Apuestas online en México: el costo real de cada bono, cada retiro y cada momio
La primera vez que alguien revisa su cuenta después de una semana apostando no suele mirar los momios: mira el saldo y no cuadra. El boleto ganador pagó lo que decía el cupón, el retiro llegó, y aun así falta dinero. Ese hueco tiene nombre y tiene aritmética. Está en el margen que la casa ya descontó de cada momio antes de que el partido empezara, en el rollover que convierte un “bono gratis” en una tarea de varias semanas y en la retención que el SAT cobra sobre un premio antes de que el dinero llegue a la cuenta.
Datos actualizados al noviembre 5, 2026 y contrastados con lo que publican las propias fichas de las casas de apuestas y sus pies de página, junto con los registros de la Secretaría de Gobernación que fueron consultados para cada permiso.
México es un país raro para apostar. No existe una licencia de apuestas online propiamente dicha: la Ley Federal de Juegos y Sorteos de 1947 prohíbe los juegos con apuestas y los sorteos en todo el territorio salvo aquellos que autoriza expresamente la Secretaría de Gobernación, y el sitio digital de una marca vive del permiso que tiene su permisionario, una empresa con local físico autorizado. Es decir: la marca que se ve en la pantalla casi nunca es la que tiene el permiso. Eso no es un detalle burocrático. Es lo que explica por qué dos casas de apuestas pueden ofrecer el mismo partido, el mismo momio y dos respuestas distintas cuando algo sale mal.
Panorama de las casas de apuestas que operan con permiso de la SEGOB en México
Nueve plataformas sostienen la comparación de esta guía. Cada una opera con un permiso de la Dirección General de Juegos y Sorteos (DGJS), todos a nombre de un permisionario distinto —Telecom, y nunca la marca—, y ninguno de esos números pudo cotejarse contra la lista oficial que la DGJS dice publicar, porque ese documento no pudo abrirse. Los números existen, aparecen en pies de página y en compilaciones de terceros, pero llegan con la misma advertencia pegada: según la fuente que los cita, no confirmado oficialmente.

| Marca | Permiso de la SEGOB, tal como lo declara la fuente | Lo que su propia ficha dice |
|---|---|---|
| Novibet | DGJS/DCRCA/1121/2020, según un portal especializado; titular: Comercial de Juegos de la Frontera | La marca no publica en su ficha una descripción de su cobertura deportiva ni de sus condiciones de retiro |
| Strendus | DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según un portal especializado; las compilaciones discrepan sobre el titular | La marca no publica en su ficha una descripción de su cobertura deportiva ni de sus condiciones de retiro |
| Playdoit | DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según un portal especializado; titular: Eventos Festivos de México | Fútbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, “Playboost”, retiro anticipado y atención 24 horas |
| Caliente | DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página de caliente.mx; operadora del sitio: Tecnología en Entretenimiento Caliplay | Transmisión en vivo, “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales; solo mayores de 18 años |
| Codere | DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según un portal especializado; titular: Libros Foráneos (Codere México) | Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis; depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO |
| 1xBet | DGJS/0002/2020, según un portal especializado, que tampoco pudo confirmar el dominio; titular: Entretenimientos Naturales | La ficha consultada no describe la cobertura deportiva de la marca ni sus condiciones de retiro |
| Betcris | Número no publicado: el del pie de página de la marca y el de la tabla de la compilación no coinciden; titular en el pie: Producciones Móviles | Parlay del mismo juego, retiro anticipado, apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español |
| Betway | 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; titular: Espectáculos Deportivos Frontón México | La ficha consultada no describe la cobertura deportiva de la marca ni sus condiciones de retiro |
| Pickwin | Número no publicado: las fuentes se contradicen entre sí; titular según las fuentes: Producciones Móviles con Unocapali La Paz Operadora | La ficha consultada no describe la cobertura deportiva de la marca ni sus condiciones de retiro |
La primera es que cinco de las nueve fichas no dicen casi nada sobre lo que la marca ofrece: si alguien quiere saber qué deportes cubre una casa o cuánto tarda en pagar, tendrá que mirarlo dentro de su programa de apuestas, cuenta abierta, porque la ficha pública no lo resuelve. La segunda es más incómoda: dos permisos no pueden imprimirse. En Betcris el número del pie de página y el de la tabla que lo compila no son el mismo; en Pickwin las fuentes se contradicen entre sí, y el número que una da es el que el pie de Betcris atribuye a Producciones Móviles. Cuando dos marcas comparten un número de permiso, al menos una de las dos declaraciones está mal, y ninguna de las dos puede demostrar lo contrario sin abrir el registro público.
Ese registro es el que la DGJS debería tener accesible para cualquiera. El Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 que se publicara abierto, y los recuentos que circulan no coinciden: un informe habla de 136 sitios de apuestas y otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Por eso aquí no hay cifra total y ningún permiso se imprime como oficial. Tampoco hay una lista de marcas sin permiso, y esa asimetría importa: la ausencia de una marca en una tabla de compilación no significa que le falte el permiso, solo que nadie lo documentó en ese documento.
Liquidación del dinero: métodos de pago, retiros y quién paga la transferencia
Un depósito no cuesta lo mismo en todas partes, y la diferencia casi nunca aparece en la publicidad. Betcris muestra en su página principal los logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin indicar montos mínimos. Playdoit acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, entre otros, y promete retiros rápidos y pagos inmediatos. La ficha de la app de Codere México anuncia depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO. Caliente lista depósitos y retiros desde el celular. Y ahí se acaba lo que las marcas dicen de su propio dinero: ninguna de las nueve publica una tabla de comisiones, un monto mínimo de retiro ni un plazo de liquidación en días.
