Apuestas para la final del Mundial 2026: dónde ponerlas, cuánto se queda la casa y qué se lleva Hacienda
La final ya se jugó. España levantó el trofeo el 19 de julio de 2026 en el MetLife Stadium de East Rutherford, con un 1-0 en tiempo extra sobre Argentina, y el mercado de aquel partido lleva meses liquidado. Quien busca apuestas para la final del Mundial 2026 llega casi siempre a la misma pregunta un paso más tarde: dónde conviene tener la cuenta para el próximo torneo grande y cuánto se queda el camino entre el momio que ve en pantalla y el dinero que acaba en su bolsillo. Esa resta tiene tres cobradores y solo uno es la casa de apuestas.
Datos actualizados al noviembre 5, 2026 y contrastados con los avisos de permiso que cada operador publica en su propio sitio y con las fichas de sus aplicaciones, además de las resoluciones judiciales del bloqueo de dominios reportadas por la prensa mexicana.
Cómo se eligen estas nueve casas y en qué se comparan
Nueve marcas encabezan la comparación, y ninguna está aquí porque pague más. El filtro fue otro: cada una opera en México con un permiso de la Secretaría de Gobernación tramitado a nombre de un permisionario con local físico, una estructura que el Reglamento describe como acto administrativo temporal y que, según lo que cada marca declara, sostiene su operación digital. Fuera quedaron bet365.mx y Betano, de Ganador Azteca, bloqueadas desde noviembre de 2025 por el congelamiento de cuentas que ordenó la UIF; en diciembre de 2025 un tribunal colegiado apenas les permitió publicar contenido informativo, en marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026, y en julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. Una marca cuyo dominio puede apagarse en una mañana no entra en una lista de consulta.

El orden de las fichas sigue la estructura de la comparación: primero las que más elementos propios aportan sobre el torneo que acaba de terminar, después las que se sostienen en un permiso corporativo o en una licencia extranjera, y al final las que sirven mejor a un lector concreto por razones que no son las del catálogo.
Codere (Codere México). La ficha de su aplicación declara que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años y reúne avisos de juego responsable junto con políticas de cierre de cuenta. El catálogo supera los 30 deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Es la marca que más herramientas de armado ofrece dentro del grupo, y la única entre las nueve cuyo registro de permiso (DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según una compilación independiente, sin confirmación oficial) la propia app no imprime: el número vive en compilaciones, no en el pie del sitio. Para un aficionado que arma combinadas partido a partido durante un torneo de 104 encuentros, esa batería de armado pesa más que el precio de un momio suelto; para quien solo quiere un boleto sencillo a la final, es equipo que no va a usar.
Strendus (Strendus.mx). Su registro aparece en tres permisos —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— con dos titulares distintos según la compilación que se consulte, Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads. Es el caso más claro de por qué conviene desconfiar de los números que circulan: dos listas serias no coinciden ni en quién sostiene el permiso. Lo que cambia para el lector no es la aritmética, es la trazabilidad. Una marca con un titular claro deja una huella verificable; una con dos, no.
Caliente. El pie de su propio sitio muestra el permiso DGG/SP/404/97 a nombre de Tecnología de Entretenimiento Caliplay. La app Caliente Deportes ofrece transmisión en vivo, el creador “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y se anuncia solo para mayores de 18 años; el pie de su página principal insiste en que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad y enlaza una sección de juego responsable. Es la única de las nueve cuyo número de permiso el lector puede confrontar sin salir de la propia marca. Eso no la vuelve más honesta que las demás, pero sí más comprobable.
Novibet. Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular según casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial. La marca llega con expectativa alta por su origen europeo y su ficha mexicana es sobria: el registro viene de una compilación externa, no de su propio pie. Para un lector que valora la marca internacional, la pregunta práctica es otra: cuánto tarda un retiro en pesos y con qué método, algo que solo se responde abriendo su sección de pagos.
1xBet. Permiso DGJS/0002/2020 según una compilación independiente, que no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial, y con un detalle que merece atención: la App Store publica la aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular nombrado, Entretenimientos Naturales. Cuando la razón social de la tienda de aplicaciones y la del permiso no son la misma, el lector frente a un problema de cuenta tiene dos puertas y ninguna clara. La app ofrece apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad.
