Apuestas deportivas en México: el permiso, el impuesto y el margen que paga el aficionado
noviembre 5, 2026 y comprobado contra los pies de página y fichas de tienda de cada operador y contra el texto vigente del Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos y de las leyes del IEPS y del ISR.
Nadie regala nada en este mercado. El “bono de bienvenida sin depósito” que aparece en todos los anuncios es una cantidad prestada durante unas semanas, el “momio de lujo” que promete la portada es un precio que ya carga dentro el porcentaje que se queda la casa, y el permiso que aparece en el pie de página es el nombre correcto de lo que casi todos llaman licencia. En México esa última palabra no existe en la ley, y la diferencia no es lingüística: quien confunde permiso con licencia se está poniendo a sí mismo en el peor lado de la mesa, porque apuestas deportivas en México descansan sobre un acto administrativo temporal que la Secretaría de Gobernación concede a un permisionario, no sobre una autorización digital que ningún sitio pueda pedir por su cuenta.
Los pesos que el aficionado pone sobre la mesa tienen un destino bastante bien repartido: una parte la recauda Hacienda antes de que el operador vea el dinero, otra parte se queda en el margen de cada mercado y una tercera aparece, con suerte, como premio. Aquí vamos a mirar ese reparto sin adornos, empezando por dónde se verifican las cosas, siguiendo por cómo se calcula un boleto y terminando por los nueve operadores que sí sostienen su operación con un permiso federal y lo escriben en casa.
Aplicaciones de apuestas deportivas en México: qué trae la app y qué no
Una app de apuestas no es más que un navegador con atajos. La diferencia entre el sitio y la aplicación suele reducirse a dos cosas: notificaciones que llegan cuando el partido ya empezó y un sistema operativo que te pide permiso para instalar un paquete por fuera de la tienda.

En el caso mexicano hay una señal útil en la ficha de la aplicación. Codere México publica en su entrada de tienda que opera con permiso de la Secretaría de Gobernación, limita el uso a mayores de 18 años y añade avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Eso no es publicidad: es una declaración identificable, con fecha de consulta, que permite al aficionado comparar lo que dice la app con lo que dice el pie del sitio y con lo que dice el Reglamento federal. Tres documentos que se pueden leer en diez minutos.
Caliente hace algo parecido desde el otro lado. Su pie de página advierte que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, invita a divertirse con responsabilidad y enlaza una sección dedicada al juego responsable. Dos marcas, dos maneras de decirlo, misma obligación de fondo: el operador que quiera sostener su permiso tiene que enseñar estos avisos, porque el Reglamento le exige cuentas auditadas, seguros y reportes de operaciones sospechosas, y una marca que esconde sus condiciones en la app no está ayudando al lector a comprobar nada.
El detalle que casi nadie mira: quién firma la app
La ficha de tienda es una fuente subestimada. Ahí aparece el desarrollador legal, que no siempre coincide con el permisionario. En el caso de 1xBet, la tienda de aplicaciones lista el programa bajo una empresa distinta de la que las compilaciones señalan como titular del permiso, y esa discordancia es exactamente el tipo de dato que conviene mirar antes de dejar datos personales, porque la verificación de identidad —el KYC, con credencial, comprobante y selfie— la hace la empresa que tiene la relación contractual contigo, no la que aparece en el anuncio de la calle.
Nada de esto significa que una app sea insegura. Significa que la app es la última capa de una cadena que empieza en un permiso federal y termina en un contrato de uso que nadie lee. El aficionado que pulsa “instalar” sin saber quién firma está tomando la única decisión del proceso que ya no puede deshacer.
Navegador contra aplicación: lo que cambia en el bolsillo
Del lado práctico, la versión web y la aplicación móvil ofrecen casi el mismo programa de apuestas: apuesta sencilla, parlay (o combinada), apuesta en vivo, hándicap y más/menos. El navegador gana cuando el teléfono es compartido o de trabajo, porque no deja rastro instalado y no necesita permisos del sistema. La app gana cuando la conexión es mala, porque mantiene la sesión y el boleto a medio armar.
Lo que no cambia es el margen. Ninguna pantalla, ni la del móvil ni la del escritorio, mejora el precio que trae cada mercado. Un momio de 1.90 en una apuesta de dos resultados vale lo mismo en la app que en el navegador, y esa cifra es la que hay que mirar antes de pensar en el diseño de la interfaz.
Cómo funcionan las apuestas deportivas en México, paso por paso
El mecanismo tiene cuatro piezas: la cuenta, el boleto, el momio y el liquidado del premio. Todo lo demás es decoración.
La cuenta exige verificación de identidad. Los operadores con permiso comprueban al usuario y reportan operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria, porque la actividad de juegos con apuestas está considerada vulnerable frente al lavado de dinero. Los documentos concretos que hay que entregar no están fijados en el Reglamento: cada casa los pide a su manera y esa es la primera cosa que conviene comprobar antes de depositar, no después.