Lo que sí existe es el marco por defecto de todo el sistema mexicano de pagos: no hay ninguna ley que regule los pagos de apuestas, de modo que cada casa fija sus reglas. La consecuencia práctica es sencilla de contar. Quien deposita por SPEI mueve dinero entre cuentas bancarias y el retiro vuelve a una cuenta a su nombre; quien deposita en efectivo por OXXO paga en una tienda, y ese dinero casi siempre tiene que irse por otra vía, a veces mediante una transferencia que exige que la cuenta bancaria esté verificada antes del primer depósito, no después. Quien deposita con tarjeta arriesga algo distinto: una devolución de cargo sobre una cuenta de apuestas es un trámite que la casa puede discutir, y el banco suele pedir que se agote primero el reclamo ante el comercio.
El requisito que más gente descubre tarde es el nombre. Los retiros se pagan a una cuenta a nombre del jugador, y eso convierte la verificación de identidad (KYC) en un trámite previo al primer cobro, no en un formulario de bienvenida. Aquí no hay una lista de documentos establecida en la ley; lo que hay es la práctica de cada casa, que revisa e informa transacciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego con apuestas es una actividad vulnerable frente al lavado de dinero. Si el dinero de un premio pasó por la cuenta de un familiar, el retiro se atasca, y se atasca en el peor momento: cuando ya se ganó.
Sobre las criptomonedas en las marcas que operan con permiso la respuesta honesta es corta: no está establecido que las acepten. Ninguna de las fichas consultadas las menciona. Quien haya leído promociones de cripto suele haberlas leído en sitios con licencia de otra jurisdicción, y eso es un tema distinto que se trata más abajo, en el apartado sobre marcas extranjeras.
Aplicación móvil: qué se juega en el bolsillo y qué se pierde en el navegador
La app es hoy el lugar donde vive la cuenta, y eso cambia lo que el jugador ve. La app Caliente Deportes la publica Tecnología en Entretenimiento Caliplay y va en su versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026. Codere sacó la suya en enero de 2017 y la versión vigente es del 20 de agosto de 2026. Playdoit salió en agosto de 2021 y su versión 1.31.0 es del 22 de octubre de 2026. Betcris se lanzó en julio de 2018, su versión 3.2.1 es del 28 de septiembre de 2026 y funciona además de en México en Panamá, Perú, Ecuador, República Dominicana y Honduras.
Las fechas y los números de versión no son adorno. Una app que se actualizó en octubre de 2026 se probó contra los sistemas operativos de ese mes; una que lleva dos años sin moverse suele arrastrar un problema de sesión o de notificaciones que nadie arregló. Las cuatro fichas revisadas tienen versiones recientes, así que ninguna de estas marcas deja al apostador atado a un navegador viejo por abandono técnico. Lo que sí conviene comparar es lo que hay dentro: la app de Caliente lleva transmisión en vivo, “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales; la de Codere ofrece más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis; Playdoit cubre fútbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas; Betcris pone por delante el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores y la atención en español.
Las nueve fichas revisadas declaran mayores de 18 años. Codere añade en su ficha avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta; Playdoit enlaza sus términos y las pautas de juego responsable. Que una casa ponga el aviso en la app y otra solo en el pie de su sitio web no cambia el requisito legal, pero sí cambia dónde aparece: quien apuesta a las dos de la mañana desde el teléfono ve el aviso de la primera y jamás entra en la página de la segunda.
La app también tiene un costo que no se factura: la notificación. Una cuenta con depósito rápido y apuesta en dos toques es una cuenta en la que se apuesta más veces por semana. El margen se cobra por boleto, así que el mismo jugador, con el mismo presupuesto mensual, deja más dinero en la casa cuando reparte ese presupuesto en veinte boletos pequeños que cuando lo reparte en cinco grandes. Eso no es un argumento contra la app; es el motivo por el que conviene fijar el límite semanal en la app y no en la cabeza.
En vivo y retiro anticipado: la parte del margen que se paga por minuto
Pocas cosas en una casa de apuestas se parecen tanto a una máquina tragamonedas como el mercado en vivo. Los momios se mueven cada pocos segundos, el boleto se puede cerrar con retiro anticipado y la tentación de doblar es constante. Las cuatro marcas con fichas detalladas lo ofrecen: Caliente con transmisión en vivo, Playdoit con apuestas en vivo y transmisión, Codere con estadísticas en vivo y Betcris con el retiro anticipado entre sus funciones destacadas. Eso es lo que dicen de sí mismas, y en esto las cuatro coinciden.
El retiro anticipado merece una explicación porque se vende como una herramienta del jugador y funciona como un producto de la casa. La casa no compra el boleto al precio que le convenga al jugador: cotiza su propio precio, y ese precio ya incorpora el margen del momento. Cobrar antes de tiempo casi siempre cuesta parte del valor, y el jugador acepta ese costo porque la alternativa, esperar, tiene una incertidumbre que le pesa más que el dinero. Quien use el retiro anticipado como red de seguridad está pagando una prima; quien lo use como estrategia está pagando muchas.
El mercado en vivo tiene además una asimetría técnica. En apuestas previas al partido, el jugador puede comprar el momio más alto entre varias casas sin moverse de la silla. En vivo, para cuando se abre la segunda pestaña, el momio cambió. La inmediatez no es un adorno del producto: es la razón por la que el mismo mercado cuesta más caro en vivo que antes del partido, casi siempre en los mismos deportes y casi siempre en los mismos momentos de tensión, como un gol recién anulado o una lesión en la cancha.
