Mejores casas de apuestas online en 2026: las nueve que hoy aceptan jugadores mexicanos
Datos actualizados a noviembre 5, 2026; los números de permiso citados se verificaron contra los pies de página de cada operador y contra las compilaciones públicas que los reproducen, sin confirmación oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos.
México no tiene licencia de apuestas online. Tiene permisos. La diferencia no es un matiz de vocabulario: quien busca dónde apostar con dinero real en este país se topa con una industria que funciona por debajo de una ley de 1947, la Ley Federal de Juegos y Sorteos, que prohíbe los juegos de azar y las apuestas “excepto aquellos expresamente autorizados”. El Reglamento de esa ley, reformado el 16 de noviembre de 2023, remata la frase en su artículo 2: lo que no está previsto de manera expresa, está prohibido. Ningún artículo de esa ley menciona internet. Los sitios que hoy aceptan registros desde la Ciudad de México, Monterrey o Mérida lo hacen colgados del permiso de un permisionario con local físico, habitualmente un hipódromo, un galgódromo o un frontón, o un centro de apuestas remotas.
Eso deja al apostador mexicano con una elección incómoda y muy concreta. Puede jugar en una casa con permiso mexicano —con un domicilio legal en el país, controles de identidad, reportes a la UIF y al SAT— o puede jugar en una casa que no lo tiene y que no le debe nada a nadie aquí. Lo que sigue es un recorrido por los nueve operadores que hoy publican un permiso de la Secretaría de Gobernación y por lo que cada camino cuesta de verdad.
Y conviene decirlo desde ahora: la palabra “permiso” pesa menos de lo que suena. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica una lista de sitios autorizados que no pudimos abrir, el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto, y los conteos del propio mercado se contradicen —uno habla de 136 sitios de apuestas, otro de entre 30 y 35 operadores digitales con dominio .mx—. Por eso en esta página ningún número de permiso aparece como oficial: aparece como lo que es, lo que declara cada operador o lo que reproduce una compilación, con la fuente dicha en voz alta.
Cómo se apuesta hoy en México: momio fijo, totalizador y quién es la contraparte
La primera decisión no es qué casa elegir. Es qué tipo de apuesta se está haciendo.

En el momio fijo la casa pone el precio y se convierte en la contraparte del apostador. El momio queda congelado desde el momento en que se sella el boleto y no puede moverse después, ni si el equipo pierde a su goleador en el calentamiento ni si el mercado entero gira durante la semana. Esa certeza tiene un precio, y el precio tiene nombre: el margen que la casa carga dentro del momio.
Existe otro modelo, menos común en las casas mexicanas pero central en el hipódromo. En los momios variables, también llamados totalizador o parimutuel, los apostadores no juegan contra la casa sino entre ellos, y el momio no se conoce hasta después del evento, cuando ya está reunido todo el dinero. La parte que se reparte como premios cambia de un operador a otro: en los operadores estatales el porcentaje repartido queda por debajo del 50 % y en las carreras de caballos llega a acercarse al 85 %.
Esa comparación sola explica por qué el mercado mexicano se organiza como se organiza. En un totalizador el apostador compite contra otros apostadores y la casa cobra su comisión por organizar la bolsa. En el momio fijo compite contra una empresa que fija el precio a su favor y que ajusta ese precio cuando el dinero entra de un lado. La diferencia práctica para quien apuesta veinte pesos por partido es que en el primer modelo el talento relativo de los demás apostadores importa, y en el segundo importa el margen que la casa decidió cargar esa mañana.
El mecanismo: qué significa un momio y qué queda fuera del boleto
Un momio decimal no es un número decorativo. En los momios decimales fijos la probabilidad implícita es simplemente su inverso: 1.01 equivale a 99.01 %, 2.00 a 50.00 % y 4.00 a 25.00 %.

Leído al revés, eso deja al descubierto lo que la casa piensa. Cuando las probabilidades implícitas de todos los resultados de un mismo mercado se suman, el total pasa de 100 %. Ese excedente se llama overround, y con un libro equilibrado es la ganancia de la casa. No hace falta que el apostador se equivoque para que la casa gane: hace falta que el dinero esté repartido de manera parecida en los dos lados.
