Apuestas por el ganador en México: el precio que se esconde detrás del momio

Updated noviembre 2026
Licensed
usAvailable in US
Fast payouts
18+ Only
Un boleto de apuesta con varias selecciones marcadas con bolígrafo sobre un mostrador de madera

Datos actualizados a noviembre 5, 2026 y verificados contra los pies de página de cada plataforma, sus fichas en la App Store de México y las publicaciones de la Secretaría de Gobernación recogidas por la prensa.

La ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.

Un momio de 1.90 casi nunca es un momio de 1.90. El boleto dirá que ahí hay ochenta centavos de ganancia por cada peso, y es verdad en la aritmética y mentira en la práctica, porque dentro de ese número ya está descontado lo que la casa cobra por dejar que uno apueste. Nadie lo esconde: nadie lo enseña tampoco. La apuesta por el ganador —el partido, el torneo, el trofeo, la temporada— es el mercado más simple que existe y por eso el que mejor deja ver el mecanismo. Aquí se desarma ese mecanismo, se dice cuánto se queda cada quién y se pone al lado la otra mitad de la historia: qué pasa en México con los permisos, con el impuesto sobre el premio, con los bonos que prometen mil pesos y con las cuentas congeladas de las plataformas bloqueadas.

Ganador del partido, del torneo y del trofeo: qué se puede apostar en 2026

De la liga de todos los domingos al Balón de Oro

La apuesta por el ganador no es una sola cosa. La más común es la que se resuelve en noventa minutos: dos equipos, tres resultados posibles, uno de ellos gana. Esa es la que llena los boletos de fin de semana y la que casi todo el mundo tiene en la cabeza cuando dice que va a apostar. Pero el mismo verbo cubre mercados que viven semanas, meses o una temporada entera: quién levanta la Champions, quién se lleva la Copa del Rey, quién gana la liga doméstica, cuál selección termina campeona del mundo. Y cubre también un mercado que no pertenece a ningún torneo: apostar al ganador del Balón de Oro, un premio individual que se decide en una gala y no en una cancha. El riesgo cambia por completo de un caso a otro, aunque el nombre del mercado sea el mismo. Noventa minutos son noventa minutos. Una temporada completa es un dinero inmovilizado durante meses, con la posibilidades de que aparezca una lesión, un cambio de entrenador o un mercado de invierno que revuelve la plantilla. Esa diferencia de tiempo es lo que separa dos apuestas que comparten nombre.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
Betano está bloqueada desde noviembre de 2025 (congelamiento de cuentas de la UIF).

La Copa del Mundo de 2026 ya se jugó, entre junio y julio, así que su mercado de campeón está liquidado; los momios que se vean hoy alrededor de esa competencia son históricos, no apostables. Lo que viene en el calendario internacional es otra cosa y conviene no confundir la fecha de un torneo con la temporada en que se apuesta.

Por qué el calendario decide más que la tabla

Un mercado de ganador al trofeo concentra dinero durante mucho tiempo, y las casas lo saben. Los momios de una selección o de un club grande no se mueven solo por lo que ocurre en el campo: se mueven por la cantidad de boletos que entran de ese lado. Cuando un equipo arrastra afición, su precio se acorta aunque su probabilidad real no haya cambiado, y el que apostó antes de que se acortara se queda con un número que ya no existe. Eso no es un defecto del mercado, es el mercado: el precio es lo que la casa está dispuesta a pagar en ese momento, no un juicio neutral sobre quién va a ganar.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026.

Hay una consecuencia práctica. En los mercados de temporada larga el margen de la casa suele ser más generoso de lo que el aficionado supone, porque la incertidumbre es enorme y el número de resultados posibles también; en los mercados de un solo partido el margen se comprime al mínimo que la competencia permite. El apostador que reparte su dinero por temporada paga, en promedio, un precio diferente al que paga quien apuesta sábado a sábado. Ninguno de los dos es mejor por naturaleza: son dos productos distintos con dos costos distintos.

Ganador sin empate, ganador de la serie y ganador de intervalo

Cuando el mercado exige que haya un ganador y no admite tablas, aparece el ganador sin empate. En un partido de liga, el empate se elimina y el momio de cada lado sube; lo que se gana en precio se paga en riesgo, porque una de las tres salidas posibles queda fuera de juego. Es el mismo partido visto de otra forma, con la probabilidad del empate repartida entre los dos lados. Quien no quiera lidiar con la posibilidad de la tabla tiene aquí su mercado; quien crea que el partido termina igualado tiene, sencillamente, el mercado equivocado.

El ganador de la serie reparte la apuesta a lo largo de varios encuentros: no importa quién gana cada noche, importa quién avanza. En temporadas regulares con series largas, este mercado reparte el riesgo en lugar de concentrarlo, y por eso atrae a quien no quiere jugarse todo a un solo partido. El ganador de intervalo, en cambio, es un mercado de vestuario: se apuesta a qué equipo termina los primeros minutos, o el primer tiempo, con ventaja. Es la clase de apuesta que se resuelve antes de que el aficionado termine de sentarse, y en la que el margen de la casa pesa más porque el número de resultados es pequeño.