Playdoit. Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, titular Eventos Festivos de México según casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial. Cubre futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. El retiro anticipado repite el patrón del mercado: una herramienta que parece un favor y que la casa cobra en el precio que ofrece por cerrar antes.
Betway. Permiso 4184 a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx. Un número corto y fácil de retener, publicado por una compilación y no por el operador. La marca juega con reconocimiento internacional y patrocinios deportivos, y esa familiaridad es justamente la razón por la que vale la pena que el lector confirme por su cuenta lo que aquí se lee.
Pickwin. Permiso de su permisionario a nombre de Producciones Móviles S.A. de C.V. junto con Unocapali La Paz Operadora, y un número que no se imprime: las dos compilaciones que lo citan se contradicen, y una de ellas repite el que el propio pie de Betcris muestra para Producciones Móviles. Una marca que comparte permisionario con otra no comparte necesariamente riesgos, pero sí comparte una ambigüedad que el lector debe conocer antes de depositar.
Betcris. El pie de su sitio muestra el permiso DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V. —que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018— y, además, la empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Es la única de las nueve que declara dos jurisdicciones a la vez, y esa doble puerta tiene un filo: la licencia maltesa caduca el 3 de noviembre de 2026, de modo que cualquier promesa de protección europea sobre una cuenta mexicana tiene fecha de vencimiento visible.
El bloque de abajo recoge lo mismo en formato de consulta. Los números de permiso se citan tal como los publica cada fuente, sin confirmación oficial: la lista pública de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse, y este texto no convierte una compilación en un documento.
| Casa de apuestas | Permiso SEGOB según la fuente citada | Lo que su propia ficha dice del producto |
|---|---|---|
| Codere | DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 (según una compilación independiente, no confirmado oficialmente) | Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis |
| Strendus | DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021 (según una compilación independiente, no confirmado oficialmente) | Operación digital declarada por la marca |
| Caliente | DGG/SP/404/97 (pie del propio sitio) | Transmisión en vivo, “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, eventos virtuales |
| Novibet | DGJS/DCRCA/1121/2020 (según una compilación independiente, no confirmado oficialmente) | Registro declarado por la marca |
| 1xBet | DGJS/0002/2020 (Apuestas-legales.com.mx, no confirmado oficialmente) | Apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports |
| Playdoit | DGAJS/SCEVF/P-02/2005 (según una compilación independiente, no confirmado oficialmente) | Futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión |
| Betway | 4184 (según una compilación independiente, no confirmado oficialmente) | Registro declarado por la marca |
| Pickwin | Número no publicado: las compilaciones se contradicen (titular: Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora) | Registro declarado por la marca |
| Betcris | DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER (pie del propio sitio) más MGA/B2C/300/2008 de Malta, vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026 | Registro declarado por la marca |
Dos patrones saltan de la tabla. El primero es que solo dos de las nueve publican su número de permiso en su propio pie de página; las demás dependen de compilaciones de terceros que, en al menos dos casos, ni siquiera coinciden entre sí. El segundo es que varias fichas se quedan en “registro declarado” y no describen el producto, lo cual no es un defecto de este cuadro sino del material con el que trabajan los lectores: una marca puede tener su permiso en orden y no decir una palabra sobre cuántos mercados pone en la final.
Cuánto se queda la casa en el momio
El momio no es un precio como el de una tienda. Es un precio con peaje, y el peaje se cobra en el momento de armarlo. Para verlo con claridad sirve un mercado 1X2 de ejemplo con momios decimales de 2,10 para el local, 3,40 para el empate y 3,60 para el visitante: sobre esos tres números, la casa devuelve alrededor del 94 % de lo que se apuesta en ese mercado y el margen ronda el 6 %, siempre que los momios se mantengan así. Con momios más cerrados —los que suelen verse en un partido de favorito claro— la devolución baja y el margen sube.