Ahí está la mecánica completa, en una línea. La casa no vende un pronóstico; vende un precio con un sobreprecio incorporado.
Un ejemplo con dos momios iguales
Pongamos un partido de tenis, dos resultados posibles, y un momio de 1.90 en cada lado. Es un ejemplo aritmético, no un precio cotizado por nadie. En un mercado de dos vías, el porcentaje de pago se obtiene del inverso de cada momio; con 1.90 y 1.90 el pago se queda en torno al 52,6 % de lo apostado y el margen de la casa ronda el 47,4 %. Repetido en cada boleto, ese margen es lo que convierte una tarde de apuestas en una donación lenta.
Ahora cambiemos solo el precio. Si ambos lados ofrecen 1.95, el porcentaje de pago sube a cerca de 97,5 % y el margen baja a aproximadamente 2,5 %. Si ambos lados ofrecen 1.80, el pago cae alrededor del 90 % y el margen se va cerca del 10 %. La banda entre esos dos extremos es lo que separa una casa competitiva de una carera, y se lee sin abrir un solo partido, solo mirando la simetría del mercado.
Y hay una referencia de mercado para juzgar cualquier momio que se vea por ahí. Lo habitual en las casas de apuestas es pagar alrededor de 90 % en mercados de dos resultados, como el tenis, y cerca de 85 % en mercados de tres, como el futbol. Un momio de 1.90 en ambos lados de un mercado de dos vías queda muy por debajo de esa costumbre. Quien encuentre esa simetría en la pantalla está mirando un mercado que no conviene tocar.
Cómo se calcula lo que paga un boleto: la cuenta del momio
La cuenta que casi nadie hace y que decide cuánto se lleva a casa el apostador es corta. Con una cantidad apostada y un momio decimal, el retorno es la cantidad multiplicada por el momio, y la ganancia neta es la cantidad multiplicada por el momio menos uno. Cien pesos a 1.90 devuelven 190 pesos, de los cuales 90 son ganancia. Cien pesos a 4.00 devuelven 400, de los cuales 300 son ganancia. Nada más hay en esa multiplicación, y esa es justamente la razón de que el margen importe tanto: es invisible en el momento de sellar el boleto y determinante en el resultado agregado de cien boletos.
Para una apuesta combinada —el parlay, la combinada de toda la vida— la lógica es idéntica pero el momio de cada pata se multiplica hasta formar un solo precio. Dos selecciones a 1.90 y 2.10 dan juntas un momio de 3.99; tres selecciones de 1.80, 1.90 y 2.00 dan 6.84. El pago potencial crece rápido y también crece lo que hay que acertar: cada pata añade su propio margen al producto final.
Ese es el punto donde el marketing de las casas hace más ruido. Un “momio potenciado” o una “cuota de lujo” se anuncia como si la casa regalara algo, cuando en realidad está ajustando un precio dentro de un mercado que ya trae su sobreprecio incorporado. La comparación honesta no es contra el momio que la casa mostraba ayer, sino contra el pago que ese mismo mercado está dejando en otras casas. Sin esa segunda cifra, una potenciación es un adjetivo.
La ley mexicana de apuestas online: el permiso, la reforma y lo que todavía no existe
Aquí conviene ser exacto, porque es la parte donde un lector decide con quién deja su dinero.
La autoridad es la Secretaría de Gobernación, y dentro de ella la Dirección General de Juegos y Sorteos, que autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y extingue los permisos y lleva los procedimientos de sanción. El marco arranca en la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947: prohíbe en todo el territorio los juegos de azar y las apuestas, y solo permite los que autoriza de manera expresa. La Secretaría otorga los permisos y practica la inspección (artículo 7), clausura los locales no autorizados (artículo 8), y ningún establecimiento puede situarse cerca de escuelas o centros de trabajo (artículo 9); los estados y municipios colaboran (artículo 10).
El Reglamento reformado el 16 de noviembre de 2023 ordena esa actividad en tres piezas que importan. El artículo 1 cubre la autorización, el control y la inspección de los juegos con apuestas y los sorteos, con excepción de los de la Lotería Nacional, y fija la jurisdicción federal. El artículo 2 dice que la actividad de apuestas y sorteos no prevista de manera expresa está prohibida. Y el artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario.
