Apuestas deportivas con Ethereum: la letra chica de un mercado que acepta pesos, no ether

Updated noviembre 2026
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Una moneda física de bitcoin junto a un celular con un boleto en la pantalla sobre una mesa oscura

Ninguna casa de apuestas con permiso de la Secretaría de Gobernación que aquí se revisa cobra en ether, y esa es la primera cifra que conviene tener en la cabeza antes de mover un peso. Lo que existe en México es un mercado que se paga con tarjeta, con transferencia SPEI y con efectivo en tienda, bajo un permiso que la autoridad no publica en un listado abierto. Lo que no existe es una vía para fondear una cuenta de apuestas con Ethereum dentro del marco del permiso. Ese hueco no es un detalle técnico: cambia quién responde por el dinero cuando algo sale mal.

Ethereum se lanzó el 30 de julio de 2015.

Datos actualizados a noviembre 5, 2026, con los estados de permiso verificados contra los pies de página de cada casa y contra las compilaciones de permisos publicadas por medios especializados, y con la situación de bloqueos revisada en las resoluciones judiciales reportadas entre noviembre de 2025 y octubre de 2026.

La tentación del buscador es razonable: Ethereum se lanzó el 30 de julio de 2015, mueve bloques cada doce segundos y su promesa de pseudonimato suena a atajo para apostar sin dar el nombre. La realidad mexicana va por otro lado y conviene decirla de entrada, sin adornos. La autoridad que autoriza apuestas en este país es la SEGOB, a través de la Dirección General de Juegos y Sorteos, y lo que entrega se llama permiso, no licencia. Un permiso cubre un local autorizado y, por extensión, un centro de apuestas remotas; no cubre una billetera de criptomonedas.

Cómo se arma esta comparación: criterios y clasificación de nueve casas con permiso

Antes de mirar ofertas hay que decidir con qué vara se miden, porque la vara es lo que separa una comparación de un desfile de logotipos. Elegí tres filtros y descarté el resto a propósito. El primero es la procedencia declarada del permiso: quién lo otorga y quién lo tiene, según lo que la propia marca publica en su pie de página o según la compilación que lo recoge. El segundo es la estabilidad de la marca, porque en 2025 y 2026 la estabilidad dejó de ser un supuesto y se volvió una variable. El tercero es cuánto cuesta la letra chica: requisitos de apuesta, plazos, topes, mínimos, verificaciones y tiempos de retiro.

Lo que dejé fuera también importa. No comparo por cantidad de deportes ni por número de momios en vivo, porque ninguna de esas cuentas es verificable con lo que estas casas publican de sí mismas, y una tabla con celdas inventadas es peor que una tabla corta. Tampoco comparo por bonos, y no por desdén: sin una regla federal que los ordene, el bono es la parte del sitio que más rápido cambia y la que menos aguanta una lectura de tres meses después. Lo que sí ordena bien a estas nueve marcas es la trazabilidad del permiso, y por eso la tabla la pone primero.

La tabla de clasificación: procedencia del permiso y qué dice cada marca de sí misma

Marca Estado del permiso SEGOB según fuente citada (no confirmado oficialmente) Número de permiso y titular según esa fuente Qué declara la propia casa sobre el uso de cripto
Caliente Autorización de la Secretaría de Gobernación, presentada en el pie de página del propio sitio DGG/SP/404/97; operadora del sitio Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. Tarjeta, transferencia y efectivo en tienda; no declara cripto
Strendus Permiso de la SEGOB según compilación especializada DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021; Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads Métodos de pago tradicionales; no declara cripto
Playdoit Permiso de la SEGOB según compilación especializada DGAJS/SCEVF/P-02/2005; Eventos Festivos de México Métodos de pago tradicionales; no declara cripto
Pickwin Permiso de su permisionario según compilación especializada Número no impreso: las compilaciones se contradicen entre sí; titular nombrado Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora Métodos de pago tradicionales; no declara cripto
Novibet Permiso de la SEGOB según compilación especializada DGJS/DCRCA/1121/2020; Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. Métodos de pago tradicionales; no declara cripto
1xBet Permiso de la SEGOB según compilación especializada, que no pudo confirmar el dominio ni el listado oficial DGJS/0002/2020; Entretenimientos Naturales Métodos de pago tradicionales; no declara cripto
Codere Permiso de la SEGOB según compilación especializada DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019; Libros Foráneos S.A. de C.V. Tarjeta, transferencia y efectivo en tienda; no declara cripto
Betway Permiso de la SEGOB según compilación especializada 4184; Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. Métodos de pago tradicionales; no declara cripto
Betcris Permiso de su permisionario, según el pie de página del propio sitio Número no impreso: el del pie de página y el de la tabla del titular difieren; titular nombrado Producciones Móviles Métodos de pago tradicionales; no declara cripto

La primera columna es la que explica por qué la última existe. Ocho de las nueve fichas apoyan su número de permiso en el pie de página de la marca o en una compilación de un tercero, y en ningún caso en un documento oficial abierto al público: la lista que la Dirección General de Juegos y Sorteos publica no pudo abrirse, y quien la cite como fuente de un número está citando a otro que tampoco la vio. En dos filas el número directamente no se imprime, porque dos fuentes dan dos cifras distintas para la misma casa; escribir una de las dos sería elegir al azar y presentarlo como dato.