La aritmética no es opinable. Los inversos de 2,10, 3,40 y 3,60 suman 1,0605; la devolución es 1 entre esa suma, 0,943, y el margen es lo que falta hasta 1. Ese 94 % no es una comisión que alguien cobre al final: viene descontado del momio desde el primer clic, y por eso una casa con momios aparentemente generosos puede devolver menos que otra con momios corrientes. Cada mercado tiene su propio peaje, y la final de un Mundial es el escaparate donde más se nota: en un partido de máximo interés los momios se estrechan y la devolución del mercado principal puede caer por debajo del ejemplo.
Conviene decirlo sin rodeos. Ese porcentaje no se recupera, no se bonifica y no se negocia; simplemente no está en el boleto. Si un lector compara dos casas y una le ofrece 2,20 donde la otra ofrece 2,10, la diferencia no es de dos pesos por boleto: es la mitad del peaje devuelta. En un torneo de 104 partidos, quien arma diez boletos por jornada y no mira el precio está regalando, sin notarlo, lo que costaría una cena al mes.
| Conjunto de momios 1X2 | Suma de inversos | Devuelve al apostador | Se queda la casa |
|---|---|---|---|
| 2,10 / 3,40 / 3,60 | 1,0605 | ~94 % | ~6 % |
Los momios del cuadro son un ejemplo construido para mostrar el mecanismo, no una cotización de ningún partido. Ninguna casa de las nueve tiene aquí un precio publicado y ninguna lo tendrá: la final se jugó el 19 de julio de 2026 y sus mercados están liquidados. Lo que sigue sirviendo es la tabla de arriba aplicada a cualquier mercado que el lector abra en su boleto.
Los papeles que el momio no muestra
Un momio alto es la parte visible de la cuenta; la parte que muerde es la letra pequeña. Conviene ordenar los cuatro puntos que cambian el resultado real de una apuesta.
El primero es la apuesta mínima. Un boleto de 20 pesos con un momio de 4,00 promete 80 pesos, pero el retiro de esa cuenta quizá exija un saldo mucho mayor, y ahí el apostador se queda con dinero que no puede sacar sin acumular más. La apuesta mínima se revisa en la sección de términos, y no en la pantalla de bienvenida.
El segundo son los requisitos de apuesta de los bonos. Un bono de bienvenida suele exigir mover el importe varias veces antes de convertirlo en saldo retirable, y en ese trayecto la casa cobra su margen en cada boleto. Un bono de 1.000 pesos con un requisito de apuesta de diez veces obliga a mover 10.000 pesos; a un margen del 5 % eso se lleva unos 500 pesos en promedio, es decir la mitad del bono antes de que el saldo sea del lector.
El tercero es el retiro anticipado. La herramienta que aparece como “cash out” es una recompra: la casa fija un precio por cerrar la apuesta y ese precio ya lleva su margen, así que cobrar el beneficio antes de tiempo cuesta más que esperar. No es una trampa; es un servicio con factura.
El cuarto es la retención fiscal, que el apostador no elige. La Ley del ISR, artículos 137 y 138, trata como ingreso gravable los premios de juegos con apuestas autorizados legalmente, y quien los paga retiene 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no excede 6 %, y 21 % cuando el impuesto estatal supera ese 6 %. En la Ciudad de México, que cobra 6 % sobre el premio, el total ronda el 7 %, según reportes secundarios. El impuesto estatal ya no es una rareza: la Ciudad de México grava el premio y Nuevo León grava los montos apostados, así que la retención efectiva depende del domicilio del apostador y del domicilio legal de la casa.
Las dos cifras de retención conviven con un cuarto dato que casi nadie revisa: las casas con permiso entregan un CFDI de retenciones por los premios gravados y reportan las operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque la actividad de apuestas está catalogada como vulnerable frente al lavado de dinero. Un premio de 300.000 pesos no es invisible para Hacienda.
Falta un detalle que vuelve la retención más incómoda: la mecánica del artículo se ordena por tipo de premio y no por el régimen fiscal del jugador. Un premio por encima de 600.000 pesos al año entra en la declaración anual, según reportes secundarios, y la retención solo es pago definitivo si el contribuyente presenta la declaración que le corresponde. Quien no la presenta acumula el ingreso y acredita lo retenido, un trámite que empieza mucho después de que el boleto se haya cobrado.
