Apuestas deportivas con dinero: lo que la casa cobra por cada peso que juegas
Actualizado el noviembre 5, 2026. Las referencias a permisos de la Secretaría de Gobernación (SEGOB) y a su Dirección General de Juegos y Sorteos se revisaron contra los pies de página y las fichas de tienda de aplicación de cada operador, y contra las compilaciones públicas de permisos que las casas del sector citan.
Nadie apuesta para perder. Y sin embargo casi todo el dinero que entra a una casa de apuestas se va por el mismo agujero, un pedazo pequeño que no aparece en ningún anuncio: el margen que el operador se queda de cada peso jugado. Los bonos son grandes y ruidosos. El margen es silencioso y mucho más caro. Aquí vamos a ponerle número a las dos cosas.
México tiene una particularidad que conviene saber antes de depositar un peso: no existe un permiso para apostar en línea. Existe el permiso que la SEGOB otorga a un permisionario con local físico, y las marcas digitales se cuelgan de ese permiso. Eso no es un detalle burocrático. Es la diferencia entre saber ante quién reclamar y no tener a nadie que contestar.
La aplicación: dónde se apuesta realmente hoy y qué se firma al instalarla
La apuesta con dinero en México pasó del mostrador al celular y no va a volver. En la App Store mexicana conviven fichas de todos los tamaños, y esas fichas —no los banners— son la fuente más honesta que tiene un apostador para saber qué está instalando. Dicen quién publica la app, qué versión está vigente y qué promete el operador por escrito.

La ficha de la aplicación de Codere México es un buen punto de partida porque es inusualmente explícita: declara que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Tres cosas en tres renglones. El permiso de alguien, el piso de edad y una puerta de salida. Esa combinación no la traen todas las fichas.
Caliente Deportes llega a la App Store publicada por Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., con la versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026. La ficha ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas (“crea tu apuesta”), depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y repite el solo para mayores de 18 años. El creador de apuestas merece una frase aparte, porque es donde el margen deja de ser un concepto abstracto: cada selección que el apostador suma dentro del mismo partido encoge el pago potencial con otra muesca de la casa. Armar un boleto no es lo mismo que elegir un boleto.
Playdoit publica la suya bajo Atracciones America S.A. de C.V.; salió en agosto de 2021 y su versión 1.31.0 es del 22 de octubre de 2026. La app cubre futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. Acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, promete retiros rápidos y pagos inmediatos, enlaza los términos y las pautas de juego responsable, y el uso es para mayores de 18 años. Hay una virtud concreta aquí: el retiro anticipado se vende como control, y de verdad lo es. Cerrar media apuesta perdedora antes de que muera cuesta dinero, pero cuesta menos que la apuesta entera.
Betcris mueve su app bajo TV Global Enterprises Ltd.; se lanzó en julio de 2018, su versión 3.2.1 es del 28 de septiembre de 2026 y funciona en México, Panamá, Perú, Ecuador, República Dominicana y Honduras. La ficha destaca el parlay del mismo juego (Same Game Parlay), el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español. Una app que sirve a seis países no está construida para las costumbres de uno; eso se nota en los filtros, en el orden de los deportes y en la manera de armar el boleto.
Codere, en cambio, se queda cerca del catálogo: su app cubre más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Treinta deportes son una promesa de profundidad y también un aviso. La mayoría de esos mercados tiene menos liquidez que el partido grande del domingo, y un mercado con poca liquidez casi siempre trae el momio más caro de la casa. El marginal no queda ahí por descuido.
La ficha de Codere México anuncia además un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO. Y Playdoit anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida, aunque en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito, de modo que las condiciones no son claras. Ese descuido es más revelador que la cifra. Si el gancho se contradice dentro de la misma ficha de tienda, la letra chica del reglamento no va a estar mejor escrita.
Falta un punto que decide más de lo que parece. Nunca se descarga una app desde un enlace. Se descarga desde la tienda oficial, la que dice quién la publica. Una aplicación clonada que pide usuario y contraseña de la casa real es la estafa más eficiente del sector, y no necesita hackear a nadie: el apostador le entrega la cuenta por voluntad propia. La tienda oficial y el pie de página del sitio son los dos únicos lugares donde el nombre del permisionario vive por escrito.
El deporte y el calendario: dónde está el dinero y dónde se aprieta
El futbol se lleva la conversación y no compite con nadie. Es el producto de entrada, el que un apostador nuevo entiende sin estudiar, y por eso mismo es el mercado donde las casas compiten con más agresividad: muchos apostadores, mucho volumen, márgenes que se estrechan en los partidos grandes y se ensanchan sin piedad en los chicos.

Fuera del futbol, el mapa mexicano repite otro patrón: basquetbol, beisbol y boxeo sostienen el resto del año. El Super Bowl es el pico. No hay cifra de cuánto se apuesta al Super Bowl que merezca imprimirse aquí; lo que sí se puede sostener es la forma del calendario. Un puñado de noches concentra la atención del país y todo lo demás son migas.