El boleto —ticket, cupón, como se le diga en la ventanilla— es el registro de la apuesta. Ahí se eligen mercado, momio y monto, y ahí aparece el parlay cuando se combinan selecciones. Una apuesta sencilla vive o muere con un solo resultado; un parlay multiplica los momios y también multiplica la probabilidad de fallar. La combinada no es una promoción, es un producto distinto.
El momio, y no la “cuota”, es como se dice en México. Ese precio ya viene recortado: la casa no cobra comisión aparte, se paga a sí misma con la diferencia entre lo que reparte entre todos los resultados y el dinero que entra. Y el liquidado, al final, decide cuánto del premio llega íntegro a la cuenta.
Qué se puede apostar y qué no
La apuesta deportiva existe únicamente al amparo del permiso de la Secretaría de Gobernación que tiene el permisionario. La apuesta en vivo, los deportes virtuales, los esports y las distintas variedades de boleto no tienen un artículo propio en el Reglamento: operan dentro del permiso, sin una regla separada que las nombre.
Las apuestas mutuas y las carreras de caballos sí están reguladas de forma específica en hipódromos, galgódromos y frontones, y ahí entra la figura del cruce de apuestas, del que los menores de edad quedan fuera siempre. Una casa de intercambio entre apostadores (lo que en otros mercados se llama bolsa) no tiene disposición alguna, y por eso no tiene sentido hablar de que exista una en el país.
La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento, salvo por el artículo que lo delimita. Y para apuestas de ligas menores o de categorías restringidas no aparece ninguna prohibición particular: lo que hay es un permiso federal y las reglas de la casa.
Dónde vive el dinero y qué se queda el mercado
Aquí conviene el ejercicio concreto, porque los porcentajes se entienden mejor con pesos en la mano. Un aficionado se impone a sí mismo un límite semanal de $500 MXN y lo juega una sola vez, en un mercado de dos resultados con momios decimales de 1.90 y 1.90 —un ejemplo, no un precio cotizado—. Repartiendo una unidad entre los dos resultados, la parte que el mercado devuelve es 1 ÷ (1 ÷ 1.90 + 1 ÷ 1.90), que da 95 %: el operador se queda 5 % de cada peso apostado, es decir 25 pesos de esos 500. No es una comisión aparte ni un cargo escondido; es el precio del producto, incorporado al momio que el aficionado ya vio en pantalla.
Ese margen es el costo inevitable de cualquier boleto, y su carga se siente al repetir. Con cinco boletos semanales del mismo tamaño, el dinero que pasa por la mesa se multiplica y el costo promedio que absorbe el margen se mueve en una banda de 100 a 125 pesos semanales, según cuántas semanas del mes corre el límite. Es una estimación estadística, un promedio sobre muchos boletos bajo esos supuestos, no una predicción de lo que va a pasar en una semana concreta. Pero explica por qué el margen, y no el bono, es el número que de verdad ordena la comparación entre casas.
Hay métodos de depósito y retiro que aparecen en los listados y pies de página de los propios operadores: tarjeta, transferencia SPEI, comprobantes en efectivo en tiendas como OXXO y monederos electrónicos. Los retiros van a una cuenta a nombre del jugador y el operador emite el CFDI de retenciones cuando el premio está gravado. Ninguna ley federal cubre los medios de pago de las apuestas: lo que hay es lo que cada marca dice de sí misma.
Casas de apuestas deportivas en México: cómo se evaluaron
El criterio que ordena esta lista es el costo para el aficionado, en tres capas medibles. Primera: qué respaldo legal tiene la marca y quién lo declara. Segunda: qué tan claro es el requisito que acompaña a cada oferta —rollover, apuesta mínima, plazo— y cuánto pesa al cumplirlo. Tercera: si las herramientas de juego responsable están donde se necesitan, es decir, dentro de la cuenta y no en un folleto.
Cuatro operadores publican su número de permiso en sitio propio o en una fuente identificable, y esos números se imprimen abajo con su fuente. Cinco no lo publican, o las compilaciones se contradicen entre sí, y en esos casos no se imprime número: imprimir un dato que dos fuentes se pelean solo sirve para darle una falsa precisión al lector. La ausencia de número no equivale a ausencia de permiso, y la presencia de un número tampoco equivale a confirmación oficial.
Qué no decide la posición en esta lista
Un momio más grande en un mercado no adelgaza el margen del mercado vecino. Cada casa fija el suyo mercado por mercado, y el precio que se ve en un partido de liga no dice nada sobre lo que se pagará en una final. Comparar casas por un solo anuncio de “momios altos” es comparar la portada de dos restaurantes.
Tampoco decide la aplicación más bonita ni la más descargada. Lo que decide es cuánto cuesta operar en cada una, y eso se ve en tres números que sí se pueden comprobar: la retención que aparece en el comprobante cuando el premio es grande, el tiempo que tarda el retiro, y el requisito que hay que completar antes de que una promesa se convierta en dinero disponible.
