más que un bono. El primero es el número impreso: en un mercado donde la lista oficial no se puede abrir, una casa que publica su clave en su propio pie de página le da al lector algo contra lo que trabajar. El segundo es su pie de página, que advierte que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Es exactamente el tipo de aviso que la práctica del sector espera, según los reportes secundarios que describen la publicidad de las casas con permiso.

La contraparte es que la clave DGG/SP/404/97 es, por su forma, la más antigua de la lista, con la estructura de siglas de una generación anterior a las claves DGJS y DCRCA. No es un problema y no es una ventaja: es la traza de una casa que opera desde antes de que el mercado en línea fuera el centro del negocio, y que se adaptó al canal digital sin cambiar el titular.

Veredicto. Caliente es el mejor expediente público de las nueve, y no por el tamaño del catálogo: por el número de permiso a la vista y por el aviso de juego responsable en el pie. Aquí el lector no tiene que cruzar tres compilaciones para encontrar una clave, y eso en el mercado mexicano de hoy es una diferencia sustancial. Si lo que buscas es una casa donde todo lo que un apostador puede verificar esté donde se espera encontrarlo, esta es la que pone menos obstáculos.

Preguntas frecuentes sobre apostar en deportes en México

¿Cómo compruebo si una casa opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

Empieza por el pie de página del operador y por su ficha en la tienda de aplicaciones; ahí suele estar la clave del permiso. No hay una lista oficial abierta que puedas consultar hoy, y las comparadoras se contradicen entre sí, así que contrasta por lo menos dos fuentes antes de dar por buena una clave. El titular del permiso no siempre es la marca comercial, sino el permisionario que responde.

¿Cómo sé cuánto paga una apuesta según el momio?

El momio es un multiplicador. Con un momio de 1,90, una apuesta de $500 MXN devuelve $950 MXN si ganas: la apuesta completa más $450 MXN de ganancia. La ganancia se calcula multiplicando la apuesta por el momio menos uno. En una combinada, los momios de cada selección se multiplican entre sí para formar un solo precio del boleto.

¿Dónde se ve el margen de la casa en los momios?

Se ve sumando el inverso de cada momio del mismo mercado y comparando el resultado con uno. Si dos resultados a 1,90 y 1,90 dan una suma de 1,0526, la casa paga alrededor del 95 % de todo el pozo y su margen ronda el 5 %. La cifra no es una tarifa fija: en mercados secundarios y en apuestas en vivo el margen se ensancha.

¿Cómo fijo un límite de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Dentro de la plataforma, en la sección de juego responsable o de configuración de la cuenta, herramientas que cada operador define por su cuenta. No hay un límite legal de depósito o de pérdida establecido, ni una cuenta temporal prevista, ni un registro nacional de autoexclusión al que inscribirte para quedar fuera de todas las casas. La barrera que no actives tú no existe.

¿Quién retiene el impuesto cuando gano un premio?

La casa que paga el premio es quien retiene. Según el artículo 138 de la Ley del ISR, la retención es de 1 % sobre el premio cuando el impuesto estatal no excede del 6 %, y de 21 % cuando el impuesto estatal es mayor; no es uniforme entre entidades. En la Ciudad de México existe un impuesto estatal a los premios. Para tu caso conviene consultar a un contador.

¿Qué arriesgo si apuesto en una casa sin permiso mexicano?

Un operador sin permiso no tiene la fianza, los seguros ni la obligación de auditar cuentas que el Reglamento exige a un permisionario, y no responde ante la UIF mexicana. Si su saldo queda congelado por un bloqueo, no hay autoridad mexicana que te lo devuelva por la vía administrativa. No está establecida una multa ni un delito para ti por apostar ahí, pero tampoco una exención.

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