Playdoit cubre futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports; Codere supera los 30 deportes; Betcris pone el acento en apuestas a jugadores y en el parlay del mismo juego. Esa es una foto razonable del catálogo mexicano. Ahora la parte incómoda: un deporte de nicho en un catálogo de 30 no tiene el mismo momio que el partido estelar, porque hay menos dinero repartido entre más incertidumbre. Y hay algo peor que un momio caro.
Es un mercados cuya cobertura in-play se detiene al minuto dos de cada tiempo muerto. La apuesta en vivo cobra por la velocidad, y una casa que no la entrega bien te deja pagando por una función que no existe. Antes de elegir la casa por la lista de deportes, conviene abrir un partido de los que de verdad vas a seguir un martes por la noche y ver si el mercado respira.
La Copa del Mundo FIFA 2026 ya se jugó, en junio y julio de 2026, así que el gran escaparate pasó. En términos de dinero del apostador eso significa algo simple: los bonos que los operadores diseñan para torneos grandes vuelven a la vitrina de siempre, con condiciones de temporada normal y no de fiesta. El calendario tiene memoria corta y las condiciones, no tanto.
Cómo apostar dinero por internet, paso por paso, y qué pasa con el boleto
El procedimiento es corto. Registro con identificación oficial, verificación de identidad —KYC en el vocabulario del sector—, depósito, selección de un mercado, armado del boleto, confirmación. La parte divertida dura treinta segundos; la parte que decide el resultado de la cuenta dura el resto.
El registro no se cierra hasta que la identidad cuadra. Los operadores verifican usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque la actividad de juegos con apuestas está catalogada como vulnerable frente al lavado de dinero. Los documentos exactos que cada casa pide no están fijados en una norma, así que cada operador corta por su cuenta. En la práctica eso se siente de una sola manera: el retiro. Una cuenta sin verificar puede depositar y apostar durante semanas, y quedarse dura justo cuando el jugador quiere cobrar. Es el error más caro y más común de la categoría, y no lo comete la casa.
El depósito llega por tarjeta, por transferencia SPEI o en efectivo con un voucher en tienda. En la página principal de Betcris México se muestran los logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin indicar montos mínimos. Esa ausencia de mínimos en la vitrina es un recordatorio de que el mínimo vive en los términos, y que suele ser más alto de lo que uno supone.
Los retiros salen a una cuenta a nombre del jugador. No a la de un amigo, no a la de un cónyuge, no a una cuenta de tercero que colabora. El mismo control que exige el KYC al entrar hace imposible que el dinero salga por otra puerta.
Sobre “qué es una apuesta en línea de dinero”, la respuesta cabe en una frase útil: es un contrato a precio fijo sobre un resultado incierto. La casa publica un momio, el apostador compra a ese precio, y el precio ya viene con el margen dentro. Entender eso ordena todo lo demás.
Cómo ganan dinero las casas y cómo saber dónde está el dinero en las apuestas
Aquí está el corazón del asunto, y también el punto donde el apostador deja de ser cliente y empieza a ser contraparte.
Una casa de apuestas no gana porque acierta. Gana porque vende los dos lados de una moneda a un precio que suma más de cien. El momio es un precio de venta, y como todo precio de venta lleva el costo adentro.
La aritmética es más simple de lo que parece. En un mercado de dos resultados —los dos lados de una misma moneda, por ejemplo un partido con hándicap o un total de goles— donde ambos momios están en 1,90, la casa paga por cada peso jugado 1 dividido entre 1,90, que da 0,5263; suma los dos lados y el conjunto de los apostadores recupera alrededor de 95 centavos por peso, o sea entre 94 y 95 % de todo lo que se jugó en ese mercado, y la casa se queda entre 5 y 6 % de cada peso. El resultado se mueve con el momio: a 1,95 el reparto sube por encima de 97 % y el margen baja por debajo de 3 %; a 1,85 el reparto cae hacia 92 % y el margen trepa por encima de 8 %. Ese es el rango, y el rango es la noticia. El precio exacto no importa; el intervalo, sí.
Conviene decirlo con todas sus letras porque es lo que casi nadie dice: en un mercado parejo, la casa ya cobró su parte antes de que ruede el balón. El margen no depende del resultado del partido. Depende del momio, y el momio lo pone ella.
Y no hay un solo margen por casa. Hay uno por mercado. El partido estelar del sábado puede salir a 1,95 y 1,95, y el partido de una liga menor el mismo fin de semana a 1,80 y 1,80. Los dos son de la misma casa, en la misma tarde, con el mismo apostador al otro lado del mostrador. La diferencia es liquidez, y la liquidez es lo que la casa no tiene que regalar porque nadie la vigila.