Ese último punto es el que casi nadie lee bien. Un permiso es temporal, no es transferible (artículo 31) y los permisionarios de apuestas remotas quedan obligados a cuentas trimestrales y anuales auditadas, a un seguro, a reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y a una fianza (artículo 29). Nada de eso se convierte en una garantía para el apostador, pero sí dibuja a quién le está respondiendo la Secretaría cuando algo sale mal.
Los tipos de permiso relevantes para apuestas son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos (artículo 28), y los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas. En la práctica reportada, un sitio online no puede tener una licencia digital suelta: va amarrado al permiso de un titular con local, y un mismo permisionario opera varias marcas a la vez.
Tres cosas que la ley mexicana no tiene, y que el lector debe saber que no tiene. No existe un registro nacional de autoexclusión. No existe un límite legal de depósito ni de pérdida, ni una cuenta temporal. Y no existe un número legal de edad para apostar en el texto: el artículo 5 del Reglamento impide a los menores de edad entrar a las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, pero no fija un número; los 18 años son lo que cada marca declara en su propia ficha y en su pie de página.
La reforma que no es ley y el bloqueo que cambia de semana en semana
En octubre de 2026 la Secretaría de Gobernación terminó un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado y no es ley. Una iniciativa distinta, para derogar la ley vigente y crear un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión, sigue siendo solo una propuesta. Cualquiera que prometa “nueva regulación” en México está describiendo un documento, no una norma.
El terreno más movedizo es el de los bloqueos, y aquí la fecha es obligatoria porque el estado cambia. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas; bet365 y Betano (Ganador Azteca, del Grupo Salinas) quedaron inhabilitados. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo les permitió publicar contenido informativo ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y aun así el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino online, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la Secretaría contra ambas marcas, según una sola fuente.
Ninguna de esas marcas aparece en la comparación de esta página como operador activo, precisamente porque su situación no se puede afirmar hoy sin fecha. Lo que sí se puede afirmar es la lección: un saldo en una casa bloqueada es un saldo congelado, y no hay institución mexicana que lo descongele por el apostador.
Lo que protege al apostador mexicano y lo que no
Un permiso mexicano trae un foro legal en el país, un número de permiso, controles de identidad y de lavado de dinero, y un CFDI de retenciones cuando el premio causa impuesto. Una casa offshore no trae nada de eso.
Eso no significa que la casa con permiso sea segura en el sentido en que un banco es seguro. Significa que hay a quién reclamarle y un domicilio donde hacerlo. La diferencia se nota el día que algo falla, no el día del registro, y por eso importa poco en el momento en que se elige y muchísimo después.
Un punto que conviene entender bien y que no cambia según la casa: las herramientas de juego responsable que existen en México son internas de cada operador. Descansos obligatorios, límites de depósito, autoexclusión voluntaria: lo que cada marca lista en su propia ficha es lo que hay. No hay un registro nacional que persiga al apostador de un sitio a otro ni que le cierre la puerta en todos a la vez. Quien quiera una barrera real tiene que ponerla nueve veces, una por casa.
El segundo punto es la verificación. Las casas verifican identidad y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque la actividad de apuestas es una actividad vulnerable bajo la ley antilavado; los documentos exigidos no están fijados en un texto legal, así que el estándar práctico lo pone cada operador. Para el apostador esto se traduce en un trámite: sin verificación no hay retiro, y el retiro va a una cuenta a su propio nombre. Quien planee retirar el mismo día que gana está planeando mal.
Y el tercer punto es el idioma del dinero. Los métodos que las casas nombran en sus fichas y pies de página —tarjetas, transferencia bancaria SPEI, vouchers en efectivo en tiendas como OXXO, monederos electrónicos— son lo que cada marca dice de sí misma. El retiro llega a una cuenta a nombre del jugador y el operador emite un CFDI de retenciones cuando el premio causó impuesto. En las marcas con permiso, el uso de criptomonedas no está establecido.
Impuestos sobre premios y sobre la actividad: quién retiene y cuánto
Aquí hay una confusión frecuente que vale la pena deshacer: son dos impuestos distintos, pagados por sujetos distintos, y solo uno de ellos lo ve el apostador en su boleto.