La tabla: permiso y oferta, con la fuente de cada fila
| Casa de apuestas | Permiso de la SEGOB, tal como lo declara la fuente | Qué dice su propio listado sobre la app y el juego responsable |
|---|---|---|
| Strendus | Según la compilación consultada, permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, a nombre de Atracciones y Emociones Vallarta o de New Ads; las compilaciones discrepan sobre el titular y no hay confirmación oficial | La ficha de tienda declara el permiso, la mayoría de edad y los avisos de juego responsable |
| Playdoit | Según la compilación consultada, permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, a nombre de Eventos Festivos de México, sin confirmación oficial | El pie de página remite a la mayoría de edad y a la sección de juego responsable |
| 1xBet | Según la compilación consultada, permiso DGJS/0002/2020, a nombre de Entretenimientos Naturales, sin confirmación oficial; la ficha de la app aparece bajo otra empresa | La ficha lista la aplicación, pero no el número de permiso |
| Betcris | No se imprime número: el del pie de página de la marca y el de la compilación del propietario no coinciden | El pie declara el permiso y la mayoría de edad |
| Pickwin | No se imprime número: las compilaciones se contradicen entre sí | El pie declara el permiso y los avisos de mayoría de edad |
| Codere | Según la compilación consultada, permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, a nombre de Libros Foráneos (Codere México), sin confirmación oficial | La ficha de la app declara el permiso, los 18 años y el cierre de cuenta |
| Caliente | Permiso DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página del propio sitio; la operadora es Tecnología en Entretenimiento Caliplay | El pie prohíbe los juegos con apuestas a menores y enlaza el juego responsable |
| Novibet | Según la compilación consultada, permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera, sin confirmación oficial | La ficha de tienda declara el permiso y los avisos de edad |
| Betway | Según la compilación consultada, permiso 4184, a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México, sin confirmación oficial | El pie declara el permiso y la mayoría de edad |
Lo que la tabla no puede decir es qué vale cada permiso en la práctica. El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos autoriza, controla, vigila e inspecciona los juegos con apuestas y sorteos salvo los de la Lotería Nacional, y en su artículo 2 prohíbe la actividad que no esté expresamente prevista. La Secretaría de Gobernación interpreta y aplica la ley en el ámbito administrativo, y la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, vigila, modifica y termina los permisos. Un permiso es un acto administrativo temporal concedido a un permisionario, y el Reglamento define la apuesta como dinero en moneda nacional arriesgado en un juego permitido. Para apuestas a distancia los tipos previstos son el centro de apuestas remotas y la sala de sorteos de números o símbolos; los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios de apuestas remotas. Y son intransferibles: no pueden gravarse, cederse, venderse ni comercializarse.
Es decir, el número que aparece en el pie de página no es una condecoración: es una cadena con un titular identificable y un plazo. Una marca que no publica el número deja al lector sin el eslabón que podría comprobar por su cuenta.
El marco que sostiene las apuestas deportivas legales en México
La ley que gobierna este mercado data del 31 de diciembre de 1947 y no menciona las apuestas en línea. Su Reglamento se reformó el 16 de noviembre de 2023 y es ahí donde están las reglas que hoy se aplican. El artículo 1 delimita la autorización, el control, la vigilancia y la inspección de los juegos con apuestas y sorteos, excluyendo los de la Lotería Nacional, y fija la competencia federal. El artículo 2 prohíbe lo que no está expresamente previsto. El artículo 3 define el permiso. No hay, en ninguno de esos artículos, la palabra licencia.
La consecuencia práctica es incómoda pero útil. Un sitio en línea no puede sostener una autorización digital propia: opera colgando del permiso de un permisionario con presencia física autorizada. Y un mismo permisionario puede llevar varias marcas bajo su nombre, o varios permisionarios pueden compartir operador local. Producciones Móviles aparece ligada a Betcris y a Pickwin; Tecnología en Entretenimiento Caliplay opera el sitio de Grupo Caliente. Para el aficionado eso significa que dos marcas con interfaces distintas pueden compartir el mismo titular y, con él, el mismo riesgo regulatorio.
Cuentas, seguros y fianzas que paga el permisionario
El artículo 29 del Reglamento impone obligaciones concretas a los permisionarios de apuestas remotas: cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratación de seguros, reporte de sospechas de delincuencia organizada o lavado de dinero y una fianza equivalente a unos 60 días de premios promedio.
Ninguna de esas cuatro obligaciones es gratis, y ninguna la paga el operador de su bolsillo por gusto. La fianza de 60 días de premios promedio es un capital inmovilizado que existe, esencialmente, para el día en que la casa no puede pagar. El seguro cubre el otro escenario. El reporte de sospechas convierte a la casa en un vigilante de su propia clientela, con todo lo que eso implica para quien mueve cifras altas.
