Apuestas deportivas con criptomonedas en 2026: el permiso que no está, el costo que sí
Datos actualizados a noviembre 5, 2026, con los permisos cotejados contra lo que declaran el Diario Oficial de la Federación y las fichas oficiales de cada plataforma.
Criptomonedas y apuestas deportivas: lo que el mercado mexicano sí ofrece hoy
Quien escribe “apuestas deportivas con criptomonedas” en un buscador ya sabe lo que quiere: mandar bitcoin o USDT desde su monedero, apostar el clásico del domingo y cobrar sin que nadie le pida una selfie con el pasaporte. Es una expectativa razonable si uno viene del mundo de las fintech. Y es, en México, una expectativa sin puerta de entrada.
La razón es sencilla y tiene fecha. El Estado mexicano no otorga permisos de apuestas en línea como categoría propia. No existe una figura administrativa que se llame “licencia digital”. Lo que existe es el permiso que la Secretaría de Gobernación concede a un permisionario con instalaciones físicas —un hipódromo, un galgódromo, un frontón, un centro de apuestas— y que ese permisionario puede extender a la operación remota. El sitio que un aficionado abre en el teléfono es, jurídicamente, el brazo en línea de una casa que primero tuvo que ser de ladrillo.

Ese detalle decide todo lo demás. Si el permiso nació en una sala física, la relación con el cliente también: identificación, cuenta bancaria a nombre del titular, comprobantes y, cuando toca premio grande, un CFDI de retenciones que el SAT puede cruzar. Un operador que construyó su negocio alrededor de esas obligaciones rara vez añade un método de pago que las desordena. Bitcoin no tiene titular, no tiene banco detrás y no firma un comprobante.
Así que aquí va la primera conclusión, y es incómoda: ninguna de las casas que operan con permiso de la SEGOB declara aceptar criptomonedas. No es que lo prohíban en voz alta. Es que sus propios listados de métodos de pago —los que aparecen en las fichas de tienda de aplicaciones y en los pies de página— nombran los métodos habituales —tarjetas, transferencias SPEI, efectivo o monederos— y ahí termina la lista. Las criptomonedas no aparecen.
Eso no significa que no se pueda apostar con cripto en México. Significa que quien lo hace entra por una puerta distinta, y esa puerta tiene otra dirección.
De “apostar con criptomonedas” a un mercado que no las recibe: el malentendido del método de pago
La confusión viene del idioma, no de la aritmética. “Apuestas con criptomonedas” suena a una categoría de producto, como “apuestas en vivo” o “apuestas de hándicap”, y no lo es. Es una categoría de pago. Y en un mercado donde el regulador autoriza la actividad a través de un permisionario con domicilio fiscal en el país, el método de pago no es un accesorio del producto: es la parte del producto que el supervisor sí mira.
Vale la pena compararlo con lo que sí ocurre cuando un método se integra. SPEI funciona porque deja rastro bancario, nombre y monto. OXXO funciona porque genera una referencia que amarra el efectivo a un usuario identificado. Los monederos electrónicos funcionan porque suelen pertenecer al mismo conglomerado o a un emisor vigilado. Cada uno resuelve el problema de saber quién puso el dinero. Cripto no resuelve ese problema; lo disuelve. Un operador que lleva años reportando operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera no va a construir el puente por gusto.
Hay un segundo malentendido, más caro. Mucha gente asume que la criptomoneda es el método “barato”, el que esquiva comisiones. En la práctica, para un usuario mexicano que cobra en pesos y gasta en pesos, cada ciclo implica un mercado de compra, un retiro hacia el monedero y una venta de vuelta. Cada tramo tiene su precio, y ninguna de esas comisiones aparece en el momio que uno ve en pantalla. El ahorro que promete la publicidad del cripto se paga, casi siempre, en el tramo del cambio.
Qué mira quien compara “apostar criptomonedas” con las casas de permiso mexicano
Un aficionado que llega buscando cripto termina, sin darse cuenta, comparando casas por cosas distintas. Vale la pena ponerlas en claro antes de seguir, porque son las que se usan en las fichas de más abajo.
Lo primero es si la marca declara un permiso. No hay padrón oficial que pueda abrirse sin fricción: la Dirección General de Juegos y Sorteos publica su listado de sitios autorizados, pero los recuentos de sitios de apuestas que circulan se contradicen entre sí, con cifras que van de 136 a entre 30 y 35 dominios digitales. Ante ese desorden, cada número de permiso se lee aquí tal como lo declara su fuente y no como un dato confirmado oficialmente.
Lo segundo es quién es el titular. Un mismo permisionario puede operar varias marcas: eso es práctica conocida y no una irregularidad. Cuando dos compilaciones distintas dan números diferentes para la misma marca, aquí no se imprime ningún número, porque un dato contradicho no es un dato.
Lo tercero es qué herramientas de control tiene el usuario, y esto se cuenta más adelante en su propia sección. Y lo cuarto, siempre, es el precio: el momio, el rollover del bono, el mínimo que hay que jugar para que un premio cuente.
La promesa del anonimato total no está en esa lista, y no por descuido. Está donde tiene que estar: en el bloque que discute el pseudonimato y el monedero, más abajo.
Las casas de apuestas con permiso de la SEGOB que revisamos aquí
Nueve plataformas están en la comparación, y ninguna de ellas ocupa la lista completa del mercado. La Secretaría de Gobernación no publica un censo cómodo, así que la selección se armó con las marcas cuyas condiciones pueden leerse en su propio material o en compilaciones que declaran de dónde sacaron el número. Que una marca no aparezca abajo no significa que opere sin permiso. Significa que no está en esta comparación.