Estrategia y consejos: el bankroll se decide antes del primer boleto
Todo lo que se escribe sobre estrategia de apuestas se apoya en algo que el mercado no controla: cuánto dinero entra. El tamaño del bankroll decide el tamaño de la apuesta, y el tamaño de la apuesta decide cuántos boletos aguanta una racha mala. Nadie puede saber cuándo llegará esa racha, pero sí se puede evitar que una racha termine con la cuenta en cero.
La primera decisión no es a quién apostar, sino en qué mercados. Cuanto más popular es un mercado, más ajustada es la diferencia entre el momio de una casa y el de otra, y mejor para el jugador; cuanto más exótico, más ancho el margen y más difícil encontrar un precio decente. La segunda decisión es el ritmo. Un parlay paga mucho porque falla casi siempre, y su valor no está en el premio grande sino en la cantidad de dinero que deja la casa por cada combinación que se cobra. La tercera es la disciplina con los momios: un boleto es aceptable o no lo es según lo que ofrecía el mercado en ese momento, y eso se puede comparar en el comparador de cualquier plataforma antes de confirmar.
Sobre los “tips” conviene una advertencia sin rodeos: cualquier persona que venda una predicción como certeza está vendiendo algo que no puede saber. Nadie conoce el resultado de un partido antes de que se juegue, y quien lo afirme está cobrando, con toda probabilidad, por algo que no cumplirá. Lo que sí se puede hacer es analizar: cómo se comporta un equipo en su liga, qué tan cargado está el calendario, cómo han movido los momios otros apostadores. Eso es información, y es gratis.
Apostar no es un plan para ganar dinero. Es un gasto de entretenimiento con una probabilidad de retorno, y el margen de la casa se paga en cada boleto, gane o pierda. El apartado de abajo sobre el panorama de las cuotas lo pone en números.
Tipos de apuestas, mercados y el margen que se esconde en el momio
Antes de mirar el panorama de las cuotas conviene ver qué se juega. En el mercado mexicano el lenguaje es local: el momio, no la cuota; el boleto, el cupón o el ticket; el parlay, también llamada combinada; la apuesta sencilla y la apuesta en vivo; el hándicap y el más/menos para los totales. Playdoit, por ejemplo, cubre fútbol, basquetbol, tenis, MMA y esports, y en fútbol lo habitual es el parlay del mismo juego con sus dos equipos, mientras que en tenis el hándicap y el más/menos de juegos operan como en cualquier liga de fútbol —una línea de referencia que cambia con el torneo, no con el deporte.
Hay un número que conviene entender porque está en todas las apuestas y casi nunca se imprime en el boleto. Imagínese un mercado de dos resultados con momios iguales de 1,90 y 1,90 —un ejemplo aritmético, no un precio que alguien esté ofreciendo—. La suma de las probabilidades que esos momios implican vale 1/1,90 + 1/1,90, y su inversa dice qué parte de todo lo apostado en ese mercado vuelve a los jugadores. Con 1,90 y 1,90, la casa devuelve alrededor del 95 por ciento de lo que entra en ese mercado y se queda con el resto; el margen ronda el 5 por ciento por cada peso apostado, asumiendo que el dinero se reparte entre ambos resultados de la forma que el precio indica.
Ese 5 por ciento es una banda, no un número fijo, y cambia con el mercado. Deportes y competiciones con mucho volumen tienen márgenes más estrechos que los mercados de nicho, donde no es raro ver momios de 1,85 y 1,85 con la misma estructura de dos resultados. Cuando el momio baja de 1,90 a 1,80, el margen crece varios puntos y la devolución se aleja del 95 por ciento. Ese hueco, multiplicado por cien boletos, es el dinero que el jugador deja sin darse cuenta, y es la razón por la que comparar momios en un mercado popular vale más que cualquier consejo de pronóstico.
Hay dos formatos más que conviene saber leer. En el parlay los momios de cada selección se multiplican para dar un solo precio, de modo que la casa cobra su margen en cada pierna y no una sola vez: un parlay de cuatro selecciones no lleva el 5 por ciento del mercado, lleva aproximadamente eso en cada tramo acumulado. Y el premio del momio no se paga completo: sobre un premio legalmente autorizado, quien paga retiene una parte del ISR, un tema que se explica con calma en su propio apartado.
Deportes y torneos: del fútbol mexicano al calendario internacional
La oferta de deportes se lee mejor en lo que cada marca declara que cubre. Codere, con más de 30 deportes, es la ficha más explícita; Playdoit lista fútbol, basquetbol, tenis, MMA y esports; Betcris pone por delante el parlay del mismo juego del fútbol americano y las apuestas a jugadores como su terreno propio; Novibet, Strendus, Betway y Pickwin no describen su cobertura en la ficha consultada. Quien busque un deporte concreto —carreras de caballos, galgos, béisbol— tiene dos caminos: mirar el programa de apuestas dentro de la cuenta o preguntar en la atención al cliente. El límite de lo que se puede cotejar desde fuera está en esa ficha.
El hipódromo merece un párrafo aparte, porque es la excepción regulada. Las apuestas mutuas y las carreras de caballos se regulan en hipódromos, galgódromos y frontones, y sus permisos pueden generar permisos complementarios para apuestas a distancia; en esa modalidad el reglamento prohíbe expresamente la participación de menores de edad en el cruce de apuestas. Es el único caso del reglamento leído en el que el límite de edad aparece escrito para una modalidad concreta, aunque sin fijar un número.