Para el aficionado, estas cuatro exigencias son la mejor prueba de que el permiso no es un trámite de escritorio: son costos que solo tiene sentido asumir si se piensa operar mucho tiempo en el país.
La lista oficial que no se pudo leer
En mayo de 2026 se pidió por vía legislativa un registro público y abierto de los permisos de apuestas y casinos, y hasta octubre de ese año no fue posible abrir una lista oficial completa. Las cifras de sitios que circulan se contradicen: un reporte habla de 136 sitios de apuestas y otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Con esa discrepancia, aquí no se imprime ningún conteo como si fuera un censo, y ningún número de permiso se presenta como oficial.
Lo que sí se puede hacer es leer el pie de página y buscar el titular. Si la casa nombra una empresa mexicana y un número de permiso, hay algo que comprobar. Si solo hay una empresa extranjera y una dirección postal lejana, hay bastante menos.
La reforma que todavía no es ley
La Secretaría de Gobernación terminó en octubre de 2026 la revisión interna de una propuesta para sustituir la ley de 1947 y la envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado al Congreso y no es ley; hoy no cambia ninguna obligación de nadie. La iniciativa que propone abrogar la ley de 1947 tampoco es ley: plantea mecanismos de autoexclusión, una edad mínima de 21 años y límites ligados al ingreso, y es una propuesta.
Quien lea en un foro que “ya cambió la ley” está leyendo una confusión entre un borrador que salió de una oficina y un texto publicado. La diferencia, en pesos, es la diferencia entre una obligación exigible y una diapositiva.
El cobro de premios y quién retiene
El artículo 138 de la Ley del ISR prevé retención de 1 % sobre los premios cuando el impuesto estatal no excede de 6 %, y de 21 % cuando el impuesto estatal es mayor. Quien paga el premio es quien retiene el impuesto. En la Ciudad de México existe un impuesto estatal de 6 % sobre los premios, lo que deja una carga aproximada de 7 % en total según el reporte secundario consultado.
La retención del 1 % es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración exigida cuando está obligada; en caso contrario, el ingreso se acumula y la retención se acredita. Los premios superiores a $600,000 MXN al año deben reportarse en la declaración anual, según la misma fuente secundaria. Un premio de ese tamaño es exactamente el caso en que el aficionado descubre que el detalle fiscal pesa más que cualquier bono de bienvenida.
Del lado del operador, el IEPS a los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso es de 50 % desde el 1 de enero de 2026, tras la reforma publicada en el DOF el 7 de noviembre de 2025; antes era de 30 %. Está en el artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS, y el mismo inciso alcanza a los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, con bloqueo temporal del servicio digital en caso de incumplimiento grave.
Sobre la base de ese 50 % el texto legal dice “valor de la actividad”; la prensa habla de monto total apostado. Ante esa diferencia, aquí no se afirma que sea “50 % de lo apostado” ni “50 % de los ingresos brutos”. Quien afirme una de las dos con exactitud está adivinando. Y el trato fiscal de los premios obtenidos en sitios sin permiso no está establecido, porque el artículo 137 habla de premios autorizados legalmente: la única posición honesta es consultar a un contador o asesor fiscal antes de suponer.
Qué pasa cuando un operador queda bloqueado
El historial reciente es el mejor argumento para leer el pie de página. bet365.mx y Betano, de Ganador Azteca, fueron bloquedas desde noviembre de 2025, cuando la UIF congeló cuentas —13 casinos identificados en esa actuación—. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo sin relación con apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, incluidos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la Secretaría de Gobernación contra ambas marcas, según una sola fuente. Unos 20 casino físicos cerraron en 2026.
Con ese recorrido, cualquier afirmación de “abierto” o “cerrado hoy” caduca antes de publicarse. Lo que no caduca es el efecto sobre el saldo: cuando un operador queda inhabilitado, la cuenta puede quedar congelada y el aficionado se descubre como acreedor de una empresa con la que no tiene un contrato mexicano. Ni una sanción específica ni una exención para quien apuesta en un sitio sin permiso están establecidas, así que aquí no se promete ninguna de las dos cosas.
Vale decir algo sobre los sitios con licencia de Curazao: no son permisionarios mexicanos. Y sobre los riesgos de la zona sin permiso: ninguno de los dos caminos ofrece un registro nacional de autoexclusión, porque ese registro no existe en México.
Prevención en las apuestas deportivas: las herramientas dentro de la cuenta
Empecemos por lo que no hay, porque es lo que más se malinterpreta. No existe un registro nacional de autoexclusión en México. La autoexclusión es una herramienta voluntaria que cada casa ofrece dentro de sus propios ajustes, sin coordinación entre marcas y sin efecto más allá de la cuenta en la que se activa.

Eso tiene una consecuencia que casi ningún folleto dice: quien se autoexcluye en una casa sigue pudiendo abrir cuenta en la siguiente con la misma credencial. La herramienta protege del impulso, no del aficionado decidido.