Tampoco hay aquí una recomendación de registro. Lo que sigue es una evaluación: qué declara cada una sobre su permiso, qué dice sobre métodos de pago, y qué significa eso para alguien que llega buscando cripto.
La panorámica de las nueve marcas y su permiso declarado
La tabla siguiente recoge dos cosas muy distintas y conviene no confundirlas. La primera columna repite lo que cada fuente declara sobre el permiso: número, titular cuando existe, y de dónde salió. La segunda responde a una pregunta más corta: qué dice el propio material de la marca sobre los métodos de pago que ofrece.
| Casa de apuestas | Permiso de la SEGOB, según la fuente que lo declara | Métodos de pago que declara su propio listado |
|---|---|---|
| Betway | Permiso 4184; titular: Espectáculos Deportivos Frontón México; según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente | Tarjetas, transferencias SPEI, efectivo en tiendas y monederos electrónicos; criptomonedas no aparecen |
| Betcris | Número no impreso: el de su pie de página y el de la compilación no coinciden; titular: Producciones Móviles | Tarjetas, transferencias SPEI, efectivo en tiendas y monederos electrónicos; criptomonedas no aparecen |
| Caliente | Permiso DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página de su propio sitio; operadora: Tecnología en Entretenimiento Caliplay | Tarjetas, transferencias SPEI, efectivo en tiendas y monederos electrónicos; criptomonedas no aparecen |
| 1xBet | Permiso DGJS/0002/2020; titular: Entretenimientos Naturales; según Apuestas-legales.com.mx, ni el dominio ni la lista oficial pudieron confirmarse | Tarjetas, transferencias SPEI, efectivo en tiendas y monederos electrónicos; criptomonedas no aparecen |
| Codere | Permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019; titular: Libros Foráneos S.A. de C.V.; según Apuestas-legales.com.mx, no confirmado oficialmente | Tarjetas, transferencias SPEI, efectivo en tiendas y monederos electrónicos; criptomonedas no aparecen |
| Playdoit | Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005; titular: Eventos Festivos de México; según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente | Tarjetas, transferencias SPEI, efectivo en tiendas y monederos electrónicos; criptomonedas no aparecen |
| Novibet | Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020; titular: Comercial de Juegos de la Frontera; según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente | Tarjetas, transferencias SPEI, efectivo en tiendas y monederos electrónicos; criptomonedas no aparecen |
| Strendus | Permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021; titular: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, las compilaciones difieren | Tarjetas, transferencias SPEI, efectivo en tiendas y monederos electrónicos; criptomonedas no aparecen |
| Pickwin | Número no impreso: las compilaciones se contradicen y una repite el número que aparece en el pie de Betcris; titular: Producciones Móviles con Unocapali La Paz Operadora | Tarjetas, transferencias SPEI, efectivo en tiendas y monederos electrónicos; criptomonedas no aparecen |
Que la segunda columna sea idéntica en las nueve filas no es un error de copiado, y es exactamente el punto. Los métodos que las casas mexicanas declaran son un conjunto pequeño y estable, y ninguna de las nueve lo ha ampliado hacia cripto. Si esa segunda columna fuera la razón por la que alguien eligiera, no tendría nada que elegir.
La primera columna sí varía, y su variación tiene un costo concreto. Dos marcas muestran números que otras fuentes contradicen; una muestra el suyo en su propio pie de página; varias dependen de una compilación de terceros. Un usuario que quiera certeza plena tiene un solo camino honesto: consultar el listado que publica la Dirección General de Juegos y Sorteos y cotejar ahí el número, el titular y la vigencia. Es un trámite aburrido y es el único que convierte una declaración en un hecho verificado.
Betway: permiso 4184 y una oferta que no menciona cripto
Betway entra a la comparación por la vía del permiso 4184, atribuido a Espectáculos Deportivos Frontón México, con un origen que la propia fuente no confirma oficialmente. Es el tipo de ficha que obliga a leer con calma: hay un número, hay un titular, y falta la confirmación.
Sobre pagos, su material declara lo de siempre en este mercado: métodos tradicionales como tarjetas, SPEI o monederos. Ninguna mención a cripto, ni para ofrecerla ni para excluirla.
El detalle que a mí me parece decisivo no está en la lista de métodos sino en el titular. Cuando el permiso vive a nombre de una empresa cuyo negocio visible es el frontón, la marca en línea funciona como extensión comercial de una operación física. Eso no la hace peor ni mejor. La hace distinta de un operador cuyo único domicilio es una isla fiscal, y explica por qué su catálogo de pagos se parece tanto al sistema bancario mexicano.
Veredicto: Betway sirve a quien quiere una marca grande con domicilio verificable en México y no le importa pagar con tarjeta o SPEI. Quien llegue buscando monedero cripto se va con las manos vacías, y el número que trae —un permiso de fuente no confirmada— obliga a comprobarlo antes de depositar.
Betcris: dos números que no coinciden y una auditoría bajo sello europeo
Betcris es el caso más instructivo de toda la tabla, porque su problema no es la falta de datos sino el exceso contradictorio. El pie de página de su propio sitio muestra un número a nombre de Producciones Móviles; la compilación consultada da otro. Dos versiones del mismo documento, ninguna marcada como oficial. Aquí no se imprime ninguno.