El parlay multiplica esa estructura. Cada selección suma su propio margen, y el resultado compuesto se paga a un momio más generoso precisamente porque es menos probable. El apostador no está cobrando un premio mayor por su pericia. Está cobrando una probabilidad más chica, y pagando el peaje de la casa en cada tramo del camino.
El mismo razonamiento explica el retiro anticipado. La casa no te ofrece salir de la apuesta por generosidad: te ofrece comprar tu boleto a un precio que ella fija, con su margen dentro. A veces es la mejor salida posible de una posición mala. Casi nunca es un favor.
Las mejores casas para apostar y retirar dinero: nueve operadores, una columna de permisos y una de lo que cada uno publica
El rango es amplio, y esa es la primera cosa que hay que leer en él. Estas nueve marcas operan en México bajo un permiso de la SEGOB según lo que ellas mismas publican en su pie de página o según lo que recogen las compilaciones de permisos del sector. Ningún número de permiso está confirmado oficialmente: la lista pública de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo abrir, y las compilaciones se contradicen entre sí en varios casos. La palabra correcta tampoco es “licencia”. Es permiso, y eso ya dice algo sobre quién responde.
| Marca | Permiso SEGOB según su fuente | Permisionario nombrado por las fuentes | Qué declara la marca sobre su operación |
|---|---|---|---|
| Strendus | DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según una compilación del sector | Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, según la versión | El permisionario no coincide entre compilaciones |
| Pickwin | Sin número impreso: las fuentes se contradicen entre sí | Producciones Móviles, S.A. de C.V., junto con Unocapali La Paz Operadora | El número que da una compilación es el mismo que aparece en el pie de otra marca |
| Codere | DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según una compilación del sector | Libros Foráneos, S.A. de C.V. (Codere México) | Su app declara operar con permiso de la SEGOB y limita el uso a mayores de 18 años |
| Betcris | Sin número impreso de forma consistente: el del pie del sitio y el de la tabla del propietario difieren | Producciones Móviles | Su pie presenta el permiso de la SEGOB y prohíbe estrictamente los juegos con apuestas a menores de edad |
| Caliente | DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de su propio sitio | Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. | Su app y su pie presentan la autorización de la Secretaría de Gobernación |
| Novibet | DGJS/DCRCA/1121/2020, según una compilación del sector | Comercial de Juegos de la Frontera, S.A. de C.V. | El permiso se cita a través de terceros |
| Playdoit | DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según una compilación del sector | Eventos Festivos de México | Su app enlaza los términos y las pautas de juego responsable, y el uso es para mayores de 18 años |
| 1xBet | DGJS/0002/2020, según una compilación del sector | Entretenimientos Naturales | La app figura en la tienda a nombre de 1XCorp N.V., una empresa distinta de la titular nombrada |
| Betway | 4184, según una compilación del sector | Espectáculos Deportivos Frontón México, S.A. de C.V. | El permiso se cita a través de terceros |
La última columna es la más útil de las cuatro, y no por lo que dice sino porque es la única que no depende de un tercero. Un permiso copiado de una compilación es un dato con fecha de caducidad y sin firma. El nombre del permisionario impreso por la propia marca en su sitio es un dato que la marca se compromete a sostener. Cuando la lista oficial no está disponible, ese es el documento con el que el apostador tiene algo que reclamar.
Y hay un patrón que conviene ver. Strendus aparece con dos permisionarios posibles, Pickwin con un número que no se imprime, Betcris con una discrepancia entre el pie de su sitio y la tabla de su propietario. No son tres anécdotas: son la misma historia contada tres veces. Un permiso del sector que se reutiliza entre marcas, se reasigna entre sociedades y se cita de memoria en los espacios donde no lo revisa nadie.
Antes de una sola palabra sobre las ofertas, y como se hace en el fútbol con el nombre del patrocinador: nada de esto es una recomendación, y la lista no es el mercado entero. Una marca que no aparece aquí no está por eso sin permiso.
Strendus: varios rótulos, una sola estructura de permisos
Strendus es el caso más claro de cómo se arma una marca mexicana de apuestas. Aparece con varios números a la vez —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— y el titular cambia según la compilación que se consulte: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads. Que una marca tenga tres permisos no es señal de tres veces más vigilancia. Es la firma de una operación que corre sobre la estructura de un permisionario y no sobre una autorización propia.
Para el apostador esto tiene una consecuencia concreta. La relación legal no es entre él y Strendus; es entre él y quien tenga el permiso. Si la marca cambia de manos, cambia de socio o se reordena, el permiso sigue donde estaba y la cuenta del jugador vive en otra parte del organigrama.
Esa distancia es invisible hasta que hace falta. Nadie la nota al depositar. Se nota cuando se necesita una respuesta.