Quienes apuestan a grupos de asaltos y al ganador en deportes de combate conocen bien esa lógica: el mismo combate se puede partir en varios mercados y el que apuesta por el ganador paga un precio; el que apuesta por la ronda, otro. Y en el fútbol americano y el básquetbol, el mercado de ganador convive con hándicaps y líneas de más/menos que no cambian quién gana, solo por cuánto.

Mercados que se parecen y no son lo mismo

Vale la pena decirlo sin adornos: un momio de ganador no es una predicción. Es un precio con un margen dentro, y ese margen es lo único que la página puede medir con exactitud. Todo lo demás —quién juega mejor, quién llega descansado, quién tiene la plantilla más larga— es material para la opinión de cada quien, y una casa de apuestas publica su opinión envuelta en un número y acompañada de una comisión implícita. Ese es el punto de partida del resto de esta guía.

Cómo se arma y se cobra una apuesta por el ganador

Elegir el mercado, marcar el boleto, confirmar el momio

El procedimiento es corto y casi nunca se explica. El apostador abre la plataforma, encuentra el partido o el torneo, elige el mercado de ganador y hace clic en el precio de su lado. Eso agrega la selección a un boleto —en México se dice boleto, cupón o ticket— y el boleto es un documento antes de ser una apuesta: muestra la selección, el momio y el importe que se piensa arriesgar. El momio que quedará grabado en el boleto es el que estaba en pantalla cuando la apuesta se confirmó, no el que esté después. Esa es la regla que ordena todo lo demás: una vez confirmado, el precio es fijo, gane quien gane. No importa si al día siguiente el mercado se mueve en contra. El boleto ya no se toca.

Hay un momento, sin embargo, en el que el precio todavía se puede mover y la plataforma no siempre lo anuncia con claridad: cuando el apostador elige “aceptar cualquier cambio de momio” en lugar de fijar el número. Es una casilla pequeña y con consecuencias grandes. El que la marca acepta que su boleto se confirme al precio que esté disponible en el instante del procesamiento, y ese precio puede ser peor. Quien no entiende la casilla, la deja marcada. Es una de esas cosas que se aprenden perdiendo.

Qué hace una apuesta sencilla y qué hace un parlay

Una apuesta sencilla lleva una sola selección. El premio es la cantidad apostada multiplicada por el momio, y no hay más. Un parlay —también llamado combinada— enlaza varias selecciones y multiplica sus momios entre sí, de modo que un puñado de favoritos a 1.30 se convierte en un número que parece un regalo y no lo es: todas las selecciones tienen que ganar. Basta que una falle para que el boleto completo se pierda, y ahí está el detalle que la publicidad omite. Cuantas más patas lleve el boleto, más difícil es que sobreviva entero, y eso no es una opinión: es la aritmética de multiplicar probabilidades menores que uno.

Los mercados de ganador de torneo largo y los parlays comparten algo: se cobran una sola vez, al final. Pero en el parlay el factor limitante es la cantidad de selecciones y en el mercado de temporada es el calendario. Un apostador que quiere precio alto sin esperar ocho meses encuentra en el parlay su herramienta; un apostador que quiere esperar sin depender de que cinco equipos cumplan encuentra el mercado de trofeo. Son dos formas de comprar incertidumbre y ninguna sale gratis.

Retiro anticipado, hándicap y mercados que acompañan al ganador

El retiro anticipado —cash out— es la válvula de escape. Permite cerrar una apuesta antes de que el evento termine, cobrando una cantidad que la plataforma calcula según cómo vaya el partido y cuánto tiempo falte. La cifra siempre es menor que el premio completo, y ahí está el costo: se paga por la tranquilidad. Para quien apostó a un ganador de temporada y ve que su equipo se desmorona en marzo, el mecanismo tiene sentido. Para quien lo usa cada quince minutos, se convierte en una comisión que se paga sola una y otra vez.

El hándicap y las líneas de más/menos son mercados vecinos. No preguntan quién gana, sino por cuánto. El hándicap iguala a dos equipos de nivel distinto cargando goles o puntos a un lado; el más/menos pregunta si habrá más o menos de un número determinado de anotaciones. Ninguno de los dos reemplaza al mercado de ganador, y confundirlos es el error más común de quien empieza: el hándicap puede pagar con el equipo derrotado en el marcador.

Qué pasa con la apuesta en vivo y con los momios que se mueven solos

En vivo, el procedimiento es el mismo con una diferencia de ritmo: el momio se recalcula cada pocos segundos y el boleto se confirma contra un número que puede haber caducado mientras la plataforma lo procesaba. Los momios en vivo son también los que más se mueven por dinero y no por juego, sobre todo en partidos con mucha afición. Si el precio del lado visitante se cae de 3.10 a 2.70 sin que haya pasado nada en la cancha, no es que la casa haya cambiado de opinión sobre el fútbol: es que entró dinero de ese lado.

Cómo se clasifican las plataformas y qué se les mide

Estas plataformas no se ordenan por quién promete más. El criterio es lo que cada una puede sostener con documentos: qué respaldo presenta, qué mercados y herramientas ofrece, qué dice de sí misma en su propia ficha y qué tan claro es el bono que anuncia. Cada elemento pesa distinto según lo que el lector busque.