Lo que sí está en su material es una capa regulatoria extra: la empresa del sitio figura con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta, con vigencia del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Eso no sustituye al permiso mexicano, y no lo digo como advertencia sino como descripción: una marca puede tener dos pasaportes y seguir necesitando el local para operar aquí. Que los tenga dice algo sobre su estructura de cumplimiento. Que su pie de página contradiga a las compilaciones dice algo sobre la trazabilidad de los números públicos.
Sobre métodos de pago declara el mismo catálogo de tarjetas, SPEI, efectivo y monederos. Cripto, ausente.
Veredicto: la marca es sólida en estructura y opaca en su papelería. El lector que la elija hará bien en preguntar por el número de permiso directamente en su servicio de atención antes de confiar una cantidad seria a la cuenta.
Caliente: el permiso DGG/SP/404/97 y la vitrina de la responsabilidad
Caliente es la marca que más se acerca a la transparencia en este punto concreto: su permiso DGG/SP/404/97 aparece en el pie de página de su propio sitio, presentado como autorización de la Secretaría de Gobernación, y su operadora es Tecnología en Entretenimiento Caliplay. El número está donde un lector puede encontrarlo sin depender de un tercero, y eso ya la separa de la mitad de la tabla.
Su material publica además lo que ninguna otra ficha de esta comparación repite con esas palabras. Los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, hay una invitación a divertirse con responsabilidad y un enlace a una sección de juego responsable. Es el tipo de texto que los despachos copian entre sí, y sería cínico tratarlo como prueba de virtud. Sí es prueba de que alguien en la cadena de mando aceptó ponerlo.
En pagos, la lista de siempre. En cripto, nada.
Veredicto: para quien busque la marca cuya papelería pública es más fácil de auditar por su cuenta, esta es la que menos trabajo da. Y su app —publicada por la propia operadora, en versión 8.12.1 con fecha del 20 de octubre de 2026— es la prueba de que la operación digital va en serio, aunque el método de pago siga siendo el tradicional.
1xBet: permiso declarado, dominio sin confirmar
1xBet llega con un permiso DGJS/0002/2020 atribuido a Entretenimientos Naturales, según una compilación que no pudo confirmar ni el dominio ni la lista oficial. Ese “ni” doble es la ficha completa en una línea.
Hay una segunda cosa que a un lector cuidadoso le salta a la vista: la ficha de la tienda de aplicaciones lista la app bajo una razón social distinta de la del titular citado. No es una acusación de nada. Es la constatación de que hay más de una empresa en la cadena y esa estructura no siempre es transparente en la documentación pública.
Pagos: tarjetas, SPEI, efectivo en tiendas y monederos electrónicos. Cripto, tampoco.
Veredicto: el perfil correcto para esta marca es el de alguien que valora un catálogo deportivo amplio y asume el trabajo extra de verificar por su cuenta quién está detrás. Si la verificación es un requisito no negociable para el lector, esta ficha se queda corta y lo justo es decirlo.
Codere: dos permisos, una app que habla de cerrar la cuenta
Codere declara dos permisos —DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019— a nombre de Libros Foráneos, según una compilación de terceros. Es el caso de una marca grande con papelería en regla, aunque sin confirmación oficial del listado.
Lo más interesante de su ficha de tienda de aplicaciones no es el permiso, es lo que acompaña al aviso. La ficha dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Ese último elemento —una política de cierre de cuenta, enunciada junto a los avisos de juego responsable— es de las cosas que menos se ven en una ficha de tienda y más se ven en un manual de cumplimiento. Alguien pensó que al usuario le convenía saber que puede irse.
En pagos, la lista habitual de tarjetas, SPEI, efectivo y monederos. Cripto no figura.
Veredicto: es la marca de la tabla cuya documentación de usuario suena menos decorativa. Para quien deposita en efectivo por tienda de conveniencia y quiere saber de antemano cómo se cierra una cuenta, esto es lo que hay.
Playdoit: permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005 y el catálogo de pagos de siempre
Playdoit aparece con el permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005 a nombre de Eventos Festivos de México, según una compilación que no logró abrir la lista oficial. La cifra es concreta, la confirmación no.
Su material declara los mismos métodos de pago que el resto: opciones tradicionales como tarjetas, SPEI o monederos. Ninguna mención a criptomonedas. Ninguna sorpresa tampoco.
Hay un ángulo que conviene ver en esta ficha y que se repite en varias de la tabla: cuando el número de permiso proviene de una compilación, el valor real de la marca para el lector depende de que su operación sea lo bastante estable para no cambiar de papeles cada temporada. Los permisos son actos administrativos temporales y no transferibles, así que el número impreso en un compilado de octubre puede describir una relación que ya se movió.
Veredicto: ficha correcta para quien ya conoce la marca y busca una casa con presencia en el mercado mexicano y pagos tradicionales. Nada aquí la distingue por precio, y nada aquí se inventa para hacerlo.
Novibet: permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 y la ventaja del titular identificable
Novibet declara el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera, según una compilación de terceros sin confirmación oficial del listado. Su ventaja frente a otras fichas de esta comparación es modesta y real: hay un titular con nombre y apellidos societarios.
Eso importa más de lo que parece. Cuando el titular está identificado, el lector puede buscar a esa empresa, ver su historial y entender quién responde por la operación. Cuando el titular no aparece, el nombre del sitio es lo único que hay, y un nombre de sitio no es una empresa.
En métodos de pago declara lo de siempre, cripto incluida la ausencia. Sobre momios y márgenes de sus mercados no hay aquí cifras que imprimir, y por eso no se imprimen: un número sin fecha y sin mercado es peor que una descripción honesta.