Pickwin: el permiso que no se imprime
Pickwin es la marca donde la documentación pública simplemente no alcanza para imprimir un número. Las compilaciones se contradicen, y el número que una de ellas le asigna es el mismo que aparece en el pie de página de otra marca completamente distinta. El titular que sí aparece nombrado es Producciones Móviles, S.A. de C.V., junto con Unocapali La Paz Operadora.
Hay una lección de método metida ahí. Un número repetido en dos lugares distintos no es una confirmación: es un copiar y pegar con vocación de dato. El apostador que quiera salir de dudas tiene una prueba simple: buscar el nombre del permisionario en el pie del sitio de la marca y ver si coincide con el que apareció en la pantalla de registro.
Si no coincide, ya no es una duda documental. Es una duda sobre con quién se está contratando.
Codere: la ficha de app más abierta del grupo
Codere es la marca que dice más cosas por escrito, y su elección de qué decir es tan interesante como el contenido. La app declara operar con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. También cubre más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis, y anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN con depósitos por tarjeta, SPEI y OXXO.
La política de cierre de cuenta en la ficha de la tienda vale más de lo que se le concede. Una invitación formal a irse, publicada por el operador, es la puerta de salida que casi ningún competidor pone en un escaparate. Y en una reseña de operadores, que un producto muestre su propia puerta de salida es un dato sobre el producto.
Lo que no dice también informa. Treinta deportes son muchas líneas de momio, y no todas pueden tener la misma profundidad. La marca ofrece amplitud; la pregunta que le queda al apostador es cuánta de esa amplitud es jugable un martes.
Betcris: dos mercados propios y una ventaja fuera de México
Betcris se sostiene sobre dos productos que la distinguen: el parlay del mismo juego y las apuestas a jugadores. El primero concentra el riesgo en un solo partido, y es el formato que más se ha popularizado en la última década. El segundo es el terreno donde el apostador que sigue a un equipo toda la temporada encuentra valor que el mercado general ignora: quién anota, quién recibe, quién comete.
Hay un detalle de escala que cambia el perfil del producto. La app se lanzó en julio de 2018, va en la versión 3.2.1 del 28 de septiembre de 2026, y opera en México, Panamá, Perú, Ecuador, República Dominicana y Honduras. Una sola aplicación para seis mercados no está afinada para el calendario mexicano en particular; está afinada para el mínimo común denominador de todos.
Se mueve además en un terreno poco común en este grupo: la empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd. y sostiene una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026, además del permiso mexicano a nombre de Producciones Móviles y la operación con Paradise Riviera Gaming. Dos jurisdicciones encima de la misma marca. Eso no multiplica las protecciones del jugador mexicano por dos, pero sí significa que la marca tiene un supervisor extranjero con nombre y expediente, y ese expediente se puede consultar sin depender de una compilación.
El pie de página de Betcris dice que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza una sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. Es la declaración más tajante del grupo. Y la página principal muestra Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin montos mínimos a la vista.
El permiso, en cambio, es su punto flojo. El número del pie del propio sitio y el de la tabla de su propietario no coinciden, y ninguno se puede confirmar contra la lista oficial. Es una marca grande con una ficha documental que no está a la altura de su tamaño.
Caliente: el permiso más visible y una oferta que también lo es
Caliente es la marca que menos necesita que un tercero venga a contar su permiso. El pie de su propio sitio muestra DGG/SP/404/97 y lo presenta como autorización de la Secretaría de Gobernación; la operadora del sitio es Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. Es el permiso mejor expuesto del grupo, y esa exposición importa cuando la lista oficial no se puede abrir.
Su app, Caliente Deportes, publicada por la misma operadora, va en la versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026 y trae transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales. La transmisión y el creador de apuestas son las dos funciones que empujan al apostador hacia dentro de la aplicación, y las dos que necesita revisar antes de confiar: una señal que se traba es una apuesta en vivo perdida, y un creador que encadena selecciones con márgenes estrechos es dinero que se va por la puerta de atrás.
En el encabezado de su sitio se anuncian $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, y la página no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Esa ambigüedad no es un descuido de redacción; es lo que permite exhibir el número más grande.
El bono sin depósito de $1,000 MXN exige, según reseñas de casas de apuestas, un rollover de 10 veces. El plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito varían de una reseña a otra, lo que deja al apostador sin una versión única de un dato que decide si la oferta vale algo. Un rollover de 10 veces sobre mil pesos es diez mil pesos de apuesta. La cifra de la vitrina sigue siendo la misma; su significado, no.
Novibet: la marca que hay que buscar por su nombre
Novibet llega a México con un permiso que se cita a través de terceros —DGJS/DCRCA/1121/2020, según una compilación del sector— a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera, S.A. de C.V., y con nada adicional en la vitrina pública que lo confirme. La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo abrir, así que la única versión disponible de su registro viene de fuera.