El calendario internacional ya pasó su pico de temporada. La Copa del Mundo de fútbol se jugó entre junio y julio de 2026 y los mercados que la rodearon se cerraron con ella; el ciclo que empieza —ligas europeas en curso, torneos continentales, la temporada de la NFL— se juega en adelante. Para el apostador que compara casas esto no es una nota de color: los partidos grandes son los que traen los mejores momios porque son los que más volumen atraen, y el mismo mercado que el sábado ofrece 1,90 puede ofrecer 1,85 el martes en un partido de segunda división.
Cómo se abre una cuenta y se coloca el primer boleto
El recorrido no tiene misterio, pero tiene un orden que conviene respetar. Se elige la casa, se descarga la app o se entra al sitio, se completa el registro con datos reales, se verifica la identidad y solo entonces se deposita. Hacerlo al revés es el error más común: depositar primero y descubrir después que el nombre de la cuenta bancaria no coincide con el del registro suele dejar el dinero atrapado en el limbo del KYC hasta que se resuelva el documento.
Con la cuenta abierta, el proceso del boleto es siempre el mismo. El jugador entra a la lista de partidos del día, busca la liga y el mercado, hace clic sobre el momio y la selección cae en el cupón. Ahí ajusta el monto y ve tres números que importan: cuánto paga el boleto si acierta, cuánto cuesta si falla y, en las combinadas, el momio total que resulta de multiplicar cada selección. Antes de confirmar conviene revisar dos detalles pequeños y caros: que la selección quedó como se quería —un clic mal dado cambia de mercado sin avisar— y que el momio es el que estaba en pantalla hace veinte segundos.
Lo que pasa después depende del mercado. Una apuesta previa espera al final del partido; una apuesta en vivo puede resolverse en minutos; un parlay se mantiene abierto hasta que se cierra la última pierna, y con él el retiro anticipado que algunas casas ofrecen. Cuando el boleto gana, el saldo sube y el retiro vuelve al circuito de pagos del apartado anterior: cuenta a nombre del jugador, verificación previa y, si el premio entra en el supuesto legal, la retención correspondiente que la casa asume como agente.
Una advertencia que vale para cualquier plataforma: la cuenta se abre una vez y el cierre tarda más de lo que uno cree. Codere incluye políticas de cierre de cuenta entre los avisos de su ficha, y en cualquier casa el saldo pendiente de un boleto abierto tiene que resolverse antes de cerrar. Quien apuesta un domingo y pide el cierre el lunes por la mañana probablemente se encuentre con que el proceso no había terminado.
Ranking comparado: qué se queda con el dinero del jugador
La comparación se puede hacer de muchas maneras. Aquí se hace por costo: qué se lleva cada casa por cada peso que entra. Aplicando el mismo cálculo del panorama de cuotas, el margen del 5 por ciento sobre cien pesos apostados deja al jugador con noventa y cinco pesos devueltos de media en un mercado de dos resultados con momios de 1,90; cien mil pesos de movimiento dejan en la casa cinco mil pesos de media, y esa cifra no depende de la suerte del domingo, sino de cuánto se jugó y a qué precio.
Bajo esa lupa, lo que distingue a una marca no es el anuncio sino tres cosas medibles: el tipo de oferta de bienvenida y lo que exige para liberarse, la disponibilidad real de mercados con margen estrecho y la claridad del proceso de retiro. La tabla de arriba ya mostró dónde falta información: cinco fichas sin detalle de cobertura, dos permisos sin número imprimible. En el apartado de marcas, más abajo, cada casa se describe por lo que su ficha sí sostiene.
Una cosa que conviene decir en voz alta: una casa con un permiso de la SEGOB a nombre de un permisionario mexicano ofrece algo que una marca extranjera no puede ofrecer, y no es el permiso bonito del pie de página. Es la posibilidad de reclamar ante una autoridad nacional, de recibir un CFDI de retenciones cuando hay premio retenido y de que existan controles de identidad y de lavado de dinero que alguien pueda auditar. No hay que confundir eso con una garantía de cobro: el permiso no devuelve el dinero de un jugador que perdió, y no existe un fondo de compensación. Significa que hay una parte identificable a la que reclamar.
Fundamentos: cómo funciona el mercado y por qué nada es gratis
Apostar en línea se apoya en cuatro ideas y conviene verlas juntas la primera vez.
El momio es un precio, no una probabilidad revelada. Cuando una casa pone 1,90 a un resultado, está diciendo al mismo tiempo cuánto paga y cuánto cree que eso va a ocurrir, y las dos cosas están mezcladas con su margen. Si se convierte ese precio a probabilidad y se suma la de todos los resultados de un mismo mercado, la cuenta pasa de 100 por ciento. Ese excedente es la comisión, ya cobrada.
El boleto es un contrato con vencimiento. Se acierta o se falla y no se ajusta nada después, salvo que la casa ofrezca retiro anticipado, que es una recompra a su propio precio. Un boleto con una selección mal cargada es un boleto perdido; una cuota aceptada a las prisas es una cuota que el jugador ya no puede escoger con calma.
La cuenta no es una cartera. El saldo pertenece a la casa mientras está en la plataforma, y los retiros pasan por el mismo control de identidad que cualquier entidad financiera. Los botones que la app publica para depósito rápido y retiro cómodo describen el producto, no un derecho.
Y el cuarto punto, el que más cuesta aceptar: el margen ganó antes de que corriera el balón. Por eso una casa con momios bajos y un bono enorme casi nunca es la opción barata para quien apuesta seguido, y una casa con momios altos y un bono discreto sí puede serlo. El bono se cobra una vez y con condiciones; el margen se cobra en cada boleto, sin que nadie lo mencione.