Eso deja al lector con una posición incómoda y prefiero nombrarla en lugar de disimularla. La procedencia del permiso se puede rastrear, pero no se puede certificar con lo que hay publicado hoy. Quien quiera cerrar ese hueco tiene una vía concreta: pedir a la casa el número de permiso y el nombre del permisionario por escrito antes de depositar, y compararlo con lo que la marca muestra en su propio pie de página. Si los dos nombres no coinciden, la respuesta ya está dada.

La cuarta columna es la que más va a decepcionar a quien llegó buscando ether, y por eso la dejo tal cual. Ninguna de las nueve marcas declara aceptar criptomonedas entre sus métodos de pago. Lo que todas nombran es tarjeta, transferencia bancaria SPEI, efectivo en tiendas como OXXO y monederos electrónicos. La conclusión no es que estas casas hayan decidido prohibir el ether tras un debate interno: es que el tema simplemente no aparece en lo que publican.

fundamentos: cómo funciona Ethereum y qué significa para quien apuesta

Ethereum no es una casa de apuestas ni un procesador de pagos, y tratarlo como cualquiera de las dos cosas es el error que más caro sale. Es una red con su propia moneda, el ether, y con un mecanismo que cualquiera puede consultar sin pedir permiso a nadie. Esa transparencia es real y es atractiva. También es, para quien apuesta, casi irrelevante, porque lo que decide si un depósito llega a una cuenta de apuestas no es la red sino la casa que lo recibe.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
Vitalik Buterin concibió Ethereum en 2013.

Vitalik Buterin concibió Ethereum en 2013, y entre los cofundadores figuran Gavin Wood, Charles Hoskinson, Anthony Di Iorio y Joseph Lubin. Desde el 15 de septiembre de 2022, la red cambió su mecanismo de consenso de prueba de trabajo a prueba de participación en una actualización conocida como “The Merge”, lo que redujo de forma drástica el consumo energético de la cadena. Un bloque tarda en promedio unos doce segundos. Son datos de ingeniería, no de mercado, y conviene no confundir los planos: el hecho de que una red confirme una operación en doce segundos no dice nada sobre cuánto tarda una casa en acreditar un retiro, que es la cifra que de verdad le importa a quien tiene dinero detenido.

Hay un detalle económico de Ethereum que casi nunca aparece en las guías de apuestas y que sí debería. El ether no tiene un suministro máximo fijo, a diferencia del límite de 21 millones de Bitcoin. La actualización London, de agosto de 2021, introdujo un mecanismo que quema una parte de las comisiones por transacción, lo que puede compensar la emisión de nuevo ether. Traducido al bolsillo de un apostador: la moneda que usaría para fondear una cuenta no es un objeto escaso por diseño, y su precio puede moverse con violencia entre el momento en que se deposita y el momento en que se retira.

Ese último punto es el que ninguna tabla de comparación de casas resuelve. Si alguien convierte pesos a ether para depositar y gana una apuesta, su premio vuelve en ether, y luego tiene que volver a pesos. Cada salto tiene un costo, y ninguno de esos costos aparece en el bono de bienvenida. Además, la volatilidad trabaja contra el apostador de una manera silenciosa: un acierto deportivo puede convertirse en una pérdida contable si el ether cae entre el depósito y el retiro, y nadie le devuelve esa diferencia.

por qué el ether no es un método de pago en una casa con permiso

Aquí conviene ser exacto, porque el matiz importa más que la frase redonda. Los métodos que las casas con permiso nombran en sus propios listados y pies de página son tarjeta, transferencia SPEI, cupones en efectivo en tiendas y monederos electrónicos. Los retiros van a una cuenta a nombre del jugador, y la casa emite un CFDI de retenciones por los premios que causan impuesto. Esa arquitectura no es un capricho: está construida alrededor de una identidad verificada y de un rastro bancario que el operador puede enseñar cuando se lo piden.

Una billetera de Ethereum rompe justamente esa cadena. Un depósito que llega desde una dirección on-chain no trae un nombre detrás, y una casa que tiene que reportar operaciones relevantes a la UIF y al SAT necesita un nombre. No es que el ether sea ilegal en México; es que no encaja en el circuito que la casa ya tiene montado. Y cuando un sitio ofrece exactamente eso que las casas con permiso no ofrecen, el lugar donde hay que mirar no es la página de pagos sino el permiso.

La otra mitad de la historia es el precio de la identificación. Verificar la identidad no es un trámite decorativo: es lo que permite que una casa emita el CFDI de retenciones, que devuelva un retiro a la cuenta de la persona correcta y que pueda congelar una cuenta ante una alerta de lavado. Un apostador que busca operar sin dar su nombre está comprando anonimato con la renuncia a todo eso, y en el marco mexicano la transacción no tiene contraparte: no hay una versión regulada del mismo servicio.

normativa: qué ley rige las apuestas y qué cubre de verdad un permiso de la SEGOB

La ley que gobierna esto es de 1947 y sigue vigente. La Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, prohíbe los juegos con apuesta y las apuestas en todo el territorio, y permite únicamente aquellos que estén expresamente autorizados. La SEGOB otorga los permisos e inspecciona conforme al artículo 7; el artículo 8 la faculta para clausurar establecimientos no autorizados; el artículo 9 impide que un local quede junto a escuelas o centros de trabajo; y el artículo 10 reparte tareas con estados y municipios. La autoridad es la Secretaría de Gobernación, y quien autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y extingue permisos, además de sustanciar los procedimientos sancionadores, es la Dirección General de Juegos y Sorteos.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
Ethereum cambió su mecanismo de consenso de prueba de trabajo a prueba de participación el 15 de septiembre de 2022, en la actualización llamada “The Merge”.