Eso no convierte a la marca en irregular. La convierte en una marca que exige un paso extra antes de depositar: pedir el nombre del permisionario a la propia casa y comprobarlo en su pie de página. Es un correo de dos minutos contra el riesgo de descubrir el problema cuando ya hay dinero dentro.
El apostador que decide por producto antes que por documentación va a encontrar aquí lo que se ve en el resto del grupo. El que decide al revés, también.
Playdoit: la marca más clara sobre lo que entrega y la más confusa sobre lo que regala
Playdoit publica su app bajo Atracciones America S.A. de C.V.; salió en agosto de 2021 y su versión 1.31.0 es del 22 de octubre de 2026. El permiso que se le atribuye es DGAJS/SCEVF/P-02/2005, a nombre de Eventos Festivos de México.
Sobre producto, la marca es explícita: futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. Hay un caso claro de valor al final de esa lista. El apostador que trabaja de noche encuentra en la atención continua algo que ninguna transmisión y ningún momio mejorado sustituyen.
Sobre dinero, en cambio, la marca se enreda. Su bono de bienvenida de $1,000 MXN aparece descrito con primer depósito en un apartado y sin depósito en otro. Que la casa se contradiga sobre el requisito de su propia oferta no es un typo: es un documento que no sirve para decidir.
Playdoit acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, promete retiros rápidos y pagos inmediatos, y enlaza los términos y las pautas de juego responsable, con uso para mayores de 18 años. La promesa de inmediatez es un punto legítimo de comparación. El retiro es el momento en que el jugador descubre qué tan sólida es la casa, y muchas reseñas sólo lo cuentan una vez que ya es tarde.
1xBet: el titular que no coincide con la tienda
1xBet es la marca del grupo donde la documentación pública se parte en dos. Se le atribuye el permiso DGJS/0002/2020, según una compilación del sector, a nombre de Entretenimientos Naturales. Y la app figura en la tienda bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta de la titular nombrada. La compilación, además, no pudo confirmar ni el dominio ni la lista oficial.
Una discrepancia entre el titular del permiso y la empresa que publica la aplicación no es un tecnicismo. Es la pregunta de quién responde por el saldo de la cuenta del jugador. Si la empresa que firma en la tienda y la que sostiene el permiso no son la misma, el jugador que reclama está hablando con la parte equivocada de la estructura.
En un grupo donde ya hay marcas con permisionarios que cambian según la fuente, esta es la señal más fuerte de desorden documental. El apostador que alguna vez pensó en reclamar un saldo lo va a recordar.
Betway: un número corto y poco que mostrar
Betway aparece con el permiso 4184, según una compilación del sector, a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México, S.A. de C.V. Es el número más corto y el menos parecido al formato que usan las demás marcas de esta lista, y como todos los demás aquí, no lleva confirmación oficial.
Ese formato distinto tiene una explicación razonable: los permisos mexicanos del sector vienen de épocas distintas y de trámites distintos, y uno otorgado a un frontón arrastra la numeración de su casa. Lo que no se puede hacer con ese número es elevarlo a confirmación. La lista oficial no se pudo abrir y nadie lo ha verificado contra ella.
La marca es una de las que hoy se comprueba en su propio pie de página o no se comprueba. Y esa comprobación, hecha antes del primer depósito, cuesta treinta segundos.
Lo que estas nueve fichas dicen del mercado mexicano en conjunto
Leídas juntas, las nueve marcas muestran tres cosas que ningún folleto enseña. Ninguna tiene una licencia digital propia: todas se apoyan en el permiso de un permisionario con local físico. Varias comparten o reasignan permisos entre sociedades. Y todas, sin excepción, dependen de la propia palabra para el dato que más pesa.
Ese último punto es el que ordena la decisión. El apostador no puede verificar hoy un permiso contra una lista oficial, pero sí puede hacer dos comprobaciones simples antes de depositar: encontrar el nombre del permisionario en el pie de página de la marca, y comprobar que coincide con la empresa que publica la aplicación en la tienda. Cuando los dos nombres coinciden, algo está en orden. Cuando no, ninguna oferta de bienvenida compensa la diferencia.
Qué significa apostar en México: permiso, no licencia, y una ley que se escribió en 1947
La Ley Federal de Juegos y Sorteos es de 1947, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de ese año, y prohíbe en el país los juegos de azar y las apuestas, salvo los que autoriza de manera expresa. Todo lo demás existe por excepción. La autoridad es la Secretaría de Gobernación, que a través de la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, supervisa, otorga, modifica y extingue permisos, y lleva los procedimientos de sanción.
El Reglamento de esa ley, reformado el 16 de noviembre de 2023, cierra todavía más la puerta: su artículo 2 establece que la actividad de apuestas y sorteos no prevista expresamente está prohibida. No hay una zona gris donde el operador se acomode; hay una lista de lo permitido y un silencio que vale por una negativa.