Qué sí aparece en las fichas y en los pies de página
El artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores de edad las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, pero no fija una edad numérica. De ahí que la edad mínima en los sitios la pongan las propias marcas: Codere la escribe como 18 años en su ficha de tienda, y Caliente lo enuncia como prohibición para menores en su pie de página. La propuesta que propone abrogar la ley de 1947 plantea 21 años, y sigue siendo una propuesta.
Las herramientas internas que las marcas sí listan en sus propias entradas son pausas, límites de depósito y autoexclusión. El texto legal mexicano leído no fija un límite de depósito ni de pérdida de carácter general, ni una cuenta de juego temporal. Cualquier cifra de límite que el aficionado vea en una web es una condición de esa casa, no una obligación de la ley.
Cómo comprobar que una casa opera con permiso
- Bajar al pie de página y buscar la palabra “permiso”, no “licencia”, junto al nombre de la Secretaría de Gobernación. Si aparece la Dirección General de Juegos y Sorteos, mejor.
- Leer el nombre del titular. Debe ser una empresa mexicana. Si el pie solo menciona una sociedad extranjera, la relación con el permiso federal queda sin explicar.
- Cotejar esa razón social con lo que dice la ficha de la aplicación en la tienda oficial. En una de las marcas revisadas, la app aparece firmada por una empresa distinta de la que las compilaciones señalan como titular del permiso.
- Comparar el número con el que publica alguna compilación independiente y anotar si coincide. Cuando no coincide, no hay dato: hay dos versiones.
- Revisar la sección de juego responsable. La que existe de verdad está a un clic desde la cuenta y no pide nada a cambio.
Bonos y apuestas gratis en México: lo que cuesta el regalo
Aquí es donde el mercado se pone creativo. Hay bonos de bienvenida con depósito, bonos sin depósito, apuestas gratis, mejoras de momio y seguros para parlay. Y hay una palabra que aparece en todas las portadas y que conviene poner entre comillas: “gratis”.
Un bono de bienvenida es dinero prestado contra un requisito. El requisito tiene tres componentes que hay que leer juntos: el rollover o requisitos de apuesta que dice cuántas veces hay que mover el importe, el plazo para cumplirlo y, cuando existe, el momio mínimo por boleto. Los tres se aplican a la vez; leer solo el primero es leer un tercio de la condición.
Un bono sin depósito es un regalo genuino en el sentido de que no pide dinero previo, y también el más pequeño y el más condicionado de todos: como la casa no recibió nada, el rollover suele ser proporcionalmente severo. Una apuesta gratis, por su parte, no devuelve el importe apostado cuando gana: paga la ganancia, no el capital. Es una diferencia de una línea en los términos y de bastante dinero en la práctica.
El impuesto que rediseñó las ofertas
La subida del IEPS a 50 % desde el 1 de enero de 2026 tiene una consecuencia visible para el aficionado: el mercado mexicano de bienvenidas es hoy más flaco que hace dos años. Con un impuesto de esa magnitud sobre la actividad, el operador que regala dinero tiene menos margen para regalarlo, y las casas rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto. Traducción: el regalo y el impuesto salen del mismo presupuesto de marketing, y cuando uno sube, el otro baja.
Ninguna regla federal sobre bonos aparece en el Reglamento. Los reportes sobre límites de horario para la publicidad —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley; los proyectos para limitar influencers y deportistas, prohibir anuncios en transmisiones deportivas o vetar los bonos de bienvenida tampoco son ley. Es decir, el contenido de un bono hoy lo decide la casa.
Cómo se lee un requisito de apuesta sin equivocarse
El cálculo del valor es incómodo, y por eso casi nadie lo hace. Una apuesta gratis cuyo importe no se devuelve vale, en promedio, el importe del bono multiplicado por (momio − 1) ÷ momio, y luego por la parte que el mercado devuelve. En un mercado de dos resultados a 1.90 y 1.90, esa parte es 95 %, y una apuesta gratis de $100 MXN vale, en promedio, unos 45 pesos. No es lo que gana: es lo que vale en promedio sobre muchos boletos, antes de la varianza.
Ahí está el primer malentendido del aficionado. El bono no es dinero, es una opción de valor limitado con fecha de caducidad. El segundo
malentendido es el plazo: una promoción con vencimiento corto obliga a completar el rollover a un ritmo que no se eligió. El tercero es el momio mínimo, porque restringe el boleto a los mercados con margen más grueso, y ahí la casa recupera parte de lo que regaló.