Veredicto: la elegiría quien quiera saber con quién trata antes de tratar. No hay brillo en su ficha; hay trazabilidad, que en este mercado es un bien escaso.
Strendus: tres permisos y una titular que las fuentes no se ponen de acuerdo en nombrar
Strendus acumula tres números —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— y ahí empieza el problema, porque las compilaciones discrepan incluso sobre quién es el titular: Atracciones y Emociones Vallarta para una, New Ads para otra. Tres permisos y dos versiones de la misma empresa.
Aun así, la ficha tiene lo que muchas otras no: método de pago enunciado con claridad, y el mismo conjunto de tarjetas, SPEI, efectivo y monederos. Cripto, ausente como en las demás.
Vale la pena decir algo sobre el efecto acumulativo. Cuando una marca suma permisos, lo normal es que esté cubriendo distintas modalidades de la misma operación, no que esté acumulando privilegios. El usuario que lee “tres permisos” y entiende “más confiable” está leyendo mal; lo que lee es una estructura administrativa más ancha. La confianza no se cuenta en números de expediente.
Veredicto: sirve a quien quiera una casa con oferta amplia y no tenga urgencia en resolver la duda del titular. Si esa duda le quita el sueño, la comprobación está a un trámite de distancia.
Pickwin: el número que repite un pie de página ajeno
Pickwin es el ejemplo perfecto de lo que pasa cuando el dato público se copia en cadena. Una compilación le atribuye el permiso DGJS/DCRCA/1584/2019 y otra le pone el DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, que es precisamente el número que aparece en el pie de página de Betcris. El titular citado es Producciones Móviles, junto con Unocapali La Paz Operadora.
Dos fuentes, dos números, uno de ellos calcado de otra marca. Aquí no se imprime ninguno, porque imprimir el que suena más bonito sería inventar certeza donde no la hay.
En pagos, tarjetas, SPEI, efectivo y monederos electrónicos. Cripto, tampoco.
Veredicto: la marca queda en la comparación como recordatorio de una regla incómoda: en un mercado sin padrón abierto y cómodo, el número de permiso que circula en internet puede pertenecer a otra empresa. Quien deposite aquí debería pedir el documento, no la referencia.
Qué dice la normativa mexicana sobre apostar y sobre pagar
Aquí conviene bajar el tono, porque esta parte no admite ironía. Lo que sigue es el marco tal como está escrito, y en él se decide si el lector tiene un lugar mexicano al que reclamar o no lo tiene.

La Ley Federal de Juegos y Sorteos de 1947 y el Reglamento que la interpreta
La norma base es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947. Su lógica es de prohibición con excepción: prohíbe en todo el territorio nacional los juegos de azar y las apuestas, y permite solamente los que autoriza expresamente. Bajo esa ley existen dos polos: lo permitido con permiso y lo demás.
El Reglamento de esa ley (artículo 2) dice lo que ya se intuía: la actividad de apuestas no prevista expresamente está prohibida. En la reforma publicada el 16 de noviembre de 2023 conviene retener dos piezas: el artículo 1 pone bajo jurisdicción federal la autorización, el control y la inspección de los juegos con apuestas y los sorteos, con excepción de los de la Lotería Nacional; y el artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario. “Temporal” y “permisionario” no son adornos del texto. Son las dos palabras que limitan todo: nada es para siempre, y nada es en propiedad.
La Secretaría de Gobernación es la autoridad. Su Dirección General de Juegos y Sorteos es la que autoriza, controla, vigila, expide, modifica y termina permisos, y la que sustenta los procedimientos de sanción. Los tipos de permiso relevantes para las apuestas son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos (artículo 28). Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas. Los permisos no son transferibles (artículo 31), y quienes operan apuestas remotas deben rendir cuentas trimestrales y anuales auditadas, mantener seguros, reportar operaciones sospechosas de lavado y constituir fianza (artículo 29).
Ese artículo 29 es la parte del marco que más le importa a un lector con dinero dentro. Cuentas auditadas, fianza, reportes de operaciones sospechosas: son obligaciones del operador que existen porque alguien lo supervisa. Un sitio sin permiso no tiene nada de eso.
En materia de lo que se puede apostar, el Reglamento leído no dedica artículos propios a las apuestas en vivo, a los deportes virtuales, a los esports ni a tipos de apuesta concretos. Existe lo que se permite por vía del permiso y lo que no está previsto, que queda prohibido por el artículo 2. Las apuestas mutuas y las carreras están reguladas en hipódromos, galgódromos y frontones con la figura del cruce de apuestas, en la que los menores de edad no pueden participar nunca (artículo 5). Sobre casas de intercambio de apuestas, no se encontró disposición, y por eso esta página no afirma que exista una en México. La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento por su artículo 1.
El padrón de permisos que no se puede abrir de una sentada
Un lector podría pensar que basta consultar la lista oficial. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica un listado de sitios autorizados, y el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 que ese registro sea público y abierto. Ese pedido dice bastante: si hubo que pedirlo, es que la consulta no resultaba cómoda.
Los recuentos que circulan tampoco ayudan. Un informe habla de 136 sitios de apuestas; otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Con dos cifras que se separan por un factor de cuatro, esta página no imprime ninguna y no atribuye una cifra global al mercado mexicano. Lo que sí hace es tratar cada número de permiso con su etiqueta: tal como lo declara esta fuente, sin confirmación oficial.