El primero es el respaldo que la marca declara. En México la palabra correcta no es licencia, es permiso, y lo otorga la Secretaría de Gobernación a través de la Dirección General de Juegos y Sorteos. Ese permiso se le da a un permisionario —una empresa con actividad autorizada— y no a un dominio de internet, de modo que la relación entre la marca que el apostador ve y el titular del permiso es exactamente el punto que hay que leer con paciencia en el pie de página.

El segundo es la oferta deportiva: cuántos deportes, si hay momios en vivo, si hay transmisión, si existe creador de apuestas, si hay retiro anticipado. El tercero es el dinero: qué métodos de depósito y retiro se nombran, si hay SPEI y OXXO, si los retiros se anuncian como rápidos, si hay pagos inmediatos. El cuarto es la letra pequeña del bono: qué tipo de bonificación es, cuánto exige en requisitos de apuesta, cuánto tiempo da y qué tope pone a la ganancia.

Ninguno de estos cuatro criterios se puede evaluar con la publicidad de la propia plataforma. Se evalúan con lo que la plataforma publica por escrito: su ficha en la tienda de aplicaciones, su pie de página, sus términos. Ahí está la información que sirve, y ahí es donde las promesas se vuelven condiciones verificables. Un bono anunciado en el encabezado de la página principal es un anuncio; el mismo bono descrito en la ficha de la aplicación, con su tope y su primer depósito, es un dato.

Marca Permiso de la SEGOB tal como lo declara su fuente Lo que la plataforma publica sobre su producto
Strendus Permiso DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx; titular según sus fuentes: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads Su ficha no ofrece detalle de mercados ni de momios; la marca aparece en las compilaciones de sitios autorizados
Codere Permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según casasdeapuestaslegales.mx; titular: Libros Foráneos S.A. de C.V. Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis
Playdoit Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; titular: Eventos Festivos de México Fútbol, básquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, Playboost, retiro anticipado y atención 24 horas
Betway Permiso 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; titular: Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. Más de 2,000 eventos por semana, momios mejorados Super y Ultra, creador de apuestas Crea Tu Apuesta y apuestas gratis semanales
Pickwin Permiso de su permisionario; titular según sus fuentes: Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora; los números publicados se contradicen entre compilaciones Su ficha no detalla mercados ni requisitos de los bonos
Novibet Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; titular: Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. Su ficha no detalla mercados ni requisitos de los bonos
Caliente Permiso DGG/SP/404/97, publicado en el pie de página de la propia plataforma; operadora: Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. Transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales
1xBet Permiso DGJS/0002/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; titular: Entretenimientos Naturales; la app aparece a nombre de otra empresa Su ficha no detalla mercados ni requisitos de los bonos
Betcris Permiso de su permisionario a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V.; el número del pie de página y el de la tabla del propietario no coinciden Parlay del mismo juego, retiro anticipado, apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español

Los permisos que aparecen ahí proceden de compilaciones de sitios especializados o del pie de página de la marca, no de un listado oficial abierto al público. Nadie debería tomar un número de esa columna como constancia emitida por la autoridad: es lo que la fuente declara, y así se lee. Lo que sí conviene retener es que tres de las nueve listadas —Pickwin, Novibet y Betcris— no publican un detalle amplio de lo que ofrecen en su ficha de tienda, y una de ellas, Pickwin, arrastra números de permiso que se contradicen entre compilaciones. Eso no las descalifica. Simplemente significa que el apostador que quiera comparar mercados tendrá que mirar dentro de la plataforma y no en su publicidad.

Apuestas deportivas por el ganador: lo que cuesta cada parte del boleto

El margen que no se ve: el momio 1.90 contado dos veces

Aquí está la parte que ninguna plataforma pone en su encabezado. Tómese un mercado a dos resultados con momios idénticos de 1.90 y 1.90, que es un ejemplo aritmético y no un precio cotizado en ninguna parte. La suma de los inversos da 1 ÷ 1.90 más 1 ÷ 1.90, es decir 1.0526. La proporción que el mercado devuelve a los apostadores es el inverso de esa cifra, aproximadamente 95 %, y el margen de la casa —lo que retiene de cada unidad apostada en ese mercado— es el resto, cerca del 5 %, en números redondos. Ese margen es un intervalo, no una cifra exacta de esta página: se mueve según la casa, según el deporte, según si el partido es de temporada regular o de final, y según cuánta competencia haya por ese mercado en particular.

Lo que el ejemplo enseña no es el 5 %, es su ubicación. Está dentro del momio, no al lado. Un apostador que coloca 1,000 pesos a 1.90 en ese mercado espera un retorno de 1,900 —1,000 por la cantidad y 900 de ganancia— si acierta, y sobre un conjunto grande de apuestas del mismo tipo el mercado le devuelve estadísticamente alrededor del 95 % de lo que puso. Es una estimación promedio, no una promesa. Ninguna apuesta individual se comporta como el promedio, y quien gana una vez no gana el 95 %: gana el 190 %.