Requisitos de rollover en las casas destacadas
| Casa de apuestas | Cómo describe su propio listado el incentivo de bienvenida | El costo que hay que leer antes de reclamarlo |
|---|---|---|
| Strendus | Su listado presenta bonos de bienvenida con requisitos de apuesta | El rollover y el plazo son los que deciden el valor real |
| Playdoit | Su listado describe promociones de bienvenida y apuestas gratis | El momio mínimo por boleto cambia el valor de la promoción |
| 1xBet | Su listado detalla un paquete de bienvenida por depósito | Un paquete por tramos obliga a revisar el rollover de cada parte |
| Betcris | Su listado menciona bonos para nuevos usuarios | La vigencia de la promoción decide si el requisito es alcanzable |
| Pickwin | Su listado presenta apuestas gratis y mejoras de momio | Una mejora de momio es un precio, no un pago en efectivo |
| Codere | Su ficha de app menciona avisos de juego responsable y cierre de cuenta | La cuenta verificada es requisito previo para cualquier incentivo |
| Caliente | Su pie de página remite al juego responsable y a la mayoría de edad | Las condiciones de la promoción viven en los términos de la casa |
| Novibet | Su listado describe un bono de bienvenida para nuevos clientes | El requisito de apuesta define cuánto cuesta moverlo |
| Betway | Su listado presenta una oferta de apertura | El plazo y el momio mínimo son parte del mismo requisito |
Ninguna columna de esa tabla trae un multiplicador de rollover, un plazo o un momio mínimo en cifras, y eso es deliberado: los términos cambian mes con mes, y un número copiado de una campaña que ya caducó es peor que no tener número. Lo que no cambia es la anatomía del requisito, y esa se puede comprobar en los términos de cada casa antes de reclamar nada.
Un aviso importante para quien llegue buscando “apuestas deportivas gratis”: no existen en el sentido literal. Existen apuestas cuyo capital lo pone la casa bajo condiciones. La diferencia entre las dos cosas es el rollover, y quien no lo lea está aceptando un contrato sin leerlo.
Los nueve operadores con permiso de la SEGOB, uno por uno
Los nueve casos de abajo comparten una misma base: cada uno declara operar en México bajo un permiso de la Secretaría de Gobernación, con un permisionario con presencia física autorizada detrás. Los números de permiso y el nombre del titular vienen, según el caso, del pie de página o la ficha del propio operador o de una compilación identificable, y así se dice en cada bloque. Cotejar un número con una compilación no es lo mismo que leerlo en un registro oficial: la lista pública de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse, y cuando las compilaciones se contradicen, no se imprime número.
Strendus: tres permisos sobre la mesa y ninguna confirmación oficial
Strendus llega con el expediente más largo y el más confuso. Las compilaciones consultadas le atribuyen tres permisos —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— y no se ponen de acuerdo siquiera sobre el titular, que unas veces aparece como Atracciones y Emociones Vallarta y otras como New Ads. Su ficha de tienda declara el permiso, la mayoría de edad y los avisos de juego responsable.
Tres números no son tres permisos mejores, y ahí está el punto. Un expediente que dos fuentes no pueden ordenar es un expediente que el aficionado tampoco va a ordenar en diez minutos, y lo único que le queda es copiar el nombre del titular que aparece en el pie de página y comprobar con quién está contratando.
La oferta de bienvenida que su listado presenta es la habitual, con requisitos de apuesta, de modo que el valor real queda atado al rollover y al plazo y no al importe anunciado. El cierre de este bloque no va sobre lo que el aficionado quiere, sino sobre lo que el expediente muestra: la marca está en una posición razonable, con permiso declarado y avisos a la vista, pero deja al lector con el trabajo de verificación más largo de toda la lista, y quien no esté dispuesto a hacerlo está eligiendo a ciegas por debajo de sus posibilidades.
Playdoit: la aplicación sin ruido y un permiso de 2005
Playdoit presenta el caso de un permiso antiguo: según la compilación consultada, DGAJS/SCEVF/P-02/2005, a nombre de Eventos Festivos de México, sin confirmación oficial. Un permiso con veinte años encima dice algo sobre la continuidad del negocio: la marca ha estado en el mercado mexicano mucho antes de que el mercado digital fuera interesante.
Su pie de página remite a la mayoría de edad y a la sección de juego responsable, y su listado describe promociones de bienvenida y apuestas gratis. La lectura de costo aquí es sencilla: lo que decide el valor de esas promociones es el momio mínimo por boleto, porque restringe el requisito a los mercados más gruesos en margen.
La antigüedad del permiso no es una garantía de nada hacia adelante —un permiso es un acto administrativo temporal—, y el titular aparece solo en una compilación. Lo que sí deja es una impresión de continuidad operativa que las marcas recién llegadas no pueden imitar.
1xBet: un número publicado y una firma que no coincide
1xBet es el caso que mejor enseña por qué hay que mirar dos veces. La compilación consultada le atribuye el permiso DGJS/0002/2020, a nombre de Entretenimientos Naturales, sin confirmación oficial y sin poder confirmar tampoco el dominio 1xbet.mx. Y la tienda de aplicaciones lista el programa bajo una empresa que no es ese titular.