Hay una consecuencia práctica que me parece más útil que la cifra ausente. Si un usuario quiere saber si una marca tiene permiso, el camino es el listado de la Dirección General de Juegos y Sorteos y, después, el propio pie de página de la marca, que debe mostrar la clave del permiso y el nombre del permisionario. Cuando dos de esos elementos no coinciden, la duda no está resuelta: está señalada.
Las marcas bloqueadas y por qué el estado se escribe con fecha
En noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera congeló cuentas de trece casinos y deshabilitó las operaciones de bet365 y de Betano (marca de Ganador Azteca, del grupo Salinas). En diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo permitió a esas aplicaciones publicar contenido informativo lícito, sin relación con apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casinos en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra esas dos marcas, según una fuente única. En 2026 se cerraron además alrededor de veinte casinos físicos.
Esa secuencia explica por qué esta página no escribe “abierto” ni “cerrado” como estado de hoy. Dos marcas grandes alternan acciones y amparos con meses de por medio, y cada movimiento cambia el estado de la cuenta de los usuarios que tengan saldo dentro. El congelamiento de cuentas es, para el apostador, el riesgo más caro de todos: no se pierde en un partido, se pierde por una resolución.
Sobre lo que le pasa a un jugador que apuesta en un sitio sin permiso no hay una consecuencia establecida. No se encontró una multa ni un delito para quien apuesta, y esta página no afirma ni una sanción ni una exención. Lo que sí puede decirse es dónde está el dinero: en un operador con permiso hay un domicilio en México y una fianza; en uno sin permiso, no.
La reforma que aún no lo es
La Secretaría de Gobernación terminó un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 —el hecho se reportó el 13 de octubre de 2026— y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado. No es ley. Cualquier párrafo que lo trate como norma vigente está describiendo una carpeta.
Hay además una iniciativa para derogar la ley y crear un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y mecanismos de autoexclusión. Es una propuesta, no una obligación. Los reportes de horarios máximos para publicidad —después de las 22:30, o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no derecho vigente, igual que los proyectos para limitar a influencers y deportistas, prohibir publicidad en transmisiones deportivas o prohibir bonos de bienvenida. En el Reglamento no se encontró un artículo federal de publicidad. Sobre bonos no hay regla estatutaria, y lo que sí ocurrió es más interesante para esta página: después de la subida del IEPS, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto.
Juego responsable: los controles que la casa ofrece y los que no existen
Llegamos a la parte que un lector con prisa salta, y que es la que decide cuánto puede costarle una racha mala. Aquí no hay glamur. Hay dos listas: lo que la ley mexicana no tiene y lo que cada marca ofrece por decisión propia.
La autoexclusión que no tiene registro y la verificación que sí existe
México no tiene un registro nacional de autoexclusión. Eso significa que la exclusión voluntaria se pacta con cada casa por separado y vale dentro de esa casa. Un usuario que se autoexcluye en una marca puede registrarse al día siguiente en otra sin que nadie se lo impida, porque no hay una lista nacional donde su nombre esté escrito para que todas la lean.
Tampoco se encontró un límite legal de depósito o de pérdida, ni la figura de una cuenta temporal. El Reglamento (artículo 5) prohíbe que los menores de edad accedan a las áreas de apuestas de los establecimientos y participen en el cruce de apuestas, pero no fija una edad numérica; las marcas declaran 18 años o más en sus propios listados y pies de página, y una edad legal numérica para el juego no está establecida.
Lo que sí existe, y con fundamento, es la verificación. Los operadores identifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria, porque el juego es una actividad vulnerable bajo la ley de prevención de lavado de dinero. Los documentos exigibles no están establecidos en un estatuto que se haya podido leer. La pregunta obvia —por qué me piden una identificación si solo quiero depositar— tiene entonces una respuesta doble: porque el operador está obligado a saber quién es y porque el retiro va a una cuenta a nombre del titular.
Ahí, y no en otro lugar, aparece el punto donde el tema de esta página se cruza con el dinero. Un método de pago sin titular no puede alimentar una cuenta que exige titular. La incompatibilidad no es una política de la casa; es la forma del sistema.
Los límites de depósito, las pausas y la salida que cada marca lista
Los controles concretos que un usuario encuentra en un menú —pausas, límites de depósito, autoexclusión interna— son los que cada marca lista en sus propias fichas de tienda de aplicaciones. Es ahí donde conviene buscarlos, y no en un folleto regulatorio, porque no existe tal folleto. La ficha de Codere, por ejemplo, declara el permiso de la SEGOB, restringe el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable junto con políticas de cierre de cuenta. El pie de página de Caliente dice que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, invita a divertirse con responsabilidad y enlaza su sección de juego responsable.
Son dos ejemplos y no dos garantías. Ninguna de las dos cosas convierte a una marca en más segura que otra; indica que alguien decidió publicar la advertencia donde el usuario la ve antes de descargar la aplicación. Quien quiera ir más lejos puede pedir a la casa su política escrita de límites y de cierre, y guardar la respuesta por escrito. Suena burocrático. Es lo único que sirve cuando hay un saldo detenido.
La razón por la que insisto en esto es de costo, que es el hilo de esta página. Un límite de depósito que uno mismo se fija no cuesta nada. Un saldo congelado por una resolución judicial cuesta todo, y no hay herramienta de juego responsable que lo evite. Son dos riesgos distintos y solo uno se administra desde el menú.
Blockchain, pseudonimato y monedero: lo que la tecnología sí cambia
Aquí es donde el tema del cripto se vuelve interesante por sí mismo, sin necesidad de fingir que existe una oferta que no existe.