El error frecuente es pensar que el margen es el costo del boleto y que por tanto un momio más alto compensa cualquier otra cosa. No la compensa si el margen de esa casa en ese mercado es mayor. Un 1.95 con 7 % de margen deja al apostador peor que un 1.92 con 4 %, medido en valor esperado, aunque el primer número parezca mejor. Comparar momios de partido sin entender que cada uno lleva su propio margen es como comparar sueldos sin mirar la jornada.

El costo del bono: los requisitos de apuesta cambian el premio

Los bonos de bienvenida son el anzuelo y los requisitos de apuesta son el hilo. Un bono sin depósito que exige un rollover de diez veces obliga a apostar diez veces su valor antes de poder retirar nada derivado de él. Aplicado a los $1,000 MXN que Caliente anuncia sin depósito, eso significa mover 10,000 pesos en apuestas; el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito varían de una reseña a otra, así que aquí solo se puede decir lo que es seguro: son condiciones que hay que leer antes de aceptar, no después.

Conviene hacer la cuenta de lo que ese movimiento significa en costo. Si cada peso apostado pasa por un mercado cuyo margen ronda el 5 %, el paso completo por los 10,000 pesos deja estadísticamente unos 500 pesos en manos de la casa. Es un promedio sobre muchos boletos, no un resultado garantizado, y no dice nada sobre si el apostador gana o pierde en un caso concreto. Pero sí dice algo importante: en un bono con rollover, el valor del regalo se parece mucho al costo de cumplirlo, y en los bonos cuyo valor es bajo el margen puede comerse el regalo entero.

Ahí está la trampa de llamar “gratis” a lo que exige diez vueltas de apuestas. Y también está la respuesta a la pregunta obvia: por qué tantas plataformas prefieren los bonos a la reducción de margen. Un margen más bajo se aplica a todos los boletos de todos los apostadores; un bono se aplica a quien lo acepta y lo cumple, y mientras lo cumple deja circulando dinero que la casa vuelve a tasar. El bono no es un regalo con letra pequeña; es un producto con precio, y el precio se paga en volumen.

Apuesta gratis, bono en efectivo y bono de bienvenida no son lo mismo

Una apuesta gratis es un vale que se juega y no se retira: si gana, la parte correspondiente a la cantidad apostada normalmente no vuelve, solo vuelven las ganancias. Un bono en efectivo se acredita como saldo y sí puede retirarse una vez cumplidos los requisitos. Un bono de bienvenida puede ser cualquiera de las dos cosas y con frecuencia es las dos a la vez, repartidas en tramos: una parte sin depósito y otra que duplica el primer depósito hasta un tope. Confundir los tipos lleva a cuentas equivocadas, porque un vale de $500 MXN no vale $500 MXN: vale las ganancias que produzca, y solo si algo produce.

Codere México anuncia en su ficha un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO. Playdoit anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida, pero en un apartado de su ficha lo describe con primer depósito y en otro sin depósito, de modo que sus propias condiciones no quedan claras. Caliente ofrece dos cosas distintas en su encabezado: $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, y la página no aclara si ambas valen solo para apuestas deportivas. Ese detalle importa: un bono que sirve para tragamonedas y no para deportes no reduce el costo de una apuesta al ganador.

Hay un patrón en las tres y conviene nombrarlo: la cifra grande va en el encabezado y el tipo de bono, en la letra pequeña. El tope de la ganancia, el plazo y el momio mínimo suelen estar en los términos completos, y ahí es donde un bono de 7,000 pesos se convierte en un bono de 7,000 pesos con condiciones que lo acotan. Nada de eso lo inventa esta página: todo eso lo dice la propia plataforma, solo que en un lugar menos visible que el número.

Depósito, retiro y el costo de mover el dinero

Los métodos cambian poco entre plataformas y el costo no está en la comisión, que en general no se cobra al apostador. Está en el tiempo. Playdoit acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias y promete retiros rápidos y pagos inmediatos; Codere acepta tarjeta, SPEI y OXXO; Betcris destaca retiros rápidos y métodos de pago locales. En todos los casos los retiros van a una cuenta a nombre del titular, lo que significa que el nombre de la cuenta bancaria y el nombre del registro deben coincidir. Un apostador que se registre con el nombre de otra persona, o con un apodo, va a tener problemas en el momento de cobrar, y esos problemas no se resuelven en un chat de atención: se resuelven verificando la identidad, que es un proceso que toma días.

El OXXO merece una línea propia, porque es la puerta de entrada del apostador mexicano que no quiere usar tarjeta. Un depósito en efectivo en tienda se acredita relativamente rápido y deja un comprobante físico, y también deja un rastro que conviene guardar: si la acreditación se retrasa, ese papel es lo único que prueba que el dinero salió del bolsillo.

Identidad, verificación y el momento en que la cuenta se cierra

Las plataformas con permiso mexicano verifican a sus usuarios y reportan las operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria, porque la actividad de apuestas está considerada vulnerable frente al lavado de dinero. Los documentos exactos que cada una pide no están fijados por un texto legal, así que varían: identificación oficial, comprobante de domicilio, comprobante bancario. La verificación puede pedirse en el momento del registro o en el del primer retiro, y ahí está el problema práctico: un apostador que registra la cuenta a las prisas y quiere cobrar el domingo por la noche puede encontrarse con que su retiro queda en espera hasta el lunes.