El primero es la carga sobre el operador. La Ley del IEPS, en su artículo 2, fracción II, inciso B), grava con 50 % los juegos con apuestas y los sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos. La reforma se publicó en el Diario Oficial el 7 de noviembre de 2025 y entró en vigor el 1 de enero de 2026; antes era 30 %. El mismo inciso alcanza los juegos online de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital en casos de incumplimiento grave.
Sobre la base hay que ser cauto. El texto que se leyó dice únicamente “valor de la actividad”; la prensa lo describe como “monto total apostado”. Por eso no se afirma aquí que sea 50 % de lo apostado ni 50 % de los ingresos brutos. La base no está establecida, y escribirla como si lo estuviera sería inventar.
El segundo impuesto es el que el apostador sí toca. Los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR consideran ingreso los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados. El pagador retiene 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no pasa de 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal supera ese 6 %. La Ciudad de México tiene un impuesto estatal de 6 % sobre premios, lo que en la práctica ronda 7 % en total. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración a la que está obligada; en caso contrario el ingreso se acumula y la retención se acredita. Los premios por arriba de $600,000 MXN al año se reportan en la declaración anual.
Y una línea que no conviene adornar: los premios de sitios sin permiso quedan fuera del supuesto del artículo 137, que habla de premios autorizados legalmente. El tratamiento de un premio ganado en un sitio sin permiso no está establecido, y la única respuesta honesta es consultar a un contador o asesor fiscal antes de planear la devolución. Los impuestos estatales varían además por entidad: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.
Lo que la ley no regula todavía: publicidad, identidad y apuestas de intercambio
El Reglamento no contiene un artículo federal de publicidad en la parte leída. Los reportes sobre límites de horario en radio y televisión —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley. Los proyectos para limitar influencers y atletas, prohibir anuncios en transmisiones deportivas o prohibir los bonos de bienvenida tampoco son ley. Sobre bonos no hay regla estatutaria; lo que sí ocurrió es que, tras la subida del IEPS, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto.
En apuestas de intercambio no se encontró disposición alguna, y esta página no afirma que exista una bolsa de apuestas mexicana. Tampoco hay regla separada para apuestas en vivo, deportes virtuales, esports y tipos de apuesta en los artículos del Reglamento revisados. En cuanto a eventos restringidos —ligas menores o de menores de edad— no se encontró una restricción específica. Las apuestas parimutuel y las carreras de caballos se regulan en hipódromos, galgódromos y frontones con cruce de apuestas, y en el cruce los menores nunca pueden participar (artículo 5). La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento por su artículo 1.
Cómo se comparan nueve casas de apuestas con permiso en México
Un detalle sobre esta tabla antes de leerla. Los números de permiso que aparecen son los que cada operador publica en su propio pie de página o los que reproducen las compilaciones de sitios de comparación; ninguno viene con confirmación oficial, porque la lista pública de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo abrir. El titular del permiso no siempre es la marca: casi siempre es una empresa distinta, la que sostiene el local físico. Y una ausencia en esta tabla no significa que una casa no tenga permiso: el conjunto revisado no es todo el mercado.