El Reglamento, reformado el 16 de noviembre de 2023, es la pieza que más cambió el tono. Su artículo 2 establece que la actividad de apuestas y sorteos no prevista expresamente está prohibida. Ese giro es importante para una página sobre cripto, porque significa que lo no enumerado no queda en una zona gris tolerada sino en una zona prohibida. El artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario, y el artículo 31 remata: los permisos no son transferibles.

Entre los tipos de permiso relevantes para apostar están los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, ambos mencionados en el artículo 28 del Reglamento. Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas, y las carreras se regulan con el esquema de “cruce de apuestas”, donde los menores nunca pueden participar conforme al artículo 5. Los permisionarios de apuestas remotas deben presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar seguros, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y constituir un fianzo, según el artículo 29. En el texto no aparece ninguna disposición sobre bolsas de apuestas entre particulares; por eso esta página no afirma que exista una en México.

Ninguna norma mexicana nombra las apuestas en línea como categoría propia. La práctica reportada es que un sitio en línea no puede tener un permiso digital independiente, sino que se cuelga del permiso de un titular con operación física, y es común que una marca extranjera use a un permisionario local. De ahí que un mismo permisionario pueda operar varias marcas a la vez, y que el nombre que aparece en el pie de página rara vez sea el nombre de la marca que el jugador conoce.

El listado que no se puede abrir y lo que eso le cuesta al jugador

La Dirección General de Juegos y Sorteos publica, según se dice, un PDF con los sitios autorizados. Ese documento no pudo abrirse para esta revisión. En mayo y julio de 2026 el Congreso pidió un registro público abierto, y las cifras sobre cuántos sitios de apuestas existen se contradicen entre sí: un reporte habla de 136, otro cuenta entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Con esas discrepancias no se sostiene ninguna cifra, y no hay ninguna en esta página.

Lo que eso significa para el lector es concreto. No hay un lugar único al que ir con un número de permiso y recibir un sí o un no. La verificación se hace por partes: el pie de página de la casa, la razón social del titular, el número que la marca declara y, cuando exista, el listado de la autoridad. Cada parte puede contradecir a la siguiente, y cuando eso pasa la carga de la duda no la resuelve el jugador en cinco minutos.

La reforma que todavía no es ley

La SEGOB terminó un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad; el dato se reportó el 13 de octubre de 2026. Hasta hoy no se ha presentado y no es ley. Existe además una iniciativa que derogaría la ley y crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión, pero también es una propuesta. Nada de esto cambia lo que un jugador puede hacer esta semana, y por eso lo pongo en su propio apartado en lugar de mezclarlo con la normativa vigente.

Los bloqueos: un estado que solo se puede leer con fecha

La situación de dos marcas grandes es inestable y por eso se escribe siempre con fecha, nunca como “abierta” o “cerrada” a secas. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano, esta última operada por Ganador Azteca dentro del Grupo Salinas, quedaron deshabilitadas. En diciembre de 2025 un Tribunal Colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo lícito sin relación con apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la DGJS suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas marcas, según una sola fuente.

Un apostador que hoy busque estas marcas va a encontrarse con cualquier cosa según el día. Por eso ninguna de las dos aparece entre las nueve casas revisadas más abajo: una marca cuyo acceso cambia por resolución judicial no es una marca que se pueda evaluar por su oferta. Y el efecto colateral que casi nadie cuenta: cuando una casa queda inmovilizada por una orden administrativa o judicial, los saldos que quedaron dentro no se mueven por sí solos. El jugador descubre entonces que la rapidez de un retiro depende de quién tiene permitido operar, no de cuánto tarda la transferencia.

prevencion: juego responsable, límites y la verificación que nadie puede saltarse

El nombre oficial de la red que no existe es el diagnóstico más útil de toda esta sección. México no tiene un registro nacional de autoexclusión. Un jugador que quiere cerrar su acceso a todo el mercado de apuestas a la vez no tiene un botón para hacerlo, y esa ausencia cambia por completo la naturaleza de lo que sí existe: herramientas internas de cada casa, cada una con su propia lógica y su propio alcance, y ninguna capaz de blindarlo frente a la siguiente marca.

Lo que hay es más modesto. Las fichas de las aplicaciones y los pies de página de las marcas listan avisos de juego responsable, pausas, límites de depósito y herramientas de autoexclusión voluntaria dentro de la propia plataforma. La ficha de la aplicación de Codere México declara operar con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de página de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Son declaraciones de la propia marca sobre sí misma, y valen exactamente eso: como compromiso público que se puede citar, no como certificación de un tercero.

Lo que no está en la ley y lo que sí

La ley es más flaca de lo que la mayoría supone. El artículo 5 del Reglamento prohíbe que los menores accedan a las áreas de apuestas de los establecimientos y participen en el “cruce de apuestas”, pero no fija una edad numérica. Las marcas declaran 18+ en sus propios listados y pies de página; una edad legal establecida en el texto para juegos con apuesta no está fijada. Tampoco existe un límite legal de depósito o de pérdida, ni una cuenta temporal. Un tope que el jugador se pone a sí mismo es exactamente eso, una decisión propia, y ninguna resolución judicial lo va a respaldar.

Esa flaqueza tiene un costo que conviene decir sin dramatismo. Un límite de depósito que se configura dentro de una casa aplica a esa casa y a ninguna otra. Quien juega en tres marcas necesita configurar tres topes, y quien tiene un problema serio de control encontrará que la puerta cerrada en una marca está abierta en la de al lado.