Normativa, legalidad y supervisión en México
La autoridad es la Secretaría de Gobernación (SEGOB) y, dentro de ella, la Dirección General de Juegos y Sorteos (DGJS), que autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y termina los permisos y sustancia los procedimientos sancionadores. El estatuto es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947: prohíbe los juegos con apuestas y los sorteos en todo el territorio y solo permite los expresamente autorizados; la SEGOB concede los permisos e inspecciona (artículo 7), clausura los locales sin autorización (artículo 8), ningún local puede ubicarse cerca de escuelas o centros de trabajo (artículo 9) y los estados y municipios colaboran (artículo 10).

El Reglamento, reformado el 16 de noviembre de 2023, cierra la pinza. Su artículo 1 cubre la autorización, el control y la inspección de los juegos con apuestas y sorteos —excepto los de la Lotería Nacional— con jurisdicción federal; el artículo 2 prohíbe lo que no esté expresamente previsto; el artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario. Para apuestas son relevantes los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos (artículo 28), y los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios de apuestas a distancia. Los permisos no son transferibles (artículo 31) y quien opera apuestas a distancia debe rendir cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar un seguro, informar operaciones sospechosas de lavado de dinero y constituir una fianza (artículo 29).
La palabra correcta es permiso, no licencia, y ninguna ley mexicana menciona las apuestas en línea como categoría propia. La práctica reportada es que un sitio digital no puede tener un permiso digital autónomo y vive del permiso de un permisionario con local autorizado; muchas marcas extranjeras operan con un permisionario local, y un mismo permisionario puede llevar varias marcas. Eso explica por qué los titulares de la tabla de arriba son empresas que un jugador no reconoce.
Beltrán: la reforma a la Ley Federal de Juegos y Sorteos. La SEGOB terminó un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 —reportado el 13 de octubre de 2026— y lo envió al Gabinete de Seguridad; no se ha presentado y no es ley. Existe además una iniciativa para derogar la ley que crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión, y sigue siendo una propuesta, no una norma vigente.
El marco dice muy poco sobre dos cosas que el jugador pregunta siempre. La primera es la edad: el artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores estar en las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, pero no fija un número; el 18+ que cada casa declara es una condición de la marca, no una cifra estatutaria. La segunda son los límites: no se encontró ni un límite legal de depósito o de pérdida ni una cuenta temporal de protección.
Marcas extranjeras y bloqueos: qué cambia cuando no hay permiso mexicano
El estado de las cosas cambió en noviembre de 2025 y no se ha estabilizado. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano —esta última operada por Ganador Azteca, del grupo de Ricardo Salinas Pliego— quedaron deshabilitadas; en diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo les permitió publicar contenido informativo lícito y ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la DGJS suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra bet365 y Betano, según una única fuente.
La conclusión útil de esa cronología no es quién ganó el último recurso, sino que la situación cambia y que una casa bloqueada puede volver, o no. Cualquier afirmación sobre si un sitio está abierto hoy caduca en semanas, así que conviene verificar el estado en el momento de depositar y no fiarse de una nota de hace un mes.
Sobre las marcas sin permiso mexicano el contraste se puede resumir sin adornos. Una casa con permiso tiene una sede legal en México, controles de identidad y de lavado de dinero, y emite CFDI de retenciones cuando un premio está gravado. Una marca que opera desde otra jurisdicción no ofrece nada de eso, y aunque tenga una licencia en otro país —Curazao es la más habitual— esa licencia no la convierte en permisionaria mexicana. El riesgo concreto no es abstracto: cuando un operador es bloqueado, los saldos pueden quedar congelados, y reclamar a un regulador extranjero por vía postal no es un procedimiento que nadie quiera emprender por 2.000 pesos.
Falta un dato que sorprende a mucha gente: no existe un registro nacional de autoexclusión en México. Ni en las casas con permiso ni en las que operan de fuera. Quien quiera cerrar el acceso al juego de forma eficaz no tiene un instrumento estatal que lo haga por él, lo que convierte las herramientas internas de cada marca en la única red disponible.
Juego responsable y protección del jugador en México
Las herramientas que existen son las que cada marca enumera, y no son obligatorias por ley. La ficha de Codere menciona avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta; Playdoit enlaza las pautas de juego responsable y sus términos; el pie de página de caliente.mx advierte que los juegos con apuestas están prohibidos para menores y enlaza una sección propia; el de Betcris dice lo mismo con más énfasis y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. Todas hablan de autoexclusión como función interna, no como registro público.
Esa ausencia tiene una consecuencia práctica. Una autoexclusión interna se pide a la propia casa y se limita a esa casa: cerrar la cuenta en una no impide abrirla en la siguiente en diez minutos, y el sistema no lo notifica a nadie. Quien tenga un problema real de control necesita además bloquear el acceso al dinero —límites con el banco, control parental en el dispositivo, hablar con la familia— porque la única barrera que el Estado pone aquí es la prohibición de estar en áreas de apuestas para menores, sin número y sin más alcance.
Hay dos herramientas que sí dependen del jugador y conviene usar antes de que hagan falta: el límite de depósito, que la casa fija a petición de la cuenta, y el límite de pérdida o de tiempo, que algunas plataformas ofrecen. Ninguna ley las exige, así que hay que pedirlas y verificar que se aplicaron.
Y una nota sobre menores que no es un formalismo: el artículo 5 del Reglamento prohíbe su participación en el cruce de apuestas, y las nueve fichas revisadas declaran 18+. La verificación de identidad de cada casa es la que impide que una cuenta a nombre de un adulto se use desde el teléfono de un menor. Nadie más la va a hacer cumplir.