Ese retraso no es un abuso, es el procedimiento. Pero es un costo, y cae justo cuando el apostador cree que ya ganó.

Límites, autoexclusión y lo que no existe en México

Las herramientas de juego responsable que la mayoría de las plataformas lista en su ficha son voluntarias: pausas, límites de depósito, límites de pérdida y autoexclusión interna. No hay un registro nacional de autoexclusión en México, y esa ausencia tiene una consecuencia concreta: nadie queda bloqueado por sistema en todas las casas a la vez. Cada plataforma administra su propia lista, y por eso la autoexclusión en una marca no impide registrarse en otra con el mismo correo. Tampoco existe, por lo que se lee en la normativa vigente, un límite legal de depósito o de pérdida aplicable a los operadores con permiso. Los montos los pone el apostador, no el Estado.

Conviene decirlo con claridad porque es la parte de la guía que más se consulta: la herramienta existe y funciona donde existe, y el alcance es el que cada plataforma decide. Un lector que quiera saber qué incluye la suya tiene que buscarlo en la sección de juego responsable de esa plataforma, no en el sitio de la autoridad.

Permisos, bloqueos y lo que la ley mexicana sí dice

La SEGOB, la Dirección General de Juegos y Sorteos y la palabra permiso

El marco mexicano arranca de un texto de 1947, la Ley Federal de Juegos y Sorteos, que prohíbe los juegos con apuesta y las apuestas en todo el territorio salvo los que estén expresamente autorizados. La autoridad es la Secretaría de Gobernación, que interpreta y aplica la ley, y dentro de ella la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y concluye los permisos, además de instruir los procedimientos de sanción. El Reglamento de esa ley, reformado el 16 de noviembre de 2023, fija la jurisdicción federal y dice en su artículo 2 algo que resulta decisivo para entender todo lo demás: lo que no está expresamente previsto está prohibido.

De ahí sale la palabra que ordena el vocabulario: en México se habla de permiso, no de licencia. El permiso es un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario, y los tipos pertinentes para las apuestas son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos. Los permisos no son transferibles, y sus titulares deben presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, fianzas, seguros y reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero. Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas.

Cómo funciona la apuesta en línea bajo un permiso de tierra

No hay una ley que nombre las apuestas en línea. La práctica que se reporta es que un sitio de apuestas no puede tener un permiso digital propio: se cuelga de un permisionario autorizado con actividad presencial, y muchas marcas extranjeras operan de la mano de un titular local. Un mismo permisionario puede llevar varias marcas, y ahí está la razón de que en los pies de página aparezcan nombres de empresas que el apostador nunca ha oído: son los titulares, no las marcas. Entender esa figura es lo que permite leer un pie de página y distinguir la marca del responsable.

Tampoco existe un listado oficial de permisos que el público pueda abrir con facilidad. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica, según se dice, un documento con los sitios autorizados; el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto, y los conteos de sitios de apuestas que circulan se contradicen entre sí, con cifras que van de 136 sitios en un reporte a entre 30 y 35 operadores digitales en dominios punto mx en otro. Por eso esta página no da un número oficial de permisos: no lo hay disponible, y una cifra inventada sería peor que una ausencia.

Bloqueos, amparos y un estatus que solo se puede fechar

La parte más movediza del terreno mexicano son los bloqueos. Los días 11 y 12 de noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó 13 casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano —esta última bajo el nombre Ganador Azteca, del grupo de Ricardo Salinas Pliego— fueron deshabilitadas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo les permitió publicar contenido informativo lícito y no relacionado con las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y aun así el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casinos en línea, incluidos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal suspendió, según un solo medio, la orden de la Secretaría de Gobernación contra bet365 y Betano.

Se puede notar el detalle y el escritorio. Ese es el estado de las cosas: inestable, con resoluciones que se suceden y se contradicen. Por eso esta guía no dice que una plataforma esté abierta o cerrada hoy, sino que da la fecha de cada decisión y deja que el lector saque la conclusión con el calendario en la mano. En 2026 se cerraron además alrededor de 20 casinos físicos.

Para las nueve plataformas que aparecen en la comparación de esta página, la situación es más estable: todas operan amparadas en un permiso de la Secretaría de Gobernación otorgado a un permisionario, según lo que cada pie de página o cada compilación especializada declara.

Reforma en camino, que no es ley vigente

En octubre de 2026 la Secretaría de Gobernación terminó un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado y no es ley. Junto a él circula una iniciativa que derogaría la ley vigente y crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión. Es una propuesta, y así se cuenta: mientras no se publique, la norma aplicable sigue siendo la de 1947 con sus reformas reglamentarias. Cualquier lector que vea titulares sobre “la nueva ley de apuestas” debería buscar la fecha de publicación en el Diario Oficial. Sin ella, no hay ley.