Sobre los premios obtenidos en sitios sin permiso, el propio artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”, y ahí el terreno se vuelve resbaladizo: la posición razonable es consultar a un contador o a un asesor fiscal antes de asumir cualquier tratamiento. Los términos legales para sitios no autorizados son inciertos, y la consulta a un contador es la única vía segura..
Qué se puede apostar y qué tamaño tiene el calendario
La ley no hace una lista de deportes permitidos. La Ley Federal de Juegos y Sorteos prohíbe en el país los juegos de azar y las apuestas, y solo autoriza las que cuentan con permiso expreso; el Reglamento reformado el 16 de noviembre de 2023 añade en su artículo 2 que la actividad de apuestas y sorteos no prevista expresamente queda prohibida. En la práctica, apostar deportes en México es posible por el permiso de un permisionario, y los tipos que la norma menciona como relevantes son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos.
Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y las distintas clases de apuesta no tienen artículo propio en el Reglamento; esto no los prohíbe ni los bendice, simplemente no los menciona. Las carreras de caballos y los frontones sí tienen regulación específica y admiten el “cruce de apuestas”. No se encontró norma alguna sobre eventos restringidos ni sobre ligas menores.
El calendario que mira el aficionado mexicano es el de la Copa Mundial de la FIFA 2026, jugada del 11 de junio al 19 de julio de 2026 en Canadá, México y Estados Unidos, con 48 selecciones, 104 partidos y 16 sedes. El formato fue de 12 grupos de cuatro, con los dos primeros de cada grupo y los ocho mejores terceros avanzando a los dieciseisavos de final, un diseño que multiplicó los partidos apostables y también los boletos que se rompen en la última jornada de cada grupo.
España ganó esa Copa al vencer 1-0 en tiempo extra a la campeona vigente, Argentina, en la final del MetLife Stadium de East Rutherford el 19 de julio de 2026. Kylian Mbappé se llevó la Bota de Oro con 10 goles. El historial de títulos queda en Brasil 5, Alemania 4, Italia 4, Argentina 3, Francia 2, España 2, Uruguay 2 e Inglaterra 1, una tabla que la final de 2026 movió en una sola casilla.
La siguiente cita es la Copa Mundial de 2030, organizada por España, Portugal y Marruecos, con partidos inaugurales en Argentina, Uruguay y Paraguay. Ahí está el dato útil para el lector que ya tiene cuenta: los momios que verá en 2030 los fijará una casa con permiso vigente, y la vigencia de ese permiso depende de un tercero, el permisionario, cuyo nombre el aficionado rara vez lee.
La clasificación por cuartos de final tiene su propia lógica en un torneo de 12 grupos: con 32 lugares en la ronda eliminatoria y 12 ganadores de grupo, el camino hasta cuartos quedó más ancho para los equipos medianos, y eso ensanchó también el rango de momios entre la fase de grupos y las rondas finales. Quien apuesta una sola vez, en la final, paga el peaje más cerrado del torneo.
El permiso de la SEGOB y quién lo firma
La autoridad es la Secretaría de Gobernación, y dentro de ella la Dirección General de Juegos y Sorteos, que autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y extingue los permisos y sustancia los procedimientos de sanción. La ley de fondo es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947; el artículo 7 faculta a la Secretaría para otorgar permisos e inspeccionar, el artículo 8 para clausurar establecimientos sin permiso, el artículo 9 prohíbe que un local quede junto a escuelas o centros de trabajo y el artículo 10 establece la colaboración de estados y municipios.
El Reglamento reformado el 16 de noviembre de 2023 ordena el detalle que importa. Su artículo 1 cubre la autorización, el control y la inspección de los juegos con apuestas y los sorteos, salvo los de la Lotería Nacional, con jurisdicción federal; el artículo 3 define el permiso como acto administrativo temporal otorgado a un permisionario. Los permisos no son transferibles, según el artículo 31, y los permisionarios de apuestas remotas deben presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguros, reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y una fianza, según el artículo 29.
La palabra correcta es “permiso”, no “licencia”. Ninguna ley mexicana menciona la apuesta en línea: lo que se documenta es la práctica de que un sitio digital no puede tener permiso propio y se cobija en el permiso de un titular con local físico, y de que un mismo permisionario opera varias marcas. Esto explica lo que la tabla de la comparación ya mostró: dos marcas pueden compartir permiso y aun así operar como competidoras en la pantalla.
