Bono sin depósito en las apuestas mexicanas: lo que te dan y lo que te piden

Updated noviembre 2026
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Una caja de regalo con listón dorado junto a un boleto de apuesta sobre un mostrador de madera

Lo que el “bono sin depósito” cuesta en realidad

La primera frase de un bono sin depósito cabe en un banner: mil pesos, gratis, sin poner nada. La segunda frase —la que sí importa— vive en un documento aparte al que casi nadie entra. Ese documento dice cuántas veces hay que mover ese dinero, con qué momio mínimo, antes de cuándo y con qué tope de ganancia. Y cuando se pone una hoja de cálculo frente al banner, la diferencia entre lo que se anuncia y lo que llega a la cuenta es, casi siempre, la historia completa.

Ese es el asunto de este análisis. Un bono sin depósito no es un regalo mal contado: es una promoción con condiciones, y su valor real depende de un puñado de variables que cada operador fija a su gusto. Nadie regala nada en un mercado donde el margen del operador se cobra dentro de cada momio. La única pregunta útil es cuánto cuesta cobrar la promoción.

Caliente anuncia en su página principal $1,000 MXN sin depósito para nuevos usuarios.

En México esa pregunta tiene una segunda capa que en otros mercados no existe: la palabra “permiso”. Las casas que operan aquí lo hacen bajo un permiso de la Secretaría de Gobernación otorgado a un permisionario con instalaciones físicas, no bajo una licencia digital propia. Eso cambia lo que el lector puede exigirle a la marca cuando algo sale mal: hay una autoridad mexicana a la que acudir, un registro de identidad obligatorio y un documento fiscal de retenciones. Ninguna licencia extranjera ofrece eso.

La fecha de corte importa tanto como la cifra: en este mercado los precios y las condiciones envejecen rápido, y una oferta que hoy se anuncia puede tener otro texto el mes próximo. Consulta realizada el noviembre 5, 2026, con las condiciones de cada marca contrastadas contra el registro público de permisos de la Secretaría de Gobernación, la Dirección General de Juegos y Sorteos y las fichas propias de cada operador.

Cómo se armó esta lista: los criterios que sí pesan

Un bono sin depósito se juzga por cómo se cobra, no por cuánto se anuncia. Por eso el orden de esta lista no lo decide el número grande del banner: lo decide la combinación de condiciones que un lector tendría que cumplir antes de ver un peso.

Se revisa primero quién responde por la casa, es decir bajo qué permiso de SEGOB opera y quién es el permisionario que aparece en las compilaciones. Después, qué exige la promoción: requisitos de apuesta, momio mínimo, plazo, tope de ganancia. Luego, si la ficha de la marca siquiera aclara si su bono es sin depósito o con primer depósito —y en más de un caso no lo aclara, que ya es un dato. Y al final, la parte que casi nadie mira hasta que necesita el dinero: cómo se retira, qué métodos acepta y qué tan rápido responde la casa cuando el usuario quiere cerrar la cuenta.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
Según reseñas de casas de apuestas, el bono sin depósito de Caliente exige un rollover de 10 veces.

Una advertencia que vale para toda la tabla: los números de permiso que se citan vienen del pie de página de cada marca o de compilaciones de casas de apuestas, y ninguno está confirmado oficialmente, porque el listado público de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse al momento de la revisión. La ley mexicana lo llama “permiso”, no “licencia”, y el detalle importa: un permiso es un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario, no un derecho perpetuo del operador.

Las nueve casas de apuestas con bono sin depósito en el comparativo

marca permiso de SEGOB, según la fuente citada lo que dice el propio listado de la marca
Caliente DGG/SP/404/97 $1,000 MXN sin depósito; duplica primer depósito hasta $7,000 MXN
Playdoit DGAJS/SCEVF/P-02/2005 $1,000 MXN de bienvenida (descripción contradictoria)
Betcris No impreso (fuentes contradictorias) Sin oferta de bienvenida destacada
Strendus DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021, DGJS/DCRCA/2321/2021 Sin cifra de bono ni rollover declarado
1xBet DGJS/0002/2020 Paquete de bienvenida sin desglose de cifra
Pickwin No impreso (fuentes contradictorias) Sin cifra de bono de bienvenida
Codere DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 Hasta $7,000 MXN con primer depósito
Novibet DGJS/DCRCA/1121/2020 Sin condiciones publicadas
Betway 4184 Club con apuestas gratis semanales

Salta a la vista la asimetría de la columna del permiso. Hay marcas cuyo número aparece en el pie de su propio sitio, como Caliente con DGG/SP/404/97, y marcas cuyo número solo consta en una compilación de terceros, como Playdoit con DGAJS/SCEVF/P-02/2005 o Novibet con DGJS/DCRCA/1121/2020. Betcris y Pickwin son el caso más incómodo: los números se contradicen entre la fuente propia y la compilación, así que aquí no se imprime ninguno. Ninguna de estas cifras es un dato oficial confirmado, y presentarlas como si lo fueran sería vender una certeza que nadie tiene.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
La ficha de la app de Playdoit describe su bono de $1,000 MXN en un lugar con primer depósito y en otro sin depósito, por lo que conviene revisar las condiciones antes de usarlo.