Bonos y apuestas gratis: lo que el rollover le cobra al jugador
Aquí es donde el lenguaje de la publicidad y la aritmética se separan del todo. “Bono de bienvenida”, “apuesta gratis”, “sin depósito”: las tres frases describen cosas distintas y cuestan cosas distintas.
Caliente anuncia en su encabezado 1.000 pesos sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta 7.000 pesos, sin aclarar en la página si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Codere anuncia en su ficha un bono de bienvenida de hasta 7.000 pesos. Playdoit anuncia 1.000 pesos de bono de bienvenida, pero en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito, de modo que las condiciones no son claras. Esas tres ofertas son todo lo que las marcas publican en sus fichas, y ninguna detalla el rollover, el plazo ni el momio mínimo exigido.
El dato que sí corrijo viene de reseñas de casas de apuestas: el bono sin depósito de 1.000 pesos de Caliente exigiría un rollover de diez veces, y el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito varían de una reseña a otra. Tómese como lo que es y nada más: lo que esas reseñas reportan, no lo que la casa confirma.
Con ese diez de referencia se puede ver la forma de la trampa sin inventar ni un peso. Un bono sin depósito de 1.000 pesos con rollover de diez veces pide 10.000 pesos de apuestas antes de liberar nada. Si el jugador apuesta de 100 pesos en 100 pesos, son cien boletos; si apuesta de 500 en 500, son veinte. Solo cuentan los boletos con momio igual o superior al mínimo, así que una selección cómoda a 1,20 no avanza la tarea, y el límite de tiempo convierte el rollover en una carrera. Y como cada uno de esos boletos lleva dentro el margen de la casa —el mismo del panorama de cuotas—, el costo esperado de completar el rollover se parece mucho al margen multiplicado por el volumen que hay que mover. Diez mil pesos apostados en un mercado que devuelve el 95 por ciento dejan, en promedio, unos 500 pesos en la casa. Con esos números, un “bono gratis” de 1.000 pesos con diez vueltas ya no es gratis: es una comisión de unos quinientos pesos a cambio de diez mil de volumen, y la cuenta sale positiva solo si el jugador ya iba a apostar ese volumen de todas formas.
Hay un detalle de tipo que casi nunca se explica en las promociones. Una apuesta gratis no paga la parte apostada: si se coloca un boleto gratis de 500 pesos a momio 2,00, el retorno es el beneficio, no el doble de la cantidad. Un bono en efectivo es distinto, porque el dinero entra al saldo y se apuesta como cualquier otro. Y una devolución que se entrega como apuesta gratis no es una devolución en dinero, aunque el anuncio la llame “sin riesgo”.
Y falta el cierre fiscal, que es la parte que más gente descubre en marzo. Sobre los premios legalmente autorizados, la Ley del ISR prevé una retención: 1 por ciento si el estado no grava el premio o su impuesto no pasa del 6 por ciento, y 21 por ciento si un impuesto estatal supera ese umbral. La retención es un pago definitivo solo si la persona presenta la declaración que corresponde cuando está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. En la Ciudad de México existe además un impuesto estatal del 6 por ciento sobre los premios que deja la carga total alrededor del 7 por ciento, y los premios superiores a 600.000 pesos en el año deben informarse en la declaración anual. Del lado del operador, el IEPS sobre juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso subió del 30 al 50 por ciento y está en vigor desde el 1 de enero de 2026; la base no está establecida, porque el texto legal habla de “valor de la actividad” y la prensa de “monto total apostado”. Nadie debe leer eso como “50 por ciento de lo apostado”. Y si el premio viene de un sitio sin permiso, la propia redacción del artículo 137 exige que el premio esté legalmente autorizado, así que el tratamiento no está establecido: la respuesta sensata es consultar a un contador antes de contar con ese dinero.
Las nueve casas de apuestas con permiso de la SEGOB, revisadas una por una
La comparación de abajo ordena las nueve plataformas y describe lo que cada ficha sostiene, con el costo a la vista. No es una recomendación ni la lista completa del mercado: una marca ausente no está sin permiso, simplemente no se revisó aquí. Los números de permiso aparecen como los declaran sus fuentes, y el registro oficial de la DGJS no pudo cotejarse.
Novibet: permiso declarado y poco más que decir
Novibet opera con un permiso de la SEGOB DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx, a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera. El dato llega sin confirmación oficial: la lista de la DGJS no pudo abrirse. La ficha de la marca no detalla su oferta deportiva, sus métodos de pago ni sus condiciones de retiro, así que no es posible comparar sus momios ni sus plazos de cobro.
Esa escasez informativa es, en sí misma, el hallazgo. Toda la ficha pública de la marca se reduce al permiso. Quien la elija tendrá que averiguar dentro de la cuenta lo que aquí no se puede comprobar: la cobertura de deportes, el ancho de sus mercados y el procedimiento de retiro. Y eso se averigua abriendo cuenta, no antes.
La conclusión es incómoda de escribir y fácil de verificar: de las nueve marcas, Novibet es donde el jugador tiene menos con qué decidir desde fuera.
Strendus: tres números de permiso y dos versiones del titular
Strendus declara tres permisos de la SEGOB —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— según casasdeapuestaslegales.mx, y las compilaciones no coinciden sobre quién es el titular: unas nombran Atracciones y Emociones Vallarta y otras New Ads. Tres números de permiso en una sola marca no son necesariamente un problema; un permisionario puede acumular autorizaciones y operar varias salas. Que las fuentes no se pongan de acuerdo sobre el titular sí lo es, porque el titular es el responsable legal de la operación.