La Dirección General de Juegos y Sorteos publica, según se dice, un PDF con los sitios autorizados, pero la lista no pudo abrirse; el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto, y los conteos de sitios de apuestas se contradicen: un reporte habla de 136 y otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Por eso aquí no se imprime ningún número como oficial, y por eso el lector debería desconfiar de cualquier página que afirme haber consultado el registro en su nombre.
El trámite de sanción que golpea al apostador es la clausura y el bloqueo, no una multa al jugador: no se encontró una multa ni un delito para quien apuesta en un sitio sin permiso, y tampoco una exención. Lo que sí se documenta es el apagado de dominios y la congelación de cuentas, y ahí el perjudicado es quien tiene saldo dentro. En noviembre de 2025 la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano quedaron deshabilitadas; en julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea; en 2026 se reportaron unos 20 casinos físicos cerrados.
La reforma está en la antesala. La Secretaría de Gobernación terminó un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad, según un reporte del 13 de octubre de 2026; no se ha presentado y no es ley. Existe además una iniciativa para derogar la ley que crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión, y es solo una propuesta. Ninguna de las dos cambia hoy el boleto que el lector pueda tener abierto.
Comparación con marcas sin permiso mexicano
El mercado sin permiso opera con reglas propias y no rinde cuentas a la autoridad mexicana. Una marca que no tiene permiso no está sujeta a los artículos del Reglamento, no entrega CFDI de retenciones, no reporta operaciones sospechosas a la UIF y no pasa por la inspección de la Dirección General de Juegos y Sorteos. Las licencias de Curazao no convierten a nadie en permisionario mexicano.
Lo que eso le cuesta al lector se ve en tres momentos. El primero es el retiro: en una marca con permiso, el dinero sale hacia una cuenta a nombre del propio jugador y con un comprobante de retenciones cuando el premio fue gravado; fuera de ese marco, el retiro depende de la voluntad comercial de una empresa que no tiene domicilio obligado en el país. El segundo es el reclamo: una queja contra una marca con permiso tiene destinatario —la autoridad que expidió el permiso— y contra una sin permiso tiene un correo electrónico. El tercero es la cuenta bloqueada, y es el que más caro sale: cuando la Secretaría apaga un dominio, el saldo que estaba dentro no se recupera por tener razón, sino por una resolución judicial que puede tardar meses, como le pasó a los usuarios de bet365 y Betano tras el bloqueo de noviembre de 2025.
Nada de esto convierte al permisionario en un dechado. El permiso otorga un domicilio legal, no una garantía de trato justo. La comparación honesta es entre un riesgo conocido —un peaje en cada momio y una retención fiscal— y un riesgo abierto: la posibilidad de que el saldo desaparezca junto con el dominio y de que nadie con jurisdicción en México tenga que responder.
Juego responsable: lo que sí existe y lo que no
México no tiene un registro nacional de autoexclusión. Conviene repetirlo porque la expresión se usa a la ligera en decenas de sitios: la autoexclusión que ofrecen las casas es voluntaria e interna, y no existe un mecanismo que impida a una persona abrir cuenta en otra marca el mismo día en que se cerró la primera. Ese hueco es el más grande del sistema, y ninguna de las nueve marcas lo tapa.
Lo que sí existe son herramientas propias. Codere México limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta en su ficha de aplicación; Caliente advierte en el pie de su sitio que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable; Winpot publica avisos de juego responsable en sus aplicaciones de deportes y casino. Son declaraciones de cada marca sobre sí misma, y valen lo que valen: una política de cierre de cuenta es útil el día que se necesita y no antes.
El Reglamento se queda corto por diseño. Su artículo 5 prohíbe a los menores entrar a las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el “cruce de apuestas”, pero no fija una edad numérica, y las marcas escriben 18+ por decisión propia. No se encontró un límite legal de depósito o de pérdida ni una cuenta de juego temporal; tampoco una cifra legal de edad para apostar, más allá de la prohibición de menores. La iniciativa que crearía un instituto con edad mínima de 21 años y autoexclusión sigue siendo una propuesta, y hasta que deje de serlo, la protección del apostador mexicano depende de lo que cada casa configure en su cuenta.