Verificación de identidad: por qué la casa pregunta y qué entrega a cambio

Las casas verifican a sus usuarios y reportan las operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego con apuestas es una actividad vulnerable bajo la ley de prevención de lavado de dinero. Los documentos exactos que se pueden exigir no están establecidos en un texto legal, así que la lista varía entre marcas y entre momentos. Lo que sí es predecible es la consecuencia: la identidad verificada es la que permite que el retiro llegue a la cuenta correcta, que la casa emita el CFDI de retenciones y que una cuenta sospechosa se pueda congelar.

Vale la pena decirlo con claridad en una página sobre Ethereum, porque es donde el malentendido se vuelve caro. No hay una versión de este mercado en la que el jugador entregue dinero y conserve el anonimato. Lo que elige no es entre identificación y privacidad, sino entre identificación dentro de un marco con permiso y la ausencia total de marco. Un operador sin permiso en México no sustituye la verificación por una solución técnica mejor: simplemente no tiene quien lo supervise, y el jugador que deposita descubre que la única garantía de recuperar su saldo es la buena voluntad de quien lo tiene.

La publicidad y los bonos: por qué el bono es la parte que menos aguanta

No hay un artículo federal de publicidad en los apartados del Reglamento que se leen con más frecuencia. Los reportes sobre límites de horario para emitir publicidad, después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00, describen iniciativas, no ley. Las propuestas para limitar a influencers y deportistas, prohibir la publicidad en transmisiones deportivas y prohibir los bonos de bienvenida no son ley. Y no existe una regla legal sobre bonos: tras el alza del IEPS, las casas rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto.

Ese rediseño es el detalle más útil de todo este apartado. Cuando sube un impuesto y el margen se aprieta, la primera pieza que se ajusta es el bono, y se ajusta sin cambiar el titular. Un bono de bienvenida es la parte del sitio más sensible al entorno fiscal y la menos estable en el tiempo, y quien lo elige como criterio principal de decisión está eligiendo el criterio que la propia industria reescribe primero.

blockchain: Ethereum, el pseudonimato y el monedero que nadie está ofreciendo

Ethereum tiene una propiedad que ninguna casa con permiso en México replica, y es la de ser verificable por cualquiera sin pedirle permiso al operador. Cualquier persona puede mirar la cadena y ver que una transacción ocurrió. Eso es transparencia real, y también es la razón por la que el “apostar con Ethereum” y el “apostar en México” son dos proyectos con lógicas distintas que casi nunca terminan de encajar.

El nudo está en una definición que resiste mal las simplificaciones. La cadena es pública y el registro de movimientos es permanente. Lo que no lleva es un nombre civil. Un depósito que sale de una billetera deja un rastro que cualquiera puede seguir hasta su destino, y ese rastro no se borra cuando el jugador cierra la pestaña. Llamar “anónimo” a eso es un abuso del idioma: lo que hay es un identificador persistente que cualquiera puede graficar, y basta con que una sola vez ese identificador se conecte con un nombre —un retiro a una cuenta bancaria, un dato en la casa, una dirección publicada en un foro— para que toda la historia quede atada. El pseudonimato protege al usuario cuidadoso hasta que comete su primer descuido, y no hay una segunda oportunidad.

Lo que un monedero no resuelve

Un monedero le devuelve al usuario el control de sus llaves, y con esa devolución llega la responsabilidad completa. Una transferencia mal enviada a una dirección equivocada no tiene mostrador de atención al cliente. Una dirección comprometida por un error propio o ajeno se vacía sin que exista un procedimiento de reversión, y no hay una autoridad a la que reclamar. En la banca tradicional el usuario tiene un banco al que reclamar; en el circuito de cripto el usuario es su propio banco, con todo lo que eso significa cuando algo sale mal.

Ese mismo razonamiento aplica al otro extremo del flujo. Si una casa se queda con un saldo y cae una orden judicial sobre ella, el jugador tiene un marco, un procedimiento y un posible abogado. Si el dinero está en una cadena y en una plataforma sin permiso, el jugador tiene una dirección y una queja en un foro. La comparación no es entre lo moderno y lo viejo; es entre reclamar a alguien y no reclamarle a nadie.

El anonimato como bandera de venta

Los sitios que ofrecen cripto suelen construir su argumento sobre el anonimato, y ese argumento es exactamente lo que los pone fuera del marco que la SEGOB administra. Un operador que no pide identificación no puede reportar operaciones relevantes a la UIF ni emitir un CFDI de retenciones, así que las dos cosas van juntas: donde falta la identificación, falta también la emisión del comprobante y falta la trazabilidad. Un jugador que acepta eso no está haciendo una elección de privacidad neutra; está aceptando que el premio llegue sin comprobante y que el saldo dependa solo de la plataforma.

Sobre los premios de sitios sin permiso hay un punto que no conviene inventar. El artículo 137 de la Ley del ISR cubre los premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento de un premio obtenido en un sitio sin permiso no está establecido. Ahí la respuesta honesta no es una regla sino una derivación: consultar a un contador o a un asesor fiscal, porque la posición de un premio sin permiso no se puede resolver con lo que la ley dice hoy.

panorama del mercado: cómo se paga hoy en México y qué métodos declaran las casas

El dinero que entra a una cuenta de apuestas en México sigue cuatro caminos, y ninguno es una billetera de criptomonedas. Tarjeta, transferencia bancaria SPEI, efectivo en tiendas de conveniencia y monederos electrónicos. Eso es lo que aparece en los listados y pies de página de las marcas que aquí se revisan, y es también lo que aparece cuando el jugador llega a la caja. El euro y el ether brillan en los titulares; la caja de una casa con permiso sigue hablando en pesos.