Y en esa lista no aparece el juego en línea. Ninguna norma federal nombra la apuesta por internet. Lo que ocurre en la práctica es que un sitio digital se cuelga del permiso de un permisionario autorizado para otra cosa, y un mismo permisionario corre varias marcas. De ahí que la palabra correcta sea permiso y no “licencia”. Una licencia se le da a quien va a operar; un permiso se le da a un permisionario, que es quien responde.
Vale la pena detenerse en lo que eso le cuesta al apostador. El permiso es un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario, no transferible, según la propia lógica del Reglamento. El jugador que deposita no firma con el permisionario; firma con la marca. Cuando la marca cambia de dueño, la cuenta del jugador no se mueve de lugar en ningún sentido legal útil.
La reforma a esa ley existe pero no es ley. La Secretaría de Gobernación terminó un anteproyecto para sustituir la norma de 1947 —reportado el 13 de octubre de 2026— y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado. Una iniciativa que busca derogar la ley crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión, y sigue siendo una propuesta. Nada de eso cambia hoy la situación de nadie.
Hay además una asimetría documental que conviene decir sin adornos. La Dirección General de Juegos y Sorteos publicaría un listado de sitios autorizados, pero no se pudo abrir. El Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto. Y los conteos de sitios de apuestas se contradicen: 136 según un reporte, entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx según otro. Con esa base, aquí no se imprime un conteo ni se eleva ningún número de permiso a la categoría de oficial.
Lo que sí se puede afirmar, y es mucho, es qué gana y qué pierde el apostador con cada tipo de operación. Una marca con permiso mexicano trae consigo una sede legal en el país, un permiso de la SEGOB, controles de identificación y de prevención de lavado, y la posibilidad de un CFDI de retenciones cuando el premio paga impuestos. Una marca que opera desde fuera no trae nada de eso. Y hay una consecuencia que no se ve venir: los saldos en un operador bloqueado se pueden congelar. No es una hipótesis. Pasó.
Nada de esto convierte la apuesta mexicana en un territorio seguro, y tampoco en un delito para quien juega. La aplicación y el peso exacto de una sanción contra un apostador que usa un sitio sin permiso no están establecidos con claridad, así que aquí no se promete castigo ni se promete impunidad. Lo que sí está claro es de qué lado está la protección.
Permisos bloqueados y amparos: la cifra que cambió de dueño dos veces en un año
Si algo aprendió el mercado mexicano entre finales de 2025 y 2026 es que un permiso no es una póliza. Los operadores pueden desaparecer de la pantalla de un día para otro, y volver con la misma facilidad con la que se fueron.
Betano está bloqueada desde noviembre de 2025, por un congelamiento de cuentas de la UIF; en diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo le permitió publicar contenido informativo. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos los de ambas marcas, y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la Secretaría contra ellas, según una sola fuente. Alrededor de veinte casinos físicos fueron clausurados en 2026.
La lección práctica no está en el resultado de esa pelea, sino en su velocidad. Un saldo congelado durante un mes de litigio es un saldo que el jugador no puede usar, y ninguna campaña de bienvenida lo compensa mientras dure el pleito. Por eso quien tenga dinero en una cuenta conviene que revise su estado con fecha, no con memoria.
Impuestos: quién retiene y qué se queda el premio
El apostador mexicano rara vez mira este renglón hasta que cobra. Y es ahí donde aparecen dos retenciones distintas, que no son la misma cosa.
Por el lado del operador, la Ley del IEPS artículo 2, fracción II, inciso B) grava con 50 % los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos, tras la reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025 y en vigor desde el 1 de enero de 2026. Antes era 30 %. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave. Y aquí conviene ser preciso: la base no está establecida. El texto legal leído dice solo “valor de la actividad”, la prensa habla de “monto total apostado”, y por eso una frase del tipo “50 % de lo apostado” no se sostiene en este espacio.
Por el lado del premio, los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR disponen que los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingresos. Quien paga retiene 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no supera 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración exigida cuando está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México cobra 6 % sobre los premios, lo que ronda 7 % en total según un reporte secundario. Los premios por encima de 600.000 pesos en un año deben reportarse en la declaración anual.
El estado de las cosas también varía por entidad. La Ciudad de México grava las apuestas; Nuevo León grava los montos apostados. Dos jugadores con el mismo premio y la misma casa pueden ver retenciones distintas según dónde vivan.
Y hay un hueco que este texto no va a rellenar con una suposición: el artículo 137 cubre premios “autorizados legalmente”. El tratamiento de un premio ganado en un sitio sin permiso no está establecido. La única indicación honesta que cabe aquí es la de siempre, y es la que le ahorra dinero al lector: consultar a un contador o asesor fiscal antes, no después.
Cuentas congeladas: qué pasa con el saldo cuando el operador se va
El congelamiento es el riesgo que casi nadie mira al comparar bonos, y es el único de esta lista que puede llevarse el saldo entero.