Bitcoin, prueba de trabajo y el anonimato que no es tal
El bloque génesis de Bitcoin se minó el 3 de enero de 2009 por su creador seudónimo, Satoshi Nakamoto. Esa palabra —seudónimo— es la clave del asunto y se suele leer mal. El creador o los creadores operan bajo ese nombre falso y su identidad real sigue sin conocerse. Una red que empieza así no promete anonimato a nadie: promete que la identidad no hace falta para mover saldo.
El protocolo limita la emisión total a 21 millones de monedas, y la última fracción se minaría alrededor del año 2140. Es un dato que se cita como curiosidad económica, y en un artículo sobre apuestas sirve para algo más concreto: explica por qué la criptomoneda se percibe como reserva de valor y por qué tanta gente la quiere como medio de pago sin pensar en la comisión del trayecto.
La seguridad del registro funciona por prueba de trabajo: los mineros compiten por encontrar un hash de bloque inferior a un objetivo de dificultad fijado por la red. El libro es público y verificable. Lo que no es público es el nombre detrás de cada dirección.
Por qué el pseudonimato choca con una casa que verifica identidad
Ahí está todo el conflicto, y es más interesante que cualquier comparación de comisiones. La cadena de bloques guarda un historial permanente y consultable de cada movimiento, pero bajo direcciones, no bajo nombres. El sistema financiero regulado, en cambio, guarda un nombre por cada movimiento, y no le interesa el historial permanente. Son dos formas de memoria distintas, y ninguna de las dos satisface al otro.
Para un operador con permiso, alimentar cuentas desde direcciones equivale a aceptar fondos cuyo origen no puede explicar ante el supervisor. Un reporte de operaciones sospechosas se escribe sobre un titular, no sobre una dirección. Por eso el cripto no aparece en los catálogos de pago de las nueve marcas de arriba, y por eso, cuando aparece en el mercado mexicano, aparece del otro lado de la frontera administrativa, en sitios sin permiso local que operan con sus propias reglas de casa.
Qué se puede verificar de verdad y qué no
La cadena de bloques es verificable por cualquiera. La contraparte no lo es. Quien manda fondos desde un monedero hacia una cuenta de apuestas puede ver el movimiento en el explorador de bloques y no tiene ninguna forma de comprobar que el receptor sea quien dice ser, ni a qué jurisdicción responde, ni qué respaldo tiene detrás.
Ese es, en términos de costo, el punto exacto donde el tema de esta página deja de ser una preferencia de pago y se convierte en una decisión de riesgo. La transparencia del registro no dice nada sobre la solvencia del operador, y la solvencia es lo que importa cuando se intenta cobrar un premio.
Un bono de bienvenida no es un regalo: cómo se calcula lo que cuesta
Llegamos al bloque que da sentido al resto. La conversación sobre cripto y anonimato se detiene siempre en el mismo lugar: en el precio. Y el precio de una casa de apuestas no está en el momio de portada, está en las condiciones que acompañan al bono y en el margen que vive dentro de cada momio.
Requisitos de apuesta, momio mínimo y plazo: los tres números que deciden
Un bono de bienvenida típico funciona así: la casa abona un importe, y para retirar lo ganado con él hay que apostar varias veces una base, a momios que superen un mínimo, dentro de un plazo. Los tres números —factor de rollover, momio mínimo y plazo— son los que convierten un anuncio en un contrato.
El factor de rollover es el multiplicador que se aplica a una base. Esa base puede ser el propio bono o el bono más el depósito, y la diferencia no es semántica: con la misma cifra anunciada, una base que incluye el depósito exige bastante más apuesta que una que solo cuenta el bono. Si la base es de 1.000 pesos y el factor es de 10, el requisito de apuesta asciende a 10.000 pesos. Repartidos en boletos de 100 pesos, eso son 100 apuestas. El cálculo es aritmética simple y el resultado suele ser la primera sorpresa del lector.
El momio mínimo es el segundo filtro, y es donde muere mucha estrategia de bono. La regla habitual dice que solo cuentan las apuestas hechas a momios iguales o superiores a un umbral. Un boleto a 1,20 sobre un favorito claro no avanza el rollover. El jugador que para llegar rápido al requisito apuesta a pelo sobre favoritos descubre que sus boletos no cuentan, y que el reloj sigue corriendo.
El plazo es el tercer filtro, y el más silencioso. Un requisito de apuesta que se cumple en dos meses no se cumple en quince días, y el operador no necesita negarse a pagar: solo espera a que el plazo pase.
Margen y momio: lo que la casa se queda en cada apuesta
Conviene decirlo sin rodeos, porque es la parte que ningún anuncio pone en portada. En un mercado de un mismo evento, los momios de todos los resultados posibles suman algo más que el 100 % de probabilidad implícita. Ese excedente es el margen de la casa. El porcentaje que el mercado devuelve a los apostadores se calcula como uno dividido por la suma de los inversos de todos los momios del mercado, y el margen es el 100 % menos esa cifra.
La fórmula se ve árida escrita así. Vista desde el boleto, dice algo simple: si el mercado devuelve el 94 %, la casa se queda con 6 de cada 100 pesos apostados a ese mercado, se gane o se pierda. Nadie cobra una comisión aparte. El cobro está dentro del número que el usuario celebró.
El efecto se multiplica en las combinadas. Una apuesta combinada multiplica los momios de sus tramos, y el margen de cada tramo ya está cobrado dentro de su precio. Con cuatro tramos, la casa cobró cuatro veces y el aficionado solo ve una cuota brillante al final del boleto.