Hay una lógica detrás de esa aparente lentitud que a mí me parece razonable aunque le cueste al jugador. Cada uno de esos métodos deja un rastro que la casa puede auditar: una transferencia SPEI lleva nombre y ordenante, un depósito en tienda genera un folio, una tarjeta deja una autorización bancaria. Esa trazabilidad es lo que permite que una casa con permiso presente las cuentas trimestrales y anuales auditadas que exige el artículo 29 del Reglamento, y es lo que le da a un jugador una vía de reclamo cuando un retiro no llega.

La fiscalidad que sí se lleva una parte del premio

La retención es la parte del mercado que más se siente y menos se explica, así que vale la pena tenerla clara. Conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR, los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuesta y concursos legalmente autorizados son ingresos gravados. El pagador retiene 1 % cuando la entidad federativa no grava el premio o su impuesto no supera 6 %, y retiene 21 % cuando un impuesto estatal supera ese 6 %. La Ciudad de México aplica un impuesto estatal de 6 % sobre los premios, lo que lleva el total a alrededor de 7 %, según un reporte secundario. Los premios que superan 600,000 pesos en un año deben reportarse en la declaración anual, también según un reporte secundario.

La retención es un pago definitivo solo si la persona presenta la declaración a la que está obligada; si no lo hace, el ingreso se acumula y la retención se acredita. Ahí está el costo real para el jugador: no es solo el porcentaje, es la obligación administrativa que convierte un premio en un asunto fiscal con comprobante. Una casa con permiso emite el CFDI de retenciones; eso es precisamente lo que una plataforma sin permiso no puede hacer.

Del lado del operador, el IEPS del artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS aplica 50 % a los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos. La reforma se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025 y entró en vigor el 1 de enero de 2026, subiendo desde el 30 % anterior. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital ante incumplimientos graves conforme a los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA. La base no está establecida: el texto dice únicamente “valor de la actividad”, la prensa habla de “monto total apostado”, y esta página no afirma que sea 50 % de lo apostado ni del ingreso bruto.

Ese impuesto es la razón por la que el bono de bienvenida se rediseñó y no una anécdota fiscal. Cuando el costo del operador sube del 30 % al 50 % sobre una base que la propia ley deja imprecisa, el margen de la casa se estrecha y la primera pieza que se mueve es el gancho comercial. El jugador que mira un bono está mirando un número que depende de una ley fiscal, no de la generosidad de una marca.

La comparación honesta entre una casa con permiso y una que no lo tiene

Esta es la parte que un jugador con una billetera de ether debería leer dos veces. Una casa con permiso mexicano ofrece un local autorizado, un permiso de la SEGOB, controles de KYC y antilavado, y un CFDI de retenciones por los premios gravados. Una casa sin permiso no ofrece ninguna de esas cuatro cosas. Ni el registro nacional de autoexclusión ni un tope legal de depósito existen en ninguno de los dos casos, así que esa no es la diferencia.

La diferencia se vuelve visible en un escenario concreto. Si una casa queda bloqueada, un saldo puede quedar congelado. Si esa casa tiene permiso, hay una autoridad con nombre y un procedimiento; si no lo tiene, no hay ninguna de las dos, y el jugador está reclamando a una plataforma que no tiene a quién rendirle cuentas en México. Los sitios con licencia de Curazao no son titulares de un permiso mexicano, y esa frase no es un tecnicismo: significa que ninguna autoridad mexicana los va a atender cuando algo se rompe.

Sobre la ley hay un punto donde conviene no exagerar. El artículo 2 del Reglamento prohíbe lo que no está expresamente previsto y el artículo 8 de la Ley Federal de Juegos y Sorteos permite a la SEGOB clausurar establecimientos no autorizados, y la SEGOB ha reforzado su capacidad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso. Pero no está establecido que un jugador que simplemente apuesta en un sitio sin permiso cometa un delito o reciba una multa. Ni una sanción ni una exención se puede sostener con lo que hay escrito.

Las nueve casas revisadas, una por una: qué ofrece cada marca y qué te cuesta

Las nueve marcas que siguen operan en México bajo un permiso de la Secretaría de Gobernación sostenido por un permisionario con operación física, según lo que declaran sus propias fuentes. El número de permiso de cada una y el nombre del titular están en la tabla de clasificación, y no se repiten aquí. Ninguna es una recomendación y ninguna es la casa que se debe abrir mañana: son las marcas sobre las que hay algo verificable que decir, y esa es toda su ventaja.

Caliente: el permiso más antiguo del grupo y una caja que no sale del peso

El permiso de Caliente es el más viejo de los nueve. El pie de página de su propio sitio muestra el número DGG/SP/404/97 y presenta la autorización como de la Secretaría de Gobernación, con la operadora del sitio identificada como Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. Una autorización de 1997 colgada hoy de una plataforma digital dice bastante sobre cómo funciona el mercado mexicano: la norma no ha cambiado de generación, y la operación moderna se injerta sobre el permiso antiguo.

Los métodos de pago que la marca nombra son tarjeta, transferencia SPEI y efectivo en tienda. No hay cripto en la lista. El pie de página incluye el aviso de que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable, y esa combinación —permiso antiguo, aviso de edad, juego responsable— es la ficha completa que la marca publica de sí misma.