Esa falta de confirmación oficial es un problema de la autoridad, no del lector. Lo que el lector sí puede hacer es entrar al pie de página de la casa que le interesa, buscar la palabra “permiso”, copiar el número y después pedirle al operador —por chat, por correo— el nombre del permisionario que lo sostiene. Una casa ordenada contesta eso en minutos. Una que se hace la desentendida ya dio su respuesta.

La segunda columna es la que decide si conviene abrir la cuenta. Y ahí los datos son menos generosos de lo que un lector querría: la mayoría de las marcas anuncian bonos, pero muy pocas publican el rollover, el momio mínimo y el plazo en el mismo lugar. Lo que sigue desglosa cada caso.

Caliente: el bono de $1,000 MXN sin depósito y un rollover que solo consta fuera de la casa

Caliente anuncia en su página principal $1,000 MXN sin depósito para usuarios nuevos, y en el mismo encabezado ofrece la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN. Que es la primera cosa que un lector debería preguntar antes de ilusionarse con dos bonos cuando quizá solo tenga uno.

Sobre las condiciones del bono sin depósito hay que hablar con precisión, porque aquí es donde las promociones suelen desarmarse. Según reseñas de casas de apuestas —no según Caliente— el bono sin depósito exige un rollover de 10 veces. Otras reseñas añaden al menos 10 apuestas, momios entre +100 y +2000, una apuesta mínima de $50 MXN y 30 días de vigencia. Y no hay acuerdo entre ellas. Esa discrepancia no es un detalle de redacción: significa que un lector que se guíe por una reseña puede llegar a la casa con una idea equivocada de cuánto tiene que apostar y en cuánto tiempo.

Diez veces suena manejable hasta que se pone el número al lado del tamaño del bono. Mil pesos de bono con rollover de 10 veces son diez mil pesos en apuestas antes de poder retirar nada. En un boleto de $50 MXN —el mínimo que las reseñas mencionan— eso son doscientas apuestas. Nadie hace doscientas apuestas por gusto: son una obligación contractual disfrazada de entretenimiento.

El resto del producto sostiene la marca por encima del promedio. La app Caliente Deportes ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y está restringida a mayores de 18 años. El pie de página de caliente.mx recuerda que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad y enlaza una sección de juego responsable. La autoridad citada para su permiso es el propio pie del sitio, con el número DGG/SP/404/97 y Tecnología de Entretenimiento Caliplay como titular del permiso.

Donde Caliente gana es en visibilidad: es la marca que más se reconoce en México y la que un lector encontrará primero en cualquier búsqueda. Donde pierde es en la letra pequeña. La casa que más gasta en su propio encabezado es también la que menos publica sobre las condiciones de su promoción: el rollover hay que buscarlo en reseñas de terceros, no en la página que anuncia los mil pesos. Eso, para una marca de su tamaño, es una decisión, no un descuido.

Playdoit: mil pesos anunciados y dos versiones distintas del mismo bono

La ficha de Playdoit anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida. El problema es dónde lo describe: en un apartado lo presenta como bono con primer depósito y en otro como bono sin depósito. Las condiciones, sencillamente, no son claras.

Esa contradicción no es un tecnicismo. Es la diferencia entre recibir mil pesos al registrarse y recibir mil pesos solo si primero se deposita dinero propio. Un lector que entra buscando “bono sin depósito” y aterriza en la versión con depósito encuentra otra promoción de la que creía estar viendo. Y no es un error de traducción ni una metida de pata de una tienda de aplicaciones: es la ficha oficial con la que la marca se presenta.

Aquí conviene ser exacto con lo que se sabe y lo que no. El permiso de Playdoit consta como DGAJS/SCEVF/P-02/2005 según casasdeapuestaslegales.mx, con Eventos Festivos de México como titular. Ninguna de esas dos piezas está confirmada oficialmente, porque el listado de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse al momento de la revisión. Y sobre el rollover de este bono mil pesos hay que decirlo claro: las condiciones publicadas no lo detallan, así que no se puede calcular cuántas apuestas exige ni en cuánto tiempo.

Lo que un lector puede hacer es simple y no requiere ser contador. Antes de registrarse, pedir al operador por escrito —chat o correo— si el bono de bienvenida se acredita sin depósito previo y cuál es el rollover. Si la respuesta no llega en el mismo formato dos veces, ese es el dato más útil de toda la gestión.

Playdoit conserva el atractivo de las marcas que se presentan bien en tienda de aplicaciones y ofrecen una promoción de entrada con cifra redonda. Pero una casa que describe su promoción estrella de dos maneras distintas en la misma ficha no ha resuelto el trabajo editorial más básico: decir qué está vendiendo. Para el lector que compara, eso significa una cosa concreta: Playdoit exige más verificación previa que otras marcas de la lista antes de dedicarle el tiempo.