Dos advertencias sobre esta sección, y no son advertencias de letra chica. Un margen concreto pertenece a un mercado concreto de un evento concreto en una casa concreta, medido en una fecha concreta. Ese número no se hereda a otro mercado ni a otra casa, y por eso no aparece aquí una cifra inventada. Y lo segundo: un margen bajo no vuelve rentable a un apostador. Significa que paga menos peaje por jugar sus convicciones. La ventaja sigue siendo suya o no es de nadie.
Cuánto cuesta de verdad un bono que parece pequeño
La pregunta que un lector debería hacerse ante cualquier oferta no es cuánto abona la casa, sino cuánta apuesta exige. Si una casa obliga a cumplir 10.000 pesos de rollover en mercados con un margen del 6 %, el costo esperado de cumplir ese requisito es de 600 pesos en promedio, o sea el 6 % de los 10.000 apostados. Alrededor de esa cifra, el cálculo es la respuesta honesta: lo que hay que apostar multiplicado por lo que el mercado se queda.
La conclusión que se puede sostener es una sola, y es la que corresponde a esa cuenta: cumplir el requisito cuesta en promedio esa cantidad. No dice nada sobre ganar, y sería deshonesto estirarla. Un bono bien usado sigue siendo utilidad para quien apostaría de todos modos; un bono mal usado es la razón por la que alguien apuesta cantidades que nunca pensó apostar. Vale la pena releerlo: un factor de rollover de 10 sobre una base de 1.000 pesos no pide prudencia, pide 10.000 pesos en boletos.
El apuesta gratis y el momio mínimo: cuando el valor se calcula, no se anuncia
Una apuesta gratis no es dinero. Es un boleto que la casa paga si gana, sin devolver su importe: si el usuario apuesta 100 pesos de apuesta gratis a momio 2,00 y acierta, recibe 200 pesos de ganancia, no 300 como recibiría si hubiera puesto su propio dinero.
Su valor esperado depende de dos cosas: el momio al que se juega y el porcentaje que ese mercado devuelve. La fórmula es la del importe de la apuesta gratis multiplicado por momio menos uno, dividido por el momio, y el resultado multiplicado por la proporción que el mercado paga. Con una apuesta gratis de 100 pesos a momio 2,00 en un mercado que devuelve el 94 %, el valor promedio es de 47 pesos. No es una cifra que aparezca en la publicidad, y explica por qué las casas prefieren anunciar el importe grande.
Ahí está el patrón completo, y es el mismo en todos los idiomas: lo que la casa anuncia es el tamaño del premio posible; lo que el usuario recibe es el valor medio, después del margen y de la condición. Un plan que exige apostar para cobrar algo, a un precio del mercado que no controla, en un plazo que él no fijó. El lector que entiende esas tres piezas deja de mirar el número gordo del anuncio.
Los casinos y marcas sin permiso: la zona donde nadie responde
La honestidad de esta página exige un bloque aparte, porque aquí es donde termina la conversación sobre cripto cuando el lector sigue insistiendo. Es una zona con reglas de casa y sin autoridad detrás.
Los sitios con permiso de la SEGOB se leen en un pie de página con número y titular. Fuera de eso hay un espacio distinto: operadores que aceptan depósitos desde monederos, ofrecen sus propias condiciones y no están sujetos al Reglamento mexicano. Un sitio que acepta criptomonedas de jugadores en México sin permiso de la SEGOB pertenece a ese espacio.
Lo que un usuario deja atrás al entrar ahí es concreto y se puede enumerar. Un recinto con jurisdicción mexicana, un permiso de la SEGOB con número y titular, controles de identificación y reporte a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria, y un CFDI de retenciones cuando el premio es gravable. Nada de eso viaja con la marca offshore.
Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos, y decirlo no es una insinuación: es una constatación de domicilio. Lo que pierde el apostador mexicano en esa zona es la capacidad de exigir, que en este negocio se traduce en el retiro del saldo. Y hay un detalle que sorprende a mucha gente: la ausencia de un registro nacional de autoexclusión también juega en contra aquí. En un operador con permiso, la casa tiene un domicilio al que reclamarle. En uno sin permiso, no.
Lo curioso es que la promesa central de ese mercado —la privacidad— no aguanta un examen serio. Un operador que no puede ser supervisado tampoco puede ser obligado a pagar. El usuario que elige la privacidad absoluta compra, sin saberlo, un contrato que solo el otro lado puede hacer cumplir, y esa parte sí que no aparece en ningún anuncio.
Lo que cuesta apostar con criptomonedas en México: una conclusión sobre precios, no sobre promesas
Recojo el hilo donde empezó. Alguien buscaba una casa que aceptara bitcoin, se encontró con nueve marcas que declaran permiso de la SEGOB y ninguna de las nueve nombra una criptomoneda entre sus métodos de pago, y probablemente se esté preguntando si vale la pena cruzar la frontera administrativa.
La respuesta honesta tiene dos partes y ninguna de las dos es un eslogan. Del lado del permiso, el costo está en las condiciones: un bono que exige multiplicar el rollover por encima de lo que uno apostaría por gusto, un momio mínimo que descarta los boletos cómodos y un margen que vive dentro de cada momio. Del lado offshore, el costo no es una comisión: es no tener a quién reclamar, y la experiencia de 2025 y 2026 con cuentas congeladas por resolución demuestra que el riesgo es real incluso para marcas grandes con papeles.