El permiso es el dato más fuerte de esta ficha, y es también el límite de lo que se puede afirmar. Un permiso antiguo sugiere continuidad, no servicio: no dice nada sobre el tiempo que tarda un retiro ni sobre el trato que recibe una reclamación. Quien quiera ese dato tendrá que sacarlo de la casa, no del pie de página.

Strendus: tres números de permiso y dos versiones del titular

La ficha de Strendus es la que mejor muestra el problema de trazabilidad del mercado, y por eso va temprano en el orden. Las compilaciones especializadas le atribuyen tres permisos —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— y no se ponen de acuerdo sobre quién es el titular: unas nombran a Atracciones y Emociones Vallarta y otras a New Ads. Tres números para una marca no son señal de tres empresas ilegales; son señal de que la compilación se hizo por vía secundaria, sin acceso al documento original.

Los métodos de pago que la marca declara son los habituales, tarjeta, transferencia y efectivo en tienda, sin cripto. La oferta deportiva de la casa existe, pero sobre ella esta página no puede decir más que lo que la marca misma publica, y el lector que quiera comparar profundidades de mercado tendrá que hacerlo dentro del sitio.

Un jugador que elija Strendus por su oferta haría bien en hacer primero la pregunta del titular: pedir por escrito el nombre del permisionario y compararlo con el del pie de página. Cuando la discrepancia aparece en fuentes públicas, la respuesta de la casa vale más que cualquiera de las dos versiones.

Playdoit: permiso, métodos tradicionales y una oferta que hay que mirar dentro

Playdoit sostiene su número DGAJS/SCEVF/P-02/2005 con titularidad de Eventos Festivos de México, siempre según la compilación especializada que lo recoge y sin confirmación oficial. Esa coletilla no es un desliz de redacción: la lista oficial no pudo abrirse, así que todo lo que se sabe del número viene de un tercero que lo recogió de alguna parte.

En pagos, la marca nombra tarjeta, transferencia y efectivo en tienda, y no declara cripto. La parte del producto que a un apostador mexicano le interesa —qué deportes cubre, qué momios publica, si tiene apuestas en vivo o retiro anticipado— es la parte que la casa solo explica dentro de su propio programa de apuestas, y ninguna compilación externa lo reemplaza.

La ficha sirve para una cosa y conviene no pedirle más. La marca está en el grupo de las que muestran un número de permiso verificable por vía secundaria, y esa es una posición distinta de la de un sitio sin ningún rastro de permiso.

Pickwin: cuando el número de permiso no se imprime

Pickwin es el caso más instructivo de los nueve y por eso merece leerse con calma. Las compilaciones se contradicen sobre su número de permiso, y el número que una de ellas da es el mismo que el pie de página de otra marca muestra para Producciones Móviles. Con esa superposición, imprimir una cifra sería presentar como dato lo que es una coincidencia entre dos fuentes que se copian entre sí.

El titular que las fuentes nombran es Producciones Móviles S.A. de C.V. junto con Unocapali La Paz Operadora. Ese es el rastro que sí existe: un permisionario con nombre, sobre cuyo permiso se sostiene la marca. Y ahí está la parte que un jugador puede usar, porque si dos marcas cuelgan del mismo permisionario, el jugador está tratando con la misma estructura legal bajo dos escaparates distintos.

Los métodos de pago declarados son los tradicionales, sin cripto. Lo que un lector debe llevarse de esta ficha no es una cifra sino un método: cuando el número no se imprime porque las fuentes se contradicen, la verificación pasa a ser una pregunta directa a la casa.

Novibet: un permiso de 2020 y una marca de perfil internacional

Novibet aparece con el número DGJS/DCRCA/1121/2020 y titularidad de Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., según la compilación que lo recoge. Es una marca de origen europeo operando bajo un permiso mexicano cuyo número pertenece a una sociedad de nombre local, y esa combinación es la norma del mercado, no la excepción: el permiso es mexicano, la marca es de otra parte, y el permisionario es el puente entre las dos.

La casa declara métodos de pago tradicionales y no nombra cripto. Sobre el catálogo de apuestas, la información que existe es la que la propia plataforma publica, y esta página no la completa con estimaciones.

Un permiso de 2020 es relativamente reciente dentro de este grupo, y ese detalle tiene una lectura práctica: la autorización bajo la que opera la marca es de una generación más nueva que la de las fichas con números de los noventa o de 2005, aunque eso no diga nada sobre el trato que recibe un retiro.

1xBet: un permiso declarado y una sociedad distinta en la ficha de la tienda de aplicaciones

1xBet es la ficha donde la cadena de nombres se rompe, y hay que decirlo sin adornos. La compilación le atribuye el número DGJS/0002/2020 con titularidad de Entretenimientos Naturales, y aclara que no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni el listado oficial. La tienda de aplicaciones lista la app bajo 1XCorp N.V., una sociedad distinta del titular nombrado. Dos nombres para una marca no prueban nada por sí solos, pero sí obligan al jugador a preguntar cuál de los dos responde por su saldo.

La marca declara métodos de pago tradicionales y no cripto, lo que en su caso particular es un dato relevante: es la clase de marca con la que un buscador de “apuestas con Ethereum” suele pensar primero, y su propia página de pagos no confirma esa expectativa. Ese contraste entre la reputación que la marca tiene en el imaginario y lo que declara en su ficha mexicana es lo que un lector debe llevarse.