Fuera de eso, la ficha revisada no describe cobertura deportiva, métodos de pago ni plazos de retiro. La marca queda en una posición parecida a la de Novibet: permiso declarado, condiciones sin publicar.
Para el jugador que compara por costo, esto es un dato en contra, no un dato neutro: sin saber qué momios ofrece en los mercados populares, no hay forma de saber si el 5 por ciento del mercado se queda corto o largo.
Playdoit: cinco deportes, una app cuidada y un bono que se contradice
Playdoit es una de las marcas con la ficha más cargada. Opera con el permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx, a nombre de Eventos Festivos de México, y su app —publicada en la App Store de México por Atracciones America— salió en agosto de 2021 con la versión 1.31.0 fechada el 22 de octubre de 2026. Cubre fútbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, la función “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. Acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, entre otros métodos, promete retiros rápidos y pagos inmediatos, enlaza sus términos y sus pautas de juego responsable y declara mayores de 18 años.
La cobertura es buena y la app se mantiene viva, con una actualización de octubre de 2026. Los “pagos inmediatos” merecen el ceño fruncido de siempre, porque ninguna casa publica el plazo en días y la velocidad del retiro depende de la verificación previa de identidad y del medio elegido: quien deposita con OXXO casi nunca cobra por la misma vía.
El punto que pesa es el bono. La ficha anuncia 1.000 pesos de bienvenida, pero en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito; no son la misma oferta y no cuestan lo mismo. Un bono sin depósito es dinero que la casa pone, y uno con depósito es dinero del jugador con condiciones encima. La contradicción no la resuelve el jugador desde fuera: la resuelve la letra pequeña de los términos que la propia ficha enlaza, y eso hay que leerlo antes de depositar, no después.
Caliente: la app más completa y el bono que exige diez vueltas
Caliente declara el permiso DGG/SP/404/97 en el pie de página de caliente.mx, a nombre de Tecnología en Entretenimiento Caliplay. Es la marca cuya ficha propia lleva el número, y eso la pone por delante de las que solo aparecen en compilaciones de terceros, aunque la confirmación oficial siga faltando. Su app, publicada por la misma operadora, va en la versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026 y ofrece transmisión en vivo, la función “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, con uso restringido a mayores de 18 años.
En oferta de producto es la más amplia de las cuatro fichas detalladas, y en costo es también la más transparente de leer, porque su oferta está en el encabezado del sitio: 1.000 pesos sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta 7.000 pesos, con la duda sin resolver de si ambas valen solo para apuestas deportivas. Sobre el bono sin depósito, las reseñas que lo describen le atribuyen un rollover de diez veces, y el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de depósito cambian de una reseña a otra.
Aquí conviene hacer la cuenta completa, porque es la que decide. Mil pesos liberables con diez vueltas piden 10.000 pesos de apuestas; si el jugador coloca boletos de 100 pesos, son cien boletos, y cada uno lleva dentro el margen del mercado. Con una devolución del 95 por ciento, completar ese rollover deja en la casa unos 500 pesos en promedio. Un bono de 1.000 que cuesta 500 en volumen no es un regalo: es un descuento, y solo vale la pena para quien iba a apostar esos 10.000 pesos de todas formas. El bono de depósito hasta 7.000 pesos no detalla requisitos, lo cual impide calcular su costo real.
Codere: más de 30 deportes y un bono de hasta 7.000 pesos
Codere declara los permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas-legales.com.mx, a nombre de Libros Foráneos (Codere México). Su app figura en la App Store de México a nombre de Codere Newco, salió en enero de 2017 y su versión vigente es del 20 de agosto de 2026. Cubre más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis, y anuncia depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO, además de un bono de bienvenida de hasta 7.000 pesos.
La amplitud de deportes es la ventaja real de esta marca: 30 deportes es lo que permite encontrar un mercado de nicho cuando las ligas grandes están cerradas, y también lo que hace más probable toparse con un margen ancho, porque los deportes de poco volumen se pagan peor. La app también destaca sus políticas de seguridad, un detalle pequeño que casi ninguna otra ficha incluye.
Sobre el bono, la ficha dice “hasta 7.000 pesos” y no más: no publica rollover, plazo ni momio mínimo. Los “momios mejorados” del texto son una promoción puntual, no un margen permanentemente más bajo, y es exactamente el tipo de palabra que conviene contrastar contra el precio real de un mercado popular antes de creerla.
La marca está bien situada para quien busca variedad, y mal situada para quien quiere saber de antemano cuántas vueltas le esperan por el bono. Las apuestas gratis que anuncia la ficha tienen la misma limitación que todas: no pagan la parte apostada.
1xBet: un permiso declarado con el dominio en duda
1xBet aparece con el permiso DGJS/0002/2020, según Apuestas-legales.com.mx, a nombre de Entretenimientos Naturales, y la misma fuente no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial. A eso se suma un desajuste incómodo: la App Store lista su aplicación a nombre de 1XCorp N.V., una empresa distinta de la que figura como titular del permiso. Que quien publica la app y quien tiene el permiso sean dos sociedades diferentes no es ilegal por sí solo, pero deja al jugador sin saber quién responde por su saldo.
La ficha pública no describe cobertura deportiva, mercados ni condiciones de retiro. Para una marca internacional de este tamaño, esa ausencia es el dato: quien quiera comparar sus momios tendrá que abrir cuenta y mirar el programa de apuestas.
Con tres capas de incertidumbre en la misma línea —dominio sin confirmar, titular distinto del editor de la app y lista oficial inaccesible—, lo razonable es tratar cualquier cifra de permiso de esta marca como una declaración de parte, ni más ni menos.