Ese detalle no es un tecnicismo. Es la línea que separa un dato bueno de un dato a medias: la ficha de la app nombraría a la empresa con la que el aficionado tendría la relación contractual, mientras la compilación nombra al titular del permiso. Cuando esos dos nombres no son el mismo, el camino que une el permiso con la cuenta del usuario deja de ser visible desde fuera.
Su listado detalla un paquete de bienvenida por depósito, y los paquetes por tramos son los que peor se leen de prisa, porque cada tramo puede traer su propio rollover. La conclusión amarga: es la marca de la lista que menos se puede verificar desde casa, y una casa que no se puede verificar deja al aficionado sin nada que comprobar, que es justo lo contrario de lo que promete un permiso.
Betcris: el pie y la compilación que no cuadran
Betcris ilustra el problema de las dos fuentes con un caso limpio. Según el pie de página de la propia marca, el permiso está a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018. La compilación del propietario da otro número distinto en el nombre de ese mismo permisionario. Como no coinciden, aquí no se imprime ninguno.
Es una lástima, porque el resto del expediente es más completo de lo habitual. La empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., y esa sociedad sostiene una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta de 2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026 —una licencia extranjera junto al permiso mexicano, que es lo contrario del caso de quien solo tiene lo segundo—.
Su listado menciona bonos para nuevos usuarios, y la vigencia de cada promoción decide si el requisito es alcanzable antes de que caduque. Aquí el aficionado tiene una vía de verificación que casi ninguna otra marca de la lista ofrece: el oficio que ata a los dos permisionarios tiene número, y un número de oficio se puede citar en un correo a la casa cuando el titular no aparece claro en el pie.
Pickwin: la contradicción entre compilaciones
Pickwin comparte permisionario con Betcris, y esa es la mitad del problema. Una compilación le da el permiso DGJS/DCRCA/1584/2019; otra le atribuye el número que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles. El titular aparece como Producciones Móviles S.A. de C.V. junto con Unocapali La Paz Operadora. Ante esa contradicción, no se imprime número.
Lo que sí se puede sostener: el permiso está a nombre de un permisionario con presencia física autorizada, y ese permisionario lleva más de una marca digital. Para el aficionado que reparte su dinero entre dos casas para diversificar, este es un dato que importa, porque el titular común reduce la diversificación que creía tener.
Su listado presenta apuestas gratis y mejoras de momio, y conviene repetir la distinción: una mejora de momio es un precio mejor durante un rato, no un pago en efectivo, y no engorda el saldo si el boleto falla. El expediente queda en una posición decente y con la advertencia más concreta de todas: parte del riesgo que el aficionado cree dividido sigue siendo el mismo titular.
Codere: los avisos más explícitos y una app que los declara
Codere es de las pocas marcas de la lista que nombra los avisos de juego responsable dentro de la propia ficha de su aplicación, junto con el permiso de la Secretaría de Gobernación, los 18 años como límite y las políticas de cierre de cuenta. Según la compilación consultada, sus permisos son DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, a nombre de Libros Foráneos S.A. de C.V., sin confirmación oficial.
Cerrar la cuenta es la herramienta que más se subestima y aquí aparece nombrada por el propio operador. Un límite de depósito se puede subir; un cierre es definitivo dentro de esa casa, y una marca que lo menciona en la ficha de su app está reconociendo que existe una salida.
El costo que pesa en esta marca es el de cualquier operador con presencia física: buena parte de su negocio sigue estando en salas, y eso explica una app funcional pero sin la agresividad promocional de las marcas nacidas en digital. Quien quiera la experiencia más limpia en el teléfono encontrará menos aquí; quien valore los avisos escritos donde se ven, encontrará más.
Caliente: el permiso en el propio pie y el juego responsable a un clic
Caliente publica su permiso en su propio pie de página —DGG/SP/404/97— y nombra a Tecnología en Entretenimiento Caliplay como operadora del sitio. Es el caso más transparente de la lista en cuanto a dónde está escrito: no hay que buscar una compilación para encontrar el número.
El pie también prohíbe los juegos con apuestas a menores de edad y enlaza la sección de juego responsable. La combinación de las dos cosas en el mismo bloque —el permiso y la advertencia— no es casual: es la forma en que una casa grande del mercado mexicano enseña su relación con el regulador sin que nadie se lo pida.
Su listado remite al juego responsable y a la mayoría de edad, y las condiciones de sus promociones viven en los términos de la casa, donde hay que ir a leerlas antes de reclamar. La lectura final es sobre lo que se puede comprobar: ningún número de permiso en toda esta página está tan a la vista del aficionado como este, y eso vale más de lo que suena, porque verificar cuesta tiempo y aquí se ahorra el paso de buscar.
Novibet: el número completo y el requisito que manda
Novibet trae el número completo según la compilación consultada: DGJS/DCRCA/1121/2020, a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., sin confirmación oficial. Su ficha de tienda declara el permiso y los avisos de edad, y su listado describe un bono de bienvenida para nuevos clientes.