La estructura societaria es el punto que conviene resolver antes de depositar. Si el titular del permiso y la sociedad que opera la aplicación son dos, la pregunta correcta no es cuál es la buena, sino cuál de las dos emite el comprobante y responde por el retiro.

Codere: dos permisos, una app con avisos de juego responsable y pagos sin cripto

Codere aparece con dos permisos, DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, cuyo titular es Libros Foráneos S.A. de C.V., según la compilación que los recoge. La marca es de las que más documenta su propio funcionamiento: la ficha de su aplicación en México declara operar con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.

Esa clase de declaración tiene un valor concreto para el jugador que quiere cerrar su cuenta y no sabe si puede. Una política de cierre publicada en la ficha de la aplicación es un compromiso que se puede citar después, y es más de lo que ofrecen varias marcas del grupo, cuya información de juego responsable se agota en una línea de pie de página.

Los métodos de pago declarados son tarjeta, transferencia y efectivo en tienda, sin cripto. La app es el canal donde la marca se explica con más detalle, y ese detalle es la razón por la que esta ficha se lee completa: hay más de qué responder que en las anteriores.

Betway: un número corto, un titular con nombre largo y los pagos de siempre

Betway es una marca global y su ficha mexicana lo confirma: un número de permiso corto, 4184, y una titularidad cuyo nombre no se parece en nada al de la marca, Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V., siempre según la compilación que lo recoge y sin confirmación oficial. Una sociedad ligada a un frontón operando una marca de apuestas internacional es el retrato más exacto de cómo funciona este mercado: el permiso nace donde está el inmueble autorizado.

En pagos, la marca declara los métodos tradicionales y no nombra cripto. La oferta deportiva es la que la propia plataforma publica.

Esa separación entre marca y titular es la que a mí me parece la característica más útil de la ficha. Un jugador que tenga un problema tendrá que reclamarle a un nombre que no eligió, y saber de antemano cuál es ese nombre ahorra tiempo cuando el problema ya existe.

Betcris: dos versiones del número, una licencia extranjera y un permiso mexicano

Betcris es la ficha con más capas, y por eso va al final del bloque. El pie de página del sitio muestra el número DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018. Otra cifra aparece en la propia tabla del titular. Cuando la casa y su fuente principal no coinciden, el número deja de ser un dato y se convierte en una pregunta.

La segunda capa es una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta, MGA/B2C/300/2008, vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026, con TV Global Enterprises Ltd. como empresa del sitio. Una marca operando con permiso mexicano y licencia maltesa al mismo tiempo no está haciendo nada raro: son dos marcos distintos para dos mercados distintos. Lo que importa para un jugador en México es cuál de los dos responde por su reclamación, y la respuesta es el permiso mexicano, porque es el único que tiene una autoridad local detrás.

La tercera capa, la vigencia de la licencia maltesa, tiene fecha de término y esa fecha no es un detalle administrativo para quien lee desde México. Es la clase de vencimiento que ninguna página de apuestas explica y que un jugador con saldo abierto debería tener en el calendario si va a mirar esa parte del registro.

En pagos, la marca declara los métodos tradicionales, sin cripto. La historia de esta ficha es la de un operador con dos jurisdicciones y un número de permiso que se contradice consigo mismo.

Cómo se calcula lo que una casa se queda, y por qué no hay bonos en esta comparación

Esta parte va sin cifras de casas concretas porque no hay ninguna que se pueda atribuir a un evento y una fecha determinados, y una cifra sin fecha es una cifra que envejece mal. Lo que sí se puede explicar es el mecanismo, que es lo que a un lector le sirve para juzgar cualquier momio que vea en pantalla.

Un momio no es un precio neutral. La casa construye los precios de un mercado de forma que la suma de las probabilidades implícitas supere el 100 %, y esa diferencia es lo que se queda. La cuenta se hace sobre todos los resultados de un mismo mercado: se divide 1 entre cada momio, se suman los resultados y esa suma es la porción pagada. La diferencia entre 100 % y esa porción es el margen. Si tres momios de un mismo mercado dan una porción pagada del 95 %, el margen es 5 %, y ese 5 % es el costo que el jugador paga en promedio por cada peso apostado en ese mercado, gane o pierda la apuesta.

Ahí está el punto que conviene que se vea. El margen se cobra en cada boleto, no en el saldo final. Un jugador que apuesta cien pesos en un mercado con ese margen paga su parte en el precio mismo, sin que ningún cargo aparezca en el estado de cuenta. Y el efecto se multiplica: un parlay, o combinada, multiplica los momios de cada pata, pero también acumula el costo, porque cada pata viene de un mercado que ya cargaba su propio margen. Cuatro patas no cuadruplican el costo de una, lo elevan de manera compuesta.

Por eso una apuesta gratis valuada en su valor promedio no es lo mismo que dinero. Una apuesta gratis cuyo importe no se devuelve cuando acierta no rinde el monto completo: el acierto paga el importe multiplicado por el momio menos uno, y sobre varias apuestas el valor se queda en una porción del monto nominal, porque hay que descontar el importe no devuelto y el margen del mercado. Es un estimado estadístico sobre muchas apuestas, no un resultado garantizado para ninguna en particular, y desde luego no es un pronóstico de acierto.

Y sobre la equivalencia de dos cifras que suelen confundirse: una porción pagada del 95 % y un margen del 5 % son el mismo mercado visto desde dos lados. Son complementarios, suman 100 %, y ninguno de los dos dice qué va a pasar en un partido.

Por qué ninguna casa de esta lista muestra un bono comparable

Aquí tomo una posición que una comparación de apuestas suele evitar: no comparé bonos de bienvenida, y no porque faltaran datos.