Hay un tercer costo, más silencioso que los dos anteriores, y merece decirse. El cripto promete eliminar al intermediario en el pago, y en un mercado de apuestas el intermediario es justamente quien responde. Quitarlo abarata el trámite y encarece el reclamo. Ese trueque puede convenirle a quien apuesta cantidades pequeñas y cobra de inmediato. No le conviene a quien deja saldo en una cuenta esperando un retiro tranquilo.
Para quien quiera una guía práctica, la secuencia es esta. Primero, decidir si el pago cripto es indispensable o es preferencia. Si es preferencia, la casa con permiso gana por goleada, porque a cambio de usar SPEI o efectivo en tienda recibe un domicilio mexicano y un permiso con número. Si es indispensable, entonces la decisión ya no es entre casas: es entre asumir el riesgo offshore o esperar a que el mercado cambie. Y eso no se resuelve con una comparación de bonos.
Queda un dato para el lector que quiere seguir el asunto por su cuenta. La Secretaría de Gobernación terminó en octubre de 2026 un anteproyecto que sustituiría la ley de 1947, enviado al Gabinete de Seguridad y aún no presentado; y hay una iniciativa para crear un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con autoexclusión y edad mínima de 21 años. Ninguna de las dos es ley, y las dos podrían cambiar el mapa de permisos si algún día lo fueran. Hasta entonces, el estado se escribe con fecha, porque el de esta semana puede no ser el de la próxima.
Preguntas frecuentes sobre apuestas con criptomonedas
¿Se puede pagar con criptomonedas en una casa de apuestas con permiso en México?
No. Las marcas que declaran permiso de la SEGOB enumeran tarjetas, SPEI, efectivo o monederos electrónicos, y ninguna de sus fichas nombra una criptomoneda. Un operador que identifica a cada usuario y reporta operaciones a la Unidad de Inteligencia Financiera no encaja un método de pago sin titular en ese sistema.
¿Cómo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
El listado de sitios autorizados se publica en la Dirección General de Juegos y Sorteos, y el pie de página de la marca debe mostrar la clave del permiso y el permisionario. Cuando el número circula solo en compilaciones de terceros y ninguna autoridad lo confirma, se toma como declaración de esa fuente, no como hecho verificado.
¿Por qué una casa de apuestas pide identificación y verificación de identidad?
Porque el juego es una actividad vulnerable frente al lavado de dinero y los operadores deben identificar a sus usuarios y reportar operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria. Además, el retiro va a una cuenta a nombre del titular, lo que exige que la cuenta y la persona coincidan.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Se configuran dentro de la cuenta, y cada marca publica esas herramientas en su propia ficha. En México no existe un límite legal de depósito o pérdida, ni una cuenta temporal regulada, así que el límite es un pacto entre el usuario y esa casa concreta. Conviene pedirlo por escrito y conservar la respuesta.
¿Qué riesgos tienen las casas de apuestas sin permiso en México?
El riesgo principal es no tener a quién reclamar: sin permiso mexicano no hay domicilio, ni fianza, ni cuentas auditadas, y los saldos pueden quedar atrapados. En 2025 y 2026 varias marcas grandes alternaron bloqueos, amparos y congelamientos de cuentas, así que la situación cambia por resolución judicial, no por aviso previo.
¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?
Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingreso bajo los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. El pagador retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no pasa del 6 %, y 21 % si lo supera. La Ciudad de México aplica 6 % estatal, alrededor de 7 % en total. Premios superiores a 600.000 pesos al año se reportan en la declaración anual. Para premios cobrados en sitios sin permiso, la recomendación es consultar a un contador.
Lo que no debe perderse de vista antes de depositar
Cierro con lo que un lector se lleva, y con la parte que casi ninguna guía escribe.
La primera cosa que hay que retener es que la pregunta “¿qué casa acepta cripto?” no tiene respuesta en el mercado mexicano con permiso, y que esa ausencia no es un vacío informativo que alguien vaya a llenar con un listado: es la consecuencia de un sistema donde el permiso nació en una sala física y la relación con el cliente exige nombre y banco. Entender eso evita perder tardes buscando una función que no está en la tienda.
La segunda es que el precio real de cualquier oferta se lee en el rollover, el momio mínimo y el plazo, no en el importe del anuncio. Diez mil pesos de requisito sobre boletos de cien pesos son cien apuestas, y un mercado que devuelve el 94 % cobra seis pesos por cada cien en el camino. Ese peaje existe en todas las casas, con todas las monedas.
La tercera es que el anonimato tiene un costo que no aparece en ningún estado de cuenta. La cadena de bloques es pública y verificable, y el operador offshore no lo es. Cuando algo sale mal, la transparencia del registro no sirve de nada; lo único que sirve es tener un domicilio con fianza al que reclamar.
La cuarta, y para mí la más decidora: las nueve marcas de esta comparación no son un censo del mercado ni una recomendación de registro. Son las que pudieron describirse con lo que ellas mismas declaran. Que una no aparezca no la vuelve ilegal, y que aparezca no la vuelve conveniente para cualquiera. La decisión sigue siendo del lector, y lo único que hace esta página es poner los números donde se vean.
Y la quinta, que cierra el hilo del costo: cuando alguien dice que las criptomonedas abaratan las apuestas, está comparando el precio de una transferencia con el precio de no tener a quién reclamar. Son dos cosas distintas y solo una se ve en el momento de depositar.
Pagos, retiros y aplicaciones – beisbolapuestas
Content created by the «beisbolapuestas» team