| Marca | Permiso de la SEGOB tal como se declara | Titular o empresa que lo sostiene según la fuente | Qué dice la propia marca sobre el mecanismo de apuesta |
|---|---|---|---|
| Strendus | DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según el sitio Casas de Apuestas Legales, no confirmado oficialmente | Atracciones y Emociones Vallarta / New Ads, según la compilación, que difiere consigo misma | La marca describe su oferta como casa de apuestas con permiso y no detalla el modelo de momio |
| Playdoit | DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según el sitio Casas de Apuestas Legales, no confirmado oficialmente | Eventos Festivos de México | El propio sitio se presenta como operador con permiso federal |
| Pickwin | Sin número impreso: las compilaciones se contradicen y la que circula es la que el pie de página de Betcris da a Producciones Móviles | Producciones Móviles S.A. de C.V., junto con Unocapali La Paz Operadora | La marca publica su oferta sin especificar el tipo de mercado |
| 1xBet | DGJS/0002/2020, según el portal Apuestas Legales, que no pudo confirmar ni el dominio ni la lista oficial | Entretenimientos Naturales; la App Store lista la app a nombre de 1XCorp N.V., empresa distinta del titular citado | El sitio se describe como casa con permiso y ofrece apuestas en vivo y combinadas |
| Codere | DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según el portal Apuestas Legales, no confirmado oficialmente | Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México) | Su ficha declara operar con permiso de la SEGOB y limitar el uso a mayores de 18 años |
| Caliente | DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página del propio sitio | Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., operadora del sitio | El pie de página presenta la autorización como de la Secretaría de Gobernación |
| Betcris | Sin número impreso: el del pie de página y el de la tabla del propietario difieren | Producciones Móviles, y la operación se cita junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018 | El sitio publica además una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta a nombre de su empresa |
| Betway | 4184, según el sitio Casas de Apuestas Legales, no confirmado oficialmente | Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. | La marca se presenta como casa con permiso sin detallar el modelo de momio |
| Novibet | DGJS/DCRCA/1121/2020, según el sitio Casas de Apuestas Legales, no confirmado oficialmente | Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. | La marca se presenta como casa con permiso y describe su oferta deportiva |
Lo que la tabla deja ver es un patrón, no nueve casos sueltos. Casi ninguna marca es titular de su propio permiso: la marca es un escaparate y el permiso vive en una empresa que opera un local. Eso explica por qué un mismo permisionario puede sostener varias marcas y por qué dos operadores distintos aparecen con números idénticos en las compilaciones. También explica por qué conviene mirar el pie de página y no la publicidad: es el único lugar donde el operador se compromete por escrito con una empresa y un número, y aun así hay dos casos de esta lista donde el número no coincide ni entre las propias fuentes.
La última columna merece una advertencia de lectura. Las casas mexicanas describen sus productos en fichas dirigidas a vender, no a informar: “apuestas en vivo”, “combinadas”, “promociones”. Ninguna de las nueve publica en su descripción el porcentaje de pago de un mercado, y esa omisión es justamente la información que más pesa en el bolsillo.
Las nueve casas de apuestas de esta comparación, una por una
El criterio de esta lista es acotado y vale decirlo sin rodeos: son las marcas que publican un permiso de la Secretaría de Gobernación y que hoy aparecen operando. No es un ranking de calidad ni una recomendación, y las marcas bloqueadas o suspendidas —bet365 y Betano, ambas desde noviembre de 2025— quedan fuera por la razón más simple: su estado cambia de semana en semana y no se puede afirmar hoy.
Cada ficha cierra con una posición. Un listado de especificaciones no le sirve a nadie: lo que un lector necesita es a quién le conviene cada puerta.
Strendus: tres números de permiso y un titular que cambia según quién lo cuente
Strendus es el caso más claro de por qué esta página insiste en la palabra “según”. La compilación de el sitio Casas de Apuestas Legales le atribuye tres números —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— y ni siquiera se pone de acuerdo consigo misma sobre quién es el titular: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, según la página que se abra. Ninguno de esos números viene con confirmación oficial, porque la lista de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo abrir.
Tres permisos no son un problema en sí. Lo relevante es qué significa que la misma compilación dé dos titulares distintos: que el apostador no puede verificar por su cuenta a quién le está entregando sus datos, salvo entrando al pie de página de la propia marca. Es un trámite de treinta segundos que casi nadie hace y que es la única verificación disponible de verdad.
Con varios números vigentes, Strendus se comporta como lo que el marco mexicano espera: varias marcas o varios productos colgados de permisos distintos otorgados a una misma estructura. Si el apostador va a dedicar tiempo a comprobar algo antes de registrarse, que sea el titular del permiso en el pie de página, no el diseño del bono.
La posición: Strendus es una puerta razonable para quien ya juega en el mercado mexicano y sabe leer un pie de página; para quien no va a hacerlo, la opacidad del titular es la peor carta de presentación de esta lista.