Betcris: el permiso que no se puede imprimir y una oferta que no se anuncia

El pie de página de Betcris dice que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza una sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. Es un pie de página correcto, de esos que cumplen con lo que la autoridad espera sin adornos.

El problema de Betcris no está en su comunicación de juego responsable, sino en su identificación. El número de permiso que aparece en el pie de su propio sitio y el que figura en la tabla de su propietario no coinciden: el pie muestra un número a nombre de Producciones Móviles, la compilación muestra otro. Aquí no se imprime ninguno, porque dos fuentes que se contradicen no producen un dato, producen una duda.

Para el lector eso tiene una consecuencia práctica. Betcris es la marca del comparativo donde menos se puede comprobar por vía escrita quién responde legalmente por el sitio, y eso pesa más en una casa que no anuncia una promoción de entrada llamativa en su ficha, porque no hay un incentivo que compense la incertidumbre documental.

Esa ausencia de oferta de bienvenida destacada no es necesariamente una desventaja. Una casa que no empuja un bono de registro suele estar diciéndole al lector que su propuesta no depende de una promoción, y esa es una postura defendible en un mercado donde los bonos se han rediseñado después del aumento del IEPS al 50 % desde el 1 de enero de 2026, precisamente porque sostenerlos se volvió más caro. Pero una postura defendible no es una ventaja competitiva. Betcris queda como la opción del lector que ya conoce la casa y le da más peso a la continuidad que a la promoción de entrada; para alguien que está eligiendo su primera cuenta en México, el expediente incompleto del permiso le resta.

Strendus: tres números de permiso y una oferta que no se puede cuantificar

Strendus es la marca del comparativo con más papeleo visible. Sus permisos constan como DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx, con Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads como titular —las compilaciones no coinciden sobre cuál de los dos—. Ninguna de esas cifras está confirmada oficialmente, por la misma razón que las demás: el listado público de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse.

Tres números en lugar de uno no es necesariamente mejor señal. Un permisionario con varias autorizaciones puede estar cubriendo productos distintos —apuestas remotas, sorteos de números o símbolos— y la ley mexicana exige permisos complementarios para que un titular de hipódromo, galgódromo o frontón pueda operar apuestas remotas. También puede significar que el registro se acumuló con los años. Sin poder abrir la lista oficial, el lector no puede distinguir una cosa de la otra.

Lo que sí se puede decir de Strendus es que su oferta de bienvenida no se puede cuantificar con lo que la marca publica. No hay cifra de bono, no hay rollover declarado, no hay momio mínimo. En un mercado donde el número grande del banner es la herramienta de captación por excelencia, una casa que no lo pone es o muy confiada o muy pequeña, y el lector no tiene cómo saber cuál de las dos.

Strendus queda para quien ya está dentro del ecosistema de apuestas mexicanas y busca una casa con presencia local y varias autorizaciones registradas, y está dispuesto a averiguar las condiciones de la promoción preguntando directamente. Para un lector que llega por primera vez buscando un bono sin depósito, la marca le pide demasiado trabajo sin darle nada a cambio en el escaparate.

1xBet: catálogo enormísimo para un permiso con dos nombres en el expediente

La app de 1xBet ofrece apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad. En variedad de mercados y disciplinas cubiertas, es probablemente la propuesta más amplia del comparativo, y eso vale para el lector que no se limita al futbol de la liga local.

La parte documental es más floja. Su permiso consta como DGJS/0002/2020 según el portal Apuestas Legales, con Entretenimientos Naturales como titular, pero esa misma fuente no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni el listado oficial, y la tienda de aplicaciones registra la app a nombre de 1XCorp N.V., una empresa distinta de la que figura como titular del permiso. Dos nombres, dos jurisdicciones y ninguna confirmación oficial.

Para el lector eso plantea una pregunta que la marca no resuelve en su ficha: si descarga una aplicación registrada por una compañía extranjera, ¿con quién discute cuando quiere cerrar la cuenta o reclamar un retiro? La respuesta no está en la tienda de aplicaciones, y esa es exactamente la clase de pregunta que conviene hacerse antes de depositar y no después.

La oferta de bienvenida, además, se anuncia como parte de un paquete que incluye promociones de temporada y un programa de lealtad, sin que se pueda desglosar cuánto corresponde al bono de registro y cuánto depende de actividad posterior. Sin una cifra separada, no hay forma de compararlo con los mil pesos claros de otras marcas.

1xBet se justifica para el lector que apuesta muchas disciplinas distintas y usa la casa como herramienta de cobertura amplia, no como fuente de bonos. Para quien llega buscando el mejor bono sin depósito, el catálogo es un argumento, pero no responde la pregunta del expediente. En un mercado con permiso mexicano, dos nombres en el papel es una debilidad concreta y no un tecnicismo legal.