Un operador bloqueado no es un operador que cierra su portal a los jugadores. Es un operador cuyas cuentas quedaron congeladas en un procedimiento de la UIF por lavado de dinero. Betano está en esa situación desde noviembre de 2025 y bet365 desde la misma fecha, con un amparo concedido en marzo de 2026 y un sitio que seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. El dinero del jugador no desaparece por arte de magia en esos casos; queda detenido, y una cosa detenida no sirve para apostar ni para retirar.
Juego responsable: límites de depósito, autoexclusión y la puerta que no existe
Aquí viene el dato que más debería pesar en la decisión de dónde apostar, y no es ninguno de los bonos.
En México no existe un registro nacional de autoexclusión. Ninguno. No hay una lista en la que un jugador pueda pedir que lo inscriban para quedar fuera de todas las casas a la vez, y tampoco hay un límite de depósito o de pérdida establecido por norma, ni una cuenta temporal prevista en la ley. Todo lo que existe es voluntario y vive dentro de cada operador, una casa a la vez.
Eso significa algo muy concreto: cerrar la puerta de una casa no cierra las demás. El apostador que decide parar tiene que hacer la vuelta completa por su cuenta, marca por marca, y confiar en que cada una cumpla lo que promete.
Lo que sí ofrecen las marcas, en sus propias fichas de tienda, son herramientas internas: pausas, límites de depósito y autoexclusión dentro de la plataforma. Codere las menciona junto a sus pautas de juego responsable y opciones de cierre. Playdoit enlaza los términos y las pautas de juego responsable. El pie de página de Caliente indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Betcris dice que están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza su sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años.
Y también conviene ser exacto en el otro sentido. El Reglamento, en su artículo 5, prohíbe a los menores de edad permanecer en las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, pero no fija un número. El 18+ que aparece en todas las fichas y pies de página es lo que las marcas declaran, no una cifra establecida en una norma federal.
Las herramientas voluntarias tienen además un límite que no se anuncia: se piden desde la cuenta que se quiere limitar, en un momento en que el jugador está en control. Cuando la persona que necesita el límite ya no lo está, la herramienta sigue estando detrás de una contraseña que ella misma custodia. Es un problema de diseño, no de mala fe, y explica por qué conviene fijar los límites el día del registro y no el día del problema.
Sobre publicidad, la mejor descripción del estado actual es “en movimiento”. No se encontró un artículo federal de publicidad en el Reglamento leído. Los reportes de límites de horario en radio y televisión describen iniciativas, no ley. Los proyectos para limitar influyentes y deportistas, para prohibir anuncios en transmisiones deportivas y para prohibir los bonos de bienvenida tampoco son ley. La publicidad que sí existe muestra la clave del permiso oficial y las advertencias de juego responsable, según un reporte secundario. Lo que se lee en un anuncio hoy no es la norma de mañana.
Donde el apostador sí puede encontrar ayuda concreta en México es en los canales de salud y de atención a las adicciones, y en las propias herramientas de cada casa como primer paso. Un registro nacional no está en ninguna de esas listas.
Bonos y apuestas gratis: qué exige cada uno antes de pagar
La parte que todo el mundo lee primero y que casi nadie termina de leer. Vamos a desarmarla, porque el gancho siempre es la primera cifra.
En el encabezado de caliente.mx se anuncian $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, y la página no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. El bono sin depósito de $1,000 MXN exige un rollover de 10 veces según reseñas de casas de apuestas; el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito varían de una reseña a otra. Diez veces mil pesos son diez mil pesos de apuesta antes de que el bono se convierta en dinero retirable. La cifra que se lee en el encabezado es un depósito de entrada, no un premio.
Playdoit anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida y describe ese mismo monto con primer depósito en un apartado y sin depósito en otro, de modo que las condiciones no son claras. La casa se contradice sobre el requisito de su propia oferta.
Codere ofrece un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN según la ficha de su aplicación, con depósitos por tarjeta, SPEI y OXXO, y la app incluye apuestas gratis entre sus funciones. Strendus aparece con varios permisos y ningún número de bono en la vitrina; el apostador que quiera compararlo va a tener que hacer la pregunta por su cuenta.
Con eso en la mesa, el margen que la casa se queda deja de ser un tema abstracto y se vuelve la variable que decide si un bono vale algo. Para un jugador que limpia un bono en mercados parejos, el costo esperado es el monto que apuesta multiplicado por ese margen. Con un margen del orden de 5 a 6 % en los mercados principales y de 7 a 8 % en los mercados secundarios, un bono de 1,000 pesos a rollover de 10 veces cuesta entre 500 y 600 pesos si el jugador limpia en el partido estelar, y entre 700 y 800 si lo limpia en mercados profundos. Esos son promedios sobre muchos boletos, no un resultado por boleto: un jugador concreto puede terminar por encima o por debajo, y el bono tampoco gana nada por ser grande.