Playdoit: un permiso de 2005 que la compilación cita con precisión
Playdoit aparece con el número DGAJS/SCEVF/P-02/2005 y con Eventos Festivos de México como titular, siempre según el sitio Casas de Apuestas Legales y sin confirmación oficial de la autoridad. Es un permiso viejo, del año en que el mercado online mexicano apenas existía como categoría, lo que encaja con la lógica del marco: los permisos digitales no existen, existen los permisos de apuestas remotas colgados de estructuras que llevan años operando locales.
Que el número sea antiguo no lo hace más o menos sólido que otro. Hace otra cosa: recuerda que la antigüedad de un permiso no es un argumento de venta. Un permiso de 2005 puede ser tan válido como uno de 2020, y ninguno de los dos protege un saldo con la fuerza con que lo protegería un registro nacional de autoexclusión, que aquí no existe.
La posición: Playdoit se sostiene sobre lo que el apostador pueda leer en su propio pie de página; quien busque una marca con documentación antigua y un titular nombrado con una sola empresa encuentra aquí menos contradicción que en varios competidores.
Pickwin: cuando el número de permiso es el que otro operador publica
Este es el caso más incómodo de la tabla y merece decirse sin suavizarlo. Las fuentes que describen a Pickwin se contradicen sobre el número de permiso, y la contradicción tiene una forma particular: el número que una de ellas da es el mismo que el pie de página de Betcris muestra a nombre de Producciones Móviles. El titular que sí aparece nombrado en las compilaciones es Producciones Móviles S.A. de C.V., junto con Unocapali La Paz Operadora.
Dos explicaciones caben, y ninguna es tranquilizadora por sí sola. O un mismo permisionario sostiene dos marcas, lo cual es práctica reportada y perfectamente legal en este marco, o una de las dos compilaciones simplemente copió mal. El apostador no tiene manera de distinguirlo desde fuera, y por eso en esta página Pickwin no lleva número impreso.
La posición: la marca queda, para un lector cuidadoso, en el mismo terreno que cualquier casa cuyo único documento público sea el de un tercero; quien no esté dispuesto a registrarse sin ver un número en el pie de página propio tiene aquí su respuesta.
1xBet: permiso mexicano en el sitio, empresa distinta en la tienda de aplicaciones
1xBet es el operador de esta lista donde las piezas no encajan del todo, y el desajuste es concreto: el portal Apuestas Legales le atribuye el permiso DGJS/0002/2020 a nombre de Entretenimientos Naturales, y no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos. La tienda de aplicaciones lista la app a nombre de 1XCorp N.V., una empresa que no es la titular citada en el permiso.
Esa divergencia importa más de lo que parece. La tienda de aplicaciones es donde el apostador instala el software, y ahí aparece una empresa extranjera; el pie de página del sitio muestra un permiso mexicano a nombre de otra. El jugador no está tratando con una sola entidad, y saberlo antes de depositar es información útil, no un detalle técnico.
El mercado que la marca describe es amplio, con apuestas en vivo y combinadas entre sus productos anunciados. La amplitud del catálogo no dice nada sobre el precio que se paga dentro de cada mercado, y es ahí donde un apostador de volumen siente la diferencia: un catálogo enorme con momios cargados cuesta más que un catálogo corto con momios justos.
La posición: 1xBet sirve a quien valora la variedad de mercados por encima de la trazabilidad de la entidad con la que contrata; quien quiera saber exactamente a qué empresa le está entregando su dinero va a terminar con más preguntas que respuestas.
Codere: la ficha más explícita sobre edad y juego responsable
Codere es la marca cuya ficha de aplicación es más clara en los puntos que la ley mexicana no fija. Declara operar con permiso de la Secretaría de Gobernación, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Los números que la compilación le atribuye son DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, con Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México) como titular, y sin confirmación oficial.
El detalle de las políticas de cierre de cuenta es el más valioso de esa ficha y el que menos se publicita en el mercado. Cerrar la propia cuenta es la barrera más fuerte que ofrece hoy un operador mexicano, porque no hay un registro nacional que lo haga por el apostador en todas las casas a la vez. Quien quiera una salida definitiva tiene que pedirla marca por marca.
Los 18 años, por su parte, son lo que la marca declara, no lo que una ley mexicana establece; el Reglamento prohíbe el acceso de menores a las áreas de apuestas y al cruce de apuestas sin fijar una cifra.