En la práctica quedan dos medidas que sí están en manos del jugador y que ninguna casa cobra. La primera es el límite de depósito del propio operador, que se fija en la configuración de la cuenta y funciona como un freno automático: es el único instrumento unilateral que el aficionado tiene y el único que la casa está obligada a respetar mientras la cuenta esté abierta. La segunda es la consciencia del calendario: con 104 partidos y 16 sedes, la Copa Mundial 2026 fue un torneo diseñado para multiplicar las ocasiones de apostar, y la próxima cita de 2030 tendrá una estructura parecida.
Para una persona que detecta que está perdiendo el control, la ruta es el cierre de cuenta en cada marca donde tenga saldo, porque un autoexclusión interna solo bloquea una puerta. En México no hay una entidad que centralice ese cierre, y es un dato que conviene conocer antes de necesitarlo. Quien administre el presupuesto con disciplina encontrará que el calendario de las eliminatorias y las ligas europeas ofrece tantas oportunidades como el Mundial; quien no lo administre encontrará en el Mundial una excusa costosa.
Los impuestos que el apostador no elige
El IEPS golpea el negocio, no el boleto, pero termina en el momio. La Ley del IEPS, en su artículo 2, fracción II, inciso B), grava con 50 % los juegos con apuestas y los sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos, reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026; antes era 30 %. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital en caso de incumplimiento grave, según los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA.
La base del impuesto no está establecida con claridad en el texto revisado: la ley dice “valor de la actividad”, la prensa habla de “monto total apostado”, y este artículo no va a escribir “50 % de lo apostado” ni “de los ingresos brutos” donde la norma no lo dice. La consecuencia para el lector es concreta: cuando el impuesto al negocio sube, la casa recupera parte por la vía del margen, y los bonos de bienvenida se rediseñaron para absorber el golpe. Un bono que se anuncia hoy con menos margen de maniobra que hace dos años no es un cambio de generosidad, es un cambio de impuesto.
En el lado del jugador la retención es la que ya se describió al hablar de lo que el momio no muestra: 1 % o 21 % según el impuesto estatal sobre el premio, con alrededor de 7 % en total en la Ciudad de México, según reportes secundarios. Hay además impuestos locales sobre la apuesta misma: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados, de modo que dos apostadores con el mismo boleto y el mismo momio pueden quedarse con cantidades distintas según su estado. El SAT recibe los reportes de las operaciones y las casas entregan el CFDI de retenciones, y para las personas que operan fuera de una casa con permiso, la propia ley habla de premios “autorizados legalmente”, un terreno en el que conviene una consulta profesional antes de tomar decisiones.
Preguntas frecuentes
¿En qué deportes y eventos se puede apostar en las casas con permiso de la SEGOB?
La ley mexicana no enumera deportes. Autoriza a través del permiso de un permisionario, y el Reglamento menciona los centros de apuestas remotas entre los tipos relevantes para la apuesta. Las casas cubren futbol, basquetbol, tenis, MMA, esports, deportes virtuales y carreras; los hípicos y frontones tienen regulación propia con “cruce de apuestas”, siempre para mayores de edad. La Copa Mundial 2026 ya se jugó y sus mercados están liquidados.
¿Cómo comprobar que una casa opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
El número de permiso y el nombre del permisionario aparecen, cuando aparecen, en el pie del propio sitio: es el caso de Caliente con DGG/SP/404/97 y de Betcris con DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER. Para las demás marcas el dato vive en compilaciones de terceros que se contradicen entre sí. La lista pública de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse, así que ningún número de esta comparación se presenta como confirmado oficialmente.
¿Cuánto paga un boleto según la cantidad apostada y el momio?
El retorno es la cantidad apostada multiplicada por el momio decimal; el beneficio neto es la cantidad por el momio menos uno. Con 500 pesos a un momio de 3,40 el boleto devuelve 1.700 pesos y deja 1.200 pesos de ganancia. En una combinada los momios de cada selección se multiplican entre sí antes de aplicarlos, y ahí el peaje de cada mercado se suma al del siguiente.
¿Cómo se nota el margen de la casa en los momios?