Esa comparación entre el mercado estelar y el mercado profundo es la que conviene llevarse de aquí. El mismo bono, con el mismo rollover, cuesta más o menos según dónde se limpie. La casa no cambia el requisito; el jugador elige el precio.
Y hay algo más que conviene mirar en un bono y que casi nunca aparece en la vitrina: el tope de ganancia. Un bono puede pagar mucho en teoría y tener un techo escrito en el reglamento que lo convierte en una cifra modesta en la práctica. Eso no se ve en el encabezado. Se ve en los términos, que están enlazados a dos clics de distancia y que el jugador tiene todo el derecho de leer antes de aceptar.
Sobre los impuestos y los bonos hay una interacción que conviene tener presente. Tras el aumento del IEPS, los operadores rediseñaron los bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto. Traducido: una parte del costo de la reforma fiscal llegó a la oferta de entrada, y llegó antes de que el jugador hiciera su primer depósito.
Una nota honesta antes de cerrar esta parte, y no es menor. No se encontró en las normas federales leídas un artículo que regule los bonos. Lo que sí conviene llevar al leer una oferta es otra cosa: los bonos de bienvenida se anuncian en cifras grandes y limpian en cifras chicas, y el rollover es la conversión entre las dos.
Preguntas frecuentes
¿Cómo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
Se busca el nombre del permisionario en el pie de página del sitio y se comprueba que sea el mismo que aparece en la pantalla de registro. La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo abrir, y las compilaciones del sector se contradicen, así que la fuente que importa es el propio pie de página de la marca, con la fecha en que se revisó.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?
El momio es el multiplicador. Mil pesos a momio 1,90 devuelven 1.900 pesos si la apuesta acierta, con 900 pesos de ganancia neta. En un parlay, los momios de las selecciones se multiplican entre sí y forman un solo precio. El momio ya trae el margen de la casa dentro.
¿Cómo se nota el margen de la casa de apuestas en los momios?
Se suman las probabilidades implícitas de todos los resultados del mercado —uno dividido entre cada momio— y si la suma pasa de uno, el excedente es el margen. En un mercado de dos resultados a 1,90 y 1,90 la suma da 1,05, así que la casa se queda alrededor de 5 % de lo apostado en ese mercado. A 1,95 baja; a 1,85 sube.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Se fijan desde la propia cuenta, en el apartado de juego responsable de cada operador, casa por casa. En México no existe un registro nacional de autoexclusión ni un límite establecido por norma, y lo que ofrecen las marcas son herramientas voluntarias dentro de su plataforma. Conviene fijarlos el día del registro, no después.
¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?
Sí. Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingresos según los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. Quien paga retiene 1 % cuando el impuesto estatal no supera 6 %, y 21 % cuando lo supera. El operador emite un CFDI de retenciones. El tratamiento de premios de sitios sin permiso no está establecido, así que conviene consultar a un contador antes.
¿Qué riesgos tienen las casas de apuestas sin permiso en México?
La falta de una sede legal en el país, de controles de identificación y de una vía clara de reclamación. Un operador puede quedar bloqueado y sus cuentas congeladas, como ocurrió con dos marcas del mercado en noviembre de 2025. Y los premios de sitios sin permiso tienen un tratamiento fiscal sin establecer. Con permiso o sin él, el registro nacional de autoexclusión no existe.
Lo que de verdad se paga en una cuenta de apuestas
Un bono de bienvenida de 7,000 pesos se lee en la pantalla durante tres segundos. Un margen del 4 % del dinero apostado no se lee nunca, y se paga todos los fines de semana durante años.
Ese es el balance de la categoría, y no hay vuelta que darle. El descuento de entrada es la parte visible del negocio; el precio por apuesta es la parte invisible, y la invisible es la que se queda. Por eso el apostador que abre un mercado de dos lados y suma las probabilidades ya sabe más que el 90 % de los clientes de la casa.
Antes de elegir, tres comprobaciones que cuestan minutos y valen dinero. Que el nombre del permisionario coincida entre el pie de página del sitio y la empresa que publica la aplicación en la tienda. Que el rollover del bono esté escrito con claridad, con su monto y su plazo, en un solo lugar. Y que el sitio esté activo hoy, no la semana pasada, porque el mercado mexicano demostró en el último año que eso puede cambiar sin aviso.
Las casas mejor documentadas de este grupo —las que muestran el nombre de su permisionario con seguridad y describen sus propias herramientas de juego responsable sin adornos— no son las que ofrecen las cifras más grandes de bienvenida. Casi nunca lo son. La vitrina más llamativa suele coincidir con la ficha documental más floja, y eso no es casualidad: el esfuerzo se pone donde se lee.
Al jugador que compara ofertas le conviene mirar primero el rango de momios del partido que sigue cada semana. Si el rango está bien, el bono es un detalle. Si el rango está mal, ninguna bienvenida lo arregla.
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