La posición: Codere pone por escrito más compromisos verificables que la mayoría de sus competidores, y eso la vuelve la opción más cómoda para quien antes de apostar quiere leer términos que hablen de cerrar la cuenta y no solo de abrirla.
Caliente: el permiso más completo del grupo y el bono de mayor tamaño
Caliente es el único operador de esta lista cuyo permiso aparece en el pie de página del propio sitio, no en una compilación de terceros: DGG/SP/404/97, con Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. como operadora del sitio, presentado como autorización de la Secretaría de Gobernación. Sigue sin haber confirmación oficial, porque la lista pública de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo abrir, pero es un paso menos de intermediación que la mayoría.
La app “Caliente Deportes”, publicada por esa misma empresa en su versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026, ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y es solo para mayores de 18 años. Es el catálogo funcional más completo del grupo: transmisión y creador de apuestas no aparecen en las descripciones de las demás marcas.
El dinero que anuncia su encabezado también es el más grande, y aquí la aritmética pesa. La página principal anuncia $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, sin aclarar si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. La duplicación se presenta como alta; su valor real depende de los requisitos que la acompañen, y esos requisitos no están a la vista en el encabezado. Un bono que duplica hasta siete mil pesos y no dice a qué precio se libera es una promesa con la letra chica sin imprimir.
El pie de página de caliente.mx indica además que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. La transmisión en vivo, por su parte, se anuncia como un servicio de la marca y no como un canal verificado con las ligas.
La posición: Caliente concentra la oferta de producto más ancha y el gancho publicitario más grande; para quien va a leer los requisitos antes de aceptar, la marca funciona, y para quien se guíe por el número del encabezado sin abrir los términos, el tamaño del bono es precisamente el problema.
Betcris: permiso mexicano arriba, licencia maltesa en el pie de página
Betcris es el operador de esta lista que documenta dos jurisdicciones a la vez, y la combinación merece leerse completa. Su pie de página muestra un permiso de la Secretaría de Gobernación a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018. La empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008, vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026.
Esa licencia maltesa es un dato con fecha de caducidad impresa, y es el único documento de esta comparación que trae una vigencia con día, mes y año a la vista. Para el apostador mexicano la licencia europea no sustituye el permiso local en nada que importe aquí: no crea un foro en México, no obliga a reportar a la UIF, no genera un CFDI de retenciones. Lo que sí hace es explicar por qué el estándar de la marca en verificación y en términos se parece al de un operador europeo y no al de un sitio local.
El número de permiso mexicano, en cambio, no queda impreso en esta página porque las fuentes no coinciden: el pie de página del sitio y la tabla del propietario muestran números distintos. Es exactamente la clase de divergencia que un lector puede resolver él mismo en dos minutos.
La posición: Betcris es la casa con la documentación más legible de las nueve en cuanto a quién opera y bajo qué reglas extranjeras, y la más confusa en cuanto al número mexicano; quien valore poder rastrear la entidad hasta su último dueño encontrará aquí más rastro que en cualquier otra ficha.
Betway: permiso de frontón y un número corto que ya no se parece a los demás
Betway aparece con el número 4184 y Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular, según el sitio Casas de Apuestas Legales y sin confirmación oficial. El formato del número es la parte interesante: los permisos de esta lista llevan cadenas largas con año y dirección general, y este es un número corto, sin año, del estilo de las autorizaciones de local.
Esa diferencia de formato no prueba nada por sí sola, pero indica lo que el marco mexicano hace todo el tiempo: la actividad online cuelga de permisos pensados para apuestas en sala, con numeraciones de otra época. El titular, en este caso, es una empresa de frontón, que es exactamente el tipo de permisionario tradicional al que el Reglamento permite pedir permisos complementarios para apuestas remotas.
Para el apostador esto significa que la marca con la que contrata es un escaparate sobre una estructura de entretenimiento presencial, y que el respaldo último se parece más al de un local en la calle que al de una empresa digital.
La posición: Betway es una puerta sobria, sin nada particularmente llamativo ni particularmente opaco; encaja en el perfil de quien quiere una casa tradicional y no está buscando funciones nuevas que la ley mexicana no obliga a ofrecer.