Betcris: parlay del mismo juego y un número de permiso que no cuadra
Betcris es la marca más explícita sobre su producto en la ficha de la app: la publica TV Global Enterprises Ltd., se lanzó en julio de 2018, su versión 3.2.1 es del 28 de septiembre de 2026 y funciona en México, Panamá, Perú, Ecuador, República Dominicana y Honduras. Destaca el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, los retiros rápidos, los métodos de pago locales y la atención en español. En su página principal muestra los logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin indicar montos mínimos. En el pie de página advierte que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza una sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años.
El problema está en el permiso, y es el más serio de toda la comparación. El número que el pie de página atribuye a Producciones Móviles no coincide con el que aparece en la tabla de la compilación, y la empresa del sitio es otra: TV Global Enterprises Ltd., con una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Es decir, la marca tiene dos paraguas regulatorios y ninguno de los dos explica por sí solo quién responde ante un jugador mexicano.
Para el apostador que juega fútbol americano o busca apuestas a jugadores, la oferta de producto es de las más concretas del grupo y la app cubre varios países de la región. La licencia maltesa no sustituye al permiso mexicano, y el número mexicano impreso dos veces de dos maneras distintas es una razón legítima para pedir la aclaración a la casa antes de dejar dinero.
Betway: permiso 4184 y una ficha que no dice nada más
Betway declara el permiso 4184, según casasdeapuestaslegales.mx, a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México. La marca no publica en la ficha consultada cobertura deportiva, mercados, métodos de pago ni plazos de retiro.
Es la ficha más corta de las nueve en cuanto a producto, y eso deja al jugador con una decisión a ciegas en el único terreno que importa para el costo: el momio. Un permiso, aunque estuviera confirmado oficialmente, no dice nada sobre el precio que la casa pone a un partido de liga.
Quien se acerque a esta marca debería hacerlo con la misma rutina que con las demás y sin atajos: abrir cuenta, comparar tres o cuatro momios de mercados populares, revisar el procedimiento de retiro y solo entonces depositar. Nada de eso se puede hacer desde fuera.
Pickwin: dos versiones del permiso y ninguna publicada por la marca
Pickwin aparece con el permiso DGJS/DCRCA/1584/2019 en una compilación, según blog.pickwin.mx y Apuestas-legales.com.mx, mientras otra da DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, el mismo rango de número que el pie de Betcris atribuye a Producciones Móviles, que aquí figura como titular junto con Unocapali La Paz Operadora. Los números se contradicen y ninguno se imprime como oficial.
Cuando dos marcas distintas comparten un número de permiso, la conclusión no es que una esté mintiendo, sino que las compilaciones de terceros se copian entre sí sin verificarse. El efecto sobre el jugador es el mismo en cualquier caso: no puede usar ese número como prueba de nada.
La ficha consultada no describe cobertura, pagos ni retiros. Es, junto con Novibet, Strendus, 1xBet y Betway, una de las cinco marcas cuya oferta deportiva no se puede comparar desde la información pública.
Preguntas frecuentes sobre las apuestas online
¿Cómo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
El número de permiso impreso en el pie de página es una declaración de la marca, no una prueba. La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos es la única fuente que lo convertiría en un hecho, y cuando esa lista no está disponible, el jugador solo puede verificar que el número existe, que el titular es una persona moral distinta de la marca y que la casa publica sus términos. Cualquier afirmación sin esa comprobación debe leerse como “según la fuente”.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?
El retorno es la cantidad apostada multiplicada por el momio, y el beneficio neto es la cantidad multiplicada por el momio menos uno. Con 500 pesos a momio 1,90, el boleto devuelve 950 pesos si acierta, de los cuales 450 son beneficio y 500 son el dinero puesto. En una combinada, los momios de cada selección se multiplican entre sí para dar un solo precio.
¿Cómo se nota el margen de la casa de apuestas en los momios?
Se nota convirtiendo cada momio a probabilidad y sumando las probabilidades de todos los resultados del mismo mercado: si el total pasa de 100 por ciento, el excedente es la comisión. En un mercado de dos resultados con momios de 1,90 y 1,90, la casa devuelve alrededor del 95 por ciento de lo apostado y se queda con cerca del 5 por ciento, una banda que se ensancha en deportes de poco volumen y con momios por debajo de 1,90.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Se solicitan dentro de la cuenta, en el apartado de juego responsable, y cada casa los aplica según sus propias reglas, porque ninguna ley mexicana los exige. Conviene pedirlos antes de depositar, comprobar que el cambio se reflejó en la cuenta y revisar cada tanto que siguen vigentes, ya que algunos operadores permiten modificarlos y otros los mantienen fijos por un plazo.
¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?
Sí, sobre premios legalmente autorizados. El pagador retiene 1 por ciento del ISR si el estado no grava el premio o su impuesto no supera el 6 por ciento, y 21 por ciento si ese impuesto estatal pasa del 6 por ciento. En la Ciudad de México el impuesto estatal del 6 por ciento deja la carga total alrededor del 7 por ciento, y quien paga emite el CFDI de retenciones. Los premios anuales por encima de 600.000 pesos se informan en la declaración anual.
¿Qué riesgos tienen las casas de apuestas sin permiso en México?
Ofrecen menos protección, no más. No hay una sede legal mexicana a la que reclamar, los controles de identidad y de lavado de dinero no son los mismos y el premio retenido no viene con CFDI de retenciones. El riesgo concreto es la congelación: cuando un operador es bloqueado, los saldos pueden quedar inmovilizados, y una licencia de otra jurisdicción no obliga a ninguna autoridad mexicana a intervenir.
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