Se ve sumando los inversos de todos los momios de un mismo mercado. En un 1X2 de ejemplo con 2,10, 3,40 y 3,60 la suma es 1,0605, la devolución ronda el 94 % y el margen el 6 %. Cuanto más cerrados son los momios, mayor es el margen. Ese porcentaje ya viene descontado del momio y no aparece como cargo en el boleto.
¿Se pagan impuestos por los premios y quién los retiene?
La Ley del ISR, artículos 137 y 138, considera ingreso gravable los premios de juegos con apuestas autorizados legalmente. Quien paga retiene 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no pasa de 6 %, y 21 % cuando sí lo supera. La Ciudad de México cobra 6 % sobre el premio, cerca de 7 % en total. La casa entrega CFDI de retenciones y reporta a la UIF y al SAT.
¿Cómo se fijan límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Desde la configuración de la propia cuenta. Las nueve marcas de esta comparación permiten herramientas de control en mayor o menor medida, y Codere México declara políticas de cierre de cuenta junto con avisos de juego responsable en la ficha de su aplicación. En México no existe un registro nacional de autoexclusión, así que un límite o un cierre se aplica solo en la marca donde se pidió.
Qué se lleva cada parte de un boleto
La cuenta completa es de tres líneas, y casi nadie la hace antes de pulsar el botón. La primera es el margen: en un mercado 1X2 del ejemplo se queda un 6 % aproximadamente, siempre que los momios sean 2,10, 3,40 y 3,60, y más cuando los momios se estrechan. La segunda son las condiciones del bono, si lo hay: mover el importe varias veces a un margen del 5 % consume en promedio la mitad de un bono de 1.000 pesos con requisito de diez veces, sin que el saldo se convierta en dinero del jugador. La tercera es el ISR: 1 % o 21 % retenido según el impuesto estatal sobre el premio. Súmese el IEPS de 50 % que grava al operador desde el 1 de enero de 2026 y queda claro de qué lado de la mesa está cada peso, y que el único tramo que el lector puede mover es el primero.
Entre las nueve marcas con permiso hay diferencias reales, y las mayores no están en el catálogo sino en la trazabilidad. Codere México y Playdoit son las más generosas en herramientas de armado; Caliente y Betcris son las únicas cuyo número de permiso aparece en su propio pie; 1xBet es la que peor cuadra la razón social de la aplicación con el titular del permiso, y ese desajuste tiene un costo para quien tenga que reclamar; Pickwin y Strendus dependen de registros ambiguos; Novibet y Betway juegan con marca internacional que no añade obligaciones mexicanas; Rushbet y Winpot cierran el cuadro por razones distintas, la primera como marca internacional con licencia propia y el segundo por su red de 17 casinos físicos y su mezcla de métodos de pago.
Las ausencias importan tanto como las presencias. bet365.mx sigue inactivo desde el bloqueo de noviembre de 2025 pese al amparo concedido en marzo de 2026, y el casino en línea homónimo aparece entre los diez dominios suspendidos en julio de 2026. Quien tenga saldo ahí no está ante una marca en problemas regulatorios: está ante una cuenta congelada y un calendario judicial. Para apostar la próxima Copa del Mundo, la decisión razonable es tener el dinero donde el dominio no dependa de una resolución.
Rushbet ofrece apuestas en vivo con transmisión de partidos de la NFL, la MLB y ligas europeas de futbol, además de casino y casino en vivo; Winpot se presenta como empresa mexicana de entretenimiento con 17 casinos físicos, sus aplicaciones de deportes y casino mencionan apuestas con dinero real y avisos de juego responsable, y en su página principal aparecen los logotipos de Visa, SPEI, OXXO, Mercado Pago y AstroPay como métodos de depósito, sin montos mínimos, junto con banners de bonos de deportes y casino sin cifras.
Lo que decide la experiencia no es la lista de deportes ni el número de promociones. Es la combinación de un permiso cuyo titular se pueda nombrar, un momio que devuelva cerca del 94 % o más, y una regla de retiro que el lector pueda leer antes de depositar. Quien tenga esas tres cosas en una marca tiene lo que este torneo ya no puede darle: un boleto que se cobra sin sobresaltos.
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