Un número completo en la compilación es una comodidad, no una confirmación: sigue sin poder leerse en un registro oficial. Pero permite al aficionado hacer lo único útil que se puede hacer con un número, que es llevar el titular —no la marca— a la conversación con la casa cuando algo se atasca.
El costo de esta marca se mide, como en casi todas, en el requisito de apuesta, que define cuánto cuesta mover el bono antes de que se convierta en saldo retirable. La operación es correcta y el expediente es legible; lo que falta es la confirmación que ninguna fuente mexicana puede dar hoy.
Betway: el permiso más corto y el más antiguo del negocio
Betway aparece con el número más corto de la lista —4184— según la compilación consultada, a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V., sin confirmación oficial. Ese titular, un frontón, es un recordatorio útil de cómo funciona este mercado: el permiso matriz viene de un recinto de entretenimiento con presencia física autorizada, y el sitio digital opera colgado de él.
Su listado presenta una oferta de apertura, y el plazo junto con el momio mínimo son parte del mismo requisito; ninguno de los dos se puede ignorar sin perder dinero en el camino. El pie declara el permiso y la mayoría de edad.
Aquí la lectura es la más incómoda de la lista y conviene decirla sin rodeos: un número de cuatro cifras sin el formato DGJS de las demás marcas es difícil de cotejar contra cualquier compilación, y quien quiera verificar este expediente tendrá que escribir a la casa y pedir el documento. Es verificable, pero el trabajo corre por cuenta del aficionado.
Lo que se puede y lo que no se puede comprobar desde casa
Un permisionario no es una marca. Cuando el aficionado abre cuenta en uno de estos nueve nombres, contrata con una sociedad mexicana que puede llevar dos marcas a la vez, y esa estructura explica por qué dos casas con portadas distintas pueden compartir el mismo riesgo regulatorio. Ninguna marca de esta página tiene una exclusividad: la lista es un subconjunto del mercado, no el censo, y de hecho no existe un censo legible de permisos.
La apuesta que gana se paga con el margen de la que pierde, y por eso el número que más pronto debería mirar el aficionado no es el bono sino la retención del premio y el porcentaje que ya viene dentro del momio. Los dos están documentados aquí: el margen de un mercado de dos resultados a 1.90 y 1.90 es 5 %, y la retención del ISR sobre premios es de 1 % cuando el impuesto estatal no excede de 6 % y de 21 % cuando lo supera.
Lo que queda por hacer no es elegir la marca con la portada más vistosa. Es elegir la casa cuyo expediente se puede cerrar en casa: permiso declarado en el pie, titular mexicano identificable, avisos de juego responsable donde se ven y condiciones de bono que se leen antes de depositar.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se comprueba que una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
Se busca la palabra “permiso” en el pie de página o en la ficha de la aplicación, con el número y el nombre del titular. El número se coteja con alguna compilación independiente, y si las versiones no coinciden, hay dos datos y no uno. La lista pública de la Dirección General de Juegos y Sorteos no ha podido abrirse.
¿Basta con que el sitio tenga un dominio .mx para tener permiso en México?
No. El dominio es un registro administrativo de direcciones, no una autorización de juegos. Una marca sin permiso puede registrar un .mx con la misma facilidad que una con permiso. Lo que respalda la operación es el permiso del permisionario, y ese se identifica por número y titular, no por la terminación de la dirección.
¿Existe un registro nacional de autoexclusión y cómo funciona la autoexclusión voluntaria?
No existe. La autoexclusión es una herramienta interna que cada casa ofrece en sus ajustes y solo afecta la cuenta donde se activa: cerrar sesión en una no impide abrir en otra con la misma credencial. La propuesta para abrogar la ley de 1947 plantea mecanismos de autoexclusión, y sigue siendo una propuesta.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Se fijan dentro de la cuenta, en la sección de juego responsable, y dependen de cada operador: no hay una cifra general fijada por ley en el texto consultado. Las marcas suelen listar pausas, límites de depósito y autoexclusión. Conviene ponerlos antes del primer retiro y revisarlos cuando cambie el ingreso.
¿Qué riesgos tiene una casa de apuestas sin permiso en México?
Ofrece sin el respaldo de un permisionario mexicano: no hay contrato con una sociedad mexicana, no hay retención con CFDI del propio operador y el saldo puede quedar inmovilizado si el dominio se bloquea. La protección local no está ahí. Las licencias de Curazao no son permisos mexicanos.
¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas y quién los retiene?
Los premios de juegos con apuestas autorizados legalmente son ingreso y quien paga retiene: 1 % cuando el impuesto estatal no excede de 6 %, y 21 % cuando lo supera. En la Ciudad de México, con 6 % estatal, la carga ronda 7 %. Los premios altos se reportan en la declaración anual.
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