La primera razón es operativa. Las casas diseñan sus bonos contra el marco fiscal, no contra el catálogo de un comparador, y la subida del IEPS del 30 % al 50 % mostró con qué velocidad se reescriben. Comparar bonos hoy y publicarlo como tabla es prometer una vigencia que nadie firmó.

La segunda es que el valor de un bono depende de condiciones que no se pueden adivinar desde fuera: un requisito de apuesta, un momio mínimo para que la apuesta cuente, un plazo de vigencia y un tope en las ganancias pagaderas. Sin esos cuatro números juntos, un bono es una cifra sin contenido. Y con ellos, es otra cosa: es un costo que el jugador asume antes de cobrar nada.

La tercera razón es la más incómoda de escribir y la más honesta. Hay propuestas legislativas para prohibir los bonos de bienvenida. No son ley, y por eso siguen existiendo; pero una oferta que está a una reforma de distancia no debería decidir la elección de una casa.

Cómo se lee un bono cuando se lee bien

A falta de cifras atribuibles, queda el criterio, y el criterio es lo que se lleva puesto el lector. Un bono no es dinero; es una obligación con condiciones a favor de quien la emite. La pregunta útil no es cuánto dice el titular, sino cuánto hay que apostar para que se libere, a qué momio mínimo cuentan esas apuestas y cuánto tiempo hay para completarlas.

Hay una forma de traducir una obligación a pesos sin conocer una sola cifra de la casa. Cada apuesta que cumple los requisitos deja en la casa su parte del margen, y el jugador paga esa parte en cada intento. Cuanto más largo es el camino para liberar el bono, más veces se paga el margen, y ese pago existe incluso en las apuestas que se ganan. Un jugador que multiplica el número aproximado de apuestas que tendrá que hacer por su tamaño de apuesta obtiene un orden de magnitud del dinero que va a mover, y ese orden de magnitud es más honesto que la palabra “gratis”.

Para un jugador con presupuesto pequeño la conclusión es clara y no me cuesta escribirla: un bono que exige mover varias veces el importe recibido no mejora su posición, la complica. Con diez pesos de bono y un requisito alto, el trabajo de cumplir la condición cuesta más que el valor de la oferta. La parte que se cobra en cada boleto no distingue entre dinero propio y dinero promocional.

Lo que un momio mínimo le hace a una apuesta gratis

El momio mínimo para que una apuesta cuente hacia el requisito es la condición que menos se lee y más se siente. Una apuesta a un momio muy bajo cuenta igual para liberar el bono, pero deja poco margen de ganancia; una apuesta a un momio alto rinde más si acierta y también paga la parte de la casa en un precio más cargado. Ninguna de las dos es la jugada segura, porque ninguna apuesta lo es.

El plazo es la otra condición silenciosa. Un requisito que se cumple sin prisa se cumple a un ritmo que el jugador elige; uno que vence en pocos días obliga a apostar rápido y peor. En un mercado con un impuesto que acaba de subir, el operador tiene un incentivo claro a acortar el tiempo y a subir el momio mínimo, y esas dos cosas se ven en los términos, no en el anuncio.

Preguntas frecuentes sobre apuestas deportivas con Ethereum en México

¿Se puede pagar con criptomonedas en una casa de apuestas con permiso en México?

En las casas con permiso que se revisan aquí, no. Sus listados y pies de página nombran tarjeta, transferencia SPEI, efectivo en tiendas de conveniencia y monederos electrónicos, y ninguna declara aceptar Ethereum ni otra moneda digital. Los retiros van a una cuenta a nombre del jugador, un circuito que exige identidad verificada y no encaja con una billetera.

¿Cómo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

No hay un listado oficial abierto al que ir con un número. El camino es comparar el pie de página de la casa, el número de permiso que declara y el nombre del permisionario; si dos versiones se contradicen, conviene pedir la información por escrito antes de depositar. Una autorización de la Secretaría de Gobernación siempre va a nombre de un permisionario, no de la marca.

¿Por qué una casa de apuestas pide identificación y verificación de identidad?

Porque el juego con apuestas es una actividad vulnerable frente al lavado de dinero, y los operadores reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT. La identidad verificada es también lo que permite que un retiro llegue a la cuenta correcta de la persona y que la casa emita el CFDI de retenciones cuando el premio causa impuesto. Los documentos exigidos varían entre marcas.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Dentro de la plataforma, en la sección de juego responsable, donde las marcas listan pausas, límites de depósito y herramientas de autoexclusión voluntaria. No existe un tope legal de depósito o de pérdida en el marco mexicano, ni un registro nacional de autoexclusión: un límite configurado en una casa no aplica a las demás, y hay que repetirlo en cada una.

¿Qué riesgos tienen las casas de apuestas sin permiso en México?

No ofrecen local autorizado, ni permiso de la SEGOB, ni controles de KYC y antilavado, ni CFDI de retenciones. Si la plataforma queda bloqueada o desaparece, el saldo puede quedar congelado sin una autoridad mexicana a la que reclamar. Una licencia de Curazao no convierte a una casa en titular de un permiso mexicano.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?

Sí. Conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR, los premios de juegos con apuesta legalmente autorizados son ingresos gravados, y el pagador retiene 1 % cuando la entidad no grava el premio o su impuesto no supera 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal supera ese 6 %. La Ciudad de México aplica 6 % estatal, y hay que revisar el tratamiento de premios de sitios sin permiso con un asesor fiscal.

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