Pickwin: sin número de permiso y sin cifra de bienvenida

Pickwin es una de las dos marcas del comparativo donde los números de permiso se contradicen entre las fuentes. Su permiso consta como DGJS/DCRCA/1584/2019 en una compilación y como DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER en otra, con Producciones Móviles S.A. de C.V. —junto con Unocapali La Paz Operadora— como titular. Y hay un detalle que un lector atento debería notar: el número que da una compilación es el mismo que aparece en el pie de página de Betcris, atribuido a Producciones Móviles. Es el patrón típico de un permisionario que opera varias marcas bajo un mismo permiso, algo que la ley mexicana permite.

Entender ese patrón ayuda más que reprocharlo. En México una casa de apuestas online no puede tener una licencia digital independiente: opera colgada del permiso de un permisionario con operaciones físicas, y ese permisionario puede sostener más de una marca. Un lector que exige “una casa, un permiso, un nombre” está pidiendo algo que el marco mexicano no ofrece.

Dicho eso, Pickwin queda débil en dos frentes a la vez: no se puede imprimir su número de permiso porque las fuentes se contradicen, y no publica una cifra de bono de bienvenida. Ninguno de los dos huecos es culpa del lector, y los dos le cuestan lo mismo: tiempo perdido averiguando cosas que la marca podría haber resuelto publicándolas.

Pickwin encaja con el lector que ya opera en el ecosistema de Producciones Móviles y aprovecha el registro que ya tiene abierto. Para alguien que llega de cero buscando un bono sin depósito, es la marca del comparativo donde la palabra “gratis” no aparece acompañada de ninguna cifra, y eso la deja fuera de la conversación antes de empezar.

Codere: treinta deportes, freebets y un bono de hasta $7,000 MXN

Codere trae al comparativo la oferta más concreta sobre actividad continua: más de 30 deportes cubiertos, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis, según la ficha de su aplicación. Su bono de bienvenida se anuncia hasta 7,000 MXN, con depósitos por tarjeta, SPEI y OXXO.

Hay que leer ese “hasta” con la seriedad que merece. Un bono anunciado hasta 7,000 MXN es un techo que solo alcanza el lector que deposita lo suficiente como para activarlo en su totalidad, y la ficha no detalla con qué monto de depósito se llega al tope ni cuál es el rollover aplicable. Es la construcción clásica de la cifra grande: verdadera en su extremo superior, irrelevante para la mayoría de quien la lee.

Lo bueno de Codere está en la infraestructura de pagos. Aceptar SPEI y OXXO junto con tarjeta cubre al lector que no quiere vincular su tarjeta a un sitio de apuestas, y OXXO sigue siendo el método con el que mucha gente en México mueve dinero sin banco. Eso, en un mercado donde el retiro va a una cuenta a nombre del jugador, es una ventaja práctica y no una promesa de marketing.

El permiso de Codere consta como DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 según el portal Apuestas Legales, con Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México) como titular, sin confirmación oficial por la misma razón que las demás marcas. La ficha de su aplicación también declara que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta —un detalle que casi ninguna casa de la lista menciona y que importa para quien alguna vez quiere cerrar su cuenta en serio.

Codere queda como la opción más equilibrada del comparativo para un lector mexicano que quiere una casa grande, con pagos flexibles y actividad promocional constante; y el “hasta” de su bono es el recordatorio de que en este mercado conviene leer siempre el extremo inferior del rango y no el superior.

Novibet: permiso claro en el papel, silencio total sobre el bono sin depósito

Novibet es una de las marcas mejor documentadas del comparativo en la parte del permiso: DGJS/DCRCA/1121/2020 según casasdeapuestaslegales.mx, con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular. Un número, un titular, una fuente, sin contradicciones entre compilaciones, aunque sin confirmación oficial por la misma razón que el resto.

Sobre bonos, la marca guarda silencio total en su ficha. No hay cifra de bienvenida, no hay rollover publicado, no hay tope de ganancia declarado. En un mercado que se vende por el bono, una casa que no lo anuncia está apostando a que su nombre y su producto hacen el trabajo de captación; es una apuesta legítima, y también una que excluye de entrada al lector que llegó buscando precisamente un bono.

Esa ausencia tiene una lectura más generosa y vale la pena ponerla sobre la mesa. Una casa con permiso ordenado y sin promoción agresiva no está obligando al lector a cumplir un rollover que quizá nunca iba a completar, y esa libertad tiene un valor que no aparece en ningún banner. El problema es que el lector no puede verificar que no haya condiciones escondidas: simplemente no hay condiciones publicadas que leer.

Novibet queda para quien ya decidió que quiere operar ahí por otras razones y prefiere apostar sin arrastrar un saldo bloqueado por requisitos de apuesta. Para el lector que compara casas por el tamaño de su bono de bienvenida, la marca no compite, y no hay análisis que cambie eso: no hay nada que comparar.

Betway: 2,000 eventos semanales y apuestas gratis dentro de un club

Betway anuncia en su aplicación más de 2,000 eventos por semana, los momios mejorados “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales. De todo el comparativo, es la propuesta más orientada a la actividad recurrente: no promete un golpe único de bienvenida, promete premios periódicos para quien apuesta seguido.

Ese diseño cambia el cálculo del lector. Un bono de bienvenida sin depósito se consume una vez y se termina. Un club con apuestas gratis semanales se cobra en el tiempo, y castiga al que apuesta poco. Si alguien entra a Betway una vez al mes, no le sirve de nada el club; si apuesta varias veces por semana, el valor acumulado de esas apuestas gratis puede superar el de cualquier bono de registro del comparativo.

Aquí aparece con más fuerza el principio que atraviesa este análisis: la moneda real de todas estas promociones son los momios mejorados y las apuestas gratis condicionadas, y esas solo rinden cuando hay volumen. El lector de presupuesto pequeño —boleto de $50 MXN, una apuesta el fin de semana— no captura ese valor, porque los momios mejorados suelen tener su propio tope de monto y las apuestas gratis del club llegan con sus propias reglas.

Su permiso consta con el número 4184 según casasdeapuestaslegales.mx, con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular. Un número corto, sin los prefijos de año que usan otras autorizaciones, y sin que se pueda contrastar con el listado oficial. Para el lector que quiere comprobar el expediente en una fuente que no sea un tercero, Betway exige el mismo trabajo que la mayoría de la lista.

Betway encaja con quien apuesta varias veces por semana y quiere eventos, momios alternativos y un creador de apuestas para armar sus propias combinaciones. Para el lector que llega buscando mil pesos al registrarse, la marca le ofrece otra cosa: una recompensa que solo cobra quien se queda.

Cuánto vale de verdad una apuesta gratis: el cálculo con momios de 1.90

Aquí está la parte que casi ningún banner muestra, y la razón por la que esta lista ordena por condiciones y no por cifras.

Toma un bono sin depósito cuyo valor nominal son $1,000 MXN y una apuesta gratis en la que el importe apostado no se devuelve junto con la ganancia. Esa es la mecánica estándar de una apuesta gratis en las casas de este mercado, y es lo que la hace distinta de un bono en efectivo. Sobre esa base, con un mercado ilustrativo de dos resultados a momio 1.90 y 1.90 —un ejemplo aritmético, no un precio cotizado por ninguna de las nueve marcas de este comparativo—, la cuenta es la siguiente.

En ese mercado de dos resultados a 1.90, la suma de los inversos de los momios da 1,0526, de modo que la cuota de retorno del mercado es 95 % y el margen del operador es 5 %. Ninguna casa de este comparativo publica un mercado así en su ficha; el ejemplo existe para mostrar cómo se comportan las cifras, no para atribuirle un precio a una marca.

Con esa cuota de retorno, la apuesta gratis de $1,000 MXN vale en promedio alrededor de $450 MXN. La cuenta es simple: si el boleto gana, el retorno es $1,900 MXN del cual la casa retira los $1,000 MXN del importe apostado, dejando $900 MXN de ganancia; si el boleto pierde, se pierden los $1,000 MXN. Dividir entre los dos escenarios deja $450 MXN en promedio. Por eso la cifra que importa no es el “$1,000 MXN gratis” del enunciado: es el rango entre $0 y $900 MXN que la promoción reparte, con una media cercana a $450 MXN bajo estas condiciones.

El margen del 5 % del ejemplo ya está descontado dentro del retorno de 95 %. En una casa cuyo mercado de dos resultados deja un margen más alto, la apuesta gratis vale menos en promedio, porque cada peso apostado compra menos retorno. Y en un mercado de tres resultados —un 1X2 de futbol, por ejemplo— la cuota de retorno suele ser más baja todavía, de modo que la misma apuesta gratis rinde menos. Ese es el argumento más fuerte contra elegir casa por el tamaño del bono: la promoción compite contra el margen, y el margen gana.

Falta el paso que decide si alguien cobra eso. La media de $450 MXN vale para quien completa los requisitos de apuesta, y los requisitos no son gratis: cada apuesta adicional paga su parte del margen. Con un rollover de 10 veces sobre un bono de $1,000 MXN —el escenario que las reseñas atribuyen a Caliente, no una cifra que la casa publique— el lector tiene que mover $10,000 MXN en apuestas, y a un margen del 5 % eso cuesta en promedio $500 MXN en valor esperado. La promoción y su costo salen casi empatados. El “bono sin depósito” se convierte, en el mejor de los casos, en un empate técnico: dinero que entra por un lado y se va por el otro.

Ese empate es una estimación estadística bajo condiciones declaradas —solo el importe del bono apostado, un mercado de dos resultados con margen del 5 %— y no una promesa de resultado. Nadie puede saber si un boleto concreto va a ganar. Lo que el cálculo sí dice es que el valor de la promoción no está en el banner, sino en la combinación de margen del mercado, requisitos de apuesta y cumplimiento efectivo de esos requisitos.

Apuestas con bono sin depósito: la promoción estándar y sus requisitos

La mecánica de un bono de bienvenida sin depósito es la misma en todas las casas, y entenderla una vez sirve para las nueve. El usuario se registra, verifica su identidad, recibe un saldo promocional —los mil pesos del anuncio en los casos que sí publican cifra— y a partir de ahí entra en un régimen distinto del que tenía antes de recibirlo: ese saldo no es dinero disponible, es dinero apostable.

Los requisitos de apuesta son el corazón de ese régimen. Un bono sin depósito sigue sujeto a rollover, y suele tener tope de ganancias y plazo de vigencia que fija cada operador. Nada de eso es una particularidad mexicana: es cómo funciona la promoción en cualquier mercado. Lo que cambia de un país a otro es quién supervisa que el operador diga la verdad sobre esas condiciones, y ahí México tiene una laguna concreta que conviene conocer antes de apostar.

No hay una regla estatutaria sobre bonos en este mercado. Las propuestas para prohibir los bonos de bienvenida o limitar la publicidad de influentes son iniciativas, no ley. El efecto práctico para el lector es que las condiciones de una promoción dependen de lo que cada casa decida publicar y de la autorregulación del sector, no de un texto normativo que obligue a un formato mínimo. Por eso una marca puede describir su propio bono de dos maneras distintas en la misma ficha y no enfrentar sanción por ello.

Después del aumento del IEPS al 50 % aplicable desde el 1 de enero de 2026, las casas rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto. Ese rediseño explica varias cosas que el lector encuentra hoy: bonos con cifras más conservadoras, más promociones atadas a actividad continua en lugar de a un solo registro, y una preferencia por apuestas gratis y momios mejorados —que se controlan con topes de monto— sobre bonos en efectivo.

Para el lector, la recomendación práctica es aplicar el mismo filtro a las nueve marcas. Buscar, en este orden: si el bono se acredita sin depósito previo o solo con primer depósito; cuál es el rollover y sobre qué base se aplica; cuál es el momio mínimo que cuentan las apuestas del rollover; cuál es el plazo; y cuál es el tope máximo de ganancia retirable. Si la casa no publica tres de esos cinco datos en un lugar accesible, la promoción existe pero su valor es desconocido, y una oferta cuyo valor no se puede calcular no se puede comparar con otra.

Permisos de SEGOB en línea: qué revisar antes de registrarse

La ley mexicana que rige todo esto es de 1947. La Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el país y permite únicamente los que estén expresamente autorizados. Esa es la frase que define el mercado: no hay libertad de operar, hay autorización caso por caso.

La autoridad es la Secretaría de Gobernación, y dentro de ella la Dirección General de Juegos y Sorteos, que autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y termina permisos, y lleva los procedimientos de sanción. El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, reformado el 16 de noviembre de 2023, es donde vive la letra que un lector puede usar: su artículo 1 cubre la autorización, control e inspección de los juegos con apuestas y sorteos —excepto los de la Lotería Nacional— con jurisdicción federal; su artículo 2 establece que la actividad de apuestas y sorteos no prevista expresamente está prohibida; y su artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario.

Esa definición del artículo 3 es la que explica por qué ninguna casa online mexicana tiene una “licencia” propia. Los permisos relevantes para apuestas son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, y los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas. Los permisos son intransferibles, y los permisionarios de apuestas remotas deben presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar un seguro, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y constituir una fianza.

Para el lector que quiere saber si una casa opera con permiso, el procedimiento honesto es este. Entrar al pie de página del sitio, buscar el número de permiso —Caliente, por ejemplo, muestra DGG/SP/404/97 en su propio pie— y después escribir a la casa pidiendo el nombre del permisionario que sostiene ese permiso. En el comparativo de esta página, la mayoría de los números vienen de compilaciones de terceros y no de la fuente propia: Playdoit, Novibet y Betway caen en ese grupo, y en Betcris y Pickwin las fuentes se contradicen directamente, por lo que no se imprime número.

Conviene decirlo sin rodeos: la Dirección General de Juegos y Sorteos publica un listado de sitios autorizados que no pudo abrirse al momento de esta revisión, y en mayo y julio de 2026 el Congreso pidió un registro público abierto. Los conteos de sitios de apuestas también se contradicen entre reportes y no se sostiene ninguno aquí. Un lector que quiera certeza total sobre el permiso de una casa hoy no la va a encontrar en un documento público accesible, y el camino disponible es la consulta directa a la marca.

Supervisión, bloqueos y zonas sin protección

La vigilancia en este mercado no es teórica y tampoco es estable, así que cada dato de esta sección solo vale con su fecha al lado. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó 13 casinos y congeló cuentas, y en esa operación quedaron deshabilitadas bet365 y Betano, de Ganador Azteca. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo no relacionado con apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas marcas, según una sola fuente. Alrededor de 20 casinos físicos fueron cerrados en 2026.

Ninguna de esas marcas aparece en el comparativo de esta página, y la razón es esa inestabilidad: un lector que abre hoy una cuenta en una casa suspendida puede ver su saldo congelado mientras el litigio sigue, sin saber si el dinero vuelve pronto o tarde. Eso no es un riesgo teórico del mercado offshore, es lo que pasó aquí, con marcas de las más conocidas.

La distinción que un lector necesita entender es la de la zona sin protección. Una casa que opera bajo un permiso de SEGOB le ofrece un foro legal mexicano, un permiso identificable, controles de identidad y de prevención de lavado de dinero y un CFDI de retenciones por premios gravados. Una casa que opera con una licencia extranjera no ofrece nada de eso, y si además queda bloqueada, el saldo puede congelarse sin una autoridad mexicana que intervenga. Las licencias de Curazao no son permisos mexicanos y no convierten a su titular en operador regulado aquí.

Sobre el jugador que apuesta en un sitio sin permiso, ni la ley ni los reportes consultados establecen una multa o un delito, así que aquí no se afirma ni un castigo ni una exención. Es una zona gris real, y en una zona gris el lector hace bien en no asumir protección que nadie le ha prometido.

La reforma sigue pendiente y conviene no confundirla con ley vigente. La Secretaría de Gobernación terminó un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947 —reportado el 13 de octubre de 2026— y lo envió al Gabinete de Seguridad; no ha sido presentado y no es ley. Existe además una iniciativa para derogar la ley que crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión; también es una propuesta. Ninguna de las dos cambia hoy las condiciones del mercado.

Lo que sí cambió es el régimen fiscal. El IEPS de la Ley del IEPS, artículo 2, fracción II, inciso B), es del 50 % sobre los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos, reformado en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026; antes era del 30 %. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave. La base no está establecida en el texto: la ley dice solo “valor de la actividad”, la prensa habla de “monto total apostado”, y por eso en esta página no se escribe ni “50 % de lo apostado” ni “de los ingresos brutos”. Los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.

Juego responsable: herramientas voluntarias y la ausencia de un registro nacional

Aquí hay una diferencia con otros mercados que el lector mexicano debería conocer antes de registrarse en cualquier casa: no existe un registro nacional de autoexclusión. En países con mercados maduros, un jugador que decide alejarse puede inscribirse en una lista que lo bloquea en todas las casas autorizadas a la vez. En México no hay tal registro. La autoexclusión que existe es voluntaria y opera dentro de cada casa, con las herramientas que cada operador decide ofrecer.

Eso no significa que no haya nada. El Reglamento, en su artículo 5, prohíbe a los menores de edad el acceso a las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, aunque no fija una edad numérica; las casas anuncian 18 años o más en sus propias fichas y pies de página, y no hay un número estatutario establecido para el juego. Tampoco se encontró un límite legal de depósito o de pérdida, ni una figura de cuenta temporal.

Lo que sí existe son las herramientas internas de cada operador. La ficha de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de caliente.mx recuerda que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Betcris hace lo propio y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. Son las tres marcas del comparativo cuyos materiales de juego responsable aparecen en los hechos revisados.

Para el lector, la consecuencia práctica es que la protección depende de dónde la busque. Pedir a la casa un límite de depósito o de pérdida es una gestión individual, con una casa a la vez, y no hay una entidad que verifique que la herramienta funcione como se anuncia. El cierre de cuenta, que Codere menciona explícitamente en su política, es la salida más definitiva y la que menos se publicita: conviene preguntar por el procedimiento antes de depositar, no después de necesitarlo.

Los operadores verifican la identidad de sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria, porque el juego con apuestas es una actividad vulnerable bajo la ley de prevención de lavado de dinero; los documentos exactos que se exigen no están establecidos en un texto estatutario. En la práctica, el lector debe esperar que le pidan identificación antes de retirar, y debe esperar que el retiro vaya a una cuenta a su nombre.

Bonos de bienvenida, apuestas gratis y el dinero que sí se devuelve

La diferencia entre un bono de bienvenida y una apuesta gratis es la que más confunde a quien llega nuevo, y no es un matiz semántico: es la diferencia entre recibir $900 MXN y recibir $0 MXN cuando el boleto gana.

Un bono en efectivo acreditado en la cuenta es saldo, y si se gana con él, el importe apostado suele regresar junto con la ganancia, sujeto al rollover correspondiente. Una apuesta gratis, en cambio, funciona como un boleto cuyo importe no se devuelve: si el boleto gana, la casa paga la ganancia neta y retira el importe apostado. Con mil pesos a momio 1.90, el boleto devuelve $1,900 MXN pero solo $900 MXN llegan al saldo. Si el boleto pierde, se pierden los mil pesos promocionales y no hay nada que recuperar. Eso es exactamente lo que el cálculo de la sección sobre el valor real de una apuesta gratis pone en números.

Esa construcción tiene una consecuencia que vale la pena decir sin adornos. Un bono llamado “sin depósito” no pone dinero del lector en riesgo, pero tampoco le entrega dinero libre: entrega un boleto con un tope de ganancia y un plazo. El efectivo que el lector pone de su bolsillo para completar el rollover sí es dinero real, y es ahí donde la promoción pasa de regalo a compromiso. Un bono sin depósito de $1,000 MXN con rollover de 10 veces exige mover $10,000 MXN en apuestas, con lo que eso implica en valor esperado según el margen del mercado.

Los tipos de oferta que el lector encontrará en el comparativo son varios y no intercambiables. Caliente anuncia $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, sin aclarar si ambas valen solo para deportes. Playdoit anuncia $1,000 MXN de bienvenida y lo describe de dos maneras. Codere anuncia hasta 7,000 MXN con depósitos por tarjeta, SPEI y OXXO. Campobet presenta un bono de recarga semanal deportivo del 50 % hasta $10,000 MXN. Rushbet opera con un programa de lealtad donde las apuestas acumulan puntos canjeables en una tienda de bonos, más un cashback VIP de hasta $500,000 MXN. Winpot México muestra logotipos de Visa, SPEI, OXXO, Mercado Pago y AstroPay como métodos de depósito, sin montos mínimos, y banners de bonos de deportes y casino sin cifras.

Ese último caso merece una frase aparte, porque es el patrón más común del mercado: un banner sin cifra no es una oferta incompleta, es una oferta que no se puede comparar. Del mismo modo, un cashback VIP de hasta $500,000 MXN dice menos sobre el lector promedio que sobre el segmento que la casa quiere atraer, y un bono de recarga semanal del 50 % premia la constancia, no el registro.

Impuestos sobre los premios: quién retiene y cuánto

El dinero que el lector gana también pasa por una retención, y entenderla evita la sorpresa del retiro. La Ley del ISR, en sus artículos 137 y 138, considera ingresos los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados. El pagador retiene el 1 % si el estado no grava el premio o si su impuesto no excede el 6 %, y retiene el 21 % si un impuesto estatal excede ese 6 %.

La Ciudad de México tiene un impuesto estatal del 6 % sobre los premios, lo que en la práctica ronda el 7 % total según un reporte secundario. La retención es un pago definitivo solo si la persona presenta la declaración a la que está obligada; de lo contrario, el ingreso se acumula y la retención se acredita. Los premios superiores a $600,000 MXN en un año deben reportarse en la declaración anual.

Ese 1 % frente al 21 % es la diferencia más grande de todo el régimen fiscal para un jugador, y depende del estado donde se pague el premio. El lector no elige dónde tributa el operador, pero sí puede preguntar, antes de registrarse, en qué entidad se emite su CFDI de retenciones.

Hay un punto que la ley deja abierto y que conviene tratar con prudencia. El artículo 137 cubre los premios “autorizados legalmente”; el tratamiento de premios ganados en un sitio sin permiso no está establecido, y la posición sensata es consultar a un contador o asesor fiscal antes de asumir cualquiera de las dos respuestas. No es una zona donde convenga improvisar.

Un último detalle de forma que ahorra disgustos: el retiro va a una cuenta a nombre del jugador, y el operador emite el CFDI de retenciones por los premios gravados. Quien apueste desde una cuenta que no está a su nombre va a tener problemas en el retiro, y ninguna promoción de bienvenida compensa ese problema.

Preguntas frecuentes sobre las apuestas con bono sin depósito

¿Cómo funciona un bono de bienvenida en una casa de apuestas y dónde están sus condiciones?

Se acredita al completar el registro y la verificación de identidad, como saldo apostable y no como efectivo disponible. Las condiciones viven en los términos y condiciones de la promoción, no en el banner: ahí se leen el rollover, el momio mínimo, el plazo y el tope de ganancia. Conviene revisarlos antes de aceptar el bono.

¿Qué significan el rollover y el momio mínimo en un bono de bienvenida?

El rollover es cuántas veces hay que apostar el importe del bono antes de poder retirar; en el escenario que las reseñas atribuyen a Caliente son 10 veces sobre mil pesos. El momio mínimo es el precio más bajo que cuenta para ese cómputo. Un boleto por debajo de ese mínimo no avanza el rollover.

¿Por qué la cantidad de una apuesta gratis no se devuelve junto con la ganancia?

Porque la apuesta gratis se emite como un boleto, no como efectivo. Si gana, la casa paga la ganancia neta y retira el importe apostado; a momio 1.90, mil pesos devuelven $1,900 MXN de los cuales solo $900 MXN llegan al saldo. Si pierde, no se recupera nada.

¿Cómo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

Buscando el número de permiso en el pie de página de la propia casa —Caliente muestra DGG/SP/404/97— y pidiendo por escrito el nombre del permisionario que lo sostiene. El listado público de la Dirección General de Juegos y Sorteos es la referencia oficial, y los números de compilaciones de terceros no equivalen a esa confirmación.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?

Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingresos bajo la Ley del ISR. El pagador retiene el 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y el 21 % si lo excede; la Ciudad de México aplica un 6 % estatal. El operador emite el CFDI de retenciones correspondiente.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Solicitándolos directamente al operador, porque no existe un registro nacional de autoexclusión ni un límite legal de depósito o de pérdida: las herramientas son voluntarias y las fija cada casa. Pedir el procedimiento de cierre de cuenta antes de depositar es la vía más útil. Codere lo menciona en su política.

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