Premios, retenciones y lo que se queda Hacienda

El IEPS del operador y por qué no es un impuesto del apostador

El impuesto que más se comenta no lo paga el apostador directamente. La Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, en su artículo 2, fracción II, inciso B), grava con 50 % los juegos con apuesta y los sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos, tras la reforma publicada en el Diario Oficial el 7 de noviembre de 2025 y en vigor desde el 1 de enero de 2026; antes la tasa era de 30 %. El mismo inciso alcanza los juegos en línea prestados por residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital en caso de incumplimiento grave. La base del impuesto no está establecida con claridad en el texto: la ley habla solo del “valor de la actividad”, la prensa habla del “monto total apostado”. Lo que sí se puede afirmar es que un impuesto de esa magnitud sobre la actividad de apuestas es la razón por la que, tras la subida del IEPS, varias plataformas rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del costo. Nada sale gratis, y menos un regalo.

Lo que sí se retiene al apostador que gana

Aquí es donde el premio se encoge de verdad. Los artículos 137 y 138 de la Ley del Impuesto sobre la Renta consideran ingreso los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados. Quien paga el premio retiene 1 % cuando la entidad federativa no grava el premio o su impuesto no excede el 6 %, y 21 % cuando el impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración exigida cuando está obligada; si no lo hace, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México aplica un impuesto estatal de 6 % sobre los premios, lo que lleva el total a alrededor del 7 %, según un reporte secundario. Los premios superiores a $600,000 MXN al año deben reportarse en la declaración anual. Y el operador emite un CFDI de retenciones por los premios gravados, un comprobante que conviene guardar para la contabilidad personal.

Las entidades federativas no cobran igual: la Ciudad de México grava el premio y Nuevo León grava los montos apostados. Esa diferencia cambia el cálculo según dónde se resida, y explica por qué dos apostadores con el mismo premio en la misma plataforma pueden terminar con retenciones distintas.

Premios de sitios sin permiso y la zona sin protección

El artículo 137 cubre premios “autorizados legalmente”. El tratamiento fiscal de un premio obtenido en un sitio sin permiso no está establecido, y aquí la única posición honesta es la de recomendar una consulta con un contador o un asesor fiscal antes de asumir cualquier cosa. Lo que sí se puede describir sin ambigüedad es la diferencia de protección. Una marca con permiso mexicano ofrece un recinto legal en el país, un permiso de la Secretaría de Gobernación, controles de identificación y de lavado de dinero y un CFDI de retenciones. Una marca que opera desde el extranjero no ofrece nada de eso: el saldo queda en una jurisdicción distinta, y si el operador es bloqueado o su licencia extranjera se cae, el dinero puede quedar congelado sin una ventanilla mexicana a la que reclamar. Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos, y decirlo no es un juicio moral sino una descripción de dónde responde legalmente cada uno.

Sobre si un apostador comete una infracción al jugar en un sitio sin permiso, la respuesta honesta es que no está establecida: no hay una multa ni un delito para el jugador que apuesta en una plataforma no autorizada que esta página pueda citar, y tampoco una exención de responsabilidad. La ausencia de sanción no es una recomendación.

Las plataformas, una por una: qué ofrece cada permisionario mexicano

Nueve marcas, nueve perfiles. El orden en que aparecen es el de esta comparación y no pretende ser un ranking de calidad: la mejor plataforma para quien apuesta al ganador de un partido no es la misma que para quien apuesta al campeón de un torneo a ocho meses, y el que busca un bono sin depósito no tiene el mismo criterio que el que busca momios.

Strendus: papeles en orden y poca vitrina

Strendus es una de las plataformas que opera con permiso de la Secretaría de Gobernación en manos de un permisionario: los números que se le atribuyen son DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según la compilación de un sitio especializado, con la advertencia de que las compilaciones no coinciden sobre quién es el titular y de que no hay confirmación oficial. Su ficha no ofrece detalle de mercados ni de momios; lo que la sostiene es la documentación, no la publicidad.

Ese perfil tiene un uso concreto. Quien prioriza operar con un permisionario identificable y no necesita la vitrina de un creador de apuestas ni transmisiones en vivo encuentra aquí lo esencial. Quien compare mercados de ganador fino a fino se quedará sin argumentos: no hay nada publicado que comparar.

El permiso pesa más que el escaparate cuando lo que está en juego es un retiro.

Codere: más de treinta deportes y un bono de bienvenida grande

La aplicación de Codere México cubre más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis, y anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN con depósitos por tarjeta, SPEI y OXXO. Su ficha en la tienda de aplicaciones declara que opera con permiso de la Secretaría de Gobernación, que el uso es para mayores de 18 años y que incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Los permisos que se le atribuyen son DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según una compilación especializada, a nombre de Libros Foráneos S.A. de C.V. La app figura a nombre de Codere Newco, S.A.U., salió en enero de 2017 y su versión vigente es del 20 de agosto de 2026.

Treinta deportes es una cifra que suena a todo y significa una sola cosa: el apostador encuentra su mercado sin buscarlo mucho. El creador de apuestas es la herramienta que más cambia la experiencia para quien quiere una combinada propia, y las apuestas gratis que anuncia la ficha son del tipo que conviene revisar antes de contar con ellas, porque un bono de hasta 7,000 pesos es un tope, no un suelo. La parte que sí están obligados a mostrar —los avisos de juego responsable y la política de cierre de cuenta— está en su ficha, lo cual es más de lo que hacen otras.

Cubre la amplitud que la mayoría necesita; el resto depende de cómo se cumpla el bono.

Playdoit: cinco deportes con transmisión y un bono que se contradice

Playdoit cubre fútbol, básquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, Playboost para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. Acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, promete retiros rápidos y pagos inmediatos, enlaza los términos y las pautas de juego responsable y limita el uso a mayores de 18 años. La app la publica Atracciones America S.A. de C.V., salió en agosto de 2021 y su versión 1.31.0 es del 22 de octubre de 2026. Los permisos que se le atribuyen —DGAJS/SCEVF/P-02/2005, a nombre de Eventos Festivos de México— vienen de una compilación especializada, sin confirmación oficial.

El detalle que conviene mirar no es la cobertura de deportes, que es de cinco, ni la transmisión, que es un extra útil y no un mercado. Es el bono: su ficha anuncia $1,000 MXN de bienvenida y en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito. Esa contradicción dentro de una misma página es la clase de cosa que el apostador descubre al momento de reclamar, no al momento de leer. Cinco deportes bien cubiertos con transmisión y apuestas en vivo compensan para quien vive de dos o tres competencias, no para quien busca amplitud.

La transmisión y el retiro anticipado hacen la experiencia; el bono, tal como está descrito, no hace ninguna promesa que se pueda citar.

Betway: dos mil eventos por semana y el nombre en inglés que pocos leen

Betway anuncia en su aplicación más de 2,000 eventos por semana, los momios mejorados Super y Ultra, el creador de apuestas Crea Tu Apuesta y un club con apuestas gratis semanales. Su permiso se atribuye al número 4184, según una compilación especializada, a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V., sin confirmación oficial.

Dos mil eventos semanales es la cifra más elocuente de su perfil: hay competencia para el apostador de cualquier deporte y de cualquier liga, incluido el mercado de ganador de torneos secundarios que otras plataformas ni listan. Los momios mejorados tienen su propia letra pequeña que la ficha no detalla, y el club de apuestas gratis semanales funciona como un programa de fidelidad más que como una bonificación de bienvenida: recompensa al que ya apuesta, no al que llega. Quien quiera comparar mercados de ganador exóticos difícilmente encontrará más dónde elegir.

Su fuerte es la oferta; su letra pequeña, la de siempre.

Pickwin: permiso de permisionario y números que no cuadran

Pickwin es una de las nueve marcas que esta comparación recoge, y su entrada tiene una particularidad que conviene decir sin rodeos: el número de permiso que publican las compilaciones se contradice entre sí, y el que una de ellas ofrece es el mismo que aparece en el pie de página de otra plataforma para un titular distinto. Lo único que se puede sostener, según las fuentes, es que opera con el permiso de su permisionario, con Producciones Móviles S.A. de C.V. y Unocapali La Paz Operadora nombrados como titulares en unas versiones. Su ficha no detalla mercados ni requisitos de bonos.

Ese no es un detalle administrativo aburrido: es exactamente la información que un apostador necesita para saber ante quién responde. Cuando dos listados de sitios autorizados no coinciden, el problema no está en el apostador, está en la trazabilidad del documento, y el camino razonable es buscar la confirmación en la propia plataforma, en su sección de términos y condiciones. Aquí la página no va a inventar una cifra para llenar el hueco.

Una marca que no publica su número con claridad obliga al lector a hacer el trabajo de verificación; eso es lo que se puede juzgar de su perfil hoy.

Novibet: el permiso con número y una ficha sin detalle

Novibet aparece con un permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según una compilación especializada, a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., sin confirmación oficial. Su ficha no detalla mercados ni requisitos de los bonos.

Es, de las nueve, la que más descansa en un solo dato: un número de permiso que no se puede cotejar contra un listado oficial. No hay más elementos publicados que permitan evaluar su oferta. Eso no la convierte en mala opción ni en buena; significa que el apostador tendrá que entrar a la plataforma, revisar los términos y decidir con lo que vea dentro.

Un número, y nada más, no permite juzgar una casa.

Caliente: el permiso en el pie de página de la propia plataforma

Caliente es la única marca de esta comparación cuyo número de permiso aparece publicado en el pie de página de su propio sitio: DGG/SP/404/97, presentado como autorización de la Secretaría de Gobernación, con Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. como operadora del sitio. No es confirmación oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos, pero es la plataforma hablando de sí misma en su propio dominio, y eso vale más que una compilación de terceros.

Su app, Caliente Deportes, ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y está restringida a mayores de 18 años; la publica Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., en su versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026. Su pie de página añade que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. En el encabezado de su página principal anuncia $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, sin aclarar si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Sobre el bono sin depósito, las reseñas de sitios especializados mencionan un rollover de diez veces; el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito varían de una reseña a otra.

La transmisión en vivo y el retiro desde el celular son la parte útil para quien apuesta al ganador partido a partido. La parte incómoda es la promoción: dos ofertas grandes en el encabezado, una duplicación sin confirmar si aplica a deportes, y un rollover de diez veces sobre el bono sin depósito que conviene leer antes de aceptarlo, porque diez vueltas de apuestas sobre $1,000 MXN son 10,000 pesos movidos por el mercado.

Publica su permiso donde el lector puede verlo, y publica sus bonos donde el lector puede perderse.

1xBet: permiso atribuido y una app a nombre de otra empresa

1xBet aparece con un permiso DGJS/0002/2020, según una compilación especializada, a nombre de Entretenimientos Naturales. Hay dos capas que no coinciden: la compilación no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni el listado oficial, y la aplicación en la tienda figura a nombre de 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular nombrado. Su ficha no detalla mercados ni requisitos de los bonos.

Esa distancia entre el titular del permiso y la empresa que publica la aplicación es justo lo que un apostador querría entender antes de depositar, porque es la diferencia entre saber ante quién responde y suponerlo. No hay nada publicado en esta comparación que permita cerrar esa brecha, y la página no va a rellenarla con una suposición.

El dato del permiso existe y no se puede cotejar; el dato de la app existe y apunta a otra razón social.

Betcris: apuestas a jugadores y un permiso con dos versiones

Betcris destaca en su aplicación el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, los retiros rápidos, los métodos de pago locales y la atención en español. Su permiso se atribuye a Producciones Móviles, S.A. de C.V., que operaría junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018; el número que aparece en el pie de página de la propia plataforma y el que figura en la tabla del propietario no coinciden, así que aquí no se imprime ninguno. La empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026.

El parlay del mismo juego y las apuestas a jugadores son mercados que otras plataformas de esta lista no publican, y son útiles para quien apuesta al ganador desde el ángulo del desempeño individual: cuántos goles, cuántas asistencias, cuántos puntos. El retiro anticipado y los retiros rápidos completan un perfil cómodo. La licencia de Malta es un dato relevante que conviene entender bien: cubre a la empresa del sitio, que es una sociedad distinta del permisionario mexicano, y su vigencia hasta el 3 de noviembre de 2026 está fechada, no prometida. Eso significa que la operación mira a dos autoridades a la vez, y que la que atiende el reclamo del apostador mexicano es la del permiso, no la de la isla.

Suma mercados que otras no tienen y convive con un permiso descrito de dos maneras distintas.

Deportes y momios en vivo: la misma apuesta bajo dos reglas distintas

Hay algo que conviene tener claro cuando se compara oferta deportiva, y es que la diferencia entre plataformas no está tanto en qué deportes cubren como en qué pasa cuando el precio se mueve y el boleto todavía no está confirmado. Los momios en vivo se recalculan en segundos y las plataformas que ofrecen transmisión —Caliente, Playdoit, Codere con sus estadísticas en vivo— dan al apostador la ilusión de que puede reaccionar más rápido que el mercado. Puede reaccionar más rápido que su vecino, no más rápido que el sistema, y el sistema ajusta el número en el momento en que entra el dinero.

El hándicap y las líneas de más/menos conviven con el mercado de ganador en todas las plataformas que ofrecen apuestas deportivas, y son la respuesta lógica de quien no quiere arriesgar en un mercado de tres o dos resultados. Un apostador que empieza por el ganador y luego se pasa al hándicap no cambia de deporte: cambia de pregunta.

Sobre el Balón de Oro, conviene una advertencia de método. Es un premio que deciden votantes, no un torneo que decidan los resultados, y por eso su momio refleja opiniones publicadas y encuestas tanto como estadísticas. Ninguna plataforma de esta comparación publica que ofrezca ese mercado en su ficha, y esta página no va a suponerlo. Quien lo busque tendrá que revisarlo dentro de cada plataforma, y quien lo encuentre debería saber que está apostando a un jurado.

Preguntas frecuentes sobre las apuestas por el ganador

¿Cómo puedo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

Se sabe, sobre todo, por dos vías: el pie de página de la propia plataforma, donde algunas publican su permiso a nombre del permisionario, y las compilaciones de sitios especializados, que citan números concretos. Conviene contrastar ambas, porque las compilaciones se contradicen entre sí y no existe un listado oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos que el público pueda abrir con facilidad.

¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?

El retorno es la cantidad apostada multiplicada por el momio, y la ganancia es la cantidad multiplicada por el momio menos uno. Con 1,000 pesos a 1.90, el retorno son 1,900 pesos y la ganancia, 900. En un parlay, los momios de cada selección se multiplican entre sí antes de aplicarlos al importe, y todas tienen que acertar.

¿Cómo se nota el margen de la casa dentro de los momios?

Sumando los inversos de todos los momios de un mismo mercado. En un mercado a dos resultados con momios idénticos de 1.90, la suma da 1.0526: el mercado devuelve alrededor del 95 % y la casa retiene cerca del 5 %, un intervalo que varía según casa, deporte y competencia. Está dentro del momio, no al lado.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Los fija el propio apostador en la sección de juego responsable de la plataforma, entre las herramientas voluntarias que cada marca lista junto a las pausas y la autoexclusión interna. México no tiene un registro nacional de autoexclusión, así que el bloqueo vale solo dentro de la casa donde se activó y no impide registrarse en otra.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?

Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingreso conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del Impuesto sobre la Renta. Quien paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no excede el 6 %, y 21 % si lo supera. En la Ciudad de México, con un impuesto estatal del 6 %, el total ronda el 7 %.

Content created by the «beisbolapuestas» team