Novibet: un permiso de 2020 y el perfil del recién llegado ordenado
Novibet cierra la lista con DGJS/DCRCA/1121/2020, Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular y la misma advertencia de siempre: según el sitio Casas de Apuestas Legales, no confirmado oficialmente. El año 2020 la sitúa entre los permisos más nuevos del conjunto, junto con el de 1xBet, y ese dato dice menos de lo que parece: un permiso nuevo no es una garantía nueva, es una autorización temporal emitida a la misma clase de empresa.
La marca se presenta como casa con permiso y describe su oferta deportiva; no publica en esa descripción su porcentaje de pago ni el margen que carga en sus mercados, y ninguna de las nueve lo hace.
La posición: Novibet cumple el expediente completo —marca, permiso citado, titular nombrado, sin conflicto entre compilaciones— y es eso mismo lo que la vuelve poco memorable; para quien busca cerrar el registro sin complicaciones y no un catálogo distinto a los demás, esa ausencia de sorpresas es el argumento.
Cómo elegir entre estas rutas sin equivocarse de precio
Ordenar la decisión ayuda más que leer nueve fichas de corrido, y el orden que propongo es este. Primero, el permiso: entra al pie de página de la marca y busca el número y el titular. Si no aparece, ya se sabe algo. Segundo, el titular: si es una empresa distinta de la marca, verifica que al menos esté nombrada, porque dos operadores de esta lista no lo consiguen. Tercero, el mercado que realmente vas a usar, no el catálogo completo.
Ese tercer paso es donde casi todos fallan. Un apostador que hace tres combinadas al mes y un apostador que sigue diez ligas con apuestas en vivo no necesitan la misma casa aunque ambos vean la misma lista. El primero debería mirar la simetría de los mercados principales y el tamaño del catálogo le da igual. El segundo debería mirar cuántos mercados en vivo se ofrecen de verdad, porque un catálogo de apuestas en vivo delgado obliga a jugar antes del pitazo inicial.
El cuarto paso es el que casi nadie da y el que más dinero mueve: el porcentaje de pago del mercado que se juega. Lo habitual es alrededor de 90 % en dos resultados y cerca de 85 % en tres, y cualquier mercado que se aleje mucho de esa costumbre está cobrando su sobreprecio en el boleto. Un apostador que revisa esto en dos o tres mercados de una casa ya sabe más de ella que cualquier reseña.
El quinto, y es una decisión de disciplina más que de elección: qué barrera se pone uno mismo. Sin registro nacional de autoexclusión, la barrera hay que instalarla dentro de cada cuenta, todas las veces.
Preguntas frecuentes sobre las casas de apuestas en México
¿Cómo comprobar si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
Bajando al pie de página del sitio y buscando el número de permiso y la empresa titular, que casi nunca es la marca. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica una lista de sitios autorizados, pero no siempre está accesible; sin ella, lo único verificable es lo que el operador declara por escrito sobre sí mismo.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad y el momio?
El retorno es la cantidad multiplicada por el momio decimal, y la ganancia neta es la cantidad por el momio menos uno. Doscientos pesos a 2.50 devuelven 500 pesos, de los cuales 300 son ganancia. En una combinada, los momios de todas las selecciones se multiplican hasta formar un solo precio.
¿Cómo se nota el margen de la casa en los momios?
Sumando los inversos de los momios de todos los resultados del mismo mercado. Si esa suma pasa de 100 %, el excedente es el overround de la casa. Con 1.90 en ambos lados de un mercado de dos resultados, el pago queda en torno al 52,6 % y el margen cerca del 47,4 %: un mercado caro.
¿Dónde se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Dentro de cada cuenta, en la sección de juego responsable o de configuración. En México no existe un límite legal de depósito ni de pérdida, ni una cuenta temporal, así que las herramientas disponibles son las internas de cada operador: descansos, límites y autoexclusión. Hay que ponerlas marca por marca, porque no se replican.
¿Se pagan impuestos por los premios y quién los retiene?
Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingreso bajo el artículo 137 de la Ley del ISR. Quien paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no pasa de 6 %, y 21 % si supera ese 6 %. En la Ciudad de México el impuesto estatal de 6 % lleva la retención total a cerca